SANGRE DE MI SANGRE

Así se llama un capítulo de la temporada cuarta de la  galardonada serie «Outlander» que aquí ya hemos comentado anteriormente, sobre todo en su parte primera, que se desarrolla en mayoritariamente en continente europeo (Francia, Inglaterra y sobre todo, Escocia, entre 1743 y 1768). Pero ese capítulo citado ya forma parte de la segunda etapa del gran amor incondicional y eterno del highlander Jamie y la curandera Claire.

Producto de un naufragio que casi los ahoga, llegan a las costas de las colonias americanas -más exactamente, Carolina del Norte-, donde abandonando su pretensión de volver a la isla natal del primero, resuelven hacer una nueva vida, como muchos escoceses. Jamie se transformaría en un hacendado civilizado e indultado por los ingleses y ella, devendría en una agricultora y cirujana.

Casi toda la trama de este segunda parte, ya no los tiene a ellos como protagonistas, sino a sus hijos. Por un lado, William, el joven criado desde 1758, por Lord Grey, el aristócrata y ex oficial británico y gobernador de Jamaica, homosexual, enamorado perdidamente de Jamie, viudo de la amiga (Isobel) de la ex amante (Geneva) del escocés, quien había muerto apenas tras engendrar al «pequeño Willie». Tras una década, Lord Grey junto a William, irían a visitar a Jamie y Claire en su cabaña del Cerro Fraser.

Por el otro, Brianna, queriendo evitar la muerte de sus padres, atravesaría las piedras en Craig Na Dun y luego de un azaroso viaje desde Europa a América, por fin los hallaría en Wilmington, tras un emotivo encuentro. El destino la uniría con su padre natural: ambos fueron violados, él por Jonathan Randall en prisión y ella por un pirata irlandés, Stephen Bonnet.

El nexo de ambos, tanto de William como Brianna, aún sin conocerse, aún teniendo padres adoptivos (Lord Grey como Jack Randall, respectivamente), cuya honestidad, bondad y desinterés, no puede ser puestas en duda, era la sangre. Ambos, a pesar de no verlo en más de dos décadas, no sólo compartían los aspectos biológicos de su padre, sino, lo más importante, tenían el carácter de Jamie: su terquedad, su nobleza, su orgullo, su frontalidad.

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REST IN PEACE «MARVELOUS» HAGLER

Brockton, Massachussetts. A world champion boxer with strong ties to Massachusetts has died at the age of 66.

«Marvelous» Marvin Hagler died unexpectedly at his New Hampshire home on Saturday, according to a statement from his wife, Kay.

Hagler, who began his boxing career in Brockton, reigned as the undisputed middleweight champion of the world from 1980 to 1987.

He lost the middleweight title to Sugar Ray Leonard via split decision in another fight that was considered an all-time classic. It would be Hagler’s last professional fight, as he retired in June 1988 at the age of 33.

Hagler finished his professional career with 62 wins, with 52 by knockout. He lost three fights, all by decision, and had two draws.

ASTOR PIAZZOLLA Y MAR DEL PLATA

Hace exactamente 100 años, un 11 de Marzo de 1921 nacía en Mar Del Plata, Provincia de Buenos Aires, Astor Pantaleón Piazzolla.

Como faro de la cultura nacional, hay ciertos hitos de su vida que nos llaman poderosamente la atención.

Tomando como fuente al sitio Efemérides Históricas, por ejemplo, siendo un niño de 11 años compuso su primer canción: en efecto, a pesar de su formación musical académica y clásica se inclinó por el tango y «La Catringa» fue el primer escalón.

En 1934 se produjo un segundo evento poco conocido: nada más ni nada menos que en Manhattan (New York), conoció a Carlos Gardel cuando le entregó un regalo de parte de su padre. Cuando «El Zorzal» vio que ese niño de 13 años manejaba el inglés, lo llevó para que lo ayudara en sus compras. Al regreso de su viaje lo hizo participar en la película «El día que me quieras» donde Astor personifica a un «canillita». Aprovechando esta situación, Piazzolla le mostró sus dotes con el bandoneón, a lo que Gardel le expresó: «Pibe, el fuelle lo tocas bárbaro, pero el tango lo tocas como un gallego».

