ALGUNAS NOTAS MAS SOBRE LOS 2 MESES DE LA GUERRA EN UCRANIA

EN AMBITO FINANCIERO EL 24 DE FEBRERO

EN CARAS Y CARETAS, EN EL MES DE ABRIL

REPORTAJE DE “LA CAJA NEGRA”

EN GLOBAL OVERVIEW, TAMBIEN EN ABRIL PASADO

PRIMERA NOTA PARA C5N, DESDE MOSCU

LA NOTA EN LOS ESTUDIOS DE RT MOSCU, TAMBIEN EN ABRIL

EN EL REGIONAL DE VM, EN MAYO

SEGUNDA NOTA PARA C5N SOBRE EL PROBLEMA ENERGETICO ENTRE RUSIA Y LA UE

EN TELESCOPIO DE SPUTNIK, EN MAYO

HOPMAЛЬНО (NORMAL)

Aprovechando Semana Santa, para facilitar mi licencia universitaria y no perder tantos días de dictado de clases, me aboqué a viajar durante este momento histórico singular de la guerra en Ucrania, a Rusia. Quería verificar in situ, si bien el conflicto no está físicamente centrado allí, el grado de veracidad de la información que venía -y viene- de los medios occidentales sobre la realidad económica, social y política rusa. Moscú fue el epicentro de mi travesía, si bien era plenamente conciente de las dificultades que acarrearía, con ahorros propios, comprar el pasaje (desdoblado) hasta dicha capital, considerando las sanciones formuladas e implementadas por la Unión Europea y Estados Unidos contra Rusia por su “operación militar especial” del 24 de febrero en Ucrania.

Primero, el hecho de que ho hay vuelos directos desde Ezeiza hasta Moscú, lo cual obliga a adquirir el pasaje, como era habitual hasta 2019, vía otro trayecto desde cualquier capital europea. He aquí que el espacio aéreo europeo está vedado a las aerolíneas rusas o europeas con destino a Rusia. Los únicos aeropuertos abiertos desde “este lado del mundo”, son Belgrado (Serbia) y Estambul (Turquía). Este bloqueo incluye a los buscadores locales como Despegar.com o similares, que impiden desde aquí o desde Europa, hallar vuelos indirectos desde aquellas ciudades en dirección a Moscú u otras urbes rusas.

El segundo problema, es la falta de disponibilidad de tarjetas de crédito, tanto para comprar vuelos desde aquí como desde Europa, con destino a Rusia, cuando no, el uso de éstas en ese país. Tristeza daba ver a los comerciantes de negocios de souvenirs moscovitas cuando el último día de mi estadía en la capital, quise llevarme algunos llaveritos, imanes y demas recuerdos simbólicos, a modo de regalos para mis amigos/as y mis plásticos no funcionaban. Aunque sí operasen los de turistas chinos y centroasiáticos, de bancos rusos o de sus respectivos países, claro. Lo cual revela cómo la economía rusa sigue globalizada: “desoccidentalizarse”, no significa necesariamente “desmundializarse”.

Respecto a ese punto, está claro que el rublo volvió a su precio anterior al 24 de febrero, luego de haber caído frente al dólar de manera notable y haber estado suspendida la Bolsa de Valores moscovita durante un mes. Hoy se habla de un “superrublo”, ya no a 80 rublos el dólar como cuando estuve hace un par de semanas (del 10 al 24 de abril), sino a 66,50 rublos por la moneda estadounidense. Con reservas en oro, sin haber perdido tantas desde el bloqueo de cuentas -de un Estado soberano-, algo absolutamente ilegal y que sienta un pésimo precedente para el futuro del capitalismo, con la legalización de las criptomonedas y un manejo fiscal más que ortodoxo, Rusia pudo -y puede- afrontar incólume las baterías de sanciones post Euromaidán 2014 pero también las seis que lleva aplicándole “Occidente” desde el mismo 24 de febrero.

El título de la nota refleja entonces, la normalidad de la situación. El frío abril que me tocó vivir en Moscú, no se correlaciona con la habitual actividad de los rusos, como si no fuera un país en guerra. Protestas nulas, carteles o banderas o alusiones al conflicto, con la famosa “Z”, prácticamente inexistentes, los rusos caminando, tomando sus cafés itinerantes, desarrollando sus vidas comunes tan ordinarias como los vi en mis tres viajes anteriores (2010, 2011 y 2016). El mismo movimiento en el metro, con sus 9 millones de usuarios; un similar consumo en bares, restaurantes, supermercados y hasta hoteles, con turistas no europeos esta vez, pero sí turcos, chinos y centroasiáticos, con idénticos niveles de abastecimiento de productos. Las fotos que tomé en mi tienda habitual, la Азбука Daily, hablan por sí sólas, acerca de cómo el bloqueo europeo no es tal.

