PAISES BAJOS Y SU DIVERSIDAD EN VIVO Y EN DIRECTO

A cualquier desprevenido, le costaría reconocer otra fisonomía para Holanda, que no sea la de una nación homogénea, que habla un idioma dialecto del alemán, que es el flamenco, tan inentendible como su lengua materna y una conformación étnica, muy singular: una población blanca, con mayoría de rubios de ojos claros. Podría incluirse una religión protestante (ya sea en su versión calvinista o luterana). Claro, ya tenemos un problema inicial. Holanda no es un país como tal, sino una Provincia más de siete, los mismos que conforman los llamados Países Bajos, el Reino de los Países Bajos, recordando que alguna vez, en su historia, durante una fase muy breve, fue una república.

Provincias que entre otros, fueron dominadas por los Duques de Borgoña, luego sometidas por el Imperio español de los Habsburgo (Carlos I o V y Felipe II), mucho más tarde por Napoleón Bonaparte ya en el siglo XIX y finalmente, sí podrían independizarse hasta volver a ser conquistadas por la Alemania nazi en 1941 hasta 1945.

Esa voracidad de potencias extranjeras vecinas y no tanto, explica que desde sus orígenes vikingos del norte de Europa, este pueblo marcadamente marítimo, se haya mantenido neutral históricamente a fin de evitar invasiones o involucramiento en guerras innecesarias que la hubieran borrado del mapa. El camino que eligieron las Provincias nederlandesas, fue el de salir a los mares diversos para abastecer de comida a su población y de ese modo, intercambiar bienes incluso con tierras recónditas. Los inquietos “mendigos del mar”, ésta sí es su marca identitaria clave y por eso, hoy cuentan con el segundo puerto más importante del mundo y primero de Europa (Rotterdam -700.000 hab.), se animaron a llegar a lugares tan diversos, como Indonesia, en el Lejano Oriente, a Africa meridional, a Ceylán, al Caribe americano y hasta la hoy isla de Manhattan. El Almirante De Ruyter fue un ícono de la Marina nederlandesa y aquí ya le hemos dedicado un espacio especial.

La Reina Máxima -de origen argentino- y el Rey Guillermo Alejandro de Orange, la misma Casa Real que por un momento, gobernaría el Reino Unido, a principios del siglo XVIII, gobiernan este territorio pequeño que va del nordeste europeo al sudoeste, allende al Mar del Norte, pero rodeado de agua (ríos y canales), pero además con territorios de ultramar como destinos turísticos en nuestro continente como las Antillas Holandesas (Curazao, Aruba y Saint Marteen). Muchas argentinas se han enamorado de holandeses, como Máxima Zorreguieta. Nuestro fútbol se ha enfrentado a ellos en Mundiales, donde han sido tres veces subcampeones. No obstante ello, parecen bien diferentes a nuestra cultura.

Por empezar, como país desarrollado, siempre se halla en el ranking de los 9 o 10 países del mundo, en términos de calidad de vida, felicidad o reputación, codeándose con los escandinavos y superando largamente a su vecina Bélgica.

La felicidad deriva de que en Países Bajos, por ejemplo, los niños se crían en holgura y con alegría. Están mucho tiempo pasando sus primeros años de vida en familia. No tienen tanta exigencia horaria escolar, excepto desde los 10 años y la vida en familia, favorecida por el Estado, donde el ocio y los paseos o la contención del padre o la madre, son habituales, les permiten criarse en un contexto de cierta relajación. Eso explica la valoración de la mujer argentina del hombre holandés. Los adultos son relajados, muchos practican deportes preferentemente grupales desde pequeños, sin disciplinas rígidas a lo que debemos sumar su vocación mercantil: desde niños, aprenden a vender, ahorrar y ser autosuficientes. El hecho de que la mayoría de la población use la bicicleta como medio de transporte tan generalizadamente, revela cuan vitales y cerca de la naturaleza se sienten los nederlandeses. Ellos no entienden cómo en América Latina, en verano, con tanto sol, nos encerramos con el aire acondicionado en lugar de disfrutarlo a pleno. La influencia judía pero también la calvinista seguramente, juegan aquí positivamente en todas estas actitudes y hábitos.

