VENEZUELA, EN LOS MEDIOS DE SANTA FE

«Nadie es profeta en su tierra» pero esta semana, tuve «una caricia en el alma» cuando me invitaron a exponer sobre Venezuela, en uno de los canales de cable de Santa Fe Capital, me llamaron de Radio Mitre de la misma ciudad, donde tuve el honor qu eme hiciera la nota el gran Juan Carlos Del Missier y anoche una radio de Funes, localidad en fuerte ascenso, cercana a Rosario. He aquí detalles.

ENTREVISTA DE RADIO MITRE SANTA FE

FAFO: «FOOL AROUND AND FIND OUT»

En estos tiempos de postverdad y de «no todo es lo que parece», no podemos aventurar hipótesis certeras respecto a las verdaderas intenciones de Trump en relación a Venezuela y cómo pudo lograr el secuestro de Maduro sin pestañar.

Si es el regreso de la vieja «política imperial del garrote» o la Doctrina Monroe en el siglo XXI, mostrando con todo desparpajo que sólo le interesa arrebatarle ese 90 % de petróleo venezolano a China, bastó con la operación quirúrgica de ayer, si es que además, pactó con el régimen chavista, la supervivencia de sus personeros y un eventual indulto a Maduro en los próximos tiempos.

Si es algo más ambiciosa la pretensión de la Casa Blanca, en aras de un eventual cambio de régimen, excluyendo a María Corina Machado o al propio González Urrutia, el conflicto con los Padrino López o los Diosdado Cabello y sus milicias populares, puede extenderse hasta límites insospechados, transformando un éxito militar en un fiasco, por no decir, una tragedia a lo Afganistán. Ni hablar toda la ira latinoamericanista que se desatará tras décadas de confort con unos Estados Unidos distraídos con Medio Oriente.

En un primer caso, hablaríamos de prudencia, al estilo de lo que prefiere el sucesor de Trump, su Vicepresidente, el neoaislacionista J.D.Vance. En el segundo caso, podríamos anticipar un acto de verdadera insensatez, el de alguien obsesionado con sus odios anticastristas y antichavistas, como el Secretario de Estado, Marco Rubio.

Entre ambas opciones, se mueve Trump, pudiendo decidir en un lapso de un par de meses, no más, si es que los próximos destinos de su carrera geopolítica con chinos, continúa con Groenlandia, Irán y por qué no, Cuba. Además, lo deberá hacer en un contexto de popularidad descendente y el escándalo Epstein que lo amenaza desde el Congreso.

Como lo muestra el título ahora traducido al español, que le sirve a los trumpistas de las redes, para alabarlo. Se puede actuar de cualquier manera -siendo un tonto o un desbocado- pero es inevitable afrontar las consecuencias. Máxime cuando alguien desborda las instituciones del país que gobierna y luego todo ese caos e imprevisibilidad los traslada al ámbito de la arena mundial.

DESDE NUREMBERG A CARACAS SIN ESCALAS

Terminé el año y empecé el nuevo, viendo «Nüremberg» -la película que protagonizaron Russell Crowe y Rami Malek, entre otros y hoy amanecí como todo el mundo azorado por la operación mediática de secuestro del Presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, acusados de narcoterrorismo por parte de fuerzas especiales norteamericanas que atacaron con helicópteros artillados la ciudad de Caracas, estrictamente Fuerte Tiuna.

Qué nexo veo entre ambos hechos tan lejanos en todo sentido? El rol del Derecho Internacional y la legitimación de Estados Unidos para llevar adelante sus intereses nacionales en 1945 y 2026, respectivamente. 

En la postguerra, al haber vencido sobre Hitler y coordinar esfuerzos con soviéticos, británicos y franceses, acordando la inédita justicia internacional sobre los criminales nazis y ayudando a la reconstrucción europea, Estados Unidos estaba en la cumbre del poder mundial y legitimación para hacerlo. El tiempo pasó, la Guerra Fría terminó con su supuesto triunfo pero cometió enorme cantidad de errores políticos que minaron esa credibilidad.

Hoy, cuando Trump montó tras un semestre de preparación logística, el ataque quirúrgico -ilegal- sobre Maduro, su país desesperado por recuperar influencia económica y geopolítica en América Latina rivaliza con China por el poder mundial y está en evidente declinación. 

El mundo ha cambiado enormemente y no es lo mismo para una superpotencia del pasado, mirar a todos desde arriba con poder efectivo para hacer su voluntad y otro escenario como el actual, sobreactuar para demostrar que algo debe hacer aunque el resultado sea mínimo.