Astor tocaba y componía para la orquesta de Aníbal Troilo cuando empezó a ser conocido, pero de inmediato, fue detestado por el mundo tradicional u ortodoxo del tango: no conseguía que ninguna radio difundiera sus temas, los clubes no lo contrataban, y ningún sello le quería editar un disco.

Prolífico e inquieto, no paraba de componer, estudió y tocó en Paris, volvió en 1955 pero como no lograba ser reconocido por sus pares viajó a Estados Unidos, estando allí, falleció su padre «Nonino» Piazzolla, un hecho que lo conduciría paradójicamente a la fama mundial. Porque Astor regresó a la Argentina y encerrado en su habitación compuso «Adiós Nonino», su obra cumbre; él mismo dijo, «Intenté muchas veces componer algo mejor, y nunca pude».Lo había logrado gracias a la emoción causada por la muerte de su propio padre.

Fue el ‘Maestro» Osvaldo Pugliese quien más creía en él y le abrió las puertas del tango de Buenos Aires: a partir de allí trabajó con todos: Edmundo Rivero, Jorge Sobral, Juan Carlos Copes, Horacio Malvicino, Horacio Ferrer, Amelita Baltar y Lalo Schifrin.

Distintas complicaciones circulatorias deterioraron su salud y finalmente, falleció el 4 de Julio de 1992 a los 71 años.

Podría decirse que Piazzolla fue resistido porque su «Ángel» asustaba las estructuras rígidas del tango, pero taladró los muros con su talento y se convirtió en uno de los más grandes exponentes de la música ciudadana. Ayudó a que el tango fuera conocido mundialmente: «Adiós Nonino» es el tango que mas versiones tiene, 170 a nivel mundial. Esa y otras obras, como ese himno a la libertad que es «Libertango», no hacen más que emocionar a cualquier argentino de ley, que se halla fuera del país.

Esa música que supimos exportar y una muestra de ello, es el reconocimiento de #Rusia, a través de la Phonograph Jazz Band (dirigida por Serguei #Zhilin) desde el Svetlanov Hall de #Moscú. He aquí la versión rusa, del Maestro Zhilin, de esa genial pieza musical que fue «Libertango»:

Piazzolla es un marplatense genuino. El cumple años cada marzo y «la Ciudad Feliz» cumplió 147 eL 10 de febrero, con apenas un mes de diferencia. La ciudad se lo ha reconocido, colocándole el nombre de su Aeropuerto Internacional (desde 2008). Es la misma ciudad de Victoria Ocampo, Guillermo Vilas, Antonio Cabrales (fabricante de un riquísimo café), Alejandro Bustillo, Alfonsina Storni, entre otros tantos famosos, casi todos con una característica fundamental: la innovación, la originalidad, la creatividad, plantear la diferencia, pero siempre desde lo emocional, el sentimiento que penetre de tal modo de generar hasta lágrimas, si fuera necesario.

Precisamente, #Voltaire criticaba a los tenderos (ingleses) pero los #tenderos fundan ciudades. Por ejemplo, Mar del Plata, es una ciudad hija de la libertad civil y del esfuerzo de los emprendedores que vinieron o se reprodujeron de la mano de la Generación del Ochenta. #PeraltaRamos, que empezó como tendero en el negocio que contrató a la viuda de #Dorrego y sus hijas y ese vasco-francés llamado #PedroLuro, que le compró el saladero original al anterior. Saladero que funcionaba donde hoy viven mis tres hijos, sobre la misma Avenida Luro. #marplatenses por adopción.

La ciudad cuya belleza supera incluso a muchas villas turísticas de #Europa, emulando por ejemplo, a #Biarritz, donde la #aristocracia porteña veraneaba cuatro meses en el año. La ciudad donde ganó por primera vez en elecciones, el Partido Socialista. La ciudad que aún a pesar del deterioro causado por tantos años de desidia en la gestión pública de muchos Intendentes, sigue seduciendo a propios y extraños, incluso en el mundo.

