CRIMEN CLERICAL CONTRA LA CIENCIA

Tomado del muro de Fb de Efemérides Históricas.

El 15 de Febrero de 1564, en Pisa, Gran Ducado de Toscana, nacía el astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático, físico y padre de la revolución científica “Galileo Galilei”.

Formado en la Universidad de Pisa donde estudió Medicina, Filosofía y Matemáticas, se volvió seguidor de Pitágoras, Platón y Arquímedes. Estando en Florencia se dedica a elaborar o comprobar teoremas sobre dinámica y estática editando “De motu“. En 1592, se trasladó a la Universidad de Padua, donde ejerció como profesor de diversas materias técnicas, la escasa injerencia de la inquisición en la República de Venecia le dio libertad científica a su mente. Luego de experimentar con imanes y con escasa experiencia en óptica se puso a trabajar en un aparato para ver objetos lejanos y en 1609 le dio a la Astronomía su objeto mas preciado, el “Telescopio”.

Muñido de esta nueva herramienta, las estrellas eran su límite, duplicó el mapa estelar, confirmó teorías de Copérnico y elaboró nuevas. El descubrimiento de montañas en la luna, las manchas solares y los ejes de rotación planetaria inclinados daban por tierra con la teoría aristotélica “Supralunar” de objetos celestes con perfección geométrica.

Sus teorías de la influencia de los planetas en las mareas y la acertada teoría de las orbitas elípticas hizo que la Iglesia Católica iniciara una feroz campaña de desprestigio contra él. Cuando en 1610 descubrió las 4 principales lunas de Júpiter, destruyó el llamado “Sistema de los cielos” poniendo en evidencia el error de Aristóteles, de la Iglesia y del mismísimo Copérnico que postulaban la teoría “Geocéntrica”.

Comenzó a ser censurado desde 1616 hasta que en 1633 en un juicio eclesiástico donde fue amenazado y doblegado su espíritu, fue condenado a prisión perpetua y su obra fue prohibida. Galileo muere durante su prisión domiciliaria en Arcetri a la edad de 77 años.

La Iglesia tardó 376 años en limpiar el nombre de Galileo. El 15 de Febrero de 2009, Joseph Aloisius Ratzinger, (Benedicto XVI) celebra una misa en su nombre y ordena publicar el libro “Galileo y el Vaticano” que no es más que un compendio de justificaciones para su aberrante proceder por casi 4 siglos.

UN ESPIRITU JOVEN: SOPHIA LOREN

“La vida por delante” es una película muy especial, estrenada recientemente. Trae la novedad de la reaparición, tras mucho tiempo, de la gran actriz y diva del cine tradicional, la italiana Sophia Loren, dirigida por uno de sus hijos, Edoardo Ponti.

El guión gira en torno a un niño senegalés, huérfano, que vive en los márgenes de la legalidad en la ciudad italiana de Bari, en las costas del Mar Adriático. Las circunstancia de un robo, lo pone en contacto con la protagonista, una ex prostituta ya retirada, quien se dedica a alojar y ocuparse de los hijos de sus ex colegas mientras ellas se dedican a la profesión más antigua del mundo. Se genera una relación especial entre los dos, que nos hará reflexionar profundamente sobre el afecto, la compasión, la empatía y la amistad, aún sin sopesar edades ni género, que en este mundo actual, parecen valores lejanos.

Entre otras cuestiones, Loren nos recuerda que precisamente, la edad no debe mirarse sólo en términos biológicos, sino, sobre todo, espirituales. Sigue siendo una dama como lo fue siempre y su espíritu, inquieto y vigoroso, está intacto.

EL DIA QUE LA F1 NOS HIZO EMOCIONAR

Desde 2018 que la F1 no nos daba espectáculos más o menos dignos. El dominio de Mercedes Benz y Lewsi Hamilton era abrumador y Ferrari se hunde en el fondo. Salvo el holandés Max Verstappen, nadie les daba pelea. Hoy en una Monza semivacía, con Vettel más filántropo que piloto, regalando sus ingresos para financiar a 200 médicos y paramédicos del Servicio de Salud del Ejército italiano, homenajeados por su encomiable labor en la lucha contra la pandemia, ganó por primera vez el francés Pierre Gasly, en un AlphaTauri (ex Toro Rosso), una marca del final del pelotón, que no triunfaba desde 2008, también con Vettel.

