Según Scaloni acaba de terminar el partido que más lecciones le dio en el balance de 100 partidos, equivalente al perdido contra Arabia Saudita en Qatar. Es que Cabo Verde le empató dos veces el match de 16avos. de final, demostrando que no eran espejismos los empates logrados con España y Uruguay. Este rival africano, desnudó las falencias defensivas de un seleccionado que se había mostrado muy sólido en la primera ronda, poniendo a prueba a una Argentina que el martes tendrá otro rival seguramente difícíl, como Egipto.
La paradójico es que los defensores centrales argentinos fueron claves para desnivelar en tiempo extra, pero abajo, lamentablemente no estuvieron tan acertados. Pero ofrecieron una muestra de carácter y el coraje desde atrás hacia delante, nos permitió finalmente ganar.
1. La desagradable. El cooling-break o pausa para el descanso. Sumados al entretiempo, casi tres paréntesis en un partido de 90 minutos, que nunca lo es. Todo para favorecer la publicidad, o sea, el negocio. Es la forma en cómo los americanos conciben el deporte del fútbol. Como un negocio. Aclaro. Tampoco me gustan los drones sobrevolando las cabezas de los jugadores.
5. Por las victorias y clasificaciones de los tres locales, norteamericanos, canadienses y mexicanos, se asemeja al Mundial de Corea del Sur-Japón en 2002. Algunos agregan un factor adicional de parecido: la mayoría de los partidos son nocturnos, aunque no de madrugada como en aquella ocasión. De nuevo y no quiero ser reiterativo: es cuestión de negocio.
6. La historia se repite y a veces, no. Yo espero que el miércoles próximo,Escocia no repita sus fracasos de Alemania 1974, España 1982 y Francia 1998, con el mismo rival, o sea, Brasil. Ganar o empatar, me haría inmensamente feliz, no sólo para arruinarle la carrera a Brasil, sino porque podría clasificar por fin a una segunda ronda.
7. Mis candidatos. Casi nada nuevo tampoco. Sumo a Argentina a la que veo con hambre de gloria, algo esencial en un campeón que busca reincidir en el éxito, pero ya los tenía a Francia, Alemania, Países Bajos y ahora veo en un escalón o dos abajo, a España, Portugal -sueño con una final entre Messi y CR7-, Brasil e Inglaterra, que a pesar de los buenos comienzos, siempre «arruga».
8. Sorpresas? Noruega por Haaland, Suecia y Colombia. Pero a mí me gustaron mucho Japón y Marruecos. Cuidado con ambos. Por qué no ponerle algunas «fichitas» a Costa de Marfil, Egipto y Ghana?
9. Descarto a Bélgica, Croacia, Turquía y Uruguay.
Ahora bien, en el presente me falta encontrar un libro que describa por qué caímos tan bajo en las ultimas cuatro décadas, o sea, desde la lectura de aquellos textos hasta aquí. O, tal vez, en realidad, todo es cuestión de cómo se lo mire -y quién lo mire-
Porque aunque yo haya vivenciado como tal vez mis padres no lo hicieron, crisis de la envergadura de la del 2001 y sus consecuencias negativas- recuerdo mi horror al ver los primeros cartoneros en un viaje a Rosario en 2003 y el impacto al contrastar con la pujanza de la ciudad que nos permitió emigrar allí desde Santa Fe apenas 23 años antes-, probablemente se estaban escribiendo allí páginas de cierta continuidad con el pasado histórico que nunca debió ser idealizado ni por los Mora y Araujo ni ahora por Milei, sus aliados y muchos de sus votantes.
Quizás Argentina estuvo entre los primeros lugares del mundo por sus tasas de crecimiento a fines del siglo XIX pero lo hizo al compás de un mundo que también ascendía. Es posible que Yrigoyen y Perón no eran populistas ni demagogos sino estadíos en la trayectoria de un país con luces y sombras, pero en paz, donde se hacían caminos, políticas para los más pobres, había movilidad social ascendente, etc., mientras el mundo ardía dos veces en dos décadas. Si eso, envidiable por aquellos tiempos, por países de la Europa meridional, era acompañado o no por índices de productividad laboral acordes, bueno, es cuestión de mediciones que no dejan de ser poco o nada neutrales. Si el liderazgo siempre necesario de las clases altas declinó al ritmo de un país que también fue castigado externamente como demostrara Carlos Escudé en su tesis doctoral escrita desde los Estados Unidos post desclasificación de documentos oficiales de la II Guerra, tampoco es de sorprender porque todos los liderazgos sociales sufren vaivenes, como resulta palpable ahora en la Europa de Postguerra Fría. En fin, hasta la inestabilidad política traducida en los sucesivos golpes militares podría ser explicada por la disfuncionalidad de un esquema capitalista periférico sui generis o, simplemente, como demuestra hoy el caso peruano, por la propia inercia cívico-militar, que luego, post 1983, sería «solucionada» al menos en ese aspecto -no en otros- de modo «satisfactorio».