FELIZ CENTENARIO ASTOR PIAZZOLLA Y POR MUCHOS MAS FELICES 147 A LA CIUDAD FELIZ DE LA ARGENTINA.

Me despido con fotos de la hermosa Villa Victoria, la casa de verano de Victoria Ocampo, que pude volver a visitar a fines de enero este año, tras una década de ausencia.

Digno final con la música de entrada y salida del tradicional programa televisivo de opinión política, «Tiempo Nuevo», con Bernardo Neustadt y Mariano Grondona.

PD: el Embajador alemán en Argentina, Ulrich Sante, acaba de twittear que en Eiselfing, un pequeño pueblo campesino en Bavaria ­­hay un club de fans de Piazzolla cuya admiración por el músico es tan grande que hasta le pusieron su nombre a una calle: «Piazzollaweg«. He aquí el testimonio fotográfico.

DE CLANES Y «SASSENACHS»

Puede que la causa que admire y me permita indagar acerca de la vida de esos pueblos (escoceses y rusos) tenga alguna relación con esa resiliencia respecto a la vida medieval. En efecto, a diferencia de buena parte del resto de Europa, salvo italianos y alemanes, Escocia y Rusia descubrieron y vivieron tardíamente la Edad Moderna, a la que arribaron, cruentamente, una a través de una batalla perdida (Culloden Moor) y la otra, a través de la Revolución Bolchevique, aunque tal vez, el antecedente de la liberación de la servidumbre decretada por el Zar Alejandro II en 1861, podría también ser considerada esa bisagra entre una era y la otra.

«Outlander» (2014-2020) la serie de la norteamericana de origen latino, Diana Gabaldón, es muy interesante porque refleja el amor eterno a través del tiempo (siglos XVIII y XX) entre una dama inglesa (o «sassenach«, el calificativo despectivo en idioma gaélico con que se referían los escoceses a los forasteros ingleses) y un joven montañés guerrero y romántico de las Tierras Altas (Highlands), pero sobre todo, porque describe mejor que ninguna película hasta el momento, aquella transformación social en la que fenecía un mundo y advenía otro.

Por ejemplo, el capítulo V llamado «Rent« refleja tales vicisitudes. En algún momento, parte del clan MacKenzie, liderado por Dougal, warchief y hermano de Colum el terrateniente  y tío de James (Jamie) Fraser, el protagonista de la serie, cuya cabeza tiene precio impuesto por los británicos, por agredir a un «Red Coat» (soldado «casaca roja») se desplaza hacia las tierras bajo dominio de Colun, para cobrar la renta en dinero y especie (por ejemplo, animales) que los habitantes de ellas, les cedían cada temporada, a cambio de se seguridad. Esa era la forma de vida habitual por aquél tiempo (1743) en aquellas regiones de Europa, mientras los escoceses dependían de los ingleses, bajo el Acta de Unión de 1707, no obstante, habiéndose rebelado ya dos veces desde 1715.

La serie en ese capítulo V, mostraría cómo esa recaudación a cargo de Dougal, tenía un doble perfil: por un lado, implicaba, con la asistencia de un veterano abogado (Ned Gowan) formado en la Universidad de Edimburgo, pero ansioso por nuevas aventuras, engrosar las alforjas de su hermano, a cambio de su protección y vigilancia de esas aldeas y villorrios pastoriles, pero por el otro, era para su propio pecunio individual -y la de su banda-. En efecto, Dougal usaba a su propio sobrino con su espalda llena de cicatrices profundas debido a los latigazos de los «Red Coats» enfrente de su propia hermana, quien fuera violada por un oficial a posteriori, para sensibilizar a los campesinos que así, aportarían a aquel tesoro común. Sin embargo, luego, se descubriría que los escoceses no eran vulgares ladrones, sino que ese fondo encubierto, tenía intenciones políticas ocultas: financiar la causa jacobita, es decir, el regreso de un Rey Estuardo a la Corona británica -después de 1688-.

