LA DEMOCRACIA ALEMANA DESDE LA SOCIOLOGIA: WEBER Y DAHRENDORF

“1917”

La pandemia del Covid-19 detuvo el tiempo pero antes de ella, apenas estrenada en diciembre de 2019 y ya candidateada aunque injustamente perdidosa al máximo Oscar, la película de Sam Mendes, “1917”, puede ilustrarnos acerca de valores aún vigentes como el instinto de supervivencia y el sentido de lealtad.

Aunque a priori pareciera un típico film bélico, una versión inglesa de “Rescatando al soldado Ryan” o, una mirada un tanto maniqueísta, en una nueva exaltación al estilo “Dunkerque” del heroísmo inglés versus la crueldad alemana, ésta es una joya del cine por su especial sentido estético: su fotografía y recursos técnicos al servicio de ella, son admirables.

De hecho, este homenaje del director a su propio abuelo, nacido en Trinidad y Tobago pero que participó como soldado alistado en el ejército británico en la Primera Guerra Mundial, contándole este tipo de historias que inspiraron a su nieto más tarde, para llevarlas al cine, ganó tres estatuillas de las 10 para las que fue nominada, vinculadas con “mejor mezcla de sonido”, “mejor fotografía”y “mejores efectos visuales”.

La película fue protagonizada por dos jóvenes casi “Millennials” pero estuvieron acompañados por grandes de la actuación, todos británicos como Colin Firth, Mark Strong y Benedict Cumberbatch, quien ya nos había regocijado con su brillante actuación en “Código Enigma”, personificando al genial Alan Turing.

La historia está ambientada en el norte de Francia, más exactamente en los alrededores de la localidad de Écoust-Saint-Mein, en el Departamento Paso de Calais, en la Región Hauts-de-France.

CHAU “ALEMAN”

Los alemanes del Volga son aquellos grupos que poblaron las llanuras rusas aledañas al Río homónimo, en el marco de un política de fomento poblacional de la Zarina Catalina La Grande en el siglo XVIII. Pero muchos de ellos sufrieron persecuciones con los Zares posteriores y fue así que hacia fines del siglo XIX, cuando en Argentina gobernaba Nicolás Avellaneda, aquellos europeos como tantos otros, vinieron a estas tierras, con el afán de poblarlas y cultivarlas. Un grupo de ellos se estableció en Coronel Suárez, un pueblito de la Provincia de Buenos Aires (hoy, del tamaño de Alemania) y en una familia de apellido Hoffmann, un carpintero tendría a uno de sus hijos, Héctor Omar, quien pronto descubriría en la composición musical y el canto, su verdadera pasión.

La misma pasión con la que pronto, llegado a la capital, la ciudad de Buenos Aires, conquistaría a masas enteras, con el ritmo pegadizo de sus canciones, mediante el seudónimo de “Sergio Denis”. Con una sonrisa permanente y un estilo particular de juventud eterna, que apenas podrían disimular a pesar de la gran cantidad de canciones, álbumes y recitales exitosos, tras más de 4 décadas de vigencia, la enorme angustia y soledad por la que trasuntaba. Como muchos ídolos populares argentinos, también “el alemán de Coronel Suárez”, encontraría el abandono y la muerte de manera absurda, a pesar de los flashes y las luces del traicionero y efímero suceso.

Prefiero recordarlo con una sonrisa, por el amor que le tuvo a nuestro país, al que dedicó dos canciones, una en los años ochenta y otra más recientemente, pero sobre todo, por la motivación que generó en mí mismo, con menos de 10 años, para imitarlo cuando veraneaba en las playas de Pinamar entre 1973 y 1975. La misma motivación que llevó a hinchadas del fútbol nacional e internacional, a adaptar y corear sus canciones y a la selección nacional campeona mundial en México 1986, adoptar como cábala, ir a los estadios escuchando “religiosamente” uno de sus singles.

A modo de corolario, me tomo otra licencia, tan usual en nuestro país, donde se llama “turco” a un descendiente de inmigrante sirio-libanés o “ruso” a un judío. Le voy a titular “alemán” porque mi ídolo tenía esa sangre en las venas aunque fuera un argentino de ley -y de alma-. Porque irradiaba luz por doquier aunque él mismo la reclamara para sí hasta su trágico desenlace.

