GUERRA EN UCRANIA: ALGUNAS APARICIONES PUBLICAS

EN EL NOTICIERO DE RT EN ESPAÑOL DEL 8 DE MARZO DE 2022

CONVERSATORIO DEL JUEVES 3 DE MARZO

NOTA A TELAM DEL JUEVES 24 DE FEBRERO

NOTA EN EL CANCILLER.COM DEL JUEVES 24 DE FEBRERO

ENTREVISTA SOBRE LA GUERRA DE UCRANIA (TV VENEZOLANA)

En VIVOplay, con la periodista AnaVirginia Escobar, el martes 22 de febrero pasado, donde desestimé la posibilidad de una invasión de Rusia a territorio ucraniano. Dos días más tarde, los hechos no me darían la razón, aunqueuna operación que durase poco tiempo, podría sí desmentirme en cuanto a la eficacia de la misma. Estamos viviendo horas dramáticas al respecto.

CONVERSATORIO SOBRE LA INVASION RUSA A UCRANIA

Organizado por la agrupación estudiantil Franja Morada, de las Facultades de RRII de la UNR como de la UNICEN. ésta es la síntesis que me preparó gentilmente Fabián Cruz para su Radio Antorchas.

NEW YORK, NEW YORK

Hace exactamente 28 años, haciendo escala previa en el aeropuerto de El Galeao en Rio de Janeiro, pisaba por primera, única y última vez Estados Unidos. Mucha agua ha pasado bajo el puente, el de Brooklyn y varios más. Paradójicamente, mientras esperaba en la cola de la Embajada en Buenos Aires, para tramitar mi visa, una tal Patricia Bullrich, literalmente, era rechazada por sus antecedentes de  peronista de izquierda, protomontonera y demás, especialmente en aquel momento de la historia argentina, cuando con semejante apellido patricio, militaba en contra de Carlos Menem y su política “de entrega de la Nación”. Hoy, es Ministra de Seguridad de un gabinete que al menos, aunque contradiga a Iván Petrella o Alejandro Rozitchner, de “izquierda” no es. Era una época de giro muy marcado de un otrora populista Menem que buscaba abrir la economía y privatizar todo lo que se opusiera a su paso, a diferencia de cuando ganó y había espantado a muchos argentinos a Ezeiza.

Eran tiempos de final de Guerra Fría, de primera guerra del golfo, de NAFTA, de expectativas desmedidas de democracia y capitalismo, de revolución pero tecnológica, etc. Yo me acababa de ganar una beca vía la Fundación Libertad de Rosario y el economista porteño y “austríaco” Martín Krause, que me brindaba la posibilidad de una estancia de dos semanas en la FEE (Foundation for Economic Education), la fundación creada en 1946 por Leonard Read, Henry Hazlitt y los hermanos Goodrich, entre otros, en Irvington-on-Hudson, en las afueras de New York. Se trataba de un curso, un Summer Seminar de Economía austríaca, más bien desde un enfoque filosófico, valorando la lógica del libre mercado y criticando por ejemplo, el naciente deconstruccionismo. Robert “Bob” Anderson era uno de los más importantes profesores. Israel Kirzner, discípulo de Ludwig Von Mises, era otro. Conocí allí a la más antigua estudiante y secretaria histórica del autor de “La acción humana”, Bettina Bien Greaves, ya octogenaria pero impecable y siempre dispuesta -ella falleció en enero de este año, con más de 100 años de edad-. Eran eminencias que habían vivido y aprendido al lado de popes como Mises y Hayek, los geniales profesores alemanes que se exiliaron en el mundo occidental antes, durante y después de la guerra, expulsados por el nazismo y desde allí construyeron las bases ideológicas del mundo que ahora sí estaba disfrutando yo, el de la revolución liberal-conservadora de Ronald Reagan y Margaret Thatcher que acabaría con la URSS y el socialismo real.

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DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO Y LA GRIETA DE SIEMPRE: CIVILIZACION O BARBARIE

Desde el día en que mi abuelo materno, un furioso peronista me advirtió que era “un loco”, como un niño siempre callado pero curioso, me interesé en investigar su biografía, sus numerosos y variados aportes, sus claroscuros, sus obsesiones, sus “culpas” (la muerte de su hijo “Dominguito”, tal vez), sus pasiones, incluyendo la femeninas, sus “locuras”.

Como todo en Argentina, una sociedad recurrente en la formación de “grietas” muchas veces, artificiales, tuve maestros y profesores que lo ensalzaban y otros que lo defenestraban, jamás un punto intermedio, especialmente, considerando que mi educación primaria y secundaria, la viví en un colegio católico.

Luego, a la hora de recorrer la historia argentina, por supuesto, entendí por qué los liberales (aunque no todos, sobre todo, los laicistas) lo amaban y los revisionistas lo odiaban.

En la Facultad de Ciencia Política en la UNR, donde conocí a mi gran amigo, Marcelo Fretes, sanjuanino como él, quien me atrapó con su gran amor de coterráneo, a Sarmiento.

Finalmente, al entrar a la UNVM como docente, menos entendí cómo profesores nacidos, viviendo y trabajando en la ciudad de Villa María – y su aledaña Villa Nueva, a las que algún diputado de la época de la presidencia del propio Sarmiento imaginó algún día, como territorio federal único y capital de la República y el sanjuanino vetó,  “hijas” de la “Pampa Gringa”, también en su enorme mayoría, lo cuestionaban, arguyendo posiciones semejantes a las de los historiadores revisionistas como fanáticos antisarmientinos que yo había escuchado hasta el cansancio, en mi adolescencia.

Hasta los niños desde el año 2003 hasta 2015, fueron “adoctrinados” en el canal de TV oficial Paka-Paka, por un personaje indiecito “Zamba”, encargado -desde el poder- de destruir la figura de Sarmiento. Fue recién muchos años después, en 2006, cuando me tocó ver a José Ignacio García Hamilton en el Teatro Verdi de Villa María  y en el año 2009, en San Juan, la cuna del gran Domingo Faustino, al mismo escritor y periodista tucumano que moriría poco tiempo después, quien reivindicó públicamente a Sarmiento y su legado, ante un auditorio que parecía reaccionar por fin, de tanta anestesia premoderna.

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