ULTIMAS ENTREVISTAS INTERNACIONALES

La prestigiosa KCH FM de la hermosa ciudad ecuatoriana de Guayaquil, que visité en histórico viaje en 2018, me entrevistó con Kleber Chica a la cabeza, en la mañana del lunes pasado. He aquí el reportaje grabado en video.

También lo hicieron como más frecuentemente lo hacen Sputnik Radio y la alemana Deutsche Welle, a propósito de las negociaciones de paz llevadas adelante infructuosamente por Donald Trump y el turismo ruso en América Latina, respectivamente.

LA NOTA ESCRITA EN KCH GRAFICO

NOTA SOBRE EL RECUERDO DE NOVIEMBRE DE 1989

EN NOTICIAS URBANAS

 

RUSIA Y EUROPA EN TENSION

Para indagar acerca de la particular relación ruso-europea a lo largo de la historia, basándome en el libro de Iver Neumann, el profesor noruego que estudió dicho vínculo especial a través del prisma discursivo-identitario, la Profesora Tamara Yevtushenko organizó hace apenas unas semanas, este conversatorio online.

 

UNA EUROPA ALEJADA DE CRISTO?

Hace unos días, un periodista francés de un medio gráfico satírico, centenario, de izquierda, en un país donde ésta se halla profundamente dividida, llamado «Le Canard Enchainé», me contactó para darle mi testimonio a raíz de la labor de los Padres Bayoneses -o Betharramitas- en esta región del mundo. Había leído una nota mía de hace unos  siete años aquí y le había interesado particularmente a partir del gran escándalo que rodea a la Orden en Francia, al descubrirse una gran cantidad de vejámenes y abusos sobre distintos ex alumnos/as de uno de sus colegios franceses. 

El escándalo ya revestía ribetes políticos, a partir del testimonio nada más ni nada menos, que de la hija del actual Primer Ministro y ex Ministro de Educación, además de ex alumno betharramita François Bayrou. Buena parte de la elite francesa se formó en esos claustros.

Compartí mi mirada, advirtiéndole que más allá de que se trata de una Orden globalizada, no es lo mismo el contexto europeo que el latinoamericano. Las instituciones que fundaron los Bayoneses, se hallan también, en Paraguay y Uruguay. Aquí vinieron a evangelizar sobre tierras y poblaciones vírgenes, teniendo que adaptarse a estas realidades mientras que en el Viejo Continente, se habituaron a largos períodos de encierro y nula apertura institucional, a lo largo de siglos.

Asimismo, la mezcla con laicos aquí permitieron permear a esa Congregación, con bocanadas de aire fresco, las mismas que nuestro difunto Papa Francisco, nacido y formado en estas tierras, intentó diseminar aunque tal vez infructuosamente en una Europa demasiado secularizada, tanto que ya casi está alejada de Dios.

Hace doce años escribí esto en el diario rosarino 

En cualquier caso, la pedofilia o abusos sexuales parecen ser un mal que no necesariamente se correlacionan con una orden religiosa, católica o no, sino más bien, con el entorno social e institucional en el que habita.

Ojalá todo salga a la luz y finalmente, se apliquen las sanciones morales que correspondan.

LA NOTA POSTERIOR EN EL MEDIO FRANCES

«APROJIMARNOS»

El domingo pasado, en todos los templos católicos del país, los curas detallaron la parábola del «Buen Samaritano», citada en el Evangelio de San Lucas, aquél hombre piadoso y caritativo que vio a un moribundo al borde del camino y lo asistió hasta salvarlo, cuando antes éste había sido ignorado por un sacerdote primero y un levita después.  

Jesús así quería diferenciarse históricamente de la religión hebrea, entrampada en la lógica del dolor, la ira y la venganza. El concepto de amor al prójimo, aún al más desconocido, en la peor situación, la compasión por «un otro», dando incluso lo que no se tiene ni se puede, lo sobrehumano, es la condición de la naturaleza humana, más valorable según el cristianismo. Lejos de la filosofía de «todo un hombre tiene un precio» o «valor se cotiza en valor», desde una mirada utilitaria y en el fondo, reduccionista acerca de la real humanidad, el «buen samaritano» acalla las voces predominantes de una época como la actual – y tantas otras antes-, donde predomina el egoísmo a ultranza, la miserabilidad, la crueldad y lo peor, la indiferencia, al estilo de quienes miraron al hombre herido y siguieron su camino.

