TRUMP 2.0: 10 PUNTOS

1. Podemos preguntarnos si esta versión de Trump es la misma impotencia de su primer mandato, donde sobraron los tweets y poca gestión, porque hubo un mix de mucha resistencia y contradicciones propias y por lo tanto, ningún cambio, o si esta vez, viene en serio, una nueva era en EEUU -y el mundo-.

2. Hay novedades esta vez, que le juegan a favor. Fracasó Biden, sobre todo por la inflación y el costo de las guerras innecesarias. El «Deep State«, si lo hay, puso todo de sí entre 2020 y 2024 y fracasó. El triunfo de Trump esta vez fue rotundo: no necesitó a los hackers rusos ni nada que se le parezca. Pero ahora tiene como aliados a los señores feudales «tecno» como Bezos, Zuckerberg y Musk, entre otros, que lo necesitan para competir contra China.

3. En Estados Unidos, dependiendo de la profundidad de sus cambios prometidos, puede ser un «giro reaganiano», un nuevo ímpetu ánimo que les devuelva la grandeza perdida o, simplemente, lo contrario: más polarización, más violencia -innecesaria- y por ende, mayor debilidad presidencial, a pesar de los gestos. Si es este último el escenario, podemos esperar lo peor para el país que fue el más poderoso de la Tierra durante la mitad del siglo XX y parte de éste: separatismo, disgregación, explosión social, etc. Parecido a la ex URSS. En decadencia parece ya estar o, al menos, en una transición de cierto declive.

4. Hay una tercera opción. La medianía, lo cual, parece ser similar a un fracaso, sobre todo personal. Para un megalómano como Trump, es muy poco si no lograr torcer el rumbo de un liderazgo chino pero mucho más, si la sociedad norteamericana no mejora en todo sentido, desde su calidad de vida o bienestar hasta el orgullo de ser parte de un país grandioso, donde el «American Dream» vuelva a ser realidad y no una ficción lejana.

5. Europa se verá en problemas si Trump avanza con la paz en Ucrania, si patrocina gobiernos de derecha afines y deja huérfana a la OTAN. Pero si no lo hace, la relación también será tensa porque las dificultades en el vínculo estarán a la orden del día. La moralidad de unos y otros es muy diferente. Geopolíticamente, tanto seguidismo bajo el ala de Washington le costó muy caro. Axiológicamente, la apuesta a un mundo liberal y progresista como el de 1992, parece hoy llegar a su fin, producto de las propias torpezas. Europeas, no de los chinos o los americanos o los rusos.

6. Los chinos se frotan las manos porque dudan que Trump puede hacer lo que prometió. El mundo no occidental espera confiado su oportunidad histórica. América Latina debiera estar allí pero en estas tierras, sólo Lula «la ve», diría Milei. Este apostó como Menem, antes con otro mundo, ser obsecuente de Estados Unidos, a cualquier costo. Dudo mucho que tengamos algún beneficio. Tampoco lo sería si lográramos algo.

7. Los rusos tienen su sed de venganza saciada. Les hace recordar su momento yeltsinista. El sueño de llegar a Marte ni siquiera los convence. Como románticos que son, prefieren seguir apostando a la Estación Internacional. Más terrenales, tampoco se ilusionan con las promesas de paz en Ucrania.

8. Problemas y mayor incomodidad veo en la relación con México. Para Scheinbaum será todo un reto, como Presidenta de ese país y como mujer, hallar el contraste más inteligente con el nuevo ocupante de la Casa Blanca. Recuerdo siempre a Huntington cuando decía que los mexicanos algún día recuperará en paz, todo lo que los americanos le conquistaron. Llegará ese día pronto? se acelerará la espera con Trump?

9. En gestión interna, algunas fichas le pongo a Kennedy Jr. Puede haber un cambio revolucionario allí si tiene éxito su MAHA. Al resto del gabinete, le veo pocas luces. Es casi una monarquía -plebiscitada-.

10. Malas noticias para los liberales del mundo. No es una era favorable. Ni para las democracias como aventuraba Levitsky ni para el intercambio comercial y cultural. El «Camino de Servidumbre» a lo Hayek, se tejió hace décadas, como antes de 1933. El proteccionismo no desapareció, los intelectuales abdicaron su responsabilidad docente, los liderazgos fuertes pero responsables murieron y no tuvieron reemplazo. Occidente olvidó sus valores. Discutir conservadorismo versus agenda woke es empobrecedor. La manipulación tecnológica y la promesa fácil típica de los demagogos, serán moneda corriente, con sociedades cada vez más idiotizadas. Ojalá las guerras no terminen sepultando los pocos valores que quedan de manera residual. Quizás sólo el comercio del mundo no occidental nos salve.

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN DE NORTE A NORTE

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN INFOBAE

TRUMP, PUTIN Y MILEI: SIMILARES Y DIFERENTES

Tras la desmentida de un contacto entre Trump y Putin en favor de una tregua en la guerra ucraniana, los medios europeos de los que se hacen eco los americanos, reproducen los nervios del establishment de la Unión Europea, ante un cataclismo de la democracia liberal a partir del triunfo de AfD en Alemania en marzo venidero y una nueva orfandad securitaria, OTAN incluida, si Ucrania es abandonada a su suerte. En un mundo globalizado e interconectado,  este punto une y separa al mismo tiempo a Trump, Putin y Milei.

