CHAU “ALEMAN”

Los alemanes del Volga son aquellos grupos que poblaron las llanuras rusas aledañas al Río homónimo, en el marco de un política de fomento poblacional de la Zarina Catalina La Grande en el siglo XVIII. Pero muchos de ellos sufrieron persecuciones con los Zares posteriores y fue así que hacia fines del siglo XIX, cuando en Argentina gobernaba Nicolás Avellaneda, aquellos europeos como tantos otros, vinieron a estas tierras, con el afán de poblarlas y cultivarlas. Un grupo de ellos se estableció en Coronel Suárez, un pueblito de la Provincia de Buenos Aires (hoy, del tamaño de Alemania) y en una familia de apellido Hoffmann, un carpintero tendría a uno de sus hijos, Héctor Omar, quien pronto descubriría en la composición musical y el canto, su verdadera pasión.

La misma pasión con la que pronto, llegado a la capital, la ciudad de Buenos Aires, conquistaría a masas enteras, con el ritmo pegadizo de sus canciones, mediante el seudónimo de “Sergio Denis”. Con una sonrisa permanente y un estilo particular de juventud eterna, que apenas podrían disimular a pesar de la gran cantidad de canciones, álbumes y recitales exitosos, tras más de 4 décadas de vigencia, la enorme angustia y soledad por la que trasuntaba. Como muchos ídolos populares argentinos, también “el alemán de Coronel Suárez”, encontraría el abandono y la muerte de manera absurda, a pesar de los flashes y las luces del traicionero y efímero suceso.

Prefiero recordarlo con una sonrisa, por el amor que le tuvo a nuestro país, al que dedicó dos canciones, una en los años ochenta y otra más recientemente, pero sobre todo, por la motivación que generó en mí mismo, con menos de 10 años, para imitarlo cuando veraneaba en las playas de Pinamar entre 1973 y 1975. La misma motivación que llevó a hinchadas del fútbol nacional e internacional, a adaptar y corear sus canciones y a la selección nacional campeona mundial en México 1986, adoptar como cábala, ir a los estadios escuchando “religiosamente” uno de sus singles.

A modo de corolario, me tomo otra licencia, tan usual en nuestro país, donde se llama “turco” a un descendiente de inmigrante sirio-libanés o “ruso” a un judío. Le voy a titular “alemán” porque mi ídolo tenía esa sangre en las venas aunque fuera un argentino de ley -y de alma-. Porque irradiaba luz por doquier aunque él mismo la reclamara para sí hasta su trágico desenlace.

PD: al igual que Marcos Mundstock, nuestro ídolo-poeta-cantante fue enterrado ayer, en estricta privacidad, lejos del calor de su público habitual, teniendo en cuenta la pandemia del Covid-19.

MARCOS MUNDSTOCK (1942-2020)

Les Luthiers, el grupo humorístico-musical es una de las grandes originalidades que pudo generar Argentina, gracias a esa enorme diversidad cultural que supo construir desde fin del siglo XX, como ningún otro país latinoamericano.

Pude ver en vivo y en directo a estos grandes creativos, que usaban instrumentos excéntricos, inventados por ellos mismos, en dos ocasiones: en octubre de 1987 en el Teatro Coliseo en Buenos Aires y en el invierno de 1991, en el Teatro El Círculo en la ciudad de Rosario.

En un tiempo en el que supuestamente importa más la salud que cualquier otro ámbito de la vida, habría que valorar el aporte de ellos, en favor del humor fino, delicado, inteligente sin golpes bajos, con diálogos extraordinarios por el cuidado en el lenguaje y el uso del vocabulario sin emplear palabras soeces o sin caer en la chabacanería. Así, se ganarían mi admiración temprana y aquellas virtudes los conduciría a tener éxito en la propia España, incluso en la comunidad latina de Estados Unidos

Para muchos argentinos, Daniel Rabinovich era el predilecto. Para mí, lo era Marcos Mundstock, santafesino como yo, pero hijo de judíos-polacos de una región (Galitzia) que está hoy en Ucrania. Prácticamente, él era el líder del grupo, tal vez no tanto por su talento musical como los restantes miembros, sino por su dicción perfecta, su voz inigualable -típica de su previa experiencia coral-, su capacidad de guionista y sus condiciones actorales de histrionismo y carisma, las que expondría de manera manifiesta por ejemplo, en la TV -junto a otro judío, “Tato Bores– y el cine -sugiero “El cuento de las comadrejas”-.