Argentina hoy necesita más que nunca, samaritanos. Pero sobre todo, el espíritu colectivo de la ayuda. Se ha transformado en un país de desalmados y miopes, para quienes sólo cuenta el ombligo propio. El discurso baja del propio poder -Milei y cía- aunque no es sólo nuestro país, el que sufre este flagelo. Buena parte de Europa y Estados Unidos, presentan sociedades en las que mejor odiar que compadecerse o actuar para resolver las crecientes carencias del prójimo.

Es tiempo de empatizar y con ello, amar incondicionalmente. Es tiempo de registrar que no vivimos sólos y por lo tanto, aproximarse y sentir a quienes sufren, como si fuéramos nosotros mismos. Porque nada bueno ni saludable surge de una sociedad en la que predomina el refugio o el encierro en nuestras propias existencias. Así sólo seremos polvo cuando llegue la hora.

DOS ZOOMS EN ESPAÑA SOBRE LA GUERRA DE UCRANIA

El bloguero hispanoargentino residente en el norte español, especializado en temas militares, Sergio Rodríguez me invitó en dos ocasiones a hablar sobre la Rusia de Putin y la guerra de Ucrania.

En la primera de modo solitario.

En la segunda, debatiendo con Ignacio «Nacho» Montes de Oca, operador histórico del macrismo, hoy seguramente bullrichista, al servicio del régimen de Javier Milei.

Ojalá los disfruten.

TRUMP 2.0: 10 PUNTOS

1. Podemos preguntarnos si esta versión de Trump es la misma impotencia de su primer mandato, donde sobraron los tweets y poca gestión, porque hubo un mix de mucha resistencia y contradicciones propias y por lo tanto, ningún cambio, o si esta vez, viene en serio, una nueva era en EEUU -y el mundo-.

2. Hay novedades esta vez, que le juegan a favor. Fracasó Biden, sobre todo por la inflación y el costo de las guerras innecesarias. El «Deep State«, si lo hay, puso todo de sí entre 2020 y 2024 y fracasó. El triunfo de Trump esta vez fue rotundo: no necesitó a los hackers rusos ni nada que se le parezca. Pero ahora tiene como aliados a los señores feudales «tecno» como Bezos, Zuckerberg y Musk, entre otros, que lo necesitan para competir contra China.

3. En Estados Unidos, dependiendo de la profundidad de sus cambios prometidos, puede ser un «giro reaganiano», un nuevo ímpetu ánimo que les devuelva la grandeza perdida o, simplemente, lo contrario: más polarización, más violencia -innecesaria- y por ende, mayor debilidad presidencial, a pesar de los gestos. Si es este último el escenario, podemos esperar lo peor para el país que fue el más poderoso de la Tierra durante la mitad del siglo XX y parte de éste: separatismo, disgregación, explosión social, etc. Parecido a la ex URSS. En decadencia parece ya estar o, al menos, en una transición de cierto declive.

4. Hay una tercera opción. La medianía, lo cual, parece ser similar a un fracaso, sobre todo personal. Para un megalómano como Trump, es muy poco si no lograr torcer el rumbo de un liderazgo chino pero mucho más, si la sociedad norteamericana no mejora en todo sentido, desde su calidad de vida o bienestar hasta el orgullo de ser parte de un país grandioso, donde el «American Dream» vuelva a ser realidad y no una ficción lejana.

5. Europa se verá en problemas si Trump avanza con la paz en Ucrania, si patrocina gobiernos de derecha afines y deja huérfana a la OTAN. Pero si no lo hace, la relación también será tensa porque las dificultades en el vínculo estarán a la orden del día. La moralidad de unos y otros es muy diferente. Geopolíticamente, tanto seguidismo bajo el ala de Washington le costó muy caro. Axiológicamente, la apuesta a un mundo liberal y progresista como el de 1992, parece hoy llegar a su fin, producto de las propias torpezas. Europeas, no de los chinos o los americanos o los rusos.

