NADA QUE REPROCHAR

Si imagináramos un diálogo de Diego Maradona con Lio Messi hoy tras la final perdida en New York, seguramente le diría «estoy orgulloso de vos, pibe, lo entregaron todo».

Fue muy digno lo de la Argentina, afrontando todo tipo de adversidades, más de lo normal hasta aquí, defensores lesionados, un expulsado y agotamiento temprano de cambios. Contra una apenas buena selección española, que era candidata desde el inicio y que en esta ocasión, logró desnivelar a menos de quince minutos del final, en tiempo extra. Con un saldo similar a Italia 1990, nunca sabremos si Argentina se hubiera coronado, si llegaba a los penales. 

Por ello y mucho más, este equipo de este certamen de Estados Unidos-México-Canadá 2026, nos representó como ninguno. Además de sus mensajes políticos acordes a esta realidad social que vivimos, dejó el alma en la cancha y eso merece el reconocimiento social y deportivo para siempre. Infinitas gracias «Scaloneta».

LA GUERRA Y LA PAZ EN VERSION ARGENTINA

Retiro, CABA, 5.30 de la madrugada del jueves 16 de julio de 2026.A diferencia de otras jornadas, reina la calma, aunque se ven los vestigios de la algarabía general de horas antes. Los primeros laburantes que llegan a la «Ciudad de la Furia» que se desplazan por la Terminal de buses y las estaciones de trenes, caminan más relajados que lo habitual. En las calles de la Villa 31, también se levantan así los que duermen allí -adentro y afuera-. Después de todo, esa gente que se levanta temprano, se esfuerza por sobrevivir en tiempos crueles de los hermanos Milei y desmiente aquellas interpretaciones binarias -absurdas- que solían hegemonizar las redes en estos días, en el sentido que el gobierno que pretendió inútilmente «desmalvinizar» la semifinal, capitalizaría cada triunfo de la Selección en un Mundial tramposo manejado por la «mafia» de la FIFA.

Ya pasó la euforia del Obelisco, aunque también eso se reprodujo en cada plaza y rincón del país. Todos ayudamos a saltar dos metros treinta a Lautaro Martínez que cabeceó con holgura ante una atónita y acobardada defensa de lungos ingleses inútiles. esta vez, no hubo «Mano de Dios» ni jugada extraordinaria de «barrilete cósmico». Los «Three Lions» perdieron esta otra batalla o esta nueva guerra, en su ley. A puro centro a la olla y remates de larga distancia. Con seis de los nuestros que juegan en las Islas y que seguramente sufrirán bullying apenas regresen allí, como sufrió Maradona a la Italia del norte post 1990. El «mufa» Mick Jagger volvió a verlo desde la tribuna como en 1998 y el patrón de Messi, David Beckham otra vez lo sufrió como aquella vez por penales.

Es que la «progresía» de Argentina, hoy arrinconada, no entiende aún hoy que este equipo representa como nadie, la piel y el corazón y por qué no, el alma, de este pueblo. Muchos de estos chicos son hijos de laburantes como los que veo transitar por Retiro. Son el legado no deseado de los desgraciados noventa y del post 2001. Los Martínez -por dos-, los González, los Fernández se criaron en el sacrificio del conurbano o los Romero y los Alvarez en lugares insignificantes del interior sin haber vivido las viejas épicas de 1978, 1986 o 1990, pero conservaron, más allá de ser exitosos y multimillonarios, ese espíritu amateur de dar la vida en una cancha. Por eso, sobre todo, los europeos nos respetan y hasta nos temen, como quedó demostrado ayer con el propio DT alemán Tuchel al frente de los ingleses. Tienen y rodean a un jugador como Messi que es su nave insignia y que en apenas siete minutos puede dar vuelta un partido aunque también a un grupo técnico conductor que practica tras 103 partidos desde 2019, la hermandad, tiene clara la historia y un método de juego práctico sustentado en nuestra forma de ver y jugar el fútbol.

 

Por eso llegaron a una nueva final y ojalá la coronen en New Jersey, con otro campeonato. para que, desde la inmortalidad, lo miren y estén orgullosos, los Rattin, los Housemann, los Menotti, los Sabella y por supuesto los Maradona.

Por ahora, por apenas tres días, los guerreros reposan y nosotros también. Pero el domingo, esperamos que esa paz vuelva a ser la de la gloria. 

 

ALTERIO Y LA CULTURA

El viernes pasado, nos dejó físicamente el gran actor argentino Héctor Alterio a los 96 años de edad.

Es imposible no recordarlo por sus grandes actuaciones en diferentes e importante películas, premiadas o no, a nivel internacional, tuvo un hijo -también muy buen actor-, criado en España, ha dejado excelentemente parada a la Argentina en todos los escenarios a nivel global, pero lo que pocos conocen, es un homenaje que Alterio le hizo a la CULTURA en Madrid, que aquí les dejo.

En estos tiempos de ataque sistemático de la extrema derecha global a la cultura, máxima expresión de la libertad personal y colectiva, en todo sentido, vale la pena reproducirlo.

Cabe recordar también que el filósofo y epistemiólogo liberal -no libertario- austríaco Karl Popper, hablaba en sus últimos anos de vida intelectual, de la Teoría de los Tres Mundos, una tríada de realidades totalmente interconectadas. El Mundo 1, totalmente físico, el Mundo 2 que es mental y subjetivo y el crucial Mundo 3, que es el cultural, objetivo, de conocimiento, teorías, problemas, arte, que emergen del 2 y que es vital para el progreso humano.

Lo es porque permite la evolución del conocimiento científico y la creación de sociedades abiertas, siendo un concepto clave para entender el desarrollo cultural y científico a través de la crítica y la creación de problemas.

LOS PRIMEROS VIDEOS DE POLITICA INTERNACIONAL EN 2024

Vuelve el Covid-19? 200 casos por día en Argentina ya pero en España, a partir de hace algunas jornadas, volvieron las mascarillas obligatorias en los hospitales públicos del sistema español de salud. Menciono España porque se trata de un país, aunque europeo, que modeló buena parte de las políticas contra la pandemia, que se aplicaron en Latinoamérica, entre 2020 y 2021.

La reaparición del virus, con otra cepa, además de generar temores, infundados o no a nivel generalizado, podrá despertar una infinidad de discusiones desde la propia salud pública (cuan válidos y eficientes son los encierros y cuan eficaces las vacunas), desde la salud mental (evaluando efectos sobre la depresión, angustia, soledad, muerte de las personas), desde la Teoría Política (cuan legítima suena una tecnoburocracia gobernando las decisiones de cuidado personal) y también desde la propia Política Internacional (tratando de predecir qué tipo de orden político emerge después del Covid). Todas cuestiones que aquí mismo ya hemos tratado hace 4 años y pueden reflotarse en estas emanas.

Una dimensión vernácula a tener en cuenta, será la decisión futura del Presidente Milei, en caso de que se agrave la cuestión sanitaria en Argentina. Su debut político se produjo en setiembre de 2002, como un exponente importante del grito libertario contra el encierro de la pandemia y muchos antivacunas lo acompañaron electoralmente suponiendo que él representaba un liderazgo que se opondría al NOM (Nuevo Orden Mundial), que encabezaría una supuesta elite occidentalista. Sin embargo, la alianza ya expuesta con estos sectores globalistas y la asistencia del Presidente a partir de esta semana al Foro de Davos, la cumbre mundial anual por excelencia de aquellos grupos, lo enfrenta al dilema de traicionar o no, las simpatías locales granjeadas a lo largo de estos últimos 4 años, reemplazando las convicciones por un crudo pragmatismo.

RECUERDOS DE ADOLESCENCIA EN EL RIO

Febrero es un mes que suele ser corto y excepto los Carnavales, no tiene ningún aditamento especial para quienes trabajamos todo el año y ya no viajamos al exterior como antes. No es absolutamente laborable porque no tengo clases aunque sí turnos de exámenes y tampoco es comparable a enero, que suele ser el mes clave para vacacionar. Tampoco lo ayuda el clima. Suele ser más lluvioso en zonas cálidas como la costa atlántica o las sierras, cuando no frío, como resultó ser la semana pasada, la más otoñal en seis décadas.

En ese contexto, motivando a un amigo a viajar una vez más, al menos a nivel «cabotaje» (turismo interno), dado que dados los impuestos, es aún caro viajar al exterior, a diferencia de 2016-2019, tomamos el auto y nos encaminamos a recorrer la llanura argentina, en las Provincias de Córdoba y Santa Fe, por el interior de su interior. Pueblitos pequeños, algunos insignificantes, otros más destacados y hasta pujantes. Partimos de Villa María a las 10 hs. de la mañana y al llegar a Cintra (1.200 habitantes), doblamos hacia la izquierda con rumbo noroeste, alcanzando San Antonio de Litín (algo más de 1.200 hab.) primero y Alicia (3.600 hab.), después.

A continuación, cruzamos la frontera interprovincial y adentrándonos en Santa Fe, conocimos Landeta, donde nos llamó la atención una mansión que alcanza una manzana, con parque incluido, que están aún sin terminar, en un pueblo realmente fantasmal. Me propuse averiguar qué político o empresario puede ser el dueño de semejante inmueble equivalente a una pirámide egipcia en medio de la nada misma, del tipo de los edificios exóticos de los megalomaníacos Rodríguez Saá que solemos ver a la vera del camino en San Luis, pero en el interín prosigo con el relato. Por el estilo albañilesco a secas de la casona, me inclino a pensar que su propietario es un político, por qué no el propio Presidente Comunal, dado el mal gusto evidente en la construcción.

Nos esperaba Carlos Pellegrini (6.700 hab.) en la misma ruta provincial que Las Rosas, Las Parejas y Armstrong, ciudades industriales del oeste santafesino. Allí nos tomamos un café en la Estación de Servicio de Axion.

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EL DIA QUE LA F1 NOS HIZO EMOCIONAR

Desde 2018 que la F1 no nos daba espectáculos más o menos dignos. El dominio de Mercedes Benz y Lewsi Hamilton era abrumador y Ferrari se hunde en el fondo. Salvo el holandés Max Verstappen, nadie les daba pelea. Hoy en una Monza semivacía, con Vettel más filántropo que piloto, regalando sus ingresos para financiar a 200 médicos y paramédicos del Servicio de Salud del Ejército italiano, homenajeados por su encomiable labor en la lucha contra la pandemia, ganó por primera vez el francés Pierre Gasly, en un AlphaTauri (ex Toro Rosso), una marca del final del pelotón, que no triunfaba desde 2008, también con Vettel.

La carrera fue tremenda porque tras el accidente de Leclerc, Hamilton fue sancionado con 10 segundos por lo que quedó fuera de competencia por el primer lugar ya a la mitad. Eso facilitó una pelea más pareja entre Gasly, Bottas y los Mc Laren de Sainz (hijo) y Norris, con un buen tercer lugar a cargo del canadiense Stroll. El español también ilusionó a todos en la Península Ibérica con su primer triunfo pero tuvo que contentarse con el segundo lugar, llegando a pocos metros de Gasly, en un Mc Laren que no gana desde 2012.

Así, la F1 nos regaló hoy, una mañana (o tarde) de grandes emociones, con un podio joven que anticipa recambio de pilotos, donde por fin, se volvió a escuchar la Marsellesa, luego de muchos años sin un francés ganador y donde se despidió el equipo Williams, una empresa familiar donde Claire, sustituyó a su padre Frank, hacedor de tantos éxitos, campeones y subcampeones, como nuestro «Lole» Reutemann. Ojalá se repita más a menudo hasta el fin de este año tan anormal por el Covid19.

«NO DIGA GOL, DIGA KEMPES»

Hay jugadores de fútbol que quedan en la memoria pero mejor, si hacen felices a muchos equipos, sin egoísmos. Mucho mejor aún si hacen feliz a un país. Si tienen una vida ordenada y ejemplar para las jóvenes generaciones, aún con contratiempos como le tocó afrontar en Argentina -donde no pudo concretar su sueño de dirigir- o en Albania -donde dirigió pero perdió todos sus ahorros-, muchísimo más admirable. Se trata de Mario Alberto Kempes.

El gran cordobés, nacido en Bell Ville, que hizo gozar a los de Instituto (78 goles en 81 partidos), Rosario Central (97 goles, máximo goleador de la historia del club, sobre 123 partidos), River Plate (16 goles en 33 partidos) y Valencia de España (189 goles en 311 partidos).

Aún no siendo hincha de Central, tuve la suerte de cenar con él, cuando era muy chico: mi papá, como buen «burrero» era muy amigo de Don Angel Baratucci, el jockey campeón de los setenta y allí fuimos los dos, una noche, para sentarnos a la misma mesa que Kempes y otros jugadores de Rosario Central en 1975. Yo tenía apenas 11 años y él 21. No sabía que unos pocos más tarde, seríamos muy felices con aquel joven, que era pura potencia en el área.

A principios de los años setenta, Kempes había formado parte de una monstruosa delantera en Instituto Atlético Central Córdoba de Córdoba, con Ardiles, Beltrán, Saldaño y Ceballos. Se cansó de hacer goles en la «Gloria» en la Liga Cordobesa y logró clasificarla al Nacional de 1973. Pero fue vendido en cifra multimillonaria al club rosarino, donde encontró su primera cima. Allí estuvo hasta 1976, sin poder salir campeón, aunque fue transferido por un récord de 5 millones de dólares, previa votación afirmativa de los socios, al Valencia de España.

Ya había jugado para la Selección Argentina (20 goles en 43 partidos), donde se cansó de hacer goles y salvar nuestro orgullo nacional en el Mundial de 1974, donde tuvimos una pobre labor pero gracias a él, pudimos clasificarnos a segunda ronda. También en un recordado partido amistoso en Wembley, sus dos tantos nos permitieron empatar sobre la hora con Inglaterra.

En el Mundial 1978, fue clave para sacar campeón a Argentina, haciéndonos felices en la serie en Rosario, sobre todo con las victorias sobre Polonia y Perú -estuvimos en el 6-0- y por supuesto, la final contra Holanda.

En 1981, en una competencia virtual que se vislumbraba con Maradona, que lo sacó campeón a Boca antes, se convirtió en el referente del River Plate campeón del Nacional. Luego, volvió a Valencia y empezó a deambular por Austria, Chile e Indonesia, donde cerró su carrera como futbolista. Como técnico, no tuvo mayor suerte pero desde hace años, se desempeña como un feliz comentarista deportivo en la cadena ESPN.

Espero haber contribuido a difundir su figura, no tan conocida como las de Messi, Maradona y Riquelme, sobre todo entre los «Millennials».

Por todo ello: felices 66 años «Matador»!!!!

 

EL «WALT DISNEY» ARGENTINO

«Mientras al chico le des imaginación, le des aventura y le des personajes buenos y malos…El chico en esencia es bueno, es travieso, pícaro, lo que pasa es que los mayores les informamos con otro método. Y creemos que son más inteligentes, porque les damos mucha más información, pero eso no quiere decir que estén maduros. El chico tiene los mismos móviles siempre: la ambición, el querer, el poseer, el coleccionar…Los móviles de aventuras, de imaginación, de deseos, son los mismos» (Entrevista a Manuel García Ferré, Diario Clarín, 2012).

Imposible saber si nuestra generación de los nacidos en los años ’60 está al menos, más fortalecida y cuenta con mayor templanza para afrontar las situaciones difíciles de la vida individual y colectiva, que las generaciones de nuestros hijos y alumnos, llámense como se llamen, «Y» o «Z». La hipótesis afirmativa corresponde al actor y cineasta norteamericano, Clint Eastwood, conocido por sus posiciones «neocon» que ha catalogado sin prurito alguno, de «maricas»a los actuales jóvenes pero también a otro veterano, profesor de judo ruso, quien considera que las viejas generaciones eran más resistentes a pesar -o a causa- de las adversidades afrontadas mientras que a los actuales jóvenes si bien, sobre todo, pensando en la tecnología, la vida se les ha facilitado enormemente.

No tengo herramientas teóricas para sustentar esa hipótesis, a veces, suelo inclinarme a ella, otras veces, me alejo, pero sí puedo ensayar un análisis de cómo nos fuimos formando como generación. Allí aflora la socialización escolar que claramente a mí me impactó sobremanera -ya lo he explicado en estas páginas- pero también la mediática del contexto temporal en el que vivimos.

En ese campo, no puedo dejar de subrayar el rol que jugó un historietista argentino, llamado Manuel García Ferré (1929-2013). El no era argentino, concretamente había nacido en Almería (España), al borde del Atlántico y arribó al país, escapando de la Guerra Civil española en 1947.

El aporte de García Ferré fue como dibujante de historietas con personajes de una gran candidez humana, ternura, buen gusto y otros atributos que los hacían queribles y recordables. No pocos «buenos» como «Hijitus», «Anteojito», «Antifaz», «Calculín», «Trapito», «Pi-Pío», «Oaky», «Larguirucho», «Pichichus», «Gold Silver«, el «Boxitracio», «Cachavacha», «Petete», el «Comisario» y algunos «malos» como «Neurus», «Pucho» y «El Hampa». Todos contribuyeron a través de micros televisivos por las tardes y noches más revistas especiales útiles en términos de didáctica para la educación primaria, a nuestra formación dentro y fuera de las aulas. Cabe subrayar que tales productos eran absolutamente privados. No había ningún Canal estatal Paka Paka o Encuentro, en un contexto de mucho menor oferta televisiva, apenas unos pocos canales de aire, sin siquiera cable hasta mediados de los ochenta y desde ya, sin Internet. Sí había un empresario uruguayo, Constancio Vigil (abuelo) que creyó e invirtió en el dibujante hispánico.

A la contribución singular de García Ferré, un autodidacta como dibujante precoz a orillas del mar, que se extendería hasta 1999, cuando fue precandidato como cineasta para ser nominado al Oscar con «la tortuga Manuelita» (de Pehuajó y creada por María Elena Walsh), con la que atraería a millones de niños como mis hijos en esa época, que nacieron dos décadas o dos décadas y medio después que yo, la resumiría en una sóla expresión: la ampliación de nuestra imaginación. Claro, con el ya voluminoso sustento de la literatura infantil clásica de Julio Verne, Emilio Salgari o Robert Louis Stevenson, entre otros, nos resultaba mucho más fácil, traspasar límites mentales, crear escenarios, valorar personajes, interrelacionar contextos, en suma, volar, sin necesidad de estar físicamente en tal o cual lugar. Esa extensión de la imaginación nos serviría en todo sentido, para nuestra vida adolescente y adulta: excepto el cambio tecnológico que nos insta a ser más prácticos, toda nuestra vida familiar, laboral y profesional, se remite a todo lo aprendido en aquellos años dorados de la infancia.

Tal vez, esos reinos de la fantasía, expliquen también el gran éxito de muchos adultos con la generación de videojuegos y software especial para el entretenimiento, que permite el ingreso de no pocos millones de dólares genuinos para un país ávido en tal sentido. Digo esto, para no caer en el recurso fácil de la literatura o la misma docencia, que a muchos hoy nos atraviesa, para formar a las nuevas generaciones. Quizás, no las quiero juzgar, pero éstas carezcan de esa pizca de ingenio, intuición, ingenuidad y hasta atracción por las historias, por estar excesivamente influidas por los efectos especiales.

PD: en la denostada -por el kirchnerismo- década del noventa, García Ferré invirtió gran parte de su dinero ganado con los personajes tradicionales, en una editorial propia que publicó dos revistas, también dedicadas a la ampliación de conocimientos educativos y científicos, como «Ser Padres Hoy» y «Muy Interesante».