Eso sí, analizando el rol de los vencidos, Maduro tal vez haya podido hacer lo que no lograron los nazis: pactar con EEUU, tras resignar el poder de Miraflores, algo similar a lo hecho por Al Assad en Siria hace un año.

VENEZUELA: EL RETORNO DE LA HISTORIA

La semana que termina mostró a la resiliente Venezuela de Nicolás Maduro, bloqueando los caminos de la frontera con Colombia, por temor a una invasión extranjera solapada en la ayuda humanitaria que se ha resuelto a enviar los Estados Unidos de Trump. Al mismo tiempo, el líder bolivariano ha decidido emplear al banco ruso Gazprombank para evitar el bloqueo financiero y comercial que empieza a imponerle Washington. Cada día que pasa acerca a Venezuela al destino de Cuba que logró sobrevivir solitaria tantas décadas aunque según como opere el Maquiavelo de la debilidad o fortaleza en el poder, también puede terminar como la Panamá de Noriega.

Es que el ex chofer de buses ha demostrado ser, a pesar de sus evidentes limitaciones personales, incluyendo las más recientes, con el mal uso del idioma inglés, objeto de burla en las redes sociales, un líder inoxidable. Heredero del chavismo. en elecciones bastante discutibles en 2013, desde 2014 en que empezó a encarcelar opositores como Leopoldo López, tuvo un trienio (2016, 2017 y 2018), que fue empeorando de manera manifiesta en todos los planos. Hoy, Venezuela es sinónimo de todo lo malo que puede vivir un país, en un estado de cuasi guerra. Drama humanitario (3 millones de emigrados), de lo cual fui testigo directo en mi viaje el año pasado, en la frontera peruano-ecuatoriana, con miles de venezolanos de clase media huyendo en buses por la madrugada, esperando que uno por uno, los países latinomericanos los comprendan, alojen y empleen. Escapan de la pauperización, ocasionada por una feroz hiperinflación.

En efecto, desde 2013, el PIB venezolano se ha hundido a la mitad y el año pasado, la inflación superó el millón por ciento. Producto de un «socialismo» poco real, los sueldos de los venezolanos han perdido más del 90% del poder de compra que tenían en 1998, lo cual ha provocado una población desabastecida y por ende, desnutrida. Venezuela hoy posee 220 presos políticos, más que en Cuba, Irán o Rusia. Sólo se han quedado a gozar de las menguadas «mieles» del poder, la «boliburguesía» -los pseudoempresarios amigos del chavismo-, los grupos parapoliciales de choque y los pobres clientelizados.

Claro, Maduro ha demostrado ser un hábil jugador de ajedrez político. Eludió a la oposición una y otra vez. incluso perdiendo las elecciones legislativas de diciembre de 2015. Generó algunas estrategias de desatención y con la ayuda del Vaticano, Cuba y hasta el español Rodríguez Zapatero, pudo mantenerse en el poder.  Estados Unidos sin estrategia alguna y enimismada desde 2001, una Latinoamérica desunida, con Uruguay y Bolivia aún afines al círculo antiimperialista, la Colombia de Santos, enfrascada en una «guerra fría» con Uribe, contribuyeron al resto. Hoy, sin embargo, la situación parece ser otra y los planetas parecen habérsele desalineados a Maduro.

De la mano del nuevo presidente de una Asamblea Nacional que ya no era reconocida como tal, el joven e ignoto Juan Guaidó, se produjo la resurrección de la oposición. Tomar las calles ya no era la única consigna: había que ofrecer diálogo, ley de amnistía para los chavistas y dividir al Ejército, para evitar otra Cuba monolítica. También se trabajó de manera diferente -y eficaz-, el apoyo internacional.

Maduro, descolocado, redobló la apuesta: aceptó el diálogo propuesto por México, Uruguay y Bolivia más nuevas elecciones parlamentarias. Pero sólo le creen Rusia y China (potencias amorales y acreedoras de Venezuela) y el poder militar (del generalato). La «cubanización» del régimen, es decir, mantenerse en el poder, haciendo sufrir hambre a un pueblo engañado y dominado con la excusa del enemigo externo, parece ser la única opción. Como toda mafia, no cederá, no renunciará, porque a los militares y Maduro, los une el delito. Tampoco confían en amnistía alguna.

Es que del otro lado, no hay escenario Panamá 1989. Estados Unidos no podrá invadir. Habría un «baño de sangre» como anticipó Putin y todo ello acarreará mayor impopularidad para los Estados Unidos de Trump. Sólo el tiempo puede definir la partida.

HEINZ DIETERICH EXPLICA EL FRACASO DE MADURO

NICOLAS ISOLA Y LA CINICA ACTITUD INTELECTUAL ARGENTINA EN RELACION A MADURO Y VENEZUELA