Hay que recordar que estas Provincias fueron históricamente receptoras y tolerantes a la emigración. Todos los judíos y protestantes expulsados o perseguidos por los países católicos, llegaban a tierra nederlandesa para poder escribir, desarrollar sus artes, predicar, trabajar, invertir. Erasmo de Rotterdam con su filosofía humanista y Baruch Spinoza han sido los grandes ejemplos de esa tolerancia que se practicaba en el siglo XVI pero también en el XVII en este rincón de Europa mientras en el resto se mataban los unos con los otros por su credos religiosos. Producto de esa libertad civil, pronto llegarían a estas tierras, la propiedad privada, antes que en el resto del continente.

La tolerancia se practica de la mano de esa vida relajada. El nederlandés valora la honestidad y la franqueza: decir lo que uno piensa, sin rodeos, puede verificarse en los encuentros de amigos y allegados. Allí se habla de todo menos dinero o bolsillo propio, sí de los temas que les preocupan: familia, sexo, religión. Abiertamente, sin tapujos, se empatiza así. La responsabilidad individual es un atributo que permite socializar a los holandeses por lo que no hay nada que ocultar: nadie los juzgará ni acusará. Jamás hubo Inquisición alguna en esas tierras rodeadas de agua. Luego, en su ámbito privado buscará su salvación, si cree en ello. En realidad, hoy cerca del 48 % de la población se declara atea o agnóstica. Ningún Papa o Dios les dice a ellos cómo o cuándo uno debe morir. La eutanasia está legalizada hace tiempo ya.

Muy tolerantes son pero también muy igualitarios, a pesar de que hay pocas mujeres que trabajen fuera del hogar. El feminismo no equivale automáticamente a mujer laboriosa fuera del hogar. En todo caso, se percibe en términos de equiparación o reducción de la brecha salarial o compartir tareas del hombre con la mujer en el hogar.

El ascetismo intramundano a lo Peter Berger, funciona a la perfección allí en la moral nederlandesa. Hay que ganarse el cielo aquí en la Tierra y punto. Hay que ser laborioso, esforzado, sacrificado pero valorar la vida, el placer, el sol -que sale dos a tres días apenas en la semana, el resto está nublado o llueve-. En tal sentido, hay que ganar tierras al mar. Los holandeses son expertos en hacerlo: pólders. Canalizar ríos, dragarlos para hacerlos operables, navegarlos, no tenerlos de simple adornos estéticos para la vista turística. Me acuerdo de la obsesión permanente de mi viejo Profesor de Geografía Económica Mundial, el desarrollista Juan Carlos Aguilar en la UNR, hace 30 años, porque los argentinos convirtamos en navegables no sólo la Hidrovía Paraná-Uruguay-Paraguay, sino todos los ríos interiores. Hasta el hartazgo, abogaba por imitarlos aquí. En Rótterdam, vi como los ciudadanos, usan taxis o buses fluviales. Cada barcaza además de transportar carga o mercadería, lleva el auto del señor o la señora, desde su barrio alejado separado por agua, hasta el centro de la ciudad donde trabajan.

Es que la gente vive rodeada de agua (canales y ríos). Desde la gran inundación de 1953, la construcción de diques ha evitado males peores pero el riesgo siempre existe y máxime ahora, con el gran cambio climático. Experiencialmente, uno sólo puede disfrutar el viento cuando va dejando el Río Mosa y se empieza a adentrar en barco en el Mar del Norte.

Encendemos la TV y vemos una programación muy especial, revelando el rol de pueblo campesino que también asume Holanda. Desfilan imágenes y reportajes a gente común en sus granjas (con importante tecnología) pero granjas al fin, ordeñando la leche de las vacas, cultivando y exhibiendo orgullosos sus flores. También aparece un entrenamiento de niños vestidos prolijamente con sus casacas coloridas, jugando al rugby. Claro, uno se pregunta desde cuándo a los holandeses les gusta el rugby. Bueno, no son muy profesionales seguramente, pero a sus niños les agrada jugar este deporte colectivo donde más allá de la rivalidad en el campo de juego, luego se fomenta la camaradería, el famoso “tercer tiempo”. La ancianidad también tiene su espacio en los medios. La vida cotidiana, simple, en paz. En los noticieros, primera gran preocupación es el clima, del día y de mañana y toda la semana, dónde lloverá y cuánto. Luego, Europa y el mundo. Quizás la inmigración musulmana (la prohibición o no, de usar el burka) o el tránsito. No hay noticias ni imágenes de delitos o crímenes.

