QUE NOS PASO? O NOS HICIERON PASAR?

Me marcó para siempre el extraordinario libro «Qué nos pasa a los argentinos?» escrito en 1984, publicado por el gran sociólogo Manuel Mora y Araujo, sobre la base de un no menos brillante artículo «El ciclo político argentino» presentado en un Congreso en Brasil y difundido por la Revista Desarrollo Económico, del IDES, que congregara a una pléyade de economistas y sociólogos sin igual de los setenta y ochenta que se quedaron en el país después del nefasto «onganiato», Ambos textos, sobre todo, el primero, me brindaría una imagen equilibrada, lejos de pasiones absurdas pero también esquemas intelectuales demasiado simplistas acerca de por qué la Argentina, una verdadera promesa a nivel mundial, permanecía en el mismo lugar, a pesar de haber rozado «el paraíso».

Ahora bien, en el presente me falta encontrar un libro que describa por qué caímos tan bajo en las ultimas cuatro décadas, o sea, desde la lectura de aquellos textos hasta aquí. O, tal vez, en realidad, todo es cuestión de cómo se lo mire -y quién lo mire-

Porque aunque yo haya vivenciado como tal vez mis padres no lo hicieron, crisis de la envergadura de la del 2001 y sus consecuencias negativas- recuerdo mi horror al ver los primeros cartoneros en un viaje a Rosario en 2003 y el impacto al contrastar con la pujanza de la ciudad que nos permitió emigrar allí desde Santa Fe apenas 23 años antes-, probablemente se estaban escribiendo allí páginas de cierta continuidad con el pasado histórico que nunca debió ser idealizado ni por los Mora y Araujo ni ahora por Milei, sus aliados y muchos de sus votantes.

Quizás Argentina estuvo entre los primeros lugares del mundo por sus tasas de crecimiento a fines del siglo XIX pero lo hizo al compás de un mundo que también ascendía. Es posible que Yrigoyen y Perón no eran populistas ni demagogos sino estadíos en la trayectoria de un país con luces y sombras, pero en paz, donde se hacían caminos, políticas para los más pobres, había movilidad social ascendente, etc., mientras el mundo ardía dos veces en dos décadas. Si eso, envidiable por aquellos tiempos, por países de la Europa meridional,  era acompañado o no por índices de productividad laboral acordes, bueno, es cuestión de mediciones que no dejan de ser poco o nada neutrales. Si el liderazgo siempre necesario de las clases altas declinó al ritmo de un país que también fue castigado externamente como demostrara Carlos Escudé en su tesis doctoral escrita desde los Estados Unidos post desclasificación de documentos oficiales de la II Guerra, tampoco es de sorprender porque todos los liderazgos sociales sufren vaivenes, como resulta palpable ahora en la Europa de Postguerra Fría. En fin, hasta la inestabilidad política traducida en los sucesivos golpes militares podría ser explicada por la disfuncionalidad de un esquema capitalista periférico sui generis o, simplemente, como demuestra hoy el caso peruano, por la propia inercia cívico-militar, que luego, post 1983, sería «solucionada» al menos en ese aspecto -no en otros- de modo «satisfactorio».

Lo que queda por verse es si Argentina con el menemismo, el kirchnerismo y antikirchnerismo -o macri-mileismo reproduce todavía continuidades con aquel pasado o es tan disruptivo como parecía ser. Me da la impresión que todo sigue siendo una apariencia. Ni los K se atrevieron a hacer ni la cuarta parte que hiciera Fidel Castro y no sé si haría Myriam Bregman aquí, cuando realmente sí son necesarias tanto una buena reforma agraria como una impositiva -no regresiva- ni los de «la vereda de enfrente» con personajes nefastos y desleales como la ex montonera Bullrich, el ex «barrabrava» Ritondo y tantos otros, son verdaderos «republicanos». Tiendo a creer hoy, como nunca antes, sin ser conspiranoide, que ambos «relatos» han sido artificiales para encubrir operaciones de connacionales de ambos lados de la mal llamada «grieta» con intereses foráneos que les permitieron alternarse en el poder, manteniendo una elite privilegiada pero a la vez, intelectualmente mediocre, sentimentalmente egoísta y vergonzosamente antipatriótica.