6. Los chinos se frotan las manos porque dudan que Trump puede hacer lo que prometió. El mundo no occidental espera confiado su oportunidad histórica. América Latina debiera estar allí pero en estas tierras, sólo Lula «la ve», diría Milei. Este apostó como Menem, antes con otro mundo, ser obsecuente de Estados Unidos, a cualquier costo. Dudo mucho que tengamos algún beneficio. Tampoco lo sería si lográramos algo.

7. Los rusos tienen su sed de venganza saciada. Les hace recordar su momento yeltsinista. El sueño de llegar a Marte ni siquiera los convence. Como románticos que son, prefieren seguir apostando a la Estación Internacional. Más terrenales, tampoco se ilusionan con las promesas de paz en Ucrania.

8. Problemas y mayor incomodidad veo en la relación con México. Para Scheinbaum será todo un reto, como Presidenta de ese país y como mujer, hallar el contraste más inteligente con el nuevo ocupante de la Casa Blanca. Recuerdo siempre a Huntington cuando decía que los mexicanos algún día recuperará en paz, todo lo que los americanos le conquistaron. Llegará ese día pronto? se acelerará la espera con Trump?

9. En gestión interna, algunas fichas le pongo a Kennedy Jr. Puede haber un cambio revolucionario allí si tiene éxito su MAHA. Al resto del gabinete, le veo pocas luces. Es casi una monarquía -plebiscitada-.

10. Malas noticias para los liberales del mundo. No es una era favorable. Ni para las democracias como aventuraba Levitsky ni para el intercambio comercial y cultural. El «Camino de Servidumbre» a lo Hayek, se tejió hace décadas, como antes de 1933. El proteccionismo no desapareció, los intelectuales abdicaron su responsabilidad docente, los liderazgos fuertes pero responsables murieron y no tuvieron reemplazo. Occidente olvidó sus valores. Discutir conservadorismo versus agenda woke es empobrecedor. La manipulación tecnológica y la promesa fácil típica de los demagogos, serán moneda corriente, con sociedades cada vez más idiotizadas. Ojalá las guerras no terminen sepultando los pocos valores que quedan de manera residual. Quizás sólo el comercio del mundo no occidental nos salve.

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN DE NORTE A NORTE

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN INFOBAE

TRUMP, PUTIN Y MILEI: SIMILARES Y DIFERENTES

Tras la desmentida de un contacto entre Trump y Putin en favor de una tregua en la guerra ucraniana, los medios europeos de los que se hacen eco los americanos, reproducen los nervios del establishment de la Unión Europea, ante un cataclismo de la democracia liberal a partir del triunfo de AfD en Alemania en marzo venidero y una nueva orfandad securitaria, OTAN incluida, si Ucrania es abandonada a su suerte. En un mundo globalizado e interconectado,  este punto une y separa al mismo tiempo a Trump, Putin y Milei.

Porque el líder americano de MAGA podrá ser admirado por nuestro Presidente como “outsider” antiprogresista, pero se ubica en sus antípodas, cuando JM se embandera con Ucrania desde inicios de 2022. Le sobran razones de orden doméstico, porque sabe del nexo opaco entre los Biden y Kiev -tráfico de armas, niños, y dinero para campañas, entre otros- pero también externas: Ucrania es un laboratorio que le sirve a su defenestrada OTAN para sobrevivir-. Al vecino de Mar-a-Lago le importa poco o nada el futuro de la democracia liberal europea o el de la organización noratlántica mientras sean costos extra para los contribuyentes norteamericanos pero mucho menos ser profeta moral de un “Occidente”: que se cae a pedazos, por propia impericia. Tal vez, hasta lo contrario: como Gorbachov, con su URSS, le toque colocar su lápida.

Es que Trump fue legitimado otra vez por su pueblo para -prioritariamente- resucitarlo. Un “Ronald Reagan bis”, sólo como “inflador anímico”, aunque muy diferente en términos ideológicos: no es liberal sino proteccionista y tampoco es neoconservador ni institucionalista, sino pragmático, populista y eventualmente autoritario -virtual al menos hasta ahora-. Algo más parecido a Putin, en ese último rasgo. Pero a éste le tocó adoptar ese camino porque debía salvar a Rusia de la disgregación postsoviética y luego, sobrevivir acosado por una OTAN cada vez más expansionista, sobre los restos de la vieja Unión y Pacto de Varsovia, aunque para el mundo occidental, el agresivo sea el líder del Kremlin. Así, el pragmatismo los une a ambos aunque los separa de Milei, que se autopercibe como un cruzado libertario. Ni realistas -menos ambiciosos- como Trump ni Putin saben siquiera qué es ser libertario y si lo supieran, lo consideran otra extravagancia postmoderna, igual que los empresarios que lo escuchan a Milei en Davós.