Los programas de debates en paneles nocturnos, tratan sobre Putin y Rusia. Les llama la atención la represión a las protestas, sobre todo de los más jóvenes en Moscú. Periodistas y algún analista que algo conoce del tema ruso, se hallan presentes discutiendo y analizando el tema, al cual le sucede el accidente nuclear en el Artico. Igualmente, Rusia aparece como el “Otro” europeo que no forma parte de la “civilizada” Unión Europea.

Pero claro, la Federación siempre los atrapa desde hace mucho. Nada más ni nada menos que el Zar Pedro l El Grande, viajó disfrazado de civil, a Holanda para conocer de cerca cómo los nederlandeses fabricaban barcos en sus astilleros. Luego, cuando volvió a Rusia, se encerró obsesionado durante meses en una cabañita de madera donde apenas entraba por su altura, para copiar los diseños que había observado al detalle. Más tarde, esos planos llevarían a la conformación de la Flota Naval del Mar Báltico, decisiva para ganarle a los suecos en la Gran Guerra del Norte. Algunos siglos más después, Holanda y Rusia verían quebrados sus lazos por dos episodios. Uno, en 2013, la supuesta violencia ejercida por un funcionario de la Embajada rusa contra sus hijos en su domicilio en Amsterdam, lo cual generó denuncias de sus vecinos por los ruidos molestos generados, a lo que Moscú respondió que el ámbito diplomático de la casa del diplomático es territorio soberano e immune a la injerencia holandesa. Dos, en julio de 2014, el derribo de un avión comercial de Malaysian Airlines en territorio ucraniano, aparentemente abatido por un misil de fabricación rusa, por parte de las fuerzas rebeldes prorrusas en la guera civil que azota al país otrora hermanado a Rusia. En dicho avión, viajaban 193 ciudadanos holandeses que pasaban sus vacaciones en Asia oriental.

Más allá del poderoso capitalismo nederlandés, que excede por lejos tal pequeño país, desde aquella primera gran multinacional que tuvo, como La Compañía Holandesa de las Indias Orientales, pasando por las actuales megaempresas y holdings como Shell (petróleo), ING (finanzas y seguros), ABN Amro (banca), Maersk (servicios portuarios), KLM (aviación), Heineken (cerveza), Erven Lucas Bols (ginebra), Philips (lámparas eléctricas y electrodomésticos), entre otras, hay otras dimensiones morales interesantes que exceden la cuestión macroeconómica.

Por ejemplo, producto de ese clima de tolerancia y libertad civil cuasi irrestricta, a los nederlandeses les importa poco lo que cada uno hace con su cuerpo, si lo usa o no, lo somete a excesos, etc. Luego, será el Estado el que recoja los heridos o muertos por tales vicios. Desde 1976, drogas como la marihuana y el hachís, están legalizadas, permitiéndose los coffee-shops para turistas, donde pueden consumirlas libremente. Las duras como la cocaína y la heroína, no, pero se sabe muy bien que entran por Rotterdam sin demasiado freno, debido a la corrupción aduanera. La prostitución también se ejerce libremente, sin penalización alguna y el Barrio Rojo de Amsterdam es otra demostración cabal de ello, tal como vimos antes en Hamburgo (Alemania). Las uniones gays también están permitidas por ley al igual que la muerte digna o eutanasia. Respecto al aborto, existe una ley aprobada por una sólo voto de diferencia, en 1980 y reglamentada en 1984, que es de plazos, o sea, lo permite dentro de las primeras 24 semanas de gestación y sólo en un centenar de hospitales y clínicas autorizadas en todo el país.

Los derechos humanos son un bien público exportable para los nederlandeses. La Haya es la capital jurídica mundial. Allí está la sede de la Corte Internacional de Justicia, que depende de la ONU. El Derecho Internacional Público tiene su templo allí, donde se suelen juzgar las atrocidades y genocidios de los Milosevic y los dictadores africanos. La sociedad civil también actúa. La Iglesia Protestante de Holanda participa en el financiamiento y cooperación política con otras ONGs que están embanderadas en la difusión de los derechos humanos, com por ejemplo, en nuestra Argentina, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. El parentesco directo de Máxima con su familia donde su propio padre fue funcionario de Agricultura de la última dictadura militar, involucrada en violaciones a los derechos humanos, generó enorme controversia pública en su momento, antes de llegar al trono de los Orange. Aunque los reyes y reinas “reinan pero no gobiernan”, como en cualquier parlamentarismo europeo.