En aquel contexto, como queda dicho, los líderes de los clanes como los MacKenzie y los Fraser, mantenían sus dominios conduciendo a miles de siervos y sus familias, como verdaderos señores feudales, aún con demasiados recelos y reyertas entre ellos, mientras buena parte de aquellas familias apenas tenían para comer y vestirse. El robo era muy común por aquellos días pero también era habitual que los propios guardias del terrateniente, que lo «protegían» a su vez, de los soldados ingleses, abusaran de esposas e hijas de los siervos o extorsionaran a sus propios protegidos, máxime si ansiaban cobrar las recompensas por delatar ante las autoridades británicas, a quienes habían cometido algún delito en esos feudos.

Hablando de mujeres, la vida para ellas, era miserable. Solían ocupar un rol absolutamente secundario, sin ninguna formación, salvo que agradaran y enamoraran a algún caballero, de lo contrario quedarían sometidas a la hostil forma de vida en el campo, criando cerdos y gallinas y lavando ropa, con la orina de ellas mismas, para facilitar que la suciedad se desprendiera más fácilmente. Los jefes de los clanes accedían a las más jóvenes, aunque era muy usual, mantener parejas paralelas con quienes tenían hijos bastardos.

Los hombres cazaban, cuidaban y amansaban caballos en los establos, como lo hacía el joven Jamie  pero también bebían a raudales, máxime considerando las inclemencias de un clima hostil, frío y húmedo y caso nunca soleado.

Pero claro, la vida clánica tenía otros componentes tal vez hoy, dignos de nostalgia. El honor ocupaba un rango muy especial. Como muestra «Outlander«, los escoceses eran rudos y muy pendencieros, pero en numerosas ocasiones, eran capaces de pelear o sacrificarse con la tortura vía latigazos en la espalda, por defender el honor de una mujer, si alguien osaba llamarla «prostituta». Lo mismo ocurría con las relaciones sexuales. No era raro que un hombre, como lo hizo Jamie Fraser, con la propia Claire Beauchamp Randall (la otra protagonista), se instalara toda una noche, aguardando semidespierto aún cansado, en la puerta de la habitación de una mujer, sólo para custodiarla de eventuales ataques de otros montañeses borrachos. Jamie llegó al extremo de dejarse violar por el oficial inglés «Black Jack» Randall en la cárcel para que éste libere a Claire.

Asimismo, los escoceses podían ser caballeros pero ello no impedía que fueran también apasionados y guerreros. O quizás al revés: el hecho de que fueran tan salvajes, a los ojos del resto de los europeos, sobre todo, los presumidos ingleses, los convertía en galantes y corteses.

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RUSIA Y «OCCIDENTE» EN TIEMPOS DE BIDEN Y DEL FIN DE LA ERA MERKEL

ENTREVISTA CON FEDERICO GYURKOVITS (SPUTNIK) SOBRE LA RELACION CONFLICTIVA ENTRE LA UNION EUROPEA Y RUSIA, POR EL CASO NAVALNY

LECCIONES DE DOMINGO CAVALLO PARA LA ECONOMIA ARGENTINA

Como pocos hombres de Estado o políticos en Argentina, Domingo Felipe Cavallo sufrió un verdadero ostracismo, sin haber estado nunca condenado ni detenido por razón alguna. Su pecado fue pergeñar el mayor y más exitoso -mientras duró- plan de estabilización antiinflacionaria de la Argentina (Plan de Convertibilidad), del que pronto se cumplirán 3 décadas -mañana 1 de febrero se celebra su asunción como Ministro de Economía- así como también intentar salvarlo de manera no traumática, lo cual arrastró a una enorme crisis de la que se salió errática y sólo parcialmente merced al «boom de las commodities» (2002-2011).