Mundstock con Rabinovich.
La gran lección que le da el “anciano” Mundstock a una joven soberbia que lo manda a un geriátrico, en “El cuento de las comadrejas”, el film de Juan José Campanella.

Hoy nos dejó de manera física, tras afrontar una dura enfermedad, que no era el Covid-19. Probablemente, Mundstock, una gran “gerente de la ironía”, como buen descendiente judío, si amaba la libertad como yo, eligió -como todos lo hacemos- el momento justo para morir y burlarse así de esta pandemia que tanto teme la mayoría de los humanos en el mundo de este tiempo.

EN AQUEL CASTILLO SUECO

Allí empezó la historia. En aquel castillo medieval de Borgholm abandonado tras un incendio de 1806 y situado en la isla sueca de Oland, en las costas del Mar Báltico. Allí empezó a escribirse en letra de molde, globalmente, el éxito musical de la segunda banda sueca más famosa, tras ABBA, Roxette, formada como dueto, por la maravillosa voz de Mare Fredriksson y la guitarra de Per Gessle.

En Borgholm, tras un par de videos filmados en tiempos del suceso de MTV, la dupla que había nacido en 1986, pudo ganar fama mundial, sobre todo al alcanzar los principales charts norteamericanos y británicos, a fines de lo ochenta y comienzos de los noventa.

El recuerdo de aquella música pegadiza, con baladas inolvidables, que marcaron años hermosos de mi vida, como el trienio 1990-1993, pero también de toda la generación X, se torna inevitable ahora, al saber que ya no podremos contar más con la presencia física en un escenario de la cantante principal, fallecida tras una larga enfemedad, la semana pasada. La misma que se animó a cantar descalza en Borgholm.

Claramente, “las cosas ya nunca más serán lo mismo”.


VIENA: LA CAPITAL DEL ARTE? O EL INTELECTO?

Muchísimos turistas europeos y chinos recorren las tiendas de souvenirs de la emblemática capital austríaca, donde abundan muñecos, dibujos y regalitos con la figura de la Emperatriz Sissí (inmortalizada en el cine por la malograda Romy Schneider) o Wolfgang Amadeus Mozart, al que también popularizó Hollywood pero más por los celos de su maestro Salieri, por sus extraordinarias dotes musicales. No me olvido de otros músicos como “el padre de la sinfonía” Franz Joseph Haydn o clásicos como Franz Schubert o Johann Strauss (padre e hijo), así como el más contemporáneo Falco (pop) o el gran pintor simbolista-modernista Gustav Klimt. No obstante ello, Viena (con 1,8 millones de habitantes o 2,4 millones si se incluye la zona metropolitana), además de estar situada en la propia línea de fractura entre Occidente y Oriente, advertiría Huntington, fue la residencia de Sigmund Freud (entre 1891 y 1938), quien además le debe a la ciudad, su ámbito de trabajo y, lo más importante, el nacimiento del Psicoanálisis.

Caminando en un agosto calurosísimo pero húmedo, por sus bellas y tranquilas calles, con sus recuerdos del infierno nazi y cerca de un rinconcito “latinoamericano”, donde se halla la Embajada de México y un Instituto de cultura iberoamericana, casi de casualidad, descubrimos la Plaza del genial pero polémico Freud. Como no podía ser de otra manera, con un extraordinario verde, con “duchas” públicas que lanzaban agua vaporizada pero sobre todo, y ésta es la novedad, con reposeras gratuitas para que la gente pudiera elegirlas y sentarse plácidamente en el césped, como si la vida y el mundo fueran puro placer. Y vaya si lo es, o al menos, lo fue en esas dos horas que estuvimos allí, hasta que la crueldad de la necesidad básica del hambre distrajera nuestro cerebro y sentidos, cuando no, una lluvia breve pero intensa, propia del cambio climático que Trump y muchos niegan, nos hizo desistir de todos nuestros planes originales.