La carrera fue tremenda porque tras el accidente de Leclerc, Hamilton fue sancionado con 10 segundos por lo que quedó fuera de competencia por el primer lugar ya a la mitad. Eso facilitó una pelea más pareja entre Gasly, Bottas y los Mc Laren de Sainz (hijo) y Norris, con un buen tercer lugar a cargo del canadiense Stroll. El español también ilusionó a todos en la Península Ibérica con su primer triunfo pero tuvo que contentarse con el segundo lugar, llegando a pocos metros de Gasly, en un Mc Laren que no gana desde 2012.

Así, la F1 nos regaló hoy, una mañana (o tarde) de grandes emociones, con un podio joven que anticipa recambio de pilotos, donde por fin, se volvió a escuchar la Marsellesa, luego de muchos años sin un francés ganador y donde se despidió el equipo Williams, una empresa familiar donde Claire, sustituyó a su padre Frank, hacedor de tantos éxitos, campeones y subcampeones, como nuestro “Lole” Reutemann. Ojalá se repita más a menudo hasta el fin de este año tan anormal por el Covid19.

“SIAMO FUORI DELLA COPA”: 3 DECADAS DESPUES

En numerosas ocasiones de la vida, uno suele estar en el lugar justo en el tiempo apropiado. En el deporte, ello también es factible. Mientras a algunos se les negó siquiera la oportunidad de estar -recuerdo tanto al nacido colombiano pero nacionalizado argentino ex arquero de Boca y Vélez, Carlos Fernando “Mono” Navarro Montoya como al propio Hugo Orlando “Loco”Gatti, que no pudieron disfrutar de la Selección Nacional, salvo en el caso del segundo, algunos amistosos de 1976-, otros pudieron hacerlo y disfrutarlo. Es el caso del por entonces chico de River, el guardameta suplente, oriundo del pueblo bonaerense de Lima, Sergio “Vasco” Goycochea, quien gracias a una lesión del titular Nery Pumpido en el segundo partido del Mundial de Italia 1990 contra la ex Unión Soviética, pudo debutar y luego consagrarse en dos partidos consecutivos, contra Yugoslavia en cuartos de final y contra el local Italia, en la semifinal, para permitirle a la Argentina jugar su segunda final en 8 años contra Alemania.

Todos recordamos con especial devoción aquel Mundial, porque su carga emocional fue significativa: desde su banda sonora (“Un’estate italiana”) a cargo de Edoardo Benatto y Gianna Nannini -la hermana de Alessandro, el ex piloto de F1-, pasando por el decepcionante debut con Camerún, haberle ganado a Brasil en octavos de final, habiendo sufrido todo el partido, las lesiones de Maradona y medio equipo, ya de antemano diezmado y de poca calidad, los insultos del ídolo a los italianos cuando entonábamos el himno y por supuesto, culminando en los penales de “Goyco”. Cómo olvidar semejante proeza, que finalmente se frustraría con la derrota por un discutido penal en la final con los teutones.

Con el análisis de Don Pedro Carcuro, el genial comentarista de TVN (televisión oficial chilena), recordamos este video de aquél emocionante partido semifinal entre italianos y argentinos.

Un dato: Goycochea nació un 17 de octubre -como yo- pero de 1963.

 

 

ANOTHER “DARK AGE”?

Todos recordamos -y criticamos- el optimismo ingenuo de Fukuyama cuando anticipó el “fin de la historia” en “The National Interest” en 1989. Pero al mismo tiempo, en esa ocasión, el célebre pensador también pronosticó algunos de los flagelos que podrían difundirse de la mano de la globalización, entre otras, las pandemias, ocasionadas precisamente por la libre circulación de personas (viajes por todo el mundo).

La llegada del coronavirus (COVID-19) el 21 de enero de este año a China y su expansión al resto del mundo, nos remite a aquella advertencia. Al igual que el SARS (2003), la gripe A (2009), el Ebola -más vinculado a Africa- (2014) y otras epidemias globales desde los años noventa, el nuevo virus ataca poblaciones de ancianos, en países con escasas defensas sanitarias donde se entra en pánico, apenas los gobiernos -como el argentino- que sobrestimaban el problema, empiezan a ser reaccionar tardíamente.

Mientras China y Corea del Sur, con culturas colectivistas, por ideología o cultura, pudieron sobreponerse a los fracasos iniciales, España e Italia mostraron sus debilidades estructurales y Reino Unido, en una muestra más de alarde nacionalista, exhibió una conducta díscola fomentando “la inmunidad del rebaño”, evitando medidas extremas como las de la mayoría: confinamientos tipo cuarentenas, restricción de circulación, cierre de fronteras, inactividad forzada, suspensión de espectáculos públicos, delación de incumplimientos individuales.

Cualquiera sea la duración del problema, el impacto económico global es notorio: caída de bolsas, depreciación de activos. Pero más allá de ello, lo que cuenta, a la hora de evaluar conductas morales, es el efecto psicológico. Quizás estemos en el momento bisagra de la pandemia: o se detiene o se agudiza aún más, con consecuencias impredecibles.

Pero el miedo, por las lecciones que recogemos de la historia, no trae buenas noticias. Por el contrario, cuando las sociedades son atacadas por ese “otro mal”, se exageran los costos y el problema original, lejos de acotarse, se expande. La desconfianza se espiraliza y se sobrecarga la labor estatal, sin alcance ni margen suficientes para resolverlo. Como en muchos otros órdenes, por ejemplo, la guerra contra el terrorismo, a partir de 2001, el pánico no fue buen consejero. Algunos demonios novedosos aparecieron y aún es muy dificultoso extirparlos.

Tampoco creer que apelando al llamado a la solidaridad o la “conciencia social”, utilizando recomendaciones de políticas compulsivas sobre la población, como si todos fuéramos orientales, podrá ganarse en eficacia, es caer en otra ingenuidad. El “yo me quedo en casa” puede generar problemas adicionales, como los contagios intrafamiliares o mayor debilidad inmunizatoria.

Es que a diferencia de hace un siglo atrás, la viralización de la información gracias a las nuevas tecnologías, nos permite estar mucho más atentos y ágiles para reaccionar ante un “enemigo invisible” para el cual todavía no hay vacuna. Mientras tal difusión no se convierta en psicosis contraproducente, el equilibrio en materia de prevención, sin caer en sobreactuación, puede tener externalidades más positivas.

ANOTHER “AMERICA FIRST”: LA “MAFIA”

Estados Unidos exhibe hace tiempo, grandes virtudes sociopolíticas y económicas, que la condujeron a ser una superpotencia mundial, como por ejemplo, el talento emprendedor e innovador de tal sociedad; la habilidad para importar cerebros haciéndolos sentir mejor que en su país de origen; el notable federalismo tan arraigado en la conciencia del norteamericano medio; la temprana independencia familiar de los hijos; la escasa y hasta negativa valoración que tiene el Estado en el plano público; la fortaleza institucional de un presidencialismo, original, inédito en su época, a prueba de magnicidios, de Roosevelt y hoy, del propio Trump, la enorme confianza en los terceros no familiares (capital social), que permite como decía Tocqueville, una admirable vocación de crear organizaciones privadas y voluntarias.

Claro, cada una de esas mismas virtudes pueden asumir costos no deseados o mostrar ciertas contracaras no demasiado positivas. El desarraigo familiar, cuando no deriva en una mayor responsabilidad individual, puede conducir a un elevado y creciente consumo de drogas entre los adolescentes. El nulo estatismo mental del norteamericano medio, tal vez, se relacione con una sociedad que se autoorganizó desde su origen en el siglo XVII incluyendo la desmonopolización del uso de la fuerza, es decir, la libre portación de armas, lo cual se traduce en recurrentes epidemias de violencia. Tanta democracia e institucionalidad, aún con -o gracias al- voto voluntario como praxis sociales, los estimula erróneamente a creer que todo el mundo puede ser democratizado o democratizable como ellos, omitiendo diferentes trayectorias históricas, culturas, etc., todo lo que luego, alienta el intervencionismo militar sin siquiera medir intereses geopolíticos.

La mafia se inscribe dentro de estos claroscuros. Al ser -antes, no ahora- una sociedad tan abierta al foráneo, tan receptiva al emigrante, venga de donde venga, sobre todo, insisto, desde su origen, porque así se fundó, como una tierra de peregrinos que escapaban de la opresión, la persecución y los privilegios de sangre, uno de los fenómenos quizás indeseables, que vino en los barcos, fue la mafia -la italiana, la china, la irlandesa, la judía, la católica-.

Por eso, Hollywood también ha rendido tributo desde hace tiempo a esta peculiar forma de hacer negocios vía el crimen organizado, aprovechando la gran cantidad de directores y actores de sangre italiana que ha reclutado a lo largo del tiempo, para mostrar la particular y ominosa forma de vida de los Corleone, los Soprano y Cía, ya sea con un tinte biográfico o desde la mirada de los agentes de la ley y el orden. Por eso, no sorprendió el pasado fin de semana, el extraordinario éxito del estreno -cuándo no vía Netflix– de la última película del director y productor neoyorquino Martin Scorcese y otros tres “peso pesado” de la talla de los septuagenarios legendarios Robert De Niro, Al Pacino y sobre todo, Joe Pesci -en otra memorable actuación-, en The Irishman” (“El irlandés”).

Esa película describe a lo largo de tres horas, la vida de Frank Sheeran, un americano de origen irlandés que habiendo tenido una traumática experiencia en Italia en la Segunda Guerra Mundial, sirviendo a las órdenes del polémico General Patton -rabioso anticomunista- y matando a oficiales y soldados nazis ya rendidos, cuando regresa a Estados Unidos, tras manejar un camión de reparto de carne ovina, escala rápidamente de la mano del siniestro Russell Bufalino (mafia siciliana). “El irlandés” se convertirá pronto en chofer, guardaespaldas, confidente y sicario del todopoderoso jefe del sindicato de camioneros, los “Teamsters”, Jimmy Hoffa. El guión elegido por Scorcese es demostrativo de cómo, sobre todo en estos tiempos de Millennials pragmáticos, tanta vida de holgura y poder está asociada a la muerte desde el inicio hasta el fin, matando en vida al propio mafioso, cargado de culpas por haber derribado el muro entre lealtad y traición pero también alejándolo de una forma u otra, de quienes dijo “proteger” -sus familiares-, condenándolo a la peor de las prisiones en la vejez: el olvido en la soledad.

Frank Sheeran y Jimmy Hoffa.

Pero también el filme, basado en un libro de Charles Brandt, muestra cómo dos hitos de la historia americana, como son el promisorio y popular John Fitzgerald Kennedy y hasta la ciudad “paraíso” enclavada en medio del desierto, Las Vegas, recibieron tremendo financiamiento con aquel dinero ilegal, lo cual llevó a que el gobierno federal, investigara y castigara selectivamente a los capo-mafia mientras otros perfeccionaban la fórmula -o contrataban cada vez más sofisticados abogados- para escapar al control de la ley. Incluso en el caso del citado Buffalino, se demuestra en la película, acerca de sus vínculos con la temible CIA, particularmente considerando su virulento anticastrismo, que lo llevaría a urdir el frustrado ataque a la Cuba de Fidel en Bahía de los Cochinos en abril de 1961.

En estos tiempos, allá de Trump con su “America First, creyendo que la grandeza norteamericana sólo tiene relación con todo lo bueno del ADN estadounidense y aquí, de mafiosos no asumidos, como la Vicepresidenta electa, CFK, líder conspicua de una asociación ilícita pero que se autoengaña como “perseguida política, víctima de una conspiración” o de Hugo Moyano, el multimillonario sindicalista camionero, declarado admirador de Hoffa y alimentado por todos los gobiernos desde los noventa en adelante, la película citada tiene una singular actualidad y ello explica su enorme y curiosa teleaudiencia.

Claro, salvando las distancias, existen algunas sutiles diferencias entre las mafias de Estados Unidos y Argentina.

Allá, los mafiosos son condenados efectivamente a purgar sus buenos años a la cárcel, porque la justicia existe y no es “camelo”. Además, los dirigentes delictivos prefieren usar la Quinta Enmienda para no no autoincrimnarse cada vez que llegan a la instancia judicial oral. Luego, directores y guionistas valientes difunden la historia a través del cine y ganan dinero por ello.

Aquí, mientras tanto, difícilmente terminen sus años en la cárcel porque usan los fueros legislativos para evitar ir a prisión o, suelen ser convincentes con sus alegatos victimizándose y rotulando a los jueces como sus verdugos al servicio de intereses oscuros. Conviene trabajar para ellos y no morir asesinado “aunque parezca que fue un accidente”, denunciando sus negociados.

Mientras, en un país se intenta plasmar la igualdad ante la ley aún con dificultades, en el nuestro, reina una impunidad y la desconfianza en la justicia.

LA PLAYA ITALIANA LLENA DE RUSOS: RIMINI

No son nada tontos los rusos para aprovechar las bondades de este mundo. No lo son para mantener a salvo sus capitales de la propia voracidad del Kremlin y entonces los refugiaban en Chipre, sí, en Chipre: hasta el 2013. Tampoco lo son para buscar negocios y entonces se van a Alemania, donde viven bien pero además emprenden todo lo que no pueden en su propio país. Ni siquiera se les escapa profesar su propia religión aún en un país católico: los vimos en Francia, más precisamente en Niza, donde llegó a morir uno de sus príncipes a fines del siglo XIX y entonces allí levantaron su iglesia ortodoxa en honor a él. Finalmente, no pierden su astucia para elegir playas. Van adonde hay mucho sol, mar y les hablan en su idioma: los egipcios, los turcos, los españoles en menor medida pero sobre todo los italianos -o inmigrantes que viven en Italia- los atienden a las mil maravillas y así, ellos se los retribuyen. Por ende, también los vimos por doquier en Rímini, la playa del Mar Adriático, cercana a Ancona y también a los circuitos de Imola –donde se mató Ayrton Senna– y Misano, donde s corría F2 en los ochenta.

Las fotos les interesan más.

Claro, cómo mencionar a Rímini y no recordar al gran cineasta italiano Federico Fellini, hijo dilecto de la ciudad. Allí filmó “Amarcord” en el Grand Hotel y hoy, hay innumerable cantidad de recordatorios de su figura en la villa turística. Inteligente, al igual que los rusos, para elegir y habitar esta bellísima ciudad marítima.

Puerto y playa.

Claro, Rímini también tiene un casco antiguo, que data del Imperio Romano y período posterior (Medioevo y Renacimiento).

Por la noche, en una Europa ya decadente, mucho alcohol y baile, por lo que ellos también están: brasileños y argentinos. Como no podía ser de otra manera.

Mientras tanto lejos del bullicio nocturno, nosotros con Ekaterina V. Zvekova elegíamos tranquilos la cena aunque la carne vacuna no tuviera la consistencia ni el sabor de estas pampas.

El pescado con ensalada sí era una delicia.

Rímini,  sol, playa, mar y tranquilidad. Era lo necesario, luego del ajetreado periplo balcánico.

ITALIA HACE BIEN AL CORAZON: BOLONIA

Luego de vivir días difíciles en la atmósfera siempre compleja de los Balcanes, el regreso a Italia siempre es bienvenido y máxime, si como en 2016, antes de conocer Maranello, el punto de encuentro era la medieval y universitaria ciudad de Bolonia, en el centro de la Península Itálica.

Aquí, las fotos de esa formidable ciudad, con famosa stazione centrale de trenes, tristemente célebre por el terrible atentado del grupo neofacista Ordine Nuovo, el 2 de agosto de 1980.

Es paradójico que tras haber salido de un lugar de guerras de hace dos décadas, llegásemos a un estación donde había un recordatorio de otro hecho de violencia de hace 3 decenios pero lo contrastante es la vitalidad actual de la estación: desde las 4 de la madrugada y como pocas ciudades europeas, se ve a gente levantada trabajando.

El mundo del tren.

En el bar, antes de partir, suena la música de Eros Ramazzotti pero también la de la interminable dupla musical de Al Bano Carrisi y su ex esposa, la norteamericana, nunca aceptada por los italianos, Romina Power, la hija del mítico actor hollywoodense Tyrone Power. Como si en Italia, sí fuera posible, alternar la violencia con el arte o la misma magia.