Hablando de DDHH, Países Bajos tiene una historia particular en la II Guerra Mundial. Cuando creían que no serían atacados por los nazis, en función de su neutralidad, se equivocaron pero su rol en el conflicto, es digno de cuestionamiento. Ana Frank, la chica germano-judía encerrada en un departamento camuflado, dos años y medio, para evitar ser descubierta por la Gestapo, es un buen ejemplo que suele dejar bien parados a los holandeses de bien. Idem la Resistencia, quer recibía apoyo aéreo de la RAF y con ello, mantenía en jaque a los alemanes en su tierra. No obstante ello, también hubo mucho colaboracionismo pronazi, como bien revela el director de cine emblemático de Holanda, Paul Verhoeven, quien cansado de la crítica nacional a sus películas de denuncia social, probó y logró mucha fortuna en Hollywood con películas de la talla de “Robocop” (1987) y “Bajos instintos” (1992). En “El libro negro” (2006), Verhoeven revela cómo la propia Resistencia “jugó su propio pellejo jugando a dos puntas”, con los nazis, a expensas de los judíos. los holandeses entonces, no tienen per se, ninguna moral superior al resto de los humanos.

Aquellos demonios del pasado parecen haber vuelto, bajo otros formatos. Antes, en 2002, Pim Fortuyn (político de extrema derecha) y en 2004, el cineasta y escritor Theo Van Gogh, asesinados por islamistas radicalizados por su ofensiva discursiva y gráfica contra Mahoma y sus fieles y hoy, Geert Wilders, que lidera la principal fuerza política en el Parlamento, de neto corte islamofóbico, parecen reproducir aquellos fantasmas de la intolerancia y el racismo.

Que por lo visto, se suman a otros dramas existenciales. Los holandeses ríen a menudo, saben hacerlo pero no por ello, no ocultan traumas o pesares realmente pesados. En la película “Borgman” (2013), se puede observar la frialdad sádica de un verdadero “equipo” de vagabundos que viven en los interminables bosques y que operan, con la complicidad tácita de una niñera danesa, sin gestos ampulosos, hasta destruir literalmente la vida anodina de una familia burguesa de clase alta, donde la pasión sexual era cero.

En “Luz del día” (en flamenco, “Daglicht”), film también estrenado en 2013, una joven abogada, madre soltera con un hijo autista en conflicto escolar y un hermanastro que desconoce, en la cárcel, por un crimen que no cometió, se enfrenta sóla a una familia empresaria, que está ligada a su vida, mucho más de lo que ella misma cree. Una abuela negadora, un holding que incluye una empresa dedicada a la pornografía infantil pero sobre todo, una historia familiar que revela un silencio atroz por décadas. Así, como en las calles, sin bocinas, sin gritos, sin histerias, sin siquiera llantos, sin puestas en escena, pueden guardar reserva durante años enteros, hasta que algún día, la verdad se sabe y se desnuda pero se resuelve, cueste a quien le cueste. Muy diferente de la cultura latina y católica.

Auto eléctrico en Rótterdam
Foto 1 con el gran piloto de F1 Max Verstappen
Foto 2 con Verstappen
Foto 3 con Verstappen

Algunas imágenes del viaje (lluvioso, nublado y soleado) a Breda (180.000 hab.) y Eindhoven (223.000 hab.), la cuna de la Philips y el PSV, el famoso club de fútbol, gran campeón holandés y de Europa.

Para despedirnos, pemsaban que Argentina no tiene alguna foto también en Holanda?

Parrilla argentina?


CHERNOBYL: 33 AÑOS DESPUES

No habia forma de convencer en abril de 1986, al 80 % de mis compañeros y docentes de la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR que la URSS no era el “paraíso perfecto” ni estaba del lado correcto de la historia. Ni siquiera con la expectativa favorable generada por la llegada, desde la agrícola pero discriminada por las políticas estalinistas, Stavrópol, de Mikhail Gorbachov, como nuevo Secretario General del PCUS en marzo de 1985.

Sus discursos reconociendo las carencias estructurales del sistema comunista soviético, precedidas de la huelga obrera y represión militar del régimen de Jaruzelski en Polonia, algunos años antes y el fracaso militar de la invasión a Afganistán, no parecían calar hondo en la intelectualidad argentina en otra muestra más de su habitual encapsulamiento. Tuvo que ocurrir una tragedia como la de Chernóbyl, para que aquí, algunos empezaran a abrir los ojos.