Ya sentado en ese paraíso urbano, recordé al Círculo de Viena, esa pléyade de intelectuales brillantes que en 1921, apenas unos años del final de la Primera Guerra Mundial, debatían en los cafés de la ciudad, sobre preocupaciones epistemológicas y filosóficas, como el origen y las formas del conocimiento humano, aunque obviamente, la sombra de Freud sobrevolaba aquellos debates. Todos aquellos positivistas lógicos como su fundador, Moritz Schlick -asesinado por un estudiante nazi en 1936-, Rudolf Carnap, Carl Hempel, Otto Neurath y desde una mirada crítica, Karl Raymund Popper y Ludwig Wittgenstein, quienes desplegarían en las décadas posteriores , toda su sabiduría pero también refutaciones mutuas y mutaciones en sus pensamientos originales en cátedras europeas y americanas -tras la llegada del nazismo-, además de influir sobre la Economía, la Filosofía, la Historia y la Ciencia Política, entre otras disciplinas, cuando no, hasta movimientos políticos, tan contrastantes, como el “Mayo francés” y la llegada del neoconservadorismo thatcheriano y reaganiano al poder en la alianza noratlántica.

El también vienés Friedrich Hayek, era contemporáneo de Popper y varios años más tarde, fue un afamado economista, Premio Nobel y gran influyente en políticas macroeconómicas de no pocos gobiernos de centro-derecha en el mundo, empezando por el de Adenauer-Erhard en la Alemania de postguerra. Genuino representante de la llamada Escuela Austríaca de Economía, Hayek también respiró y vivió aquél aire especial de Viena en la primera etapa de su larga vida (93 años) aunque viviría en Inglaterra y moriría en Alemania. Estoy seguro que gravitó especialmente en su devenir intelectual.


Precisamente, en dicha ciudad, cuando joven, Hayek dudó entre estudiar Economía o Psicología. Al decidir por la primera, jamás abandonó la inquietud social pero sobre todo por “la explicación del principio”: por qué y cómo conoce el hombre. Década tras década, sus análisis de la formación de precios, la función que éstos cumplen, el orden espontáneo del mercado (imperfecto) y el conocimiento disperso que lo sostiene, pero particulamente, los mecanismos de cooperación voluntaria, comparando a la sociedad con “la fábula de las abejas” de Mandeville, mostraría un Hayek permanentemente preocupado por indagar acerca de aquella primera gran pregunta.

Lo que muchos ignoran es que aquel Hayek relativamente maduro escribió en 1952, un libro brillante, como “El orden sensorial: Los fundamentos de la Psicología teórica”. En medio de la ignorancia que existía en la primera mitad del siglo XX acerca de la organización anatómica y fisiológica de la corteza cerebral, Hayek podría intuir genialmente con increíble clarividencia, lo que en Neurociencia cognoscitiva, se verificaría muchos años después.

En efecto, entre 1960 y 1990, en varios laboratorios alrededor del mundo, con nuevos métodos para trazar conexiones nerviosas en el cerebro del mono, se descubrió una enorme gama de conexiones entre las distintas áreas corticales, es decir, la conectividad entre asambleas de neuronas era larga, incluso enlazando áreas distantes. La novedad era que, como advirtió Hayek, había un orden. Había y hay conexiones pero también existe procesamiento de la información y hasta evolución y desarrollo de difeente grado. Así en ese orden autogenerado y autoorganizado, se forman en simultáneo, percepción y memoria, una forma de explicación que se distancia de la Psicología de la Forma o Gestalt. Para Hayek, se trata de un proceso dinámico y en forma de redes o “mapas” neuronales de representación cortical que permiten explicar no sólo el orden sensorial de la percepción y la memoria, sino también la atención, la inteligencia y hasta el lenguaje.

Fue en Viena, donde Hayek se inspiró para su obra, ésta y toda, por las obras psicológicas que leyó entre 1919 y 1920. Tres décadas más tarde, siendo un profano pero inquieto, descubrió el vacío en el tratamiento del tema, seguramente motivado por el desprecio de la ciencia por la especulación y su apego a todo empirismo. Eso aumentaría su inquietud y curiosidad y entonces se dedicaría a escribir sobre la cuestión. El agradecimiento especial a Popper, a John Eccles pero sobre todo, a Ludwig von Bertalanffy, con su teoría sistémica de la organización (1942), revelaría en el Prefacio, sus influyentes especiales. De Bertalanffy, tuve la primera referencia en mi vida, gracias a mi gran profesor de Derecho Administrativo en la UNR, Norberto Quinto Martínez Delfa.