 

En los shoppings como Ojotny Ryad y GUM (ГУМ, Главный Универсальный Магазин, en ruso), tampoco se ven señales de un país “sufriendo” una “economía de guerra”. Muy pocas casas de ropa de alta costura, comidas rápidas, etc. han cerrado sus puertas y lo han hecho con no pocos productos en su interior, sin atención al público, pero con insólitos carteles en sus puertas, donde admiten cierres transitorios y “por razones técnicas”. Además, llama la atención por qué algunos sí y otros no. Por ejemplo, tienen clausuradas sus actividades Starbucks y Mc Donalds pero está abierto Kentuchy Fried Chicken. Está cerrado Chanel pero Valentino está funcionando de manera normal y así sucesivamente.

A una cuadra y media de la Plaza Roja, solía recorrer la Avenida Tverskaya, con su movimiento habitual, pletórica de autos de alta gama, corriendo a velocidades increíbles, con los famosos túneles peatonales para evitar el esquive y potenciales accidentes como las patinadas en la nieve invernal. Otra muestra más de la grandeza de esta megalópolis de 12 millones de personas.

Lenin al lado de Valentino 

Algunos días de mi permanencia de 10 días en la capital rusa, fueron muy fríos, con temperaturas oscilantes entre 3 (mínima) a 8 grados (máxima), algo ilógico si se considera que estábamos ya en primavera, por lo cual no era muy visible en esas jornadas grises, la presencia de demasiada gente en las calles, excepto en el concurrido subterráneo, las oficinas de trabajo o los bares, donde llama la atención la elevada calefacción. Téngase en cuenta que existe un fácil acceso y distribución del gas natural en dicho país, a un bajo costo, igual que el suministro de nafta o gasolina para el transporte público y los vehículos particulares.

Tal vez, precisamente, producto del encono que generaron las sanciones, la Administración Putin haya ejecutado la necesidad del pago en rublos del gas ruso a los países de la Unión Europea, tratándolos de “hostiles”. La posibilidad de que no puedan reemplazarlo con fuentes alternativas en el corto y mediano plazos, en caso de que se negaran a abonar en moneda rusa, los expone a varios Estados, incluyendo los ya sancionados Polonia y Bulgaria, a la posibilidad de tener un invierno próximo muy duro, si es que Moscú les interrumpe el suministro, como ya lo ha anticipado.

En cualquier caso, mi breve paso por Moscú 2022, fue una ratificación de la “alegoría de la caverna” a lo Platón, en la que vivimos sumergidos a diario, engañados por los medios de comunicación occidentales. Un mundo de prejuicios y hostilidad rusofóbica, insinuándonos una Rusia imperialista que sufrirá por los efectos de las sanciones de Bruselas y Washington, que la condenarán a un destino de Corea del Norte y una observación personal, totalmente contraria a tal mitología. Un país digno, que equivocado o exagerado en su reacción, intenta seguir viviendo en la normalidad, sin resignarse a perder su nivel de vida, el mismo que le costó tanto recuperar y mantener durante estas 3 últimas décadas de capitalismo y “democracia tutelada”.

PANEL SOBRE LA GUERRA DE UCRANIA EN LA UCALP

Junto a Alberto Hutschenreuter y Mariano Caucino, entre otros connotados panelistas, incluyendo algunos académicos de origen ruso (como Victor Jeifets y Stanislav Tkachenko, participé invitado por la Universidad Católica de La Plata (UCALP) a una jornada de debate sobre la guerra de Ucrania, el día viernes 25 de marzo pasado.

DEBATE CON LIBERALES SOBRE LA GUERRA EN UCRANIA

Jóvenes liberales y libertarios de Fiscales Por La Libertad (Córdoba), me invitaron a participar en un debate por zoom con otros divulgadores de ideas, el martes 15 de marzo a las 22 horas. Aquí está la presentación grabada en You Tube.

LECCIONES DE LA GUERRA UCRANIANA PARA ABYA YALA (“TIERRA VIVA”)

El interés por la guerra en Ucrania, ya no tiene fronteras. Desde nuestra hermana latinoamericana, Guatemala, Ollantay Itzamná de la CODECA, me entrevistó el sábado 5 de marzo pasado por la mañana. Asistieron dirigentes sociales de México, El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, etc.