PD: al igual que Marcos Mundstock, nuestro ídolo-poeta-cantante fue enterrado ayer, en estricta privacidad, lejos del calor de su público habitual, teniendo en cuenta la pandemia del Covid-19.

UN “BATALLON” RUSO: FEMENINO

El año pasado se cumplieron 100 años del final de la I Guerra Mundial, un conflicto eminentemente europeo, pero que fue tremendamente sangrienta y detonó incluo revoluciones, como la bolchevique en Rusia. Precisamente, esa guerra enfrentó entre otros, a alemanes y rusos, a pesar de los vínculos dinásticos entre las familias gobernantes de ambos países. Sin embargo, Lenin negoció la paz con los germanos quienes a cambio, le financiaron su levantamiento contra el Zar Nicolás II Romanov. En 1917, éste abdica y se genera una situación caótica en el propio frente de batalla, con innumerable cantidad de soldados rusos que desafían a la oficialidad en nombre de la “nueva libertad” y desertan en forma masiva, volviendo a sus hogares, al carecer ya de legitimidad, morir por el Zar.

Los alemanes incentivan la situación, al convidar con alcohol (brandy) y tabaco a sus enemigos. Ambos ejércitos bailan donde antes peleaban y los rusos se desbandan, ebrios y ladrones, en cada aldea que recorren. Los soviets y los comisarios políticos comunistas obran aún como fuerzas más disolventes.

En San Petersburgo, ante semejante panorama anárquico, el gobierno provisional y constitucionalista de Alekandr Kerenski, trata de sobrevivir, manteniendo la decisión de afrontar la guerra. En tal contexto, intenta usar como factor estimulante, a un batallón de mujeres jóvenes, liderada por la fornida suboficial, oriunda de Veliki Nóvgorod, María “Yashka” Bochkariova (en ruso, Мари́я Лео́нтьевна Бочкарёва), quienes podrían actuar como aleccionadoras en un frente donde los hombres aparecían como traidores y cobardes.

Como hace algunos años antes, la película estrenada en 2008, llamada “Almirante” (en ruso, “Адмираль”), sobre la vida del Almirante Kolchak,el film presentado en 2015, denominado “Batallón” (o “Батальонъ” en ruso) rescata aquella trama de la rica historia rusa, omitida adrede en el relato historiográfico soviético. En la era putinista, impregnada de nacionalismo y amor a la tierra, por encima de cualquier ideología, además de valores como el honor y el heroísmo, la nueva película “calza perfecta”. Incluso, lo hace para contrastar de manera inteligente, con el feminismo postmoderno occidental (o europeo), que tiende a anular la femeneidad.

En el film, puede observarse la notable valentía de aquellas 300 mujeres menores de 35 años, de todas las clases sociales, que dejando familias atrás o queriendo vengar a esposos o novios, iban al frente a luchar contra un enemigo a priori, supuestamente amigable pero traicionero que hasta solía usar gases tóxicos para amilanarlas. La cruel lucha en trincheras y cuerpo a cuerpo, con el rezo o la bendición previa del cura ortodoxo, completan un cuadro que ilustra cabalmente tanto la heroicidad como la religiosidad del pueblo ruso.

En el caso de aquellas mujeres soldados de la I Guerra como de las que cavaban trincheras en la II Guerra para defender Moscú o las que desfilan cada 9 de mayo en el Día de la Victoria en la Plaza Roja, se puede y se debe ser mujer y al mismo tiempo, amar a la Madre Rusia y sonreír cuando reciben flores de sus amores masculinos. Es una manera de reivindicar los viejos pero perennes valores, aquellos que el bolchevismo intentó borrar a lo largo de 7 largas décadas.

Un último detalle. En la película, nada se dice de la forma cruel en que murió fusilada en mayo de 1920, la fornida Bochkariova, condenada por un tribunal soviético en un juicio absolutamente parcial, al igual que el Almirante Kolchak. Ambos eran jefes del movimiento blanco, antibolchevique, que lucharía en la guerra civil que siguió a la Revolución. Tampoco se informa de cómo los norteamericanos no cumplieron con su promesas de apoyo militar a ambos líderes. Por alguna razón que no conocemos, el cine putinista prefirió omitir tales referencias, concentrándose en la historia de valor de aquellas mujeres.

BRASIL: RIO GRANDE DO SUL

Avanzando más hacia el sur de Brasil, rumbo hacia el Estado de Rio Grande do Sul, con lluvias copiosas y elevada humedad.

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