Pero claro, tampoco todo es arte, o ciencia o filosofía en Viena. Hay lugar para la religión. Claro, fue el último bastión cristiano en resistir a los turcos. La célebre Catedral de San Esteban (en austríaco, Stepahansdom), es visitada por miles de turistas a diario. Allí están enterrada toda la familia real Habsburgo.

Postales del Danubio, que no es tan azul y much menos, en un día gris, con una costanera muy especial y hasta un playita “a lo Rodríguez Larreta”..

Así se procede a la demolición de edificios no tan viejos en Viena, para reemplazarlos por más modernos. No somos los únicos interesados en detener nuestra caminata y observar el proceso. La gigantesca maza-grúa y el cerco especialmente preparado para la caída de escombros, son dignos de elogio.

Como en Bruselas, siempre hay un lugar reservado a ellos, los canes. Pero también los árboles son cuidados con esmero, con advertencias a los transeúntes para caminar con cautela en piso congelado en invierno. Cuándo no, las patinetas eléctricas que aquí se ven por doquier.

El fin del “canillita” -el diariero individual en Argentina-.

Me despido de Viena, con una pregunta existencial y cultural, como no podía ser de otra forma. En qué se diferencian los austríacos de los alemanes? son más puros? son más educados? son más provincianos? menos cosmopolitas? más relajados? Lo dejo a uno de los austríacos más famosos hoy, más allá de los ya nombrados aquí, más otros tan diversos como Hitler, Lauda, etc. que responda a su manera: el actor Christopher Waltz.

Más allá del éxito empresarial más reciente de KTM -famosas motos del Rally Dakar-, Red Bull -en bebidas y F1- y Swarovski, Viena sigue siendo clásica. Bien vale un vals.

Adiós, mi querida capital del mejor Imperio que tuvo la humanidad, el más liberal, pacífico y menos intervencionista: el Austro-Húngaro (1867-1914). Ojalá retorne.


ITALIA HACE BIEN AL CORAZON: BOLONIA

Luego de vivir días difíciles en la atmósfera siempre compleja de los Balcanes, el regreso a Italia siempre es bienvenido y máxime, si como en 2016, antes de conocer Maranello, el punto de encuentro era la medieval y universitaria ciudad de Bolonia, en el centro de la Península Itálica.

Aquí, las fotos de esa formidable ciudad, con famosa stazione centrale de trenes, tristemente célebre por el terrible atentado del grupo neofacista Ordine Nuovo, el 2 de agosto de 1980.

Es paradójico que tras haber salido de un lugar de guerras de hace dos décadas, llegásemos a un estación donde había un recordatorio de otro hecho de violencia de hace 3 decenios pero lo contrastante es la vitalidad actual de la estación: desde las 4 de la madrugada y como pocas ciudades europeas, se ve a gente levantada trabajando.

El mundo del tren.

En el bar, antes de partir, suena la música de Eros Ramazzotti pero también la de la interminable dupla musical de Al Bano Carrisi y su ex esposa, la norteamericana, nunca aceptada por los italianos, Romina Power, la hija del mítico actor hollywoodense Tyrone Power. Como si en Italia, sí fuera posible, alternar la violencia con el arte o la misma magia.

RICHARD MARX: 30 AÑOS DESPUES

En las redes sociales, puede vérselo igualmente delgado, pero ya sin su melena look ochentoso. Continúa atrayendo masas de seguidores, jóvenes de aquélla época que gozaron sus romances con aquellas viejas baladas. Porque Richard Marx debe ser uno de los pocos de su apellido, reconocidos en su enorme país pero también trascendiendo sus fronteras, llegando a confines del mundo como Japón y también Argentina.

En abril pasado, se cumplieron 30 años del lanzamiento de su disco más famoso “Repeat Offender”, el álbum que vendió varios millones de discos y que enamoró a muchísimas madres de los “Millennials”. Marx fue hijo de un músico de jazz que se ganaba la vida como compositor de jingles publicitarios por lo que el joven Richard se crió en Chicago, escuchando esas letras y ritmos pegadizos, que realmente le sirvieron mucho en su carrera profesional. Una demostración más del tipo de socialización más original, natural y creativa, que la que tienen los propios jóvenes de hoy, habituados al “encierro” de los celulares y las redes sociales.
Aquí, 3 (tres) de sus grandes temas: el primero, “Right here waiting” se refiere al amor a distancia; el segundo, “Hazard”, se refiere a un caso real, la muerte de una joven a manos de la policía local, lo cual testimonia que ya en esa época, los femicidios eran usuales en algunos Estados americanos, con la complicidad de la propia fuerza policial y el tercero, “Angelia” también a un amor que se va, en tiempos de una creciente inmigración latina.

En un mundo donde todo es efímero y emociona poco y nada, me conmueve ver cómo generaciones de 50 años o más, sueltan sus lágrimas al escuchar las mismas baladas que las estremecían hace 3 décadas, porque en realidad, las canciones, parecen no ser más que pequeñas “máquinas del tiempo”.

“REMAKES” BRITANICAS COMO BALADAS ROMANTICAS

Tanto el cantante londinense (aunque hijo de escocés) Rod Stewart como el también inglés Bryan Ferry deben su fama a grandes éxitos tanto en singles como álbumes de la genial década del ochenta. Sin embargo, a medida que los años fueron pasando para sus carreras artístico-profesionales, fueron evolucionando hacia la difusión de canciones de ritmo más lento, cuando no, más bien de tono romántico.

Aquí seleccionamos tres de ellas, dos a cargo de un mismo solista.

En el caso de Stewart (74 años de edad), la canción “Still the same”, es su versión de la melodía del mismo nombre que compuso por primera vez en 1978, el norteamericano de género “country”, Bob Seger (74 años), el mismo de “Against the wind” (1980).

Letra (lyrics):

You always won, everytime you placed a bet
You’re still damn good, no one’s gotten to you yet
Everytime they were sure they had you caught
You were quicker than they thought
You’d just turn your back and walk
You always said, the cards would never do you wrong
The trick you said was never play the game too long
A gambler’s share, the only risk that you would take
The only loss you could forsake
The only bluff you couldn’t fake

And you’re still the same
I caught up with you yesterday
Moving game to game
No one standing in your way
Turning on the charm
Long enough to get you by
You’re still the same
You still aim high

There you stood, everybody watched you play
I just turned and walked away
I had nothing left to say

‘Cause you’re still the same
You’re still the same
Moving game to game
Some thlngs never change
You’re still the same

En cambio, Ferry (73 años de edad), quien se hizo muy célebre por su gran canción “Slave to love” (1985) en la banda sonora de la recordada película de alto volumen erótico (para la época) “Nueve semanas y media” (1986), pudo reproducir con su particular estilo de barítono glamoroso, la famosa canción de John Lennon -junto a su esposa Yoko Ono-, “Jeaulous guy”.

Letra (lyrics):

I was dreaming of the past
And my heart was beating fast
I began to lose control
I began to lose control
I didn’t mean to hurt you
I’m sorry that I made you cry

Oh my I didn’t want to hurt you
I’m just a jealous guyI was feeling insecure
You might not love me anymore
I was shivering inside
I was shivering inside
Oh I didn’t mean to hurt you
I’m sorry that I made you cry
Oh my I didn’t want to hurt you
I’m just a jealous guy

I didn’t mean to hurt you
I’m sorry that I made you cry
Oh my I didn’t want to hurt you
I’m just a jealous guyI was trying to catch your eyes
Thought that you was trying to hide
I was swallowing my pain
I was swallowing my pain
I didn’t mean to hurt you


I’m sorry that I made you cry
Oh no I didn’t want to hurt you
I’m just a jealous guy
Watch out baby I’m just a jealous guy
Look out baby I’m just a jealous guy

También aquí vamos a sumar un excelente single llamado “Johnny y Mary”, que antes que Ferry, difundió el también inglés Robert Palmer, fallecido de un infarto de miocardio, a la edad de 54 años en 2003, en <París. La particularidad de esta versión es que cuenta con la musicalización del DJ noruego Todd Terje.