CONVERSATORIO SOBRE LA INVASION RUSA A UCRANIA

Organizado por la agrupación estudiantil Franja Morada, de las Facultades de RRII de la UNR como de la UNICEN. ésta es la síntesis que me preparó gentilmente Fabián Cruz para su Radio Antorchas.

SOBRE RUSIA Y UCRANIA

Invitados por la Fundación Internacional Bases y su Presidente, Federico Fernández, compartimos un panel con Lars-André Richter, Director de la Fundación Naumann en Argentina, acerca de las presentes graves tensiones entre Ucrania y la Federación Rusa. Richter brindó el punto de vista alemán sobre el conflicto mientras quien suscribe, expuso el ruso.

VIENA Y SUS CONTRASTES

En el Arenbergpark de la majestuosa capital austríaca, podemos encontrarnos una mañana cualquiera sentado en un banco, a un anciano dándole de comer a las palomas -o a los cuervos, omnipresentes por la cercanía con el verdoso -no azul- Río Danubio (el Donau, en idioma alemán).

Es nada más ni nada menos que el Presidente Federal del país, Alexander Van der Bellen (77 años).

Por cierto, no podría imaginar algún primer mandatario latinoamericano y mucho menos, argentino, que adoptara ese tipo de conductas, incluyendo viajar en metro o en tren, como si fuera un ciudadano común más. En realidad, lo es aunque, independientemente de ese cargo que ostenta hace apenas cuatro años, algo más que simbólico o protocolar como en todo semiparlamentarismo, los gobernantes austríacos no gozan de privilegios especiales, viven en sus domicilios particulares, no tienen autos con choferes ni son mirados por la población, como príncipes o virreyes, con algún “derecho divino”, sino como simples servidores públicos, sin mayor distancia que la que guarda Van der Bellen con sus vecinos vieneses en el subte o el parque.

Foto tomada del Wiener Linien, 2019.

Más reciente, en plena pandemia, 2020.

Sin embargo, en el mismo parque al que suele concurrir el Presidente, profesor universitario (de Economía) y dirigente ecologista Van der Bellen, sorprenden erguidas dos moles de cemento, cerradas, tenebrosas, que impactan mucho más al estar rodeadas de verde, plantas, árboles, pájaros y hasta simpáticas ardillas, con un bar un poco más allá de ambas. Al lado de las mismas, incluso, hay una cancha de básquet -o fútbol cinco-, con piso de mosaico, donde juegan chicos propios del multiculturalismo de este país: negros africanos, balcánicos, musulmanes, cristianos ortodoxos, sirios, persas. Esas moles son los famosos bunkers de la II Guerra Mundial. Han permanecido allí como tristes recuerdos de un pasado austríaco ligado al nazismo: Adolf Hitler nació en Austria y este país fue anexado en 1938, en el contexto del famoso Anschluss (unión o reunión, en lengua alemana), preanunciando lo peor: la invasión un año más tarde, de la invasión alemana a Polonia, un 1 de setiembre de 1939.

Uno de los bunkers con la cancha de básquet al lado.

Una cabina teléfonica en desuso, reciclada a pequeña librería para donar. Atrás, uno de los bunkers.

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DE CLANES Y “SASSENACHS”

Puede que la causa que admire y me permita indagar acerca de la vida de esos pueblos (escoceses y rusos) tenga alguna relación con esa resiliencia respecto a la vida medieval. En efecto, a diferencia de buena parte del resto de Europa, salvo italianos y alemanes, Escocia y Rusia descubrieron y vivieron tardíamente la Edad Moderna, a la que arribaron, cruentamente, una a través de una batalla perdida (Culloden Moor) y la otra, a través de la Revolución Bolchevique, aunque tal vez, el antecedente de la liberación de la servidumbre decretada por el Zar Alejandro II en 1861, podría también ser considerada esa bisagra entre una era y la otra.

Outlander” (2014-2020) la serie de la norteamericana de origen latino, Diana Gabaldón, es muy interesante porque refleja el amor eterno a través del tiempo (siglos XVIII y XX) entre una dama inglesa (o “sassenach“, el calificativo despectivo en idioma gaélico con que se referían los escoceses a los forasteros ingleses) y un joven montañés guerrero y romántico de las Tierras Altas (Highlands), pero sobre todo, porque describe mejor que ninguna película hasta el momento, aquella transformación social en la que fenecía un mundo y advenía otro.