Claro, a partir de la innecesaria crisis del campo en marzo de 2008, se desmadró todo y empezó otro ciclo que fue descendente siguiendo la lógica del fin de las commodities. Ese descenso, por ende, causado por responsables con nombre y apellido, no se soluciona con ajuste mágico y doloroso a lo Milei, conduciéndonos, no «al paraíso perdido» sino a «un infierno desconocido», sino con un cambio de paradigma que contenga lo mejor de nuestro pasado y nos entregue la esperanza de un futuro mucho mejor. 

Concluyo entonces que Argentina está siempre en el mismo lugar. En 1984, en 2008 y en 2026. Ello, lejos de implicar resignarse, permite soñar con UN CAMINO CONSENSUADO PERO SOLO CON QUIENES AMEN ESTA PATRIA, probablemente vía otra vez el peronismo, para acompañar a un mundo postoccidental que Mora y Araujo y Escudé entre otros, no vieron pero sí se permitían entrever. «Argentinos a las cosas», repetiría Ortega y Gasset desde 1939.

ALTERIO Y LA CULTURA

El viernes pasado, nos dejó físicamente el gran actor argentino Héctor Alterio a los 96 años de edad.

Es imposible no recordarlo por sus grandes actuaciones en diferentes e importante películas, premiadas o no, a nivel internacional, tuvo un hijo -también muy buen actor-, criado en España, ha dejado excelentemente parada a la Argentina en todos los escenarios a nivel global, pero lo que pocos conocen, es un homenaje que Alterio le hizo a la CULTURA en Madrid, que aquí les dejo.

En estos tiempos de ataque sistemático de la extrema derecha global a la cultura, máxima expresión de la libertad personal y colectiva, en todo sentido, vale la pena reproducirlo.

Cabe recordar también que el filósofo y epistemiólogo liberal -no libertario- austríaco Karl Popper, hablaba en sus últimos anos de vida intelectual, de la Teoría de los Tres Mundos, una tríada de realidades totalmente interconectadas. El Mundo 1, totalmente físico, el Mundo 2 que es mental y subjetivo y el crucial Mundo 3, que es el cultural, objetivo, de conocimiento, teorías, problemas, arte, que emergen del 2 y que es vital para el progreso humano.

Lo es porque permite la evolución del conocimiento científico y la creación de sociedades abiertas, siendo un concepto clave para entender el desarrollo cultural y científico a través de la crítica y la creación de problemas.

UNA DECENA DE TOPICOS PARA ANALIZAR UN TRIUNFO INESPERADO

………..de Milei en las legislativas de medio término el domingo pasado.

1. Triunfo sorpresivo y sorprendente. Por el impacto sobre los propios protagonistas que como máximo esperaban un empate técnico o una derrota honrosa, no más de 4 puntos de diferencia. Por la magnitud odada por la diferencia que finalmente «La Libertad Avanza» -LLA- sacó sobre el peronismo que todavía no puede reponerse anímicamente de la derrota, sobre todo, aquellos «propios» que lo votaron. Porque no dudo, como lo diré después, que algunos que se dicen propios, lo traicionaron.

2. Si la derrota del 7S en PBA fue «una bendición» como dice Milei, por su carácter aleccionador, este triunfo es mérito de la estrategia de su «triángulo de hierro», conformado por Karina Milei y Santiago Caputo. Diría a priori que no. En todo caso, el factor clave fue la promesa de rescate norteamericana -Trump, Bessent y compañía-. Quince días previos donde «el país se iba al demonio» y sólo aquellos tweets del Secretario del Tesoro de Washington con el corolario de la visita a la capital imperial y la ansiada foto, fueron decisivos para torcer el ánimo de los que no fueron el 7S y esta vez sí y los que pudiendo votar a la oposición no se animaron para no ser cómplices de la temida supuesta caída del gobierno. Unos y otros cayeron en la hábilmente urdida telaraña de Trump. Una más? La fortuna, importante en un «Príncipe», diría Maquiavelo, estuvo del lado de Milei.