Se trata del penúltimo gran estadista vivo tras su gran apoyo -y «sepulturero político» (Carlos Menem)- dado que tuvo una mirada general y estratégica de lo que había qué hacer con el Estado argentino: como reducirlo, reasignarlo, reformarlo, eficientizarlo, en sus tres niveles, no sólo el nacional. De hecho, cuenta con ex funcionarios que le respondían, en algunos gobiernos actuales, por ejemplo, Osvaldo Giordano en Córdoba.

Hasta hace poco, era una especie de cadáver político para muchos medios de comunicación y no pocos políticos: recuérdese cómo «Cambiemos» mientras estuvo en el poder, lo despreció -como a todos los liberales, aún sin él serlo ni asumirlo nunca- y hasta trató de diferenciarse de su gran experiencia positiva, para evitar pagar costo político alguno. Sin embargo, es tal el «pozo» en el que estamos, recreando una y vez los males crónicos de la macroeconomía argentina, agravados por la «cuarentena cavernícola» de Alberto Fernández, que la «estabilidad monetaria» de 1991-1994, es recordada con mucha nostalgia por gran parte de la población -la que no emigró en los últimos meses- y así, su arquitecto, cordobés, oriundo de San Francisco, pudo recuperar parte de su prestigio.

Podrá criticarse su papel en el gobierno de De la Rúa (2001) pero su obsesiva vocación de servicio a la Patria, de la que nunca se fugó ni quiso emigrar, está fuera de duda. Se peleó con muchos políticos (Alfonsín, Duhalde, Alvarez, Terragno, Storani, María Julia Alsogaray, hasta el propio Menem después de 1996, etc.) pero también estuvo en desacuerdo con no pocos colegas (Erman González, Javier González Fraga, Rodolfo Rossi, Enrique Folcini, los monetaristas y los austríacos vernáculos, etc.), que hasta el día de hoy, lo envidian, por no haber exhibido ellos la valentía ni la cuota de poder que él tuvo para ejecutar los cambios de fondo que eran tan necesarios en 1989 como ahora.

Contrariamente a lo que se monologa en las Universidades y medios de comunicación, el camino a la reforma económica no fue nada lineal ni mucho menos, sencillo. Cuando asumió Economía, Cavallo en febrero de 1991, Menem estaba en un piso de popularidad del 20 % y casi todo el arsenal de medidas ortodoxas y también heterodoxas, con el apoyo de grupos empresarios nacionales como Bunge & Born y tantos otros, como extranjeros, en un contexto global muy favorable, se había usado con resultados aún insatisfactorios. 

Es que a Cavallo en su tándem con Menem, se les puede reprochar NO LO QUE HICIERON, sino tal vez, cómo lo hicieron o, lo más importante, LO QUE NO PUDIERON HACER. El «cómo lo hicieron» guarda directa relación con los gremialistas y algunos «empresaurios» -diría hoy Javier Milei– que lograron direccionar las reformas hacia sus propios intereses (algunas privatizaciones, programas de desempleo, subsidios, etc.), no acordes a la ejecución técnica estricta o el plan general que Cavallo tenía originalmente en mente, combinando lo monetario, con lo fiscal pero sobre todo, integrándolo a lo económico.

LO QUE NO PUDIERON HACER, habiendo hecho demasiado (reforma monetaria, del Estado, descentralizaciones, baja de impuestos, desregulaciones, AFJPs, ARTs, etc.), tiene vinculación con sobre todo, la NO reforma laboral y la NO reforma del sistema de Obras Sociales, además de la ausencia de reforma educativa y el carácter procíclico del régimen perverso de federalismo fiscal (coparticipación nacional y provincial). Poco o nada de ello se logró, por la fuerte oposición de los gremios peronistas, amparados por el propio menemismo (en parte), que frustraron el diseño inicial del brillante ex Ministro.

Sin tales reformas, el despegue definitivo de la economía argentina, con una baja de costos, vis a vis el «torniquete» monetario y cambiario, no era posible en el largo plazo, como ya quedó demostrado en 2001, no por «el fracaso del modelo» como se repitió insistente y erróneamente, sino por todo lo que faltó ejecutar. La mayor productividad de una economía totalmente desorganizada en 1990 y con un nuevo training en abril de 1991, quedó como una tarea pendiente.

