FAFO: «FOOL AROUND AND FIND OUT»

En estos tiempos de postverdad y de «no todo es lo que parece», no podemos aventurar hipótesis certeras respecto a las verdaderas intenciones de Trump en relación a Venezuela y cómo pudo lograr el secuestro de Maduro sin pestañar.

Si es el regreso de la vieja «política imperial del garrote» o la Doctrina Monroe en el siglo XXI, mostrando con todo desparpajo que sólo le interesa arrebatarle ese 90 % de petróleo venezolano a China, bastó con la operación quirúrgica de ayer, si es que además, pactó con el régimen chavista, la supervivencia de sus personeros y un eventual indulto a Maduro en los próximos tiempos.

Si es algo más ambiciosa la pretensión de la Casa Blanca, en aras de un eventual cambio de régimen, excluyendo a María Corina Machado o al propio González Urrutia, el conflicto con los Padrino López o los Diosdado Cabello y sus milicias populares, puede extenderse hasta límites insospechados, transformando un éxito militar en un fiasco, por no decir, una tragedia a lo Afganistán. Ni hablar toda la ira latinoamericanista que se desatará tras décadas de confort con unos Estados Unidos distraídos con Medio Oriente.

En un primer caso, hablaríamos de prudencia, al estilo de lo que prefiere el sucesor de Trump, su Vicepresidente, el neoaislacionista J.D.Vance. En el segundo caso, podríamos anticipar un acto de verdadera insensatez, el de alguien obsesionado con sus odios anticastristas y antichavistas, como el Secretario de Estado, Marco Rubio.

Entre ambas opciones, se mueve Trump, pudiendo decidir en un lapso de un par de meses, no más, si es que los próximos destinos de su carrera geopolítica con chinos, continúa con Groenlandia, Irán y por qué no, Cuba. Además, lo deberá hacer en un contexto de popularidad descendente y el escándalo Epstein que lo amenaza desde el Congreso.

Como lo muestra el título ahora traducido al español, que le sirve a los trumpistas de las redes, para alabarlo. Se puede actuar de cualquier manera -siendo un tonto o un desbocado- pero es inevitable afrontar las consecuencias. Máxime cuando alguien desborda las instituciones del país que gobierna y luego todo ese caos e imprevisibilidad los traslada al ámbito de la arena mundial.

DESDE NUREMBERG A CARACAS SIN ESCALAS

Terminé el año y empecé el nuevo, viendo «Nüremberg» -la película que protagonizaron Russell Crowe y Rami Malek, entre otros y hoy amanecí como todo el mundo azorado por la operación mediática de secuestro del Presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, acusados de narcoterrorismo por parte de fuerzas especiales norteamericanas que atacaron con helicópteros artillados la ciudad de Caracas, estrictamente Fuerte Tiuna.

Qué nexo veo entre ambos hechos tan lejanos en todo sentido? El rol del Derecho Internacional y la legitimación de Estados Unidos para llevar adelante sus intereses nacionales en 1945 y 2026, respectivamente. 

En la postguerra, al haber vencido sobre Hitler y coordinar esfuerzos con soviéticos, británicos y franceses, acordando la inédita justicia internacional sobre los criminales nazis y ayudando a la reconstrucción europea, Estados Unidos estaba en la cumbre del poder mundial y legitimación para hacerlo. El tiempo pasó, la Guerra Fría terminó con su supuesto triunfo pero cometió enorme cantidad de errores políticos que minaron esa credibilidad.

Hoy, cuando Trump montó tras un semestre de preparación logística, el ataque quirúrgico -ilegal- sobre Maduro, su país desesperado por recuperar influencia económica y geopolítica en América Latina rivaliza con China por el poder mundial y está en evidente declinación. 

El mundo ha cambiado enormemente y no es lo mismo para una superpotencia del pasado, mirar a todos desde arriba con poder efectivo para hacer su voluntad y otro escenario como el actual, sobreactuar para demostrar que algo debe hacer aunque el resultado sea mínimo.

Eso sí, analizando el rol de los vencidos, Maduro tal vez haya podido hacer lo que no lograron los nazis: pactar con EEUU, tras resignar el poder de Miraflores, algo similar a lo hecho por Al Assad en Siria hace un año.