El plano moral es el único en el que podrían coincidir los tres. Aún no cultivando la virtud en sus respectivas vidas privadas, están a favor de una moralidad pública más bien conservadora, en contra de los preceptos “woke” típicos de un “Occidente” en decadencia. Si bien por diferentes motivos, para Trump y Milei hay sendas necesidades electorales de congraciarse con votantes ya sea de la “América profunda” y nacionalistas criollos, respectivamente, para Putin, se trata de una afinidad identitaria rusa, mediada por la Iglesia Cristiana Ortodoxa, muy necesaria tras décadas de racionalismo y ateísmo extremos.

Concluyendo, en este trío, hay puentes pero apenas transitorios porque así como fue efímero el llamado “giro a la izquierda”, en esta era del “aceleracionismo” trasladado a la política, la historia tiene como motor, no a las fuerzas productivas, como creía Marx, sino a la tecnología y ésta torna líquidas las relaciones humanas, sociales y políticas. Ni siquiera Elon Musk es una amalgama definitiva para los tres. Este mundo -atrapante- ya es diferente de 1991 pero este formato tampoco será el definitivo y viejas o nuevas tensiones podrán aparecer.

SOBRE MILEI Y EL DERECHO DE HUELGA

MI ARTICULO EN PERFIL, SOBRE DONALD TRUMP

LA NOTA EN EL REGIONAL, SOBRE TRUMP

NOTA EN LA CADENA RUSA RBC, SOBRE EL PRIMER AÑO DE MILEI PRESIDENTE

SEMINARIO SOBRE LA POLITICA EXTERIOR DE JAVIER MILEI

Zoom dividido en tres partes, que hicíéramos hace un mes, con Darío Mengucci, ex Cónsul en Shanghai (China).

MI NOTA EN EL RIAC DE MOSCU, SOBRE EL FUTURO DEL MERCOSUR

JUSTICIEROS

Esta producción danesa estrenada en plena pandemia de 2020, tiene todo para ser una gran película. Porque si bien comienza como una trillada historia sobre una venganza a propósito de un atentado terrorista, a posteriori, el director Anders Thomas Jensen -ya premiado con un Oscar en 1998- nos sorprende con un mix de thriller, comedia y hasta humor negro, donde ni siquiera falta el aporte de las Matemáticas y el poder de los algoritmos. Ley de atracción, sensibilidad humana, la relación especial entre un padre y su hija, el trauma de las violaciones o el bullying, cuando no el sentido de la amistad. Todo ello se conjuga en un guión rico plasmado en actuaciones descollantes de Mads Mikkelsen, quien ya nos tiene habituados a ello, pero también Nikolaj Lie Kaas, Lars Brygmann y Nicolas Bro aunque es muy buena también la labor de la joven Andrea Heick Gadeberg.

Una vez más, el cine danés nos ofrece esta «joyita» que es «Jinetes de la Justicia» («Retfærdighedens Ryttere», en idioma nativo). Gracias Dinamarca por esta nueva obra de arte.

A LOS RUSOS, EL MUNDO NO LOS ENTIENDE

Ayer, tanto el Pentágono americano como el espionaje británico, difundieron la noticia de cierta desinformación y mal asesoramiento en torno al Presidente Putin, queriéndolo convertir en un líder acosado del síndrome o «efecto Potëmkin». La respuesta del Kremlin no tardó en llegar. Hoy, el vocero del Kremlin Peskov fue enfático respecto a que aquellas usinas del poder occidental, que no casualmente están -tras bambalinas- desde fines de 2021, «fogoneando» a Kiev en contra de Moscú, no entienden al Presidente Putin pero tampoco el mecanismo de toma de decisiones ni el estilo de trabajo del máximo nivel de autoridad en el Kremlin.