Por ejemplo, el capítulo V llamado “Rent refleja tales vicisitudes. En algún momento, parte del clan MacKenzie, liderado por Dougal, warchief y hermano de Colum el terrateniente  y tío de James (Jamie) Fraser, el protagonista de la serie, cuya cabeza tiene precio impuesto por los británicos, por agredir a un “Red Coat” (soldado “casaca roja”) se desplaza hacia las tierras bajo dominio de Colun, para cobrar la renta en dinero y especie (por ejemplo, animales) que los habitantes de ellas, les cedían cada temporada, a cambio de se seguridad. Esa era la forma de vida habitual por aquél tiempo (1743) en aquellas regiones de Europa, mientras los escoceses dependían de los ingleses, bajo el Acta de Unión de 1707, no obstante, habiéndose rebelado ya dos veces desde 1715.

La serie en ese capítulo V, mostraría cómo esa recaudación a cargo de Dougal, tenía un doble perfil: por un lado, implicaba, con la asistencia de un veterano abogado (Ned Gowan) formado en la Universidad de Edimburgo, pero ansioso por nuevas aventuras, engrosar las alforjas de su hermano, a cambio de su protección y vigilancia de esas aldeas y villorrios pastoriles, pero por el otro, era para su propio pecunio individual -y la de su banda-. En efecto, Dougal usaba a su propio sobrino con su espalda llena de cicatrices profundas debido a los latigazos de los “Red Coats” enfrente de su propia hermana, quien fuera violada por un oficial a posteriori, para sensibilizar a los campesinos que así, aportarían a aquel tesoro común. Sin embargo, luego, se descubriría que los escoceses no eran vulgares ladrones, sino que ese fondo encubierto, tenía intenciones políticas ocultas: financiar la causa jacobita, es decir, el regreso de un Rey Estuardo a la Corona británica -después de 1688-.

En aquel contexto, como queda dicho, los líderes de los clanes como los MacKenzie y los Fraser, mantenían sus dominios conduciendo a miles de siervos y sus familias, como verdaderos señores feudales, aún con demasiados recelos y reyertas entre ellos, mientras buena parte de aquellas familias apenas tenían para comer y vestirse. El robo era muy común por aquellos días pero también era habitual que los propios guardias del terrateniente, que lo “protegían” a su vez, de los soldados ingleses, abusaran de esposas e hijas de los siervos o extorsionaran a sus propios protegidos, máxime si ansiaban cobrar las recompensas por delatar ante las autoridades británicas, a quienes habían cometido algún delito en esos feudos.

Hablando de mujeres, la vida para ellas, era miserable. Solían ocupar un rol absolutamente secundario, sin ninguna formación, salvo que agradaran y enamoraran a algún caballero, de lo contrario quedarían sometidas a la hostil forma de vida en el campo, criando cerdos y gallinas y lavando ropa, con la orina de ellas mismas, para facilitar que la suciedad se desprendiera más fácilmente. Los jefes de los clanes accedían a las más jóvenes, aunque era muy usual, mantener parejas paralelas con quienes tenían hijos bastardos.

Los hombres cazaban, cuidaban y amansaban caballos en los establos, como lo hacía el joven Jamie  pero también bebían a raudales, máxime considerando las inclemencias de un clima hostil, frío y húmedo y caso nunca soleado.

Pero claro, la vida clánica tenía otros componentes tal vez hoy, dignos de nostalgia. El honor ocupaba un rango muy especial. Como muestra “Outlander“, los escoceses eran rudos y muy pendencieros, pero en numerosas ocasiones, eran capaces de pelear o sacrificarse con la tortura vía latigazos en la espalda, por defender el honor de una mujer, si alguien osaba llamarla “prostituta”. Lo mismo ocurría con las relaciones sexuales. No era raro que un hombre, como lo hizo Jamie Fraser, con la propia Claire Beauchamp Randall (la otra protagonista), se instalara toda una noche, aguardando semidespierto aún cansado, en la puerta de la habitación de una mujer, sólo para custodiarla de eventuales ataques de otros montañeses borrachos. Jamie llegó al extremo de dejarse violar por el oficial inglés “Black Jack” Randall en la cárcel para que éste libere a Claire.

Asimismo, los escoceses podían ser caballeros pero ello no impedía que fueran también apasionados y guerreros. O quizás al revés: el hecho de que fueran tan salvajes, a los ojos del resto de los europeos, sobre todo, los presumidos ingleses, los convertía en galantes y corteses.

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