ARRIVEDERCI ITALIA

Estuvieron presentes en todos los Mundiales, menos en (1930 en Uruguay y 1958 en Suecia). Ahora se sumará en este pequeño trío de fracasos, Rusia 2018. Fueron campeones en cuatro de ellos -antes de la II Guerra, en 1934, como locales; 1938 en Francia y ya, en períodos recientes en España en 1982 y, en Alemania en 2006-.

Sin embargo, a pesar de este importante historial a favor, no recuerdo una sóla vez que haya vivido un sólo equipo italiano jugando más o menos vistosamente al fútbol. Tras el religioso “catenaccio” que impusieron sus seleccionadores en los años sesenta y setenta, incluso los ochenta, aún cuando ganaron el Mundial de España, con una marca férrea, como la de Gentile sobre Maradona y los contraataques de Paolo Rossi, más alguna pincelada de Antognoni, lo de Italia nunca desentonó con semejante forma de entender este deporte.

Siempre pressing, siempre marca asfixiante, siempre pelotazo, siempre especulación, siempre apostar todo a definición a penales, siempre contraataques bien urdidos, ésa fue siempre la manera de jugar de Italia, pudiendo -y ésta es una hipótesis que nunca pude corroborar-, hacerlo de otra manera. Pasaron los Bearzot, los Vicini, los Maldini, los Lippi, los Donadoni, los Prandelli, los Conte y los Ventura, pero la filosofía del antifútbol se impuso en Italia y no pudieron hacer nada los Baggio, los Pirlo, los Totti, los Montella, sus grandes jugadores históricos talentosos para superar esa imagen de una “Nazionale” fuerte en defensa y pobre en ataque, a pesar de tener grandes diez como los nombrados y hasta centrodelanteros goleadores, como Serena, Altobelli, Bettega, Inzaghi, etc.

Por eso, cuando hoy, más allá de lamentar la ausencia de ese gran arquero legendario y veterano de tantas lides, que es Gianluigi Buffon, Suecia eliminó a Italia, en el propio y mítico Estadio de San Siro de Milán, mi sentimiento fue el opuesto al vivido con la eliminación holandesa. Si Holanda representa el fútbol en estado puro, Italia es la antítesis  y su ausencia en Rusia 2018, estimo, nadie la echará de menos. Tal vez, este mazazo futbolístico, haga recapacitar a los “azzurri” que al fútbol se juega jugando y no, defenestrándolo o maltratando a la pelota. Ojalá sea el inicio de otro ciclo histórico, muy diferente al anterior.

 

PRIMAVERA: DESDE LA MUSICA CLASICA

La estación primaveral en el Hemisferio Sur comienza cada 21 de setiembre (este año, exactamente el 22) y culmina con el inicio de un verano fulgurante, todos los 21 de diciembre, orillando las Fiestas cristianas de Fin de Año – Navidad y Año Nuevo-.

Es hora de homenajear esta estación, en la que yo nací y con la cual me siento más a gusto, aunque durante mi infancia, me trajo trastornos alérgicos que sólo pude superar con el mero transcurso del tiempo. Se trata de la más romántica del año, con el crecimiento de las plantas, los árboles, las flores y el césped, que soportaron los cada vez menos duros inviernos y esta vez, le ofreceremos nuestro tributo a través de la música clásica, propicia para el relax y la meditación, tan de moda en estos tiempos postmodernos.

En plena modernidad, el italiano Antonio Lucio Vivaldi, nacido en Venecia en 1678 y fallecido en Viena, en julio de 1741, en pleno maravilloso siglo XVIII, fue un verdadero genio innovador musical, exponente de la música barroca, que compuso cerca de 800 obras, que inspiró nada más ni nada menos que a Johann Sebastian Bach y que con su famosa serie de conciertos para violín y orquesta, llamada  “Las Cuatro Estaciones”, le dedicó en 1726, estos sones de violín a nuestra querida primavera.

Un detalle poco conocido de Vivaldi es que era sacerdote y fue ordenado como tal a los 25 años de edad. Tuvo sin embargo, una vida un tanto licenciosa y era un despilfarrador nato del cuantioso dinero que cobró como empresario teatral de ópera, muriendo en la pobreza en la capital austríaca.

JUNIO: UN MES SIEMPRE ESPECIAL PARA LOS ARGENTINOS

El sexto mes del año tiene un significado particular para los argentinos. no porque sea el de su independencia, que es en cada julio o el de su tan especial “revolución” que no lo fue, en cada mayo. En cambio, junio es el mes de su Bandera celeste y blanca, la misma del color del cielo, aunque no porque haya sido izada en algún  junio del siglo XIX, si no, en honor a su creador, Manuel Belgrano. Este fue un versátil político, abogado y militar, quien murió un día 20, de este mes, pero del año 1820, en una jornada muy especial, donde llegaron a coexistir tres gobernadores en la región más importante del país, que se acababa de independizar de España pero que ya empezaba a mostrar un desorden crónico.

No obstante, junio también es un mes de Mundiales de fútbol, cada cuatro años, y desde 1974, ininterrumpidamente, casi como si fuera una liturgia más importante que la católica, los argentinos se ubican en las pantallas de sus televisores y ven los partidos de su Selección clasificada a los 11 que han habido en diferentes países del mundo desde aquél año. También cientos de miles, los que pueden, por sus ingresos económicos, suelen viajar a las diferentes sedes de cada Mundial, en cualquiera de los continentes donde se haya jugado. Es que en 4 (cuatro) de esos 11 (once) torneos ecuménicos, Argentina fue protagonista especial: ganó en 2 (1978 en su casa y 1986 en México) y fue subcampeona en otros 2 (1990 en Italia y 2014 en Brasil).

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EL VATICANO EN LA SEMANA SANTA

Estos días, especiales de recogimiento para mil millones de católicos en todo el mundo pero también para el resto de cristianos, verán una vez más, concentrar la atención en la TV mundial, sobre Roma, el Coliseo, donde se desarrolla el Vía Crucis y el Vaticano, donde el Sábado Santo, el Papa Francisco (o Francesco en italiano, el argentino Cardenal Jorge Bergoglio) celebrará la Misa de Vigilia y el Domingo Santo, la Misa de la Pascua de Resurrección.

Precisamente, el Estado del Vaticano, es un país soberano, uno de los seis microestados europeos y el más pequeño del mundo, con una superficie de apenas 44 km cuadrados y unos 800 habitantes. Debe su existencia a los Estados Pontificios tras la independencia italiana en 1870 y el Tratado de Letrán, una verdadera “mancha” o “pecado original” de su nacimiento, firmado por “Il Duce” Benito Mussolini, en 1929, por el cual, Italia -y Roma- le cedieron su espacio para constituirse como Estado Soberano. De manera inesperada, tuvimos la fortuna de visitarlo, junto a Ekaterina, en ocasión de la santificación del también argentino y cordobés “Cura Brochero”, en octubre de 2016.

Alberga la Santa Sede, los edificios, residencias  y la burocracia vaticana, incluyendo unos 73 cardenales, unos 300 diplomáticos, más de 50 sacerdotes, hermanos religiosos y monjas y la Guardia Suiza, un centenar de soldados, en su totalidad varones, que se encargan de la seguridad del Vaticano. Este posee sus propios medios de comunicación, radio, TV y hasta su propio periódico, L’Obsservatore Romano y también su servicio telefónico, además de una red integrada de transporte, ligada a Roma y hasta un helipuerto. Se puede llegar a él, a través de líneas de colectivo urbano de la propia ciudad de Roma. Continúe leyendo

GIOVANNI SARTORI

Falleció hoy, martes 4 de abril de 2017, a los 92 años. dejando viuda a su esposa, la artista Isabella Gherardi, 39 años más joven que él. Tuve la fortuna de conocerlo en el Congreso Mundial de Ciencia Política en Buenos Aires en 1991, cuando era inminente el fin de la Guerra Fría y volví a verlo en otro Congreso Mundial de la disciplina en Santiago de Chile, en 2009. Precisamente, fue el “padre viviente” de la Ciencia Política, tanto en la parte final del siglo XX, heredando la tradición americana de los Merriam, Laswell y Gosnell como también inaugurando la europea, con la mítica Escuela de Florencia, paradójicamente, la ciudad en la que nació Nicolás Maquiavelo, el pionero de la disciplina.

Autor de libros fundamentales como “Teoría de la democracia”, “Ingeniería constitucional comparada” y “Partidos políticos y sistemas de partidos”, pero también polémicos, como él mismo era, como “Homo videns”, preanunciando la era de los Berlusconi, Trump y tantos otros, nos dejó estas frases sabias y célebres:

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MUSEO DE FERRARI EN MARANELLO (ITALIA)

Hace una semana, comenzó la temporada de F1 este año en Australia y volvió al triunfo, después de un año y medio de “sequía”, la tradicional y gloriosa escudería italiana Ferrari. Prestigiosa marca que ha hecho de la fabricación casi artesanal de sus autos y prototipos, su sello distintivo a lo largo del tiempo, mantiene millones de hinchas y simpatizantes (“tifosi”), no sólo en su país de origen sino también a lo largo y ancho del mundo.

Tuve la oportunidad en octubre del año pasado, de recorrer su fábrica en Maranello, cerca de las ciudades de Módena y Bolonia, además del circuito de pruebas en Fiorano, cuyo récord de vuelta todavía ostenta el gran y hoy convalesciente de su grave accidente de esquí, el septacampeón Michael Schumacher y, el Museo de la marca.

Todavía llevo grabado en mi oídos, el sonido atrapante de los motores de los autos sport que sacan a las calles a diario, los empleados de la fábrica para probarlos y acelerarlos en la tranquila ciudad de Maranello.

Este es un bus que suele llevar a los turistas extranjeros e italianos, aunque no precisamente a un precio bajo.

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“LOS POLITICOS SON LADRONES PORQUE LOS PUEBLOS LO SON”

Qué pasaría si un buen día, nuestro político gobernante al frente de la sociedad, es reemplazado por un loco, salido del manicomio, que bien disimula su condición? Ese es el eje llamativo del film “Viva la Libertá”, protagonizado por el brillante actor italiano cuasi sexagenario Toni Servillo, que nos invita a preguntarnos hasta qué punto la política actual, llena de políticos, acartonados o no, populistas o no, inescrupulosos o no, pero sí cobardes, con falta de luces, sin emociones que les transmitan a electorados cada vez más zoombies. Serán necesarios locos (no bufones como Trump, Johnson, Wilders o Beppe Grillo) que saquen a la opinión pública de este tedio pseudodemocrático en el que estamos sumidos, con expresiones responsabilizadoras como la de nuestro título? Lo paradójico es que el film se ambienta en Italia, un país que ha sido laboratorio de todos los experimentos con su clase política desde la Logia P2, pasando por la Tangentópolis, el “homo videns” de Sartori, Silvio Berlusconi y el ex Premier reformista Matteo Renzi. Un variado menú de variados discursos y frases inolvidables, con un sarcasmo poco habitual sobre la labor de quienes nos gobiernan, con una sorprendente reflexión sobre la mentira institucionalizada en ambos mundos: el de la política y el propio cine. Súper recomendable.

ITALIA: EL RINCON EUROPEO DE LOS CONTRASTES

Octavo PBI mundial, una población de 61 millones de habitantes y con 51 Patrimonios de la Humanidad, declarados por la UNESCO, sobre un total de casi un millar en todo el mundo, Italia sufrió en el segundo semestre del año pasado, sendos terremotos que destruyeron pueblos enteros en su sísmica región central. Movimientos telúricos que por su escala medida en grados de intensidad, hubieran sido entre leves a moderados y sin mayores daños en países como Chile o Japón, en Italia, fueron arrasadores, considerando la importancia de los daños materiales. Es que buena parte del país debe su infraestructura a mil años a dos mil años de existencia, con lo que este tipo de fenómenos destrozan todo a su paso, por lo que es más fácil que en otros territorios, que ello ocurra. En realidad, podríamos sorprendernos del verdadero “miraccolo” (milagro) de que no hayan habido más daños aún a lo largo de siglos, por lo que debiéramos suponer la eficacia arquitectónica de los romanos, quienes constituían un pueblo de guerreros y prácticos, como bien señala Reginald Haynes Barrow. Al mismo tiempo, cómo se entiende que un país desarrollado e industrial, una verdadera potencia exportadora a nivel mundial, muestre todavía hoy semejantes carencias físicas, es un interrogante serio a formularnos y que el propio ex Presidente del Consejo de Estado italiano, Matteo Renzi, no pudo disimular, prometiendo repararlas, tras décadas de desidia.

 

En efecto, durante unos días de octubre de 2016, transitando por parte de la costa italiana sobre el Mar Mediterráneo, algo del norte y ese centro afectado, pueden comprobarse los enormes contrastes de este país, que al mismo tiempo, guarda un especial atractivo para los argentinos, considerando que desde allí provinieron sucesivas oleadas migratorias de piamonteses, lombardos, genoveses, friulanos, abruzzenses, napolitanos, sicilianos, etc., tanto en la segunda mitad del siglo XIX como a mediados del XX, en el período entreguerras y durante la II Guerra Mundial. Hacia 1980, se calculaba que la mitad de los argentinos era descendiente de italianos y hoy, se estima que más de 25 millones de compatriotas tiene raíces italianas. El italiano, hablado por 1,5 millones de argentinos, es el segundo idioma hablado en nuestro país. Toda esta temática, que encierra un sentido más que significativo, a esta hora de tanto debate en el mundo, incluso en Argentina, sobre el rol y la magnitud de la inmigración en tiempos de globalización.

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