No quiero dejar de subrayar que institucionalmente, diciembre de 2001 se explica como un verdadero golpe de Estado contra De la Rúa pero sobre todo contra Cavallo, por parte de la coalición bonaerense bipartidaria de Duhalde (peronista) y Alfonsín (radical) más la UIA y el Grupo Clarín, entre otros, unidos por la venganza contra Menem y la pesificación de sus deudas originales (en dólares).

Ojalá algún día esta mente brillante que tenemos los argentinos, pueda tener su merecido reconocimiento, el mismo que sí le dan en países tan diferentes como Ecuador y Rusia. Hoy, se dedica como un joven quinceañero entusiasta a bajar sus entrevistas por doquier, en su propio sitio web, ayudado por su hija economista, publicar notas y hasta libros de historia económica argentina.  Sigue siendo incansable, inquieto, curioso, polémico, pero tremendamente lúcido: insisto, con una visión global de lo que debe hacerse con el Estado pero también con el país, remarcando que es necesario una organización económica (con incentivos institucionales correctos) y un liderazgo carismático y audaz que la promueva, resucitando así, las fuerzas económicas del mercado.

No pierdo la esperanza de que sea escuchado y que en el 2023, cuando este pésimo gobierno termine -si no lo hace antes-, pueda volcar sus conocimientos y experiencia nuevamente en la función pública, para el gobierno que asuma ante la que será seguramente, la mayor crisis de nuestra historia como país.

Si bien recomiendo por lo medular y detallada nota que le hiciera Hernán Iglesias Illia en la Revista Seúl, les sumo estos dos videos recientes, uno, con Julio Nieto (Fundación Vanguardia de Villa María) y otro, un jugoso diálogo con Carlos Maslatón.

HISTORIA DE UN DIVORCIO

Tuve la oportunidad de compartir dos asados en Córdoba Capital, uno el pasado viernes 15 y otro, el domingo 17. El primero, con algunos amigos y otros, no tanto. El segundo, con amigos y colegas de la Universidad. Excepto dos de todos ellos, aún casados, el resto éramos todos separados o divorciados. También un par, mostró facetas totalmente contrapuestas, mientras se hallan en pleno proceso de separación: uno estaba feliz y esperaba tener nuevas oportunidades de conquista en su nuevo departamento; el otro se hallaba moralmente destruido, durmiéndose en un sofá cada vez que lograba escapar de la mesa de discusiones políticas, las mismas que antes le parecían importantes y ahora pueriles.

Es que claramente, excluyendo las reacciones coyunturales y hasta los intentos de reconstrucción personal a posteriori, la culminación de un matrimonio, cualquiera haya sido su duración, es de una de la peores situaciones de la vida, seguramente, junto con la pérdida de un ser querido. Es la destrucción de los proyectos en común, de los sueños de una vida compartida -máxime si hubo hijos-, la frustración, el desencanto con las virtudes del otro/otra, la exaltación de sus defectos, todo aquello que era percibido antes como positivo, admirable, etc. Es la cruel reflexión de lo invertido en energía, salud y química a lo largo de años, esperando que todo conduzca a buen puerto y la horrible conclusión de un resultado opuesto. Es la terrible y temible concreción de la muerte en vida, porque uno parece haber llegado no sólo al final de una etapa, sino a una suerte de precipicio donde no cabe otra alternativa que saltar -sin paracaídas-. Si abajo hay una laguna sin rocas o la altura no es tan grande, habrá posibilidades de salvación. De lo contrario, es el final.

Para colmo, ese sábado 16, en el medio de los sendos encuentros gastronómicos, tuve la oportunidad de ver un film recomendado por una especialista en TV y producción de imágenes, más preocupada por dichos aspectos técnicos que por su guión. El mismo que versaba casual -o no tan casualmente-, sobre una ruptura matrimonial.

«Historia de un matrimonio» (2019), más allá de la genial interpretación de sus dos protagonistas, a cargo de un ignoto (excepto para los fanáticos de «Star Wars«) pero genial Adam Driver (una especie de mezcla física noventosa entre Paul Dano y Jason Schwartzmann) y la siempre carismática Scarlett Johansson, revela mucho más que ese cúmulo nefasto de sensaciones que describí al inicio. Lo que resulta en un comienzo de una suerte de culminación matrimonial consensuada, gradualista, mediada con psicólogo de pareja, terminan derivando en un calvario donde los esposos ven autodestruirse su mancomunión de años, merced en gran medida, a sus propios abogados, la perversa Nora Fanshaw (interpretada por Laura Dern) y Jay Marotta (por Ray Liotta). Hasta la presencia transitoria de un abogado más contemporizador como el personaje del veteranísimo Alan Alda (el mismo de «M.A.S.H.»), fue devorada por esa dinámica legalista que consumió las pocas cenizas que quedaban del languideciente matrimonio.

Precisamente, esa competencia judicial tan afín a la idiosincracia norteamericana desde hace décadas, es la que tan sabiamente critica el periodista Frank Gibney, cuando a fines de los setenta, exaltaba por comparación, el modelo armónico y confuciano japonés, como testimonio del éxito económico y social nipón.

A modo de corolario, siempre combinando dos artes que me apasionan, el cine y la música, les dejo estas tres canciones de ABBA. Sí, el grupo sueco que vivió en pleno apogeo profesional como banda de pop, la propia separación matrimonial de sus dos parejas, después de haber dedicado muchos de sus éxitos al amor y la felicidad. La tristeza del proceso se refleja en sus rostros particularmente, en los ojos de ambas mujeres. A lo largo del tiempo transcurrido, podemos ver así cuál fue el balance físico y de salud que tuvo cada uno de los integrantes tras aquellos sendos divorcios.

La reconstrucción de la vida personal a partir de dicho «big bang«, dependerá del tipo de duelo que cada uno realice y la mejor -o más saludable- forma de salida que elija, aunque muchas veces, la racionalidad juega aquí, un papel limitado. De lo que sí estoy seguro, es que, a diferencia de la trama del film citado, no hay que dejar librado el resultado final a los hombres de leyes.

«SUSPICIOUS MIND»

Elvis Prestley hubiera cumplido hoy 86 años. Tal vez lo hubiéramos disfrutado aún subiendo a algún escenario, ya no para cantar pero sí para rendirle algún homenaje quizás en una ceremonia de entrega de los Grammy’s, incluso vía zoom. Pero dudo que con su naturaleza capricorniana, pragmática y en términos de legado, eso tuviera un efecto satisfactorio en su espíritu inquieto, dinamizador pero nada duradero y hasta autodestructivo.

Yo prefiero recordarlo a través de su música, la misma que dejara una impresionante estela en otros músicos posteriores que fueron popularizando sus canciones grabadas en la época dorada de los Estados Unidos del «baby boom» (años ’50 a ’70), a las generaciones sucesivas, de abuelos a padres y de padres a hijos.

Con una canción como «Suspicious Mind» que no sólo me encanta sino que además me remite a una de las primeras caracterizaciones que hizo de mí, ese ser amado, también de signo capricorniano, que está tan lejos físicamente hoy, a quien extraño horrores, desde que se fue en junio pero que está tan cerca de mi corazón que lo conoce como nadie.

Ese legado que ellos nos dejan, inconmensurable, grabado en las experiencias compartidas, los sentimientos afines y la generosidad no sobreactuada. A los Prestley que aún con sus vidas tan cortas, pero tan rupturistas -en el buen sentido- nos han regalado tanto, no queda más que agradecerles infinitamente. 

«Always on my mind».

Una de sus últimas canciones en vivo, la maravillosa «Unchained Melody«.

LIBERALES O ANTI-IZQUIERDA EN EEUU?

«Separando la paja del trigo».
Hay un fanatismo absurdo de algunos #liberales argentinos con el #trumpismo y el espectáculo circense, cuasi latinoamericano de ayer, confundiendo todo, una vez más. Por ejemplo, reflotando el fenómeno de un supuesto #comunismo en #EEUU.
Pero debe subrayarse que esa doctrina nunca prendió ni alcanzó popularidad alguna en ese país, excepto en algunos campuses universitarios, más para consumo externo que doméstico. Siempre estuvo bajo una matriz muy débil en cierto sector del Partido #Demócrata pero de manera poco o nula influyente. Todos sus candidatos, más radicalizados (Jesse #Jackson, Bernie #Sanders y tantos otros en el pasado) perdieron categóricamente en primarias contra candidatos más moderados. Lo más socialista que tuvo EEUU fue el New Deal -frenado por la Corte Suprema-, el Medicaid y el Medicare.
Hoy en términos de libre comercio global, asociados a #China por supuesto, el Partido Demócrata norteamericano está más a la derecha que el propio #GOP. Esto no significa apoyar a #Biden, mucho más senil y pusilánime que Trump o asumir posturas «liberprogres» u otras patrañas. Pero de ahí a creer que este magnate inmobiliario, QAnon y demás visiones conspiranoides, estilos personalistas-populistas y esquemas comerciales industrialistas o proteccionistas, tengan que ser tolerados en función de una nueva supuesta cruzada anticomunista o sean afines al liberalismo, es absurdo.
Lo que está en juego en EEUU hoy, es la propia supervivencia del sistema democrático tal como lo imaginaron los Padres Fundadores e incluso, la del propio país, porque si se desmadra todo, cada Estado podría hasta separarse de la Unión, o sea, paradójicamente, el fenómeno de la ex #URSS 30 años después. Lo que les preocupa a muchos liberales argentinos, en realidad, es quedarse sin «la gallinita de los huevos de oro» que los ha bancado tanto tiempo.
En cuanto a algo más vernáculo, es interesante este intercambio entre Mariano Grondona y un entonces joven Jorge Lanata, quien se declaraba en aquellos lejanos años noventa, como un «liberal de izquierda».

A 48 AÑOS DEL «MILAGRO DE LOS ANDES»

Aún teniendo 8 años y no habiendo jamás viajado en avión, me resultaba difícil entender que un aeronave que cayese, tuviera algún sobreviviente. No sé si todo era más sencillo antes de comprender o asumir aún si haberlo vivido o si éramos más dóciles u obedientes a lo que nos enseñaban nuestros padres y la propia escuela. Lo cierto es que fue enorme el impacto mediático -y como es obvio, la carga emocional- para mí y muchos ese 22 de diciembre de 1972, cuando nos enteramos que 16 jóvenes, que se presumían muertos, estaban finalmente vivos, tras la caída de un avión en plena Cordillera de los Andes.
El accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, conocido popularmente como el «milagro de los Andes», ocurrió un VIERNES 13, sí, el viernes 13 de octubre de 1972, cuando el avión militar con 40 pasajeros y 5 tripulantes que conducía al equipo de rugby Old Christians integrado por alumnos del Colegio Stella Maris de Carrasco (Uruguay), se estrelló contra un risco de la Cordillera de los Andes en Mendoza (Argentina), a 3500 metros de altura, en ruta hacia Santiago de Chile.
Fueron 16 los supervivientes, ninguno de ellos tripulante:
Alfredo Daniel «Pancho» Delgado Salaverry, 25, cumplidos en la cordillera
Daniel Fernández Strauch, 26
Roberto Fernando Jorge «Bobby» François Álvarez, 21, cumplidos en la cordillera
José Luis Nicolás «Coche» Inciarte Vázquez, 24
Álvaro Mangino Schmid, 19
Javier Alfredo Methol Abal, 38
Ramón Mario «Moncho» Sabella Barreiro, 21
Adolfo Luis «Fito» Strauch Urioste, 24
Eduardo José Strauch Urioste, 25

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