HACIA UN MUNDO DE HOLOGRAMAS?

Tras el partido semifinal del Mundial en Rusia, Bélgica y Francia, el Canal Une de la TV belga sorprendió a todo el planeta, entrevistando al crack de su Selección, Eden Hazard, a través de un holograma. En efecto, mientras el jugador se hallaba en el  propio campo de juego y era reporteado por un movilero, el estudio central en Bruselas reprodujo su figura virtual en el propio set principal de filmación.

En el mundo deportivo, ya TNT Sports usó esa modalidad virtual en el básquet norteamericano. En la música, hace unos meses, el grupo sueco ABBA, integrado ya por cuatro sexagenarios, anunció que reaparecería en recitales en el segundo semestre del año -o el primero del próximo-, a través de hologramas. Se viene una nueva era?

Para quienes vivimos lejos de nuestros afectos, se trata de una especie de solución largamente deseada, aunque los rayos de luz sustituyan a la carne. De todos modos, es un avance notable y seguramente, habrá nuevos avances tecnológicos al respecto. Pareciera hacerse realidad finalmente, aunque de otra forma, el sueño de Robert Monroe que en los años cincuenta, experimentaba con teletransportación, viajando fuera de su cuerpo, en plena Guerra Fría.

UN 1 DE MAYO ESPECIAL

Pasó el tiempo en el que moralmente teníamos la obligación de invocar sólo en esta jornada, el homenaje a los mártires de Chicago y por ende, el Día del Trabajador. Se cayó la religión del proletariado con el fin de la URSS, la tecnología abarató todo y la masividad laboral conseguida en países que han crecido enormemente como China e India, terminó por derribar el mito construido en el mundo desarrollado, a lo largo de décadas: el empleo para toda la vida, rutinario, repetitivo, esclavizante y explotado por terceros (Estado o privados). Por supuesto que éste continúa a través de variadas formas y mantiene su lugar preponderante en muchísimos países, entre otros, los invocados antes, pero al menos, no nos vemos exigidos a levantar banderas y proclamas de emancipación laboral, como si fuéramos meros intérpetes de la Internacional Socialista, como antaño. Afortunadamente, “la clase obrera” ha muerto y su utopía está bien enterrada.

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