Porque el líder americano de MAGA podrá ser admirado por nuestro Presidente como “outsider” antiprogresista, pero se ubica en sus antípodas, cuando JM se embandera con Ucrania desde inicios de 2022. Le sobran razones de orden doméstico, porque sabe del nexo opaco entre los Biden y Kiev -tráfico de armas, niños, y dinero para campañas, entre otros- pero también externas: Ucrania es un laboratorio que le sirve a su defenestrada OTAN para sobrevivir-. Al vecino de Mar-a-Lago le importa poco o nada el futuro de la democracia liberal europea o el de la organización noratlántica mientras sean costos extra para los contribuyentes norteamericanos pero mucho menos ser profeta moral de un “Occidente”: que se cae a pedazos, por propia impericia. Tal vez, hasta lo contrario: como Gorbachov, con su URSS, le toque colocar su lápida.

Es que Trump fue legitimado otra vez por su pueblo para -prioritariamente- resucitarlo. Un “Ronald Reagan bis”, sólo como “inflador anímico”, aunque muy diferente en términos ideológicos: no es liberal sino proteccionista y tampoco es neoconservador ni institucionalista, sino pragmático, populista y eventualmente autoritario -virtual al menos hasta ahora-. Algo más parecido a Putin, en ese último rasgo. Pero a éste le tocó adoptar ese camino porque debía salvar a Rusia de la disgregación postsoviética y luego, sobrevivir acosado por una OTAN cada vez más expansionista, sobre los restos de la vieja Unión y Pacto de Varsovia, aunque para el mundo occidental, el agresivo sea el líder del Kremlin. Así, el pragmatismo los une a ambos aunque los separa de Milei, que se autopercibe como un cruzado libertario. Ni realistas -menos ambiciosos- como Trump ni Putin saben siquiera qué es ser libertario y si lo supieran, lo consideran otra extravagancia postmoderna, igual que los empresarios que lo escuchan a Milei en Davós.

El plano moral es el único en el que podrían coincidir los tres. Aún no cultivando la virtud en sus respectivas vidas privadas, están a favor de una moralidad pública más bien conservadora, en contra de los preceptos “woke” típicos de un “Occidente” en decadencia. Si bien por diferentes motivos, para Trump y Milei hay sendas necesidades electorales de congraciarse con votantes ya sea de la “América profunda” y nacionalistas criollos, respectivamente, para Putin, se trata de una afinidad identitaria rusa, mediada por la Iglesia Cristiana Ortodoxa, muy necesaria tras décadas de racionalismo y ateísmo extremos.

Concluyendo, en este trío, hay puentes pero apenas transitorios porque así como fue efímero el llamado “giro a la izquierda”, en esta era del “aceleracionismo” trasladado a la política, la historia tiene como motor, no a las fuerzas productivas, como creía Marx, sino a la tecnología y ésta torna líquidas las relaciones humanas, sociales y políticas. Ni siquiera Elon Musk es una amalgama definitiva para los tres. Este mundo -atrapante- ya es diferente de 1991 pero este formato tampoco será el definitivo y viejas o nuevas tensiones podrán aparecer.

SOBRE MILEI Y EL DERECHO DE HUELGA

MI ARTICULO EN PERFIL, SOBRE DONALD TRUMP

LA NOTA EN EL REGIONAL, SOBRE TRUMP

NOTA EN LA CADENA RUSA RBC, SOBRE EL PRIMER AÑO DE MILEI PRESIDENTE

ENTREVISTAS EN RT (EN ESPAÑOL): LA GUERRA ESCALA

«Occidente» ya no es lo que era. Dejo constancia aquí, día lunes 24 de noviembre de 2022, un mes y medio después del video reproduciendo el reportaje de RT En Español, que aquí debiera aparecer, que he sido objeto de la censura de You Tube.  

El reportaje trataba sobre la propuesta de paz de Elon Musk para Ucrania.

SOBRE EL ATENTADO EN EL PUENTE DE CRIMEA

REPORTAJE EN TELESCOPIO DE SPUTNIK

NIKOLA TESLA

Mucho antes que Novak Djokovic o el Padre de la ex Yugoslavia, el croata Mariscal Tito, hubo un serbio-croata que hoy reconoce Elon Musk llamando por su nombre a su empresa de autos eléctricos y que también es reconocido por el propio Aeropuerto de Belgrado. Hollywood lo mencionó en «El ilusionista», el film de Christopher Nolan, estrenada en 2006. Se llamaba Nikola Tesla, un genio olvidado, casi condenado al ostracismo científico, por sus rivalidades con Thomas Alva Edison, entre otros.

Nacido el 10 de julio de 1856, en Smiljan, en el seno del Imperio Austrohúngaro (hoy Croacia), pero hijo de padres serbios, Milutin, sacerdote ortodoxo y Duka, un ama de casa especializada en fabricar aparatos caseros, Nikola no terminó sus estudios universitarios de ingeniería eléctrica pero se convirtió en un genio estudioso de la corriente alterna. Poseía una inusual e inigualable memoria fotográfica, visulizaba un objeto con sólo escuchar su nombre y concebía sus ideas con precisión extrema, sin aferrarse al dibujo de esquemas. Todo ello, afectaba su cuerpo, provocándole alucinaciones, ya desde su infancia.

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