Lo que queda por verse es si Argentina con el menemismo, el kirchnerismo y antikirchnerismo -o macri-mileismo– reproduce todavía continuidades con aquel pasado o es tan disruptivo como parecía ser. Me da la impresión que todo sigue siendo una apariencia. Ni los K se atrevieron a hacer ni la cuarta parte que hiciera Fidel Castro y no sé si haría Myriam Bregman aquí, cuando realmente sí son necesarias tanto una buena reforma agraria como una impositiva -no regresiva- ni los de «la vereda de enfrente» con personajes nefastos y desleales como la ex montonera Bullrich, el ex «barrabrava» Ritondo y tantos otros, son verdaderos «republicanos». Tiendo a creer hoy, como nunca antes, sin ser conspiranoide, que ambos «relatos» han sido artificiales para encubrir operaciones de connacionales de ambos lados de la mal llamada «grieta» con intereses foráneos que les permitieron alternarse en el poder, manteniendo una elite privilegiada pero a la vez, intelectualmente mediocre, sentimentalmente egoísta y vergonzosamente antipatriótica.
Claro, a partir de la innecesaria crisis del campo en marzo de 2008, se desmadró todo y empezó otro ciclo que fue descendente siguiendo la lógica del fin de las commodities. Ese descenso, por ende, causado por responsables con nombre y apellido, no se soluciona con ajuste mágico y doloroso a lo Milei, conduciéndonos, no «al paraíso perdido» sino a «un infierno desconocido», sino con un cambio de paradigma que contenga lo mejor de nuestro pasado y nos entregue la esperanza de un futuro mucho mejor.
Concluyo entonces que Argentina está siempre en el mismo lugar. En 1984, en 2008 y en 2026. Ello, lejos de implicar resignarse, permite soñar con UN CAMINO CONSENSUADO PERO SOLO CON QUIENES AMEN ESTA PATRIA, probablemente vía otra vez el peronismo, para acompañar a un mundo postoccidental que Mora y Araujo y Escudé entre otros, no vieron pero sí se permitían entrever. «Argentinos a las cosas», repetiría Ortega y Gasset desde 1939.
La derrota electoral de Viktor Orban, el gran aliado europeo de Donald Trump, tras 16 años en el poder en Hungría, el pasado domingo, no significa necesariamente un gran cambio político-institucional de envergadura. Dependerá en gran medida del nuevo líder Peter Magyar, ex orbanista hasta hace un bienio, devenido en nuevo Primer Ministro.
Como buena parte de la elite y medios europeos hablan de este evento, por estos días, dada la relevancia del mismo en función de las relaciones de la UE con Trump y el futuro de la guerra en Ucrania, la TV francesa una vez más, me entrevistó, debate mediante con el profesor italiano y especialista en ultraderechas globales, Steven Forti, acerca del impacto político del resultado de los comicios húngaros.
Porque una vez más, tras un mes de bombardeos masivosincluyendo decapitación del régimen de Teherán, EEUU e Israel se niegan a aceptar que contraataques puntuales con drones de 2500 dólares y misiles balísticos ocultados de modo subterráneo tras décadas de bloqueo y embargos, fueran tanto o más eficaces y hasta letales, sobre Tel Aviv y Haifa pero también sobre quince países más. Ocho de ellos, en el Golfo Pérsico, contenían veintisiete bases militares americanas, trece de las cuales hoy están totalmente destruidas, inhabitables e inoperables.
Si Netanyahu insiste sobre Trump en la necesidad de atacar por vía terrestre a territorio iraní, en estos próximos días, antes del 6 de abril, los fantasmas de los desastres recordados aquí, reaparecerán. No habrá forma de explicar a diestra y siniestra cómo y por qué se enviará a la muerte, a 5.000 Marines y fuerzas especiales, en un túnel de fuego y metralla que el final político de aquellos líderes, nada preparados para afrontar semejante derrota.