Hoy, con la perspectiva de la distancia temporal, ésta es mi opinión sobre lo ocurrido, además de sus repercusiones en la Rusia actual.

ENTREVISTA EN RADIO FM AHIJUNA

Aquí el trailer de la nueva serie de HBO que ha causado tanta conmoción entre las nuevas generaciones.



EL ULTIMO REY POLACO

A esta altura, nadie subestima la heroicidad del pueblo polaco, puesta a prueba en más de una ocasión, sobre todo en la II Guerra Mundial, a partir del mismo momento en que fuera atacada por la Alemania nazi, en setiembre de 1939. Con sólo recordar miniseries como “Holocausto” (1978) – sobre la macabra realidad de los campos de concentración y el ghetto de Varsovia- y películas como Hurricane” (2018), sobre la valentía de los pilotos polacos al servicio de la RAF en la Batalla de Inglaterra, “El pianista” (2002) y la más reciente “Varsovia 1944” (2014), ambas descriptivas del levantamiento de la ciudad capital, el 1 de agosto de 1944, en el que hubo 2.000 muertos y unos 700.000 desplazados, ante la inminente llegada de los -hoy denostados- soviéticos -en esa época, erigidos en “salvadores”- que venían a barrer con la Wehrmacht, basta para destacar la bravura especial de aquella nación.

Hoy integrada a la Unión Europea y con tropas de la OTAN en su territorio, luego de haber tenido durante décadas, las del Pacto de Varsovia, Polonia atraviesa otro momento especial de su larga y tumultuosa historia. Su gobierno semiparlamentarista, de corte conservador, populista y nacionalista, al avanzar con decisiones polémicas, incluso de raigambre moral, sobre la división de poderes, concretamente sobre el Poder Judicial, ha confrontado con la propia institucionalidad de Bruselas a la que se abrazara tan ciegamente en los años noventa, luego de los gloriosos ochenta, que nos recuerdan a las huelgas del sindicato Solidaridad de Lech Walesa y al meteórico ascenso al Vaticano, de Karol Wojtyla (Papa Juan Pablo II). Pero también, reconocido y reivindicado por el propio Donald Trump en histórica visita, Polonia se ha convertido en uno de los Estados-ariete de la prédica de una supuesta amenaza rusa, especialmente tras la paranoia desatada por el accidente aéreo de su ex Presidente Lech Kaczynski y la anexión de Crimea en su vecina Ucrania, con la cual, la une una particular y antigua ligazón.

Aquí, algunas fotos de mi llegada en mi último breve viaje hace 3 años por Varsovia (Aeropuerto Federico Chopin).

De todos modos, esta vieja nación, percibida a lo largo del tiempo, como una víctima de vecinos belicosos como suecos, austríacos, prusianos, alemanes y rusos, también a fuerza de una sólida identidad religiosa (católica), un idioma singular y un lugar reservado y por ende, problemático, para diásporas como la judía, también goza de misterios y verdades poco conocidas o difundidas. Por ejemplo, Polonia no sólo fue una Confederación junto a Lituania en el siglo XVII que hasta se dio el lujo de invadir fallidamente Moscú en 1612 sino también contó con una monarquía electiva. En efecto, Polonia tuvo un Rey -elegido- y el más célebre, fue su último monarca: Estanislao Poniatowski.

Hago un paréntesis en el relato histórico y muestro fotos del moderno aeropuerto de la capital polaca.

La familia Poniatowski se tornó célebre a fines del siglo XVIII y XIX: en apenas tres generaciones, la familia ascendió del rango de la nobleza al del Senado y luego a la realeza, lo cual se traducía en un trampolín directo al trono.

El origen de la familia se remonta a finales del siglo XV, cuando aparecieron en Poniatowa , a unos 40 km al oeste de Lublin en 1446. Poniatowa fue la residencia de varias ramas de la familia Poniatowski: Tłuk, Jarasz y Ciołek. El 7 de septiembre de 1764, en Wola, un barrio de la actual Varsovia, el miembro más famoso de la familia, Stanisław Poniatowski , fue elegido Rey de Polonia y Gran Duque de Lituania.