Letra (lyrics):

Johnny’s always running around
Trying to find certainty
He needs all the world to confirm
That he ain’t lonely Mary counts the walls
Knows he tires easily


Johnny thinks the world would be right
If it could buy truth from him
Mary says he changes his mind
More than a woman
But she made her bed
Even when the chance was slim


Johnny says he’s willing to learn
When he decides he’s a fool
Johnny says he’ll live anywhere
When he earns time to Mary combs her hair
Says she should be used to it


Mary always hedges her bets
She never knows what to think
She says that he still acts like he’s
Being discovered
Scared that he’ll be caught
Without a second thought
Running around

Johnny feels he’s wasting his breath
Trying to talk sense to her
Mary says he’s lacking a real
Sense of proportion
So she combs her hair
Knows he tires easily


Johnny’s always running around
Trying to find certainty
He needs all the world to confirm
That he ain’t lonely
Mary counts the walls
Says she should be used to it
Johnny’s always running around
Running around

Cabe recordar que el británico antes de emprender su carrera solista formó parte de la banda de punk-rock, “Roxy Music”, con quienes puso en los primeros lugares de los rankings musicales, a “More than this”, la misma que cobró fama tardía en la película “Perdidos en Tokio” (2003), en la que una joven Scarlett Johansson coprotagonizaría con el veterano Bill Murray.

MUSICA FEMENINA DE ALTO VUELO: ROCK-PUNK DE LOS OCHENTA

Dedicado a los “Millennials”: “había una vez”, una música extraordinaria y la cantaban como solistas o integrantes de grupos famosos, tres mujeres rubias, hoy ya sexagenarias o septuagenarias, pero que lucían sexys, tremendamente femeninas, con voces selectas y originales, a pesar de ser rockeras. Eran, como no podía ser de otra manera, los hermosos años ochenta, hace exactamente tres décadas, cuando apenas se vislumbraba la corriente feminista, tan mediática como global de hoy.

Mi primer recuerdo para Stevie Nicks, nacida en (Phoenix, Arizona) , quien integrara junto a su ex novio Linday Buckingham, la hipercreativa banda Fleetwood Mac, junto a otra rubia  -Christine Mc Vie- y los verdaderos fundadores del grupo, John Mc Vie y Mick Fleetwood. Nicks caracterizada por una voz áspera, llegó a consagrarse por entero  su profesión, decidió no tener hijos aunque cuando murió su mejor amiga, se hizo cargo de su hijo recién nacido, adoptándolo al casarse con el viudo, sólo con tal objetivo. Le pagó los estudios a su hijastro y respecto a u valiente decisión de no tener hijos, señaló una vez que “no le importaba tanto” porque ella “hacía feliz con su música a mujeres que sí podían ser madres”. Nicks que solía vestir polleras negras largas y un look más bien punkacaba de entrar al Salón de la Fama, por segunda vez, siendo la primera mujer en el mundo en lograrlo.

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LES LUTHIERS EN EL CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA

Córdoba, Argentina. VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE). Ya pasaron los Reyes de España, Macri, Vargas Llosa y demás célebres escritores, poetas, filólogos y representantes de la Real Academia Española, la guardiana del buen uso del idioma español o castellano, de tan rico vocabulario. Pero también estuvo allí, al menos indirectamente, online, Marcos Mundstock, ese talentoso escritor argentino -santafesino como yo- y de origen escocés, que lidera hace más de 5 décadas, el grupo musical y humorístico, también exitoso en la “Madre Patria”, Les Luthiers.

Aquí les dejamos su -como casi siempre- hilarante exposición.

Con ironía, empleando al máximo las sutilezas que permite el idioma español, generando personajes históricos ficticios y sobre todo, combinando artísticamente la música -emanada de sus originales instrumentos de creación propia- con el humor fino, delicado, sin golpes bajos, Les Luthiers ha llenado escenarios teatrales, incluso parques al aire libre, deleitando a multitudes, demostrando, que lo popular no necesariamente debe ser chabacano y, que además de granos y vacas, Argentina puede exportar cultura de primer nivel.

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DE REO SPEEDWAGON A “COBRA KAI”

Se trata de una de mis bandas favoritas de rock pop norteamericano de los años ochenta, junto a Heart, Bon Jovi, Cock Robin, solistas como Bruce Springsteen, Richard Marx y tantas otros. No es muy conocia excepto entre los de mi generación.

Gracias a la saga de “Karate Kid” y ya sin el “Señor Miyagi”, llamada “Cobra Kai”, promocionada en You Tube Red, puede difundirse entre las generaciones más jóvenes.

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