Además, como si esto fuera poco, si la prolongación de la guerra -conduciendo al fracaso norteamericano-israelí-, pone en jaque a la economía mundial, temiendo los analistas una crisis recesiva mucho peor que la del Covid 19, sólo puedo esperar que paradójicamente Xi Jinping, Putin y los mediocres líderes europeos, todos sentados en una cómoda platea mundial, le pidan por favor a Trump y Netanyahu que detengan esta locura iniciada el último fin de semana de febrero.
Desde el sábado 28 de febrero, el mundo se halla en ascuas tras el nuevo operativo norteamericano-israelí sobre territorio iraní. Dos reportajes en la TV y radio santafesinas, sintetizan mi postura respecto a ;a dinámica especial de tales acontecimientos.
Hace unos días, la inteligente y todavía bella Katja Alemann (68 años) escribió en su muro de Facebook, sobre Trump:
«Me vi todo el discurso de Trump en Davos, en inglés, idioma que hablo bien y que me permite observar mejor sus intenciones.
Habló sin leer, tal vez tenía auriculares para los números y datos, pero tiene una fluidez discursiva asombrosa. Queda claro que es un «insider» de la elite, y les pasó todas las facturas. Pertenece.
Tiene una cabeza importante, eso no se puede negar. Maneja la política como un juego de poker, dice las cosas más graves con una trivialidad escabrosa. Tiene el encanto de los psicópatas. Y sabe jugar el juego, está en su salsa.
Se refirió mil veces a «Sleepy Joe», el dormido, Biden, con el descalabro administrativo que heredó, y cual Milei, se pasó gran rato con el autobombo del «milagro yankee» gracias a sus políticas.
El relato central es el siguiente:
USA tiene el poderío armamentístico más desarrollado del planeta, y la sofisticación de ataque, ejemplificó con Venezuela, Irán, y es el socio mayoritario de la OTAN, garante de la paz global, de la cuál se beneficia la elite globalista reunida en Davós.
Y aquí el punto crucial, USA ahora exige reciprocidad en los beneficios. Por eso los aranceles. La UE tercerizó en USA su defensa y ahora se la cobra. Están fritos los europeos en ese sentido, décadas de haber delegado poder en una alianza inestable, como resulta ser. Puso de ejemplo a la Presidenta suiza, a la que le embocó 39% de aranceles a sus relojes Rolex y maquinarias de precisión, y a su industria farmacéutica, que le generan déficit a USA, porque le cayó mal que la mina repitiera una y otra vez que no haga eso, que son un país chico. No le vas a dar órdenes al rey del mundo. Recién cuando fue la comitiva suiza con halagos y regalos, les bajó los aranceles al 15%.
Lo mismo la burla con Emanuelle, (Macron) exigiéndole que suba el precio de los medicamentos para pagarle los aranceles más altos, cosa que los franceses rápidamente salieron a desmentir, ya que no está en su poder hacer eso.
También se burló de la transición energética. Sabemos que es negacionista del CC y representa a la industria hidrocarburífera. China produce los molinos de viento, pero no tiene ni un parque instalado en su país, les refregó. Qué inútiles todas esas inversiones, qué pérdida de tiempo! A cambio se decidió por la energía nuclear, más limpia y más segura.
Y claro, Groenlandia. Repitió tantas veces que era un pedazo de hielo, que lamentablemente USA le había devuelto a Dinamarca, después de que ganaran, los norteamericanos bien subrayado, la Segunda Guerra Mundial, que terminó diciendo Iceland en vez de Greenland, confundiendo Islandia con Groenlandia en sus reclamos.
El interés? El control y el paso de la frontera norte, ahora que el negado CC derritió los hielos árticos, necesario para su soberanía territorial, y además fuente de recursos hidrocarburíferos. Los 57000 groenlandeses poco tendrán que decir al respecto. Qué desagradecido el Reino de Dinamarca, de no cedernos ese pedazo de hielo, después de todo lo que hemos hecho por la paz mundial y la protección de la UE! Pero bueno, al menos caprichito aseguró que no va usar la fuerza, sólo quiere instalar su domo de oro para defenderse de Rusia y China, que si no se apropiarían de ese paso.
Así el mundo según Trump. Promete crecimiento ilimitado, prosperidad y grandeza para todo Occidente, que tiene que estar unido para defender su supremacía, y claro, limitar la inmigración de delincuentes, ladrones y asesinos, que son la calaña de gente que han pretendido invadir y en parte invadieron los territorios de la «gran raza blanca» y la indiscutidamente «superior cultura occidental». El Imperio anglosajón, que por cierto tiene más alcaldes musulmanes que protestantes.
Será realmente la gran caída del Imperio americano? Serán los últimos «manotazos de ahogado» ante un nuevo orden multipolar como muchos diagnostican?