Estanislao Antonio Poniatowski nació en 1732, sus padres fueron el Conde Estanislao Poniatowski, Palatino de Cracovia -amigo y compañero de Carlos XII de Suecia- y la Princesa Constanza Czartoryska. Desempeñó cargos diplomáticos desde su juventud, destacándose entre la nobleza polaca (szlachta) por su ingenio e inteligencia y ambición y también gracias a la influencia de sus tíos de la aristocrática familia Czartoryski.
Gracias a tales influencias, no tardaron en enviarlo en misión diplomática a San Petersburgo en 1755 en el séquito del Embajador británico Williams, convirtiéndose en amante de la Princesa rusa Catalina Alekséievna, la esposa del príncipe Pedro, quien sería la Zarina Catalina la Grande.

Durante su estancia en Rusia, Estanislao Poniatowski destacó por su brillantez para hacer contactos políticos de alto nivel, así como por granjearse la confianza firme de los aristócratas rusos, al punto de aceptar varios encargos como el de ser Embajador del Imperio Ruso ante la corte de Sajonia.

Cuando el rey  Augusto III de Polonia falleció a fines de 1763, los aristócratas polacos convocaron a su Parlamento (Sejm) con el fin de elegir a su nuevo monarca, como era ley en la República de las Dos Naciones. Con las credenciales de sus fluidos vínculos con la poderosa Rusia, y con el apoyo familiar, Estanislao se presentó como candidato. Gracias a las presiones rusas, así como el pago de caros sobornos del Kremlin a varios altos jefes de la szlachta, Estanislao Antonio Poniatowski fue elegido Rey de Polonia en setiembre de 1764 a los 32 años de edad, con el abierto apoyo de la Emperatriz  Catalina II La Grande. El nuevo Rey tomó para sí, el nombre de Estanislao II. Habitó este Castillo Real, cuya foto adjunto.

Cuando el rey  Augusto III de Polonia falleció a fines de 1763, los aristócratas polacos convocaron a su Parlamento (Sejm) con el fin de elegir a su nuevo monarca, como era ley en la República de las Dos Naciones. Con las credenciales de sus fluidos vínculos con la poderosa Rusia, y con el apoyo familiar, Estanislao se presentó como candidato. Gracias a las presiones rusas, así como el pago de caros sobornos del Kremlin a varios altos jefes de la szlachta, Estanislao Antonio Poniatowski fue elegido Rey de Polonia en setiembre de 1764 a los 32 años de edad, con el abierto apoyo de la Emperatriz  Catalina II La Grande. El nuevo Rey tomó para sí, el nombre de Estanislao II. Habitó este Castillo Real, cuya foto adjunto.

Royal Palace in Warsaw

Ya en el trono, Estanislao II fomentó el desarrollo de la Ilustración en Polonia, promoviendo la edición de diarios, tertulias literarias y creaciones artísticas varias, al punto de crear e impulsar el primer teatro nacional polaco, en una especie de “renacimiento intelectual” que favoreció notablemente las artes y las letras de Polonia-Lituania.

No obstante ello, tras consumarse la primera Partición de Polonia en 1772, Estanislao Poniatowski vivió el dilema permanente entre modernizar su Mancomunidad Lituana-Polaca, apoyando a los nobles más reformistas y liberales aplicando un programa democratizador pero nacionalista o, mantener el statu quo, apoyándose en la aristocracia más conservadora y apegada a Rusia.

Así, pese a haber apoyado la Constitución liberal de 1791, Estanislao retornó pronto a su alianza con los elementos más absolutistas de la szlachta por temor a que una liberalización de Polonia significara perder privilegios para sí y sus nobles. Tras la segunda partición de 1793, el resignado Rey Estanislao prácticamente se sometió a los planes de la aristocracia prorrusa reunida en la Confederación de Targowica, oponiéndose a la sublevación del general Tadeusz Kościuszko. Consumado el tercer reparto de Polonia con la derrota de Kościuszko en 1795 y la consiguiente desaparición de Polonia como nación independiente, Estanislao II se vio forzado a abdicar ante estos hechos, aunque sin nombrar sucesor.

El ex monarca se exilió pronto en San Petersburgo, donde pasó el resto de su vida, ocupado en una variada correspondencia con otros aristócratas europeos y escribiendo sus memorias hasta su muerte en 1798. Los zares rusos le sucederían desde entonces de facto, utilizando formalmente el título de “reyes de Polonia” entre 1814 y 1917. Como se puede observar, su vida aciaga es bastante similar aunque habiendo sido coronado, a la del “Bello Principe Carlos Bonnie Prince Charlie“Estuardo en Escocia y el destino polaco del siglo XVIII, tal vez se asemeje al de Ucrania en la actualidad.