3. Tiene las manos libres para tener una segunda etapa de su gobierno con todo el «viento de cola»? Aparentemente. Pero dependerá de cuan creíble sea Washington. Si lo fuera, con un dólar quieto, esto se parece a «la paz de los cementerios» de 1995 a 1999 de Menem II. La macro lucirá reluciente, pero la micro quedará destrozada. la hegemonía está a la vuelta de la esquina, dadas las credenciales autocráticas de Milei.

5. La oposición. Milei jubiló a muchos políticos el domingo pasado. Alfonsín, Cachanosky, López Murphy, Carrió, hirió antes de nacer a novatos como Cúneo y Burlando y dejó apenas respirando a Lousteau. Acaba de disciplinar a una veintena de gobernadores en la Rosada excluyendo a Kicillof y alguno más. La justicia toma nota y en materia de medios, hasta C5N parece socialdemócrata domesticada, excepto Sylvestre, Rial, Borroni. La oposición  principal corre serios riesgos de autofagocitarse su la interna del peronismo entre CFK y Axel recrudece.

7. Mariano Grondona siempre recordaba que cuando vino «el aluvión zoológico del peronismo» en 1946, muchos de sus amigos aristócratas, dijeron en masa: «yo me voy a la estancia». Tal vez, hoy, personalmente,  haya que refugiarse en el interior del interior y esperar a que aclare o que el enemigo, como decía Napoleón empiece a cometer errores no forzados. La periferia sirve como nunca en estos momentos. Para recapacitar, para enfriar impulsos, para pensar con lucidez el mañana. Este, el tecnofeudalismo trumpista, con «títeres» como Milei o Zelensky,  es un enemigo poderoso por muchas razones. No se le podrá derrotar con las armas electorales convencionales.

8. El federalismo argentino estaba agonizando y hoy está muerto. Entre el armado de la fracasada «Provincias Unidas» y la cobardía de los gobernadores excepto Kicillof y algunos otros, la posibilidad de que surja un líder del interior enfrente todo lo que representa Milei, es una en un millón. Por el contrario, hay fuertes incentivos para ser obsecuentes del poder señorial. Lo grave de todo esto es que, en caso que el gobierno se cierre y se convierta en un poder cada vez más hegemónico y autoritario, generalmente, las oposiciones más serias, sobre todo, en países «federales»» como Argentina, se empiezan a construir desde la periferia o el interior del interior. Si no hay enfrente de Milei, salvando distancias de todo tipo, «un Urquiza», con «cojones» que genuinamente se levante o rebele, habrá LLA para rato.

9. Está claro que el peronismo debe poner las barbas en remojo. No fue suficiente la unidad y es inútil discutir obre lo procedimental como el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses. Hay razones de fondo para entender por qué se pierde, del lado de enfrente -a eso me dedico en el punto 10- pero también endógenas, del propio movimiento. Una cuestión pendiente es el liderazgo de CFK. Desde 2011 no ganó más cuando estuvo en juego su nombre, es decir, hace rato, que su liderazgo ha perdido legitimidad popular. Dos, es muy egoísta y se le nota demasiado, le interesa más preservar su «Pyme política-familiar» que el partido en sí mismo. Tres, no tiene la suficiente visión para advertir que es su propio ahijado político, Axel Kicillof quien necesita de autonomía y vuelo propio, porque es él quien encabeza las encuestas del espacio pero además cuenta con las credenciales de personalidad, vocación y amplitud como para encarar la patriada de dentro de un bienio. Si esto no se dirime de manera civilizada y armónica, la desunión conducirá al peronismo a una derrota segura y tal vez, hasta irreversible en términos de destino político. Algo parecido al PRI mexicano.

10. Ahora sí, darnos la idea de lo poderoso que es el entramado que está detrás de Milei, sea éste su títere, al estilo de Zelensky en Ucrania o, su ariete frontal. Más allá de los intereses históricos angloamericanos sumados a los israelíes de Netanyahu y Jabad, a los que ya nos hemos dedicado, está claro que el momento actual de reinado del tecnofeudalismo a nivel global, coloca a la oposición a dilemas inéditos. No es fácil combatir a un conglomerado de voluntades e intereses diversos sostenidos y fundamentados de una manera no democrática,  ni institucionalizada tradicional, con técnicas de manipulación de consumo de masas,  nunca vistas. Eso debe generar formas del otro lado que las combatan en los mismos  términos o hasta más novedosos. Sobre todo, siendo creativos y serios en función de un programa de gestión de gobierno y de proyecto de país, que supere con creces el mensaje simplista del «hay que frenar a Milei». 