Tampoco es ilógico este proceder de la cumbre del poder occidentalista-transatlántica, la misma que está empeñada en sobrevivir aunque los valores del llamado «Occidente», sean cuestionados desde adentro hace ya tiempo, porque se trata de dos grandes enemigos históricos de Rusia. Uno (Estados Unidos), desde los tiempos de la Guerra Fría, aunque luego, de la caída de la URSS, simulara alguna «amistad» con la Rusia de Yeltsin, tal vez en correspondencia con la debilidad y humillante carácter que ésta presentaba. El otro (Gran Bretaña), archirrival desde mucho antes, tal vez, para poner una fecha, el siglo XIX, empeñándose en frustrar los planes geopolíticos del viejo Imperio zarista, por ejemplo, en Crimea. Allí también cabe mencionar otra excepción: el breve período de conveniencia, matizado por una enorme desconfianza, de 1942-1943, cuando, como documentó sobradamente el periodista británico Alexander Werth, en ocasión de la invasión nazi a Moscú y en virtud de la necesaria defensa aérea de Londres, Churchill recordó que los soviéticos podían serle útiles a sus planes nacionales. Hoy, ambos, norteamericanos y británicos, convergen en sus viejos odios al corazón de la última civilización cristiana en pie, apoyando a una Ucrania (al menos, a su mitad pro-polaca-lituana), que se victimiza y manipula a los poderosos, excepto a su «hermano del alma».

Sin embargo, este nuevo ataque de esa alianza transatlántica que quizás se niega a ver que el centro del poder mundial gira al sudeste asiático o, tal vez porque precisamente lo ve, al menos intenta retener para sí, gran parte de Europa, intentando dividir el frente ruso, no es novedoso desde la perspectiva rusa, con una experiencia milenaria. Los rusos saben que el mundo, no sólo los americanos y los británicos, no lo entiende desde hace tiempo. Como subraya Iver Neumann, cuando los europeos enviaban a sus primeros diplomáticos a Moscú allá a finales de la Edad Media y pretendían que el Zar, quien se autopercibía él mismo, enviado de Dios a la Tierra, reconociera a sus reyes mundanos o, cuando el francés Marqués de Custine, en apenas tres meses de 1839, apenas conociendo la «culta» San Peterburgo, dibujó para Europa y el mundo entero, incluso por los siglos venideros, una imagen de Rusia, como pueblo bárbaro, brutal, despótico y plagado de siervos, que sólo contenía una apariencia o fachada occidental.

Claro, Custine no se tomó el trabajo ni el tiempo de recorrer semejante mundo en sí mismo, de ese país-continente, su diversidad cultural, su idioma tan complejo, sus claroscuros históricos, su enorme riqueza incluso climática. Como tampoco lo han hecho todos los extranjeros que pisaron Rusia desde aquellos años en adelante. Es más fácil remitirse a la trillada frase de Churchill, citándola pero jamás adentrarse en ese acertijo, misterio o enigma que es Rusia. Es más fácil prejuzgarla, llenarla de estereotipos hollywoodenses, castigarla como se hace ahora con las sanciones occidentales, pero jamás interpretarla de acuerdo a esa enorme sensibilidad humana, para lo bueno y para lo malo, que poseen sobradamente los rusos.

Ojalá esta guerra de Ucrania cambie algo ese destino. Creo que la cancelación de la cultura rusa que se está observando en el mundo pero también el bullying virtual (y real) al que se ven sometidos muchos rusos a lo largo y ancho del planeta, no son buenas tendencias en aquel sentido. De seguir siendo así, ese sexta parte de esta Tierra, que es Rusia, se aislará mucho más aún, tal vez, como nunca antes en la historia, volviendo a creer que el resto de los seres humanos no rusos, no los entendemos ni entenderemos jamás.

Pero ésta será una mala noticia, no sólo para ellos, sino para nosotros mismos, porque nos privaremos de todo lo que ellos pueden crear y entregarnos, desinteresadamente, como lo han hecho a lo largo de siglos. Sólo que esta vez, si Europa, cuando tengan un Napoleón u otro Hitler o quizás, los musulmanes, golpeando las puertas de Viena, y busque la ayuda rusa, ya no la americana, para que la defienda, dudo que la encuentre.