La escritora mexicana Elena Poniatowska (nacida en París, en 1932) es descendiente indirecta del rey Estanislao II Augusto Poniatowski. Todavía hoy hay Poniatowski viviendo en Polonia, Francia, México, Italia, Rusia, Estados Unidos, Alemania y muchos otros países del mundo.

Varsovia, julio de 2016.

MI POSICION SOBRE UCRANIA (2014-2018)

OTRAS APARICIONES PUBLICAS EN MEDIOS PERIODISTICOS (2014-2017):

– CRISIS UCRANIANA, EN UN BLOG BRASILEÑO

– PANEL SOBRE UCRANIA EN LA UNSAM

– EL ROL RUSO EN UCRANIA

– LA CRISIS UCRANIANA Y LA PRODUCCION AGRARIA

 EN MITRE Y EL CAMPO, UCRANIA

– EN TODO AGRO, UCRANIA

– CRISIS UCRANIANA EN LA REVISTA CRITERIO

– UCRANIA, GUERRA INCONCLUSA Y Y DE IMPOTENCIAS

– EN LA UNRC, SOBRE LA CRISIS UCRANIANA

– REPORTAJE EN EQUILIBRIUM

– EN NOTAS.ORG, SOBRE UCRANIA

– REPORTAJE RADIAL PARA SPUTNIK

– NOTA PARA SPUTNIK

– ARTICULO SOBRE ELECCION UCRANIANA EN INFOBAE

– ENTREVISTA EN LA REVISTA DEF – INFOBAE

– NOTA PARA INFOBAE

MUNDIAL 2018 EN RUSIA

Será el mejor Mundial de fútbol de la historia? Eso es lo que se proponen los rusos, que siempre organizan todo “a lo grande”.

En este mundo globalizado, la organización de un Mundial, sobre todo, para una potencia que se precia de tal, como Rusia, puede constituir una inmejorable oportunidad para mejorar su imagen de país, muchas veces vilipendiada por la prensa y gobiernos occidentales, a partir de las crisis en Ucrania y Siria, entre otras. Forma parte de una política de “soft power” (“poder suave”) que en cierto modo, a través de la transmisión de su cultura eslava, compensa la imagen belicista y agresiva que suele irradiarse de tal potencia.

Ya unos 12.000 argentinos han comprado sus tickets en los sitios de la FIFA online, por lo que se esperan muchos más que viajarán sin entradas.

Faltan menos de dos meses.

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LOS GATOS, TAN ADORADOS POR LOS RUSOS

Una de las características de la postmodernidad es la necesidad, entre tantas, de los seres humanos, de verse acompañados por mascotas. Ya sea a nivel familiar, con la presencia de los niños, por carencia de hermanos o aún teniéndolos o a nivel de los solteros, viudos o simplemente solitarios, la compañía de un animalito ameniza el ambiente hogareño.

Amo los gatos y los prefiero por encima de los perros, debido a su limpieza casi obsesiva pero sobre todo, por su independencia respecto a los humanos. También aprecio su necesidad de cariño y a modo de contraprestación, su provisión del mismo. Si son más jóvenes que los perros y por lo tanto, se comportan así porque no nos distinguen como seres diferentes de ellos, es una cuestión que se la reservo a los veterinarios para que la debatan y resuelvan. Otros los privilegian por su rol de proveedor de limpieza de casas amplias con patios o jardines, en su vocación de perseguir ratones.

Algo parecido a la Zarina rusa Elizabetta, en el año 1700, quien fue la primera en ese país, que los apreció en función de su papel de conservar limpio el Palacio Real de San Petersburgo. En la actualidad,  en la franja del Palacio de Invierno que ocupa el Museo del Hermitage de San Petersburgo, viven todavía unos 70 gatos, para el disfrute de la administración, el personal y los turistas. Suele celebrarse en la ciudad, la Feria Internacional de los Gatos. Como si esto fuera poco, el 1 de marzo, los rusos celebran el Día Nacional del Gato.

En una encuesta representativa realizada a 43.034 personas de 52 países, realizada por el Grupo Dalia, con sede en Berlín (Alemania), Rusia figura en el primer lugar, con un 59 % de rusos dueños que tienen al menos un gato en su casa y le siguen Ucrania, con un 49 % y Estados Unidos, con un 42 %. Bélgica, está cuarta; Argentina, quinta y Malasia, sexta, aunque este país, lidera por número de felinos por dueño: 3 o más.