No es imposible ganarles pero hay que despertarse y accionar.

NOTA PARA RBC EN IDIOMA RUSO

DOS DECADAS DE MESSI

Anoche fue la despedida de Leo Messi con la Selección albiceleste en estadios argentinos, Fue triunfo por Eliminatorias, frente a una Venezuela, muy diferente a las otrora débiles escuadras «vinotinto» que enfrentamos en el pasado. Con un doblete y una gran actuación, jugando los noventa minutos, Messi demostró una vez más, toda su jerarquía que lo catapultó a ser el mejor del mundo.

No sabemos ni siquiera él lo sabe, si a su edad, podrá jugar el año próximo el Mundial de Estados Unidos y México pero lo que no ignoramos es que tras Maradona, hemos disfrutado del reinado de Messi durante veinte largos años, algún par más, si sumamos su debut en el Sudamericano juvenil de 2005 -todavía lo recuerdo esa noche que lo vi jugar por primera vez en TV, estando en un hotel de Trelew, la ciudad chubutense-.

Fue un largo tiempo donde alternamos con él, alegrías, enormes dosis de euforia, pero también sinsabores, fracasos, críticas -hasta por no cantar con emoción el himno nacional-, tironeos políticos, renunciamientos históricos, breves pero renunciamientos al fin, logros inconmensurables, como los obtenidos en los últimos cuatro años.

Se nos fue una parte de la vida ayer, con el corolario de un reencuentro con otro grande, en este caso, de la música, como Charly García, pero ojalá, sea parte de una historia mayor, que se corone en nueve meses, en un lugar donde estuvimos cerca de consagrarnos en 1994, pero que no pudo ser, convirtiéndose en una «espina clavada» para toda una generación de argentinos entristecidos por el escándalo con la efedrina de Maradona.

De paso, dejenme aspirar a un sueño más. Ojalá los rosarinos -los nativos pero también los adoptivos como yo- lo veamos en una cancha de Newell’s o Central jugando un clásico contra Di María.

 

 

 

TALENTO MUSICAL ARGENTINO

De la mano de la democratización en el plano social pero sobre todo, en el individual, muchísimas mujeres se quedaron sólas pero también otras tantas, tuvieron nuevas parejas en los mediados de los ochenta.

En efecto, la nueva Ley de Divorcio, promovida por el alfonsinismo, vino a blanquear muchísimas situaciones de facto que se venían dando, pero también habilitó a la liberación de mujeres y hombres de sus respectivas matrimonios. Cuántas mujeres, mi madre entre ellas, por ejemplo, de la mano de dicha transformación, empezaron a escuchar e identificarse con la letra de las canciones de íconos musicales como Valeria Lynch, Paz Martínez pero sobre todo, los Pimpinela.

Por eso, en una época como la actual signada por el gobierno de los hermanos Milei, con su disfuncionalidad evidente, rescatar un recital en homenaje a otros dos hermanos, que se caracterizaron por crear letras de amor y desamor, tras 43 años de carrera, es realmente un hallazgo. Si a ello, sumamos la comprobación novedosa de un cuarteto de voces de artistas talentosísimos Melania Lenoir, Patricio Witis, Romina Ruiz y sobre todo, Diego Bros, con la gran dirección del maestro Gaby Goldman, se trata de un combo cultural perfecto que sigue demostrando el nivel de excelencia de las nuevas generaciones argentinas, hijos y nietos de aquellas madres y abuelas, que se liberaron al compás de la democracia argentina.

Paradójico. A pesar que Milei odia la cultura argentina, entre tantos otros desprecios, el evento de homenaje se realizó en el llamado Palacio Libertad, ex Centro Cultural Néstor Kirchner. Claro, la «libertad» está mejor representada por la cultura popular argentina y no por el actual Presidente y sus acólitos.

