SOBRE CARLOS ESCUDE

Esperemos que sea una estela del 2020 y no la continuidad nefasta. Una mala noticia para el mundo académico de las #RRII en #Argentina y por qué no el mundo. El pasado sábado 2 de enero, me informaron colegas de la #UNVM, que se nos fue el polémico pero siempre original CARLOS #ESCUDE. A quien invitamos a un webinar fallido por razones de Covid19, el 29 de setiembre pasado. Una gran pérdida.

El afamado escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa,  presidente honorario de la FIL, ya había criticado, desde una posición liberal, la crueldad y violencia del Estado de Israel, desde tiempos de Ariel Sharon -recuérdese la matanza de refugiados en Sabra y Shatila, con la excusa de que había células terroristas palestinas ocultas allí- y ni hablar, bajo el dominio hegemónico de Benjamin Netanyahu.

Pero quien fue más allá en su crítica, fue el heterodoxo pero brillante y original académico en Relaciones Internacionales, Carlos Escudé. Su opinión me parece  mucho más válida que la de Vargas Llosa, porque se convirtió a la religión judía en la última fase de su vida. Más allá de sus cambios o afinidades ideológico-partidarias (sucesivamente, progresismo, liberalismo, menemismo, kirchnerismo), Escudé tuvo una actitud crítica con ciertas decisiones autoritarias y confrontativas de Israel en las últimas dos décadas, sobre todo, con su política de colonización de territorios, además de exculpar a Irán en relación a los atentados de Buenos Aires, en los años noventa.

Esa fue una de sus tantas originalidades e innovaciones. Aún siendo judío, Escudé era libre de opinar lo que quería y lo hizo. Pero lo mismo puede decirse cuando le tocó a través de su tesis doctoral, estudiando en los propios Estados Unidos, como pocos argentinos en esa época, en la Universidad de Yale, fundamentar cómo aquel país y Gran Bretaña fueron grandes responsables de la marcada declinación argentina, a partir del castigo que recibiera nuestro país, por mantenerse neutral hasta el final de la II Guerra Mundial.

Un impacto menor aunque no sobre mí, causó con su genial libro “Patología del nacionalismo” donde desnudó el proyecto educativo argentino de enseñar la historia y la geografía del país, a lo largo de décadas, sobre la base de la victimización nacional, mediante la pérdida consuetudinaria de territorios a favor de nuestros vecinos (Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Chile). Escudé demostraría más bien, el producto contrario: a través de una minuciosa investigación histórica, Escudé fundamentó cómo los perdidosos fueron los otros países, no el nuestro, lo cual explica la envidia y el resentimiento de algunos de sus pueblos, como el chileno.

Escudé tiene otros méritos no menos relevantes, en su propia trayectoria académica. No sólo que retornó a su país, pudiendo quedarse en Estados Unidos, sino que siendo parte integrante del sistema académico investigativo nacional (CONICET), logró construir una teoría propia de la autonomía nacional en política exterior (el “realismo periférico”). Intentó aplicarla bajo el mandato de Guido Di Tella como Canciller de Carlos Menem (1989-1995-1999) aunque ya en el llano, tuvo que explicar una y otra vez, a sus colegas, cuánto,  cómo y bajo qué márgenes políticos, pudo hacerlo.

Inquieto y visionario, en el año 2006, pude verlo dar su conferencia en el CEA de la UNC, en Córdoba Capital, explicando cómo Argentina debía ya plantearse una relación comercial y estratégica privilegiada con China. Ello explica en parte su cierta simpatía coyuntural con el kirchnerismo (2003-2007-2011-2015).

Como pocos, Escudé, que además era generoso, porque toda su producción académica está accesible en Internet, me enseñó el camino. Se puede ser cientista social, con convicciones propias, pero sin aferrarse a dogmas e intentando siempre quebrar consensos, corriendo los límites de la verdad. Hasta la cuarentena misma para luchar contra el Covid-19, lo movilizó a escribir sobre la pandemia, presentando algunas reflexiones sobre la “nueva normalidad”, con alguna ilusión o expectativa humanística al respecto y hasta me animé a participar de tal debate, viendo cómo el resto de los invitados lo respetaban. Incluso militó en la calle, con cacerola en mano, contra la decisión del alcalde porteño Rodríguez Larreta de encerrar a los vecinos ancianos, para evitar sus contagios, en nombre de la lucha contra el Covid. La misma pandemia que el sábado pasado nos lo arrebató.

QEPD Carlos Escudé.

2021: WUHAN, NEW YORK Y SOROS

Feliz 2021 a todos, aunque tengo el derecho a preguntarme acerca de la Libertad, ese valor que tan elevado está en la escala de muchas personas de este mundo, sobre todo en estos tiempos de encierro y regulaciones para vivir y respirar bajo pandemia. Quo Vadis Libertad?

Las fotos y videos de anoche, despidiendo el tremendo 2020, marcan una tendencia preocupante en tal sentido. Calles vacías en las principales capitales del mundo occidental, incluso con pocos fuegos artificiales, versus las despedidas y reinicios en las regiones y países orientales, sobre todo, China, el epicentro original del Covid-19. Ironía del destino?

Préstese atención por ejemplo, a Nueva York. Ilustra como nadie, la decadencia del #Imperio americano, tantas veces preanunciado, pero esta vez, socavado desde adentro, tal vez, como todo Imperio. La septuagenaria #GloriaGaynor, cantándoles a los neoyorquinos encerrados en “corralitos”, con “bozal” y por TV. La otra cara de la moneda era una #China recuperada y rozagante, testimoniada por el fervor y los fuegos artificiales de #Wuhan.

Pero claro, tal vez, haya que rastrear las causas de este proceso, que avizoro, será más marcado aún a partir de la asunción de Joe Biden como Presidente norteamericano a mediados de este enero, allá lejos en el tiempo, más precisamente en 1972. Este es el final de una película que empezó cuando #EEUU buscó disimular su derrota humillante en #Vietnam y entonces #Kissinger convenció al ferviente anticomunista #Nixon que la única manera de reequilibrar el balance de poder -en ese momento- desventajoso con la ex #URSS, era acordar con la #China de #Mao.

Ahora bien, para entender todo el hilo argumental, aún sin caer en teorías conspiranoicas, quizás haya que reconstruir la historia de un tercer actor de este eje del poder que nos sumió en esta triste y tan perturbadora situación, vinculado a través de un cuarto, en este caso argentino. Copio textual del muro de Facebook de mi contacto marplatense, siempre bien informado, Horacio Rivara:

“Conoce a tu enemigo: Hoy Pedro Cahn.
Nació en Buenos Aires en 1947. Estudiante mediocre, su vida cambió en 1971 cuando conoce al Dr. Diheringshofen, un médico que la Luftwaffe cedió a las SS. Cederlo a tiempo salvó le salvó la vida al Mariscal Milch, en los juicios de Nüremberg, pues el Dr. experimentaba con adolescentes gitanos la tolerancia humana al frío extremo. Sus experimentos produjeron al menos 19 muertes.
Diheringshofen escapó y llegó a la Argentina en 1947, vía Vaticano, y protegido por el gobierno de Perón. Por suerte para él, el cazador de nazis Simón Wiesenthal ponía como primera prioridad a los asesinos de judíos, y bastante en segunda a los asesinos de gitanos.
Diherinshofen convirtió al joven Cahn en su protegido, y lo convenció de lo importancia de la experimentación directa en humanos. Qué importa el sufrimiento o muerte de mil personas si podemos lograr una cura o un avance científico, decía.
Pedro Cahn mejoró sus calificaciones, y logró recibirse, pero su carrera recién despegó al descubrir, en 1989, a su segundo mentor, el Sr. György Schwartz. Siendo adolescente, György, junto a su padre, les pedía joyas de oro a los judíos húngaros para ayudarlos a escapar, pero en cambio los entregaban a Kurt Becher, jefe de las SS.
Al llegar a Nueva York, György se cambia el nombre por George Soros, y el oro por acciones. De forma misteriosa comienza a ganar en la Bolsa un monumental capital.
En 1989 Soros, Kurt Frieder y Cahn crean la Fundación Huésped, teóricamente para ayudar a enfermos de Sida. En realidad se usó para experimentar con retrovirus, sin consentimiento, en seres humanos. Preferentemente homosexuales.
Cuando en 2019, Soros se asocia a Bill Gates y Zhang Yang, y se sentaron las bases del plan de dominio total en el Evento 201, Soros le indica a Alberto Fernández que debe hacer lo que el Dr. Cahn le mande.
La orden era cerrar toda la economía, de esa manera Soros obtendría una inmensa ganancia en la Bolsa, operando en corto, además podría comprar YPF a precio de regalo. Confinar a la gente obligándola a usar los dispositivos y programas de Gates: Microsoft, Zoom, Classroom. Obligar al uso de mascaras faciales para lograr pérdida de identidad e individualidad, sumisión. Creación de una “Nueva Normalidad”. Baja de la natalidad por fomento del aborto, de los enfrentamientos hombre – mujer, y el uso de inyectables esterilizadores en una población aterrada por los medios, médicos de la fundación y gobiernos.
Por supuesto que esta elite tiene un Cahn en cada país, en EEUU se llama Fauci, en España Estrada, cada país tiene su pequeño Cahn.
En la foto todos los políticos argentinos a sueldo de la Fundación Open Society de Soros”.
La imagen puede contener: 47 personas, incluido MaJo Méndez Casariego, texto que dice "Schiavoni Robledo Lospennato Bregman Lombardi Alvarez Alonso del Pla Petcoff de Carlotto Martínez Bergman Lopetegui Avruj Rubinstein STE PODER Tuñez Massa Giudici Lousteau Filmus Moreau Stolbizer Avelluto Pichetto Odarda OPEN SOCIETY FOUNDATIONS Mariotto Cerruti Sabban Bullrich Austin Verbitsky de Andreis Cabrera Puig de Stubrin Hadad Carrizo Moreau Taiana Donda Lipovetzky Belski Machain Rodriguez Iglesias Presman Fontevecchia Abbate Petrella"

MI VACUNA RUSA DE LA ULTIMA DECADA

No fue necesario el coaching ontológico, alguna religión, terapia ni una mascota como compañía. Me inmunizó contra el malestar nacional; me generó vitalidad extra para disfrutar de la vida y sus innumerables detalles; me brindó la posibilidad de experimentar siempre otras dimensiones para escapar al hastío o la rutina diaria; me permitió reencontrarme con mi pasado y compartir mis pasiones identitarias; me motivó con mi carrera incluso para desempeñarme en otros ámbitos; me enseñó el buen gusto, la delicadeza, la femeneidad en su máxima expresión; me mostró el equilibrio entre la belleza, la inteligencia y la abundancia; me dio anticuerpos suficientes contra lo chabacano, lo mediocre, lo ordinario. Al mismo tiempo, me alentó en expresividad: sin cortapisas, con total soltura, riendo, cantando o enojándome, sin freno alguno.

Como #pareja, vivimos la #libertad en su estado natural, violamos todos los límites y códigos, pudimos hacer lo que más nos gustaba en lugares que no conocíamos, incluso los más hostiles o los más sagrados, recorrimos #América y #Europa, aún en sus confines; hasta ella salvó mi vida literalmente en un par de ocasiones. Ambos rejuvenecimos de manera increíble: ella creció en sus dones y talentos especiales en el arte, la redacción, la música, la pintura; yo en la academia pero también la tecnología.

Así como pude entender la grandeza y la emocionalidad de su gran #país, quiso al mío -o yo pude ser el vehículo para quererlo-. Ella es afín a ese costado nacional transgresor que a lo largo de estos años vio hacerse jirones y en éste que se va, definitivamente fenecer con el encierro absurdo, la mentira oficial y la tristeza colectiva: eso la alejó hasta con bronca contenida en #Ezeiza.

Claro: tanta #pasión se torna incompatible con semejante #anestesia o aletargamiento nacional. Este pueblo está dormido, falto de reacción, semimuerto, mucho antes de la otra vacuna rusa, la artificial #Sputnik. La cuarentena cavernícola destruyó vidