SE NOS FUE UN ROMANTICO

Ayer falleció a los 82 años, el actor argentino Antonio Grimau, quien se suma al cantante Piero y al líder de los Redonditos de Ricota, el ¨Indio¨ Solari, entre otros grandes artistas que se nos fueron en los últimos meses de esta macabra era Milei.

Pero la ida sin retorno de Grimau despierta sentimientos especiales porque recuerdo el verano de 1980, cuando por las tardes, con mi madre, mirábamos religiosamente la telenovela ¨Trampa para un Soñador¨, la emblemática serie vespertina, escenificada en el mítico barrio porteño de La Boca, que protagonizara con Cristina Alberó y que rompiera todos los ratings en el Canal 9 del legendario Romay.

Allí, como un adolescente de 16 años, conocería los entretelones de una pareja en la ficción que desafiara códigos y barreras sociales, pero que lo haría de una manera demasiado creíble. Hasta hoy, muchos argentinos creen, que era una pareja real, por el realismo y hasta fogosidad de las escenas grabadas. Esa autenticidad, hoy tan venerada, en ese momento también lo era, aunque como novedad y sin necesidad de la difusión de redes sociales.

A ese temprano impacto personal, le sumo que hace pocos años, tuve la inesperada suerte, junto a una periodista amiga que vive en Viena, de entrevistarlos a ambos, tanto a Grimau como Alberó, comprobando una vez más que habían sido y lo fueron hasta ayer, grandes amigos.

QEPD Antonio. Chau ¨Lito¨ García. Te despido con la gran canción del italiano Toto Cotugno, que servía de cortina para la gran novela.

 

 

TALENTO MUSICAL ARGENTINO

De la mano de la democratización en el plano social pero sobre todo, en el individual, muchísimas mujeres se quedaron sólas pero también otras tantas, tuvieron nuevas parejas en los mediados de los ochenta.

En efecto, la nueva Ley de Divorcio, promovida por el alfonsinismo, vino a blanquear muchísimas situaciones de facto que se venían dando, pero también habilitó a la liberación de mujeres y hombres de sus respectivas matrimonios. Cuántas mujeres, mi madre entre ellas, por ejemplo, de la mano de dicha transformación, empezaron a escuchar e identificarse con la letra de las canciones de íconos musicales como Valeria Lynch, Paz Martínez pero sobre todo, los Pimpinela.

Por eso, en una época como la actual signada por el gobierno de los hermanos Milei, con su disfuncionalidad evidente, rescatar un recital en homenaje a otros dos hermanos, que se caracterizaron por crear letras de amor y desamor, tras 43 años de carrera, es realmente un hallazgo. Si a ello, sumamos la comprobación novedosa de un cuarteto de voces de artistas talentosísimos Melania Lenoir, Patricio Witis, Romina Ruiz y sobre todo, Diego Bros, con la gran dirección del maestro Gaby Goldman, se trata de un combo cultural perfecto que sigue demostrando el nivel de excelencia de las nuevas generaciones argentinas, hijos y nietos de aquellas madres y abuelas, que se liberaron al compás de la democracia argentina.

Paradójico. A pesar que Milei odia la cultura argentina, entre tantos otros desprecios, el evento de homenaje se realizó en el llamado Palacio Libertad, ex Centro Cultural Néstor Kirchner. Claro, la «libertad» está mejor representada por la cultura popular argentina y no por el actual Presidente y sus acólitos.

EL REGRESO DE XUXA?

1993 fue un año más que importante para mí en el plano personal: me casé y tuve una hija, con todo lo que ello implica en términos de transformación, incluyendo el aspecto profesional. Pero el recuerdo de lo ocurrido hace 3 décadas ya, está indisolublemente ligado al personaje de una artista y cantante brasileña: «Xuxa» (María da Graca Meneghel).

Paradójicamente, la reciente muerte de «O Rei Pelé» también está vinculada a Xuxa. El astro del fútbol brasileño y mundial de los años setenta, tuvo un famoso y volcánico romance con «la reina de los bajitos», quien luego tendría otro «affaire» con el genio del automovilismo internacional, el malogrado Ayrton Senna.

De notable belleza y carisma, pero sobre todo, simpatía, Xuxa está presente en el recuerdo de la Argentina de los noventa. Su especial relación con Marcelo Tinelli y Telefé que la catapultaron a la fama aquí en la era de Carlos Menem, con quien también mantuvo una ligazón importante. De aquellos años que parecían «esplendorosos» para el país,  tengo el recuerdo de sus canciones infantiles -y no tanto-, dedicadas al amor y a los sueños, porque a mi primer hija, la motivábamos con aquellas letras y tonos.

Aquí les muestro dos de mis preferidas:

Siempre se habla de su regreso a la TV argentina, tras haber sido madre y perdido a la suya propia (por Covid-19), habiendo alcanzado la plenitud como persona y empresaria, por lo que es posible que estemos asistiendo a una especie de «déjà vu» de los noventa?

El eterno ciclo de todo lo que transcurre y vuelve.  Treinta años después.

COMO EN LOS OCHENTA

En tiempos recientes, hay una tendencia a repetir alguos ritmos musicales típicos de los años ochenta. De la mano de algunos DJs audaces pero también y sobre todo, cantantes solistas o bandas, que intentan quebrar la monotonía hegemónica del reggaeton o el pop insípido de los últimos años.

Es una bocanada de aire fresco la que tratan de hacer resurgir, por supuesto, con sus propios tonos y virtudes, artistas de la talla del excéntrico canadiense Abel Makkonen Tesfaye, líder de The Weeknd y tal vez, con una menor exposición mediática, Purple Disco Machine, el nombre que adoptó el DJ alemán Tino Piontek (o «Tino Schmidt»), para asemejarse a una banda.

Tesfaye reconoce como sus influencias ochentosas a David Bowie, Prince, Michael Jackson y Talking Heads entre otras. Aunque debutó hace más de una década, «Blinding Lights«, estrenada en 2019 pero aún opacada por la pandemia de Covid-19, no dejó de sonar en las principales FM del mundo, incluyendo mi propia cuarentena en CABA, en mayo de 2020. La canción es la más importante en la historia de la Revista Billboard, permanenciendo más de 100 semanas en el top 100 de dicho ranking. «Save your tears«, «Take my breath« y «Starboy« son otras canciones valoradas en los sucesivos charts del orbe.

En el caso del alemán, se trata de una biografía muy particular que ayuda a comprender el contexto histórico que le tocó vivir. Criado en la vieja Alemania del Este, o sea la RDA comunista, su padre le hizo conocer la música occidental, sobre todo, géneros como el disco, el pop y el rock de manera clandestina, lo más lejos posible de los controles de la omnipotente Stasi. Luego, ya caída la URSS y en un primer viaje a Münich (la ex RFA), el joven Tino conoció «el paraíso del vinilo» -el mismo que estaba prohibido en su país de origen- y a partir de allí, se dedicó a reforzar sus conocimientos musicales pero abrevando siempre en sus tempranas inclinaciones artísticas. Hace una década este DJ germano empezó su meteórica carrera profesional musical pero recién cosecharía éxitos como «Hypnotized« en 2020, «Dopamine» -con un excelente video ochentoso- en 2021  y el furor de «In the dark«, con Sophie and The Giants, este año.

Celebro pues este deseo de recuperar épocas musicales creativas y llenas de vitalidad artística, como las de hace 4 décadas atrás. Al menos, las nuevas generaciones podrán conocer y por qué no, disfrutar, de la afinidad de aquellos ritmos.

AL BORDE DEL PRECIPICIO

Pasó a la historia el español Pablo Picasso y no Amedeo (Amadeo, en castellano) Modigliani. Ciertamente, puede que una vida bastante «mejor llevada», con cierta «normalidad»y hasta sensatez, haya conducido al primero, al éxito. Aunque al segundo, en su muy efímera existencia (apenas 35 años), habituado a vivir al borde del abismo, le cupo la gloria -póstuma- pero gloria al fin.

Nacido en 1884, en Livorno (Italia), procedente de una familia judía, con 3 hermanos más. el pequeño «Dedo» se crió en las penurias y la pobreza: en ese contexto, contrajo tuberculosis, la cual, al no ser bien tratada, lo arrastraría a la muerte el 24 de enero de 1920.

Apenas llegó en su faz adulta a París (Francia), Modigliani desplegaría su arte excelso. Jornadas interminables de desenfreno, alcohol, drogas y mujeres, le permitirían a este gran pintor italiano, exhibir sus creaciones ante auditorios con grandes mecenas y artistas de su época. De a poco Francia dejaba atrás la sangrienta Primera Guerra Mundial y la famosa «gripe española», con lo cual, hubo un espacio y un tiempo especial para que florezcan las libertades y la creatividad. Modigliani, junto con el ya renombrado Picasso, el polaco Moses Kissling, el bielorruso Chaïm Soutine, el mexicano Diego Rivera, el poeta y ensayista Jean Cocteau y tantos otros, se destacarían notoriamente en la pintura en particular y el arte en general.

Amigo de sus amigos, se enamoró perdidamente de Jeanne Hébuterne, su musa inspiradora, cuyo padre católico se opuso de manera férrea a su relación con un judío. Con apenas 21 años de edad, con una hija del mismo nombre que sobreviviría y otra en el vientre que no alcanzó a nacer, Jeanne decidió acompañar a su gran amor de inmediato al «Paraíso», arrojándose desde una ventanal al vacío, el 25 de enero de 1920, un día después de la muerte del pintor. Algo así como el cura Ladislao y Camila O’Gorman en la América del Sur del siglo XIX, que también enfrentaron una gran oposición familiar y social, los restos de Amadeo y Jeanne reposan juntos en el mismo cementerio parisino.

El cine también se ha encargado de retratar estos últimos capítulos de la vida de Modigliani, incluyendo su eterna rivalidad con Picasso y su amor eterno por Jeanne. El cubano-americano Andy García realizó una magnifíca actuación protagónica del pintor en 2004, en una película que lleva el mismo nombre del artista. Preferí recordarla con este video, de la canción «Libertá» de otra pareja emblemática (artística y sentimental) que también atravesó momentos más que tumultuosos, como la americana Romina Power (hija del actor Tyrone Power) y el italiano Al Bano (Carrisi), quien cumple 79 años mañana.

 

 

VIENA, LA DE MEJOR CALIDAD DE VIDA

Veo la TV alemana y abruma la agenda ecológica. Aparece Singapur, con tantos rascacielos y su problema colateral de exceso de aires-acondicionado, lo cual levanta la temperatura ambiente y por ende, la necesidad de construir edificios con jardines no sólo en sus techos, sino también en sus paredes. Luego, se exhibe las particulares «casas-cueva», del arquitecto Peter Vetsch, en Suiza, esos extraños refugios de tierra, similares a las que uno ve en películas de hobbits. Para finalizar, Oslo, la capital noruega, una ciudad que se ha transformado notablemente en las últimas dos décadas, a pesar de su crecimiento. Fue designada como «la capital verde europea» en 2019. 

Lejos de semejantes títulos y necesidades, en medio de la Cumbre climática COP 26 que se realizó esta semana en Glasgow (Escocia), pude disfrutar un par de meses en Viena, una ciudad fantástica, pero que además, es la de mejor calidad de vida del mundo, según el ranking -pre-pandemia- de la consultora Mercer.

He aquí las fotos, empezando por uno de los tantos cargadores eléctricos de autos, que existen en la ciudad.

Algunos autos poderosos, que cualquiera de nosotros podemos disfrutar en las calles.

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HISTORIA DE UN DIVORCIO

Tuve la oportunidad de compartir dos asados en Córdoba Capital, uno el pasado viernes 15 y otro, el domingo 17. El primero, con algunos amigos y otros, no tanto. El segundo, con amigos y colegas de la Universidad. Excepto dos de todos ellos, aún casados, el resto éramos todos separados o divorciados. También un par, mostró facetas totalmente contrapuestas, mientras se hallan en pleno proceso de separación: uno estaba feliz y esperaba tener nuevas oportunidades de conquista en su nuevo departamento; el otro se hallaba moralmente destruido, durmiéndose en un sofá cada vez que lograba escapar de la mesa de discusiones políticas, las mismas que antes le parecían importantes y ahora pueriles.

Es que claramente, excluyendo las reacciones coyunturales y hasta los intentos de reconstrucción personal a posteriori, la culminación de un matrimonio, cualquiera haya sido su duración, es de una de la peores situaciones de la vida, seguramente, junto con la pérdida de un ser querido. Es la destrucción de los proyectos en común, de los sueños de una vida compartida -máxime si hubo hijos-, la frustración, el desencanto con las virtudes del otro/otra, la exaltación de sus defectos, todo aquello que era percibido antes como positivo, admirable, etc. Es la cruel reflexión de lo invertido en energía, salud y química a lo largo de años, esperando que todo conduzca a buen puerto y la horrible conclusión de un resultado opuesto. Es la terrible y temible concreción de la muerte en vida, porque uno parece haber llegado no sólo al final de una etapa, sino a una suerte de precipicio donde no cabe otra alternativa que saltar -sin paracaídas-. Si abajo hay una laguna sin rocas o la altura no es tan grande, habrá posibilidades de salvación. De lo contrario, es el final.

Para colmo, ese sábado 16, en el medio de los sendos encuentros gastronómicos, tuve la oportunidad de ver un film recomendado por una especialista en TV y producción de imágenes, más preocupada por dichos aspectos técnicos que por su guión. El mismo que versaba casual -o no tan casualmente-, sobre una ruptura matrimonial.

«Historia de un matrimonio» (2019), más allá de la genial interpretación de sus dos protagonistas, a cargo de un ignoto (excepto para los fanáticos de «Star Wars«) pero genial Adam Driver (una especie de mezcla física noventosa entre Paul Dano y Jason Schwartzmann) y la siempre carismática Scarlett Johansson, revela mucho más que ese cúmulo nefasto de sensaciones que describí al inicio. Lo que resulta en un comienzo de una suerte de culminación matrimonial consensuada, gradualista, mediada con psicólogo de pareja, terminan derivando en un calvario donde los esposos ven autodestruirse su mancomunión de años, merced en gran medida, a sus propios abogados, la perversa Nora Fanshaw (interpretada por Laura Dern) y Jay Marotta (por Ray Liotta). Hasta la presencia transitoria de un abogado más contemporizador como el personaje del veteranísimo Alan Alda (el mismo de «M.A.S.H.»), fue devorada por esa dinámica legalista que consumió las pocas cenizas que quedaban del languideciente matrimonio.

Precisamente, esa competencia judicial tan afín a la idiosincracia norteamericana desde hace décadas, es la que tan sabiamente critica el periodista Frank Gibney, cuando a fines de los setenta, exaltaba por comparación, el modelo armónico y confuciano japonés, como testimonio del éxito económico y social nipón.

A modo de corolario, siempre combinando dos artes que me apasionan, el cine y la música, les dejo estas tres canciones de ABBA. Sí, el grupo sueco que vivió en pleno apogeo profesional como banda de pop, la propia separación matrimonial de sus dos parejas, después de haber dedicado muchos de sus éxitos al amor y la felicidad. La tristeza del proceso se refleja en sus rostros particularmente, en los ojos de ambas mujeres. A lo largo del tiempo transcurrido, podemos ver así cuál fue el balance físico y de salud que tuvo cada uno de los integrantes tras aquellos sendos divorcios.

La reconstrucción de la vida personal a partir de dicho «big bang«, dependerá del tipo de duelo que cada uno realice y la mejor -o más saludable- forma de salida que elija, aunque muchas veces, la racionalidad juega aquí, un papel limitado. De lo que sí estoy seguro, es que, a diferencia de la trama del film citado, no hay que dejar librado el resultado final a los hombres de leyes.

«SUSPICIOUS MIND»

Elvis Prestley hubiera cumplido hoy 86 años. Tal vez lo hubiéramos disfrutado aún subiendo a algún escenario, ya no para cantar pero sí para rendirle algún homenaje quizás en una ceremonia de entrega de los Grammy’s, incluso vía zoom. Pero dudo que con su naturaleza capricorniana, pragmática y en términos de legado, eso tuviera un efecto satisfactorio en su espíritu inquieto, dinamizador pero nada duradero y hasta autodestructivo.

Yo prefiero recordarlo a través de su música, la misma que dejara una impresionante estela en otros músicos posteriores que fueron popularizando sus canciones grabadas en la época dorada de los Estados Unidos del «baby boom» (años ’50 a ’70), a las generaciones sucesivas, de abuelos a padres y de padres a hijos.

Con una canción como «Suspicious Mind» que no sólo me encanta sino que además me remite a una de las primeras caracterizaciones que hizo de mí, ese ser amado, también de signo capricorniano, que está tan lejos físicamente hoy, a quien extraño horrores, desde que se fue en junio pero que está tan cerca de mi corazón que lo conoce como nadie.

Ese legado que ellos nos dejan, inconmensurable, grabado en las experiencias compartidas, los sentimientos afines y la generosidad no sobreactuada. A los Prestley que aún con sus vidas tan cortas, pero tan rupturistas -en el buen sentido- nos han regalado tanto, no queda más que agradecerles infinitamente. 

«Always on my mind».

Una de sus últimas canciones en vivo, la maravillosa «Unchained Melody«.

MARCOS MUNDSTOCK (1942-2020)

Les Luthiers, el grupo humorístico-musical es una de las grandes originalidades que pudo generar Argentina, gracias a esa enorme diversidad cultural que supo construir desde fin del siglo XX, como ningún otro país latinoamericano.

Pude ver en vivo y en directo a estos grandes creativos, que usaban instrumentos excéntricos, inventados por ellos mismos, en dos ocasiones: en octubre de 1987 en el Teatro Coliseo en Buenos Aires y en el invierno de 1991, en el Teatro El Círculo en la ciudad de Rosario.

En un tiempo en el que supuestamente importa más la salud que cualquier otro ámbito de la vida, habría que valorar el aporte de ellos, en favor del humor fino, delicado, inteligente sin golpes bajos, con diálogos extraordinarios por el cuidado en el lenguaje y el uso del vocabulario sin emplear palabras soeces o sin caer en la chabacanería. Así, se ganarían mi admiración temprana y aquellas virtudes los conduciría a tener éxito en la propia España, incluso en la comunidad latina de Estados Unidos

Para muchos argentinos, Daniel Rabinovich era el predilecto. Para mí, lo era Marcos Mundstock, santafesino como yo, pero hijo de judíos-polacos de una región (Galitzia) que está hoy en Ucrania. Prácticamente, él era el líder del grupo, tal vez no tanto por su talento musical como los restantes miembros, sino por su dicción perfecta, su voz inigualable -típica de su previa experiencia coral-, su capacidad de guionista y sus condiciones actorales de histrionismo y carisma, las que expondría de manera manifiesta por ejemplo, en la TV -junto a otro judío, «Tato Bores– y el cine -sugiero «El cuento de las comadrejas»-.

La gran lección que le da el «anciano» Mundstock a una joven soberbia que lo manda a un geriátrico, en «El cuento de las comadrejas», el film de Juan José Campanella.

Hoy nos dejó de manera física, tras afrontar una dura enfermedad, que no era el Covid-19. Probablemente, Mundstock, una gran «gerente de la ironía», como buen descendiente judío, si amaba la libertad como yo, eligió -como todos lo hacemos- el momento justo para morir y burlarse así de esta pandemia que tanto teme la mayoría de los humanos en el mundo de este tiempo.

Rabinovich y Mundstock en un diálogo plagado de malentendidos.

EN EL MUSEO DE ARTE POPULAR (MAP)

Denominado José Hernández, en honor al creador del «Martín Fierro», la obra literaria cumbre de la Argentina, pudimos recorrerlo y disfrutarlo en una tarde de marzo.

Entre otras obras de valor, apreciamos las pinturas de Florencio Molina Campos (1891-1959), el gran artista de temáticas gauchescas.

Este pintor argentino, algo discutido por su estilo heterodoxo, pero original por sus cuadros tan descriptivos de las pampas argentinas, llegaría a contactarse con el mismísimo Walt Disney.