LA GRAN ESTAFA

El estafado, siempre actuando de buena fe, pasa por diferentes estadíos de ánimo, una vez que comprueba que ha sido engañado. Estupor, que se transforma al poco tiempo, en desagradable sorpresa, vergüenza, ira, bronca y tal vez, hasta sed de venganza, si no la procesa con cierto grado de frialdad. Esta última actitud debe estar tramando el «heredero» Mauricio Macri, uno de los tantos «padre de la criatura» pero claro, como es un jugador nato, lo sigue haciendo en el marco de sus tantas especulaciones y manoseos humanos, sin ninguna otra vocación que no sea, sentirse relevante y no jubilarse, aunque nunca haya trabajado.

Ya hemos dicho que el peronismo, en este contexto, parece ser la más saludable opción, aunque deberá esforzarse por arrepentirse de sus pecados -sobre todo, la vanidad- purificarse hacia adentro y entusiasmar a electores -viejos- además de los nuevos, los más jóvenes, que constituyen la mayoría del padrón. Sobre ellos, se construyó la estafa de Milei y es a ello a lo que refiero en el reportaje que me hiciera el gran periodista Pedro Guberman, preocupado ya hace días, por la disparada del dólar y las tasas, una vez que se verificara el breve reinado del «carry trade«, promovido por el «timbero» Ministro de Economía, «Toto» Caputo, otro hijo adoptivo de Macri, que tampoco jamás trabajó.

Si exploramos la maquinaria que ungió a Milei, podemos tal vez, descifrar como desactivar semejante explosivo.

1. Milei estaba disponible: un personaje siempre despreciado por la «academia» pero útil para ciertos factores de poder, aquellos que lo pensaron y apañaron aunque como buen desequilibrado, no parece serlo tanto y es posible -una vez más- que él los use y los haya usado a todos -y todes-, lo cual lo hace doblemente peligroso. Massa, Macri, Scioli, Eurnekian, los Netanyahu y Trump de la vida., todos pueden sentirse sus progenitores en diferentes etapas de la vida, pero quizás, él los opaque a todos ellos.

2. Karina Milei. la primera que supo sacar partido de su hermano. Este era y es, una «maquinita» de poder y dinero, justo lo que ella necesita para reivindicarse y «limpiar» de alguna alguna, la violencia de sus padres. Para KM, el poder político es manipulación pura. No en vano, ambos hermanos perfeccionan todo lo que los argentinos hemos vivido como «sub-çiudadanos» durante décadas. Saben bien por experiencia propia, lo que es «la casta», la que ellos mismos mamaron en el desquiciado seno familiar.

2. Los Menem en versión residual. El cine o las series preanuncian lo que viviremos. En Argentina, como hay cierta cuota de cobardía, incluso de los cineastas, a la realidad te la muestran después. No en vano, está de moda «Menem», el relato que se construye sobre la mente de millones de jóvenes que no vivieron esa etapa política del país. La familia Menem vuelve a encaramarse en los medios pero sobre todo, en el poder, de la mano de Karina. El antikirchnerismo recalcitrante de los Ruckauf, los Kohan, los Bó, pero sobre todo, el «larvado» de Scioli y Francos, siempre listos a ser «monjes»  o «satélites» del poder. Recuperar prestigio, el «altar en la historia», o simplemente, algo de dinero. Otro idioma no conocen porque son vulgares beduinos del desierto.

3. Los jóvenes postkirchneristas. Si el kirchnerismo pensaba que había «inventado la pólvora» con las dádivas y los discursos que fomentaron antagonismos laclaunianos tipo «grieta» exaltando al «feo, sucio y malo» a través de medios adictos como «678» para enfrentar y ganarle así al minoritario «gorilismo», se equivocó. Surgió producto de todo ello, algo peor, el mileirismo -o «mileísmo», como le llaman «La Nación +» más toda su red densa y marginal de trolls «exentos de pagar impuestos», streamings y lavado de dinero mediático por doquier.  Miles de sedentarios gorditos y vírgenes frente al teclado, aspirantes a rebeldes sin causa, contra sus propias familias, como los propios hermanitos Milei, negando, desconociendo o peor aún, borrando todo vestigio de la historia argentina, salvo que se los cuente el ex relator de fútbol Alejandro Fantino, protagonizan esta nueva trama política de la democracia argentina.

4. «Los viejos meados» – y los no tan viejos- del liberalismo argentino, que no es liberalismo y mucho menos, argentino. Por ejemplo, los López Murphy, los Cachanosky, los Krause, los «amigos» personales de Milei como los Giacomini, los Zanotti  y los Maslatón, etc. etc. Milei, al que no le interesa ideología alguna, excepto el sexo y la comida de sus sus perros, los reemplazó con la familia Benegas Lynch, a quienes terminó de estatizar junto a otros funcionales menos conocidos, como los Etchebarne, Marty, Lazzari, Duclós, Spotorno, etc. Para estas «lacras», siempre se consigue otro peor que ellos en «el mercado». 

Será difícil desmontar todo esta estafa. «Lo feo, lo sucio y lo malo» ha sido superado por lo decrépito, nauseabundo, oscuro y obsceno. Pero tal compleja red arrolló todo a su paso, en más de un año y medio, porque -casi todo- «argentino tiene su precio». Bastarán entonces para derribarla, la suba del dólar y la inflación? un triunfo opositor en octubre? la impopularidad de Trump en EEUU? nuevos brotes psicóticos en Olivos? la ambición desmedida de Victoria Villarruel? la venganza de los Macri? No lo sé. Ojalá. Pero no descarto tampoco que aún así, dure.

Aconsejo por lo tanto, una mezcla de reflexión y acción. Una especie de «FORJA» del siglo XXI, aggiornado a estos tiempos de «aceleracionismo», con mucha praxis política, preparándonos para gobernar, pero innovando, reconstruyendo lo destruido por esta siniestra trama descrita, dándole anticuerpos a una sociedad demasiado enferma y al mismo tiempo, generando nuevos desafíos, acordes a un mundo en cambio y una Argentina que debe dejar de ser una promesa eterna.

Tarea ciclópea que requiere de hombres y mujeres, terrenales pero valientes, no precisamente los que veneraba la delirante emigrada rusa Ayn Rand, ni siquiera el marginal economista, más delirante aún que la anterior, Murray Rothbard. 

BUENOS AIRES: «LA MADRE DE TODAS BATALLAS»

Como en el siglo XIX, por muchas razones, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos podrían haber encabezado una verdadera rebelíón fiscal, productiva  y hasta política en contra del régimen semiatoritario de Milei. Dos de los 3 gobernadores coadyuvaron a armar una colectora paraoficialista para las elecciones legislativas de setiembre-octubre y ayer, ante el anuncio demagógico de Milei de eliminar retenciones en el cierre de la Rural, lo volvieron a aplaudir, autoatribuyéndose el reclamo. 

Como hablábamos el viernes con una colega amiga, con líderes opositores así, hay Milei para rato. Mediocridad, decadencia, crueldad, saña, ignorancia, una de las etapas más duras de la democracia argentina, todo ello, sobre una sociedad rota anímica y espiritualmente.

Un dejo de esperanza sin embargo, me generó haber asistido al Encuentro Bonaerense de Ciencia y Universidad que organizó el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en la Universidad Nacional de Quilmes -UNQ-. Discursos que parecen ser sólo reactivos o nostálgicos de un pasado que difícilmente vuelva, pero al menos, cierta capacidad de unirse y recomponerse, repensando el país, como lo hizo FORJA hace un siglo atrás, ya sin un líder como Perón disponible, pero con una estructura partidaria que se mantiene en pie ante semejante vendaval propinado por las «Fuerzas del Cielo» -o del infierno-.

Cerró el gobernador Axel Kicillof y justificó por qué tanta ofensiva mileirista contra las Universidad y el saber científico. Obvio que Milei y su banda de mequetrefes y «timberos» sionistas, anglófilos  y pronorteamericanos «affaire Lamelas» mediante- nos quiere dominados, arrodillados, mendicantes. Hay un nexo evidente con la soberanía y la dignidad nacional. Todo país, aún el más liberal en la Tierra, lo tiene, lo ostenta, lo exhibe. Lo estamos comprobando ahora mismo con la disputa entre el Brasil de Lula y los EEUU de Trump. No es ideológico: es geopolítico.

Por eso es fundamental que el peronismo unido, gane en la Provincia de Buenos Aires, primero en las provinciales de setiembre y luego en las nacionales de octubre. Es la única posibilidad institucional viable y favorable que decir «basta Milei» y encarrilar el país hacia un cambio de gobierno de aquí a menos de dos años. Tal vez,  los bonaerenses hagan lo que podían hacer -y no se atrevieron- cordobeses, santafesinos y entrerrianos.

De lo contrario, quedarán en el horizonte, opciones más que indeseables por lo cruentas como la violencia civil, una dictadura o, una disgregación nacional.

 

FUTBOL ARGENTINO Y POLITICA: EL CASO DE BOCA

Un liberal sano y coherente respeta uno de los pilares de toda sociedad libre: la libertad de asociación. Cuando un europeo y francés como Tocqueville reivindicaba un poco ingenuamente, el ejercicio o praxis de la libertad en las colonias americanas del norte ya independizadas en el siglo XIX, lo justificaba en aquel principio. Cómo esa sociedad libre y abierta, bullía por el vigor y permanencia de múltiples pequeñas sociedades como los gremios, los colegios, iglesias, incluso clubes. 

Paradójicamente, una de las instituciones que todavía queda en pie, fuera del ámbito intervencionista del Estado, es el fútbol en Argentina. Hubo gestiones de la AFA bajo dictaduras pero también en democracia, que quisieron manipular al deporte competitivo y popular por excelencia pero otras, como las del actual Presidente Tapia, que lucharon, aún con errores, por mantenerla autónomo -además del logro de numerosos y notorios éxitos-.

Milei se autopercibe como liberal pero en éste y muchos otros campos, es un profundo autócrata. Y lo es más con el supuesto «club de sus amores», Boca Juniors, el más popular del país. Desde que perdió en sus narices, la conducción del mismo, en su única gran derrota política hasta ahora, se ha dedicado a través de periodistas serviles como Gabriel Anello en Radio Mitre y su propia banda de trolls, denostar a Juan Román Riquelme, ídolo del club y actual Presidente electo hace dos años. 

Más allá del evidente mal momento deportivo, Boca sufre un doble acoso. Por un lado, por impericia de sus jugadores y técnicos sucesivos, la pelota no entra al arco y Boca queda eliminado de competencia tras competencia, cuando la obligación para sus hinchas malcriados, es campeonar y por el otro, desde la Casa Rosada, por un capricho monárquico, a las «Fuerzas del Cielo», o del infierno, les conviene que siga de mal en peor.

Esperemos que la racha futbolística termine y Milei tenga otro brote psicótico por su maldad no consumada. Eso sí, xeneizes no se presten al juego.

«TOMA Y HACELO»

El 19 de diciembre de 1970, teniendo 6 añitos, en los brazos de mi viejo que me hizo hincha «sabalero», vi la goleada de Colón de Santa Fe contra Almirante Brown, 5 a 2, tan decisivo, para salvar la categoría de Primera División que había logrado un lustro antes.

Hoy, 55 años después, contra el mismo rival, ya en la segunda categoría, tras un año y medio, habiendo salido campeón de Primera hace cuatro años, pero perdiendo un promedio de 16 partidos al año, desde 2014, con un permanente deambular de técnicos, sin rumbo, sin equipo, habiendo echado a su director  deportivo luego de un semestre de mala experimentación y con su estadio al borde de la suspensión por disturbios de su propia furiosa hinchada, Colón se jugaba más que la vida.

Tras los noventa minutos, el regreso de Luis Miguel «Pulga» Rodríguez, artífice del campeonato logrado en San Juan 2021, tal vez haya marcado una bisagra. No sabemos si en las diez fechas que quedan para el final del Nacional B Edición 2025, verá a Colón clasificado para las instancias finales y soñar con el ascenso, pero quizás su jugada de hoy, habilitando mediante una pelota muy precisa en un corner, al autor del gol que desniveló el tanteador, Federico Jourdan. haya marcado un antes y un después de una pésima racha de 15 partidos, donde el club de mis amores ganó apenas dos y perdió 11, los 5 últimos de modo consecutivo, de las peores, en las últimas décadas.

Ojalá, el liderazgo -y la inteligencia con la que juega- el tucumano nacido en la pequeña Simoca, al borde de su retiro, sean tan relevantes como lo fueron a la hora de posicionar a Colón entre los grandes de Argentina y Sudamérica, como necesarios en estas horas para torcer la historia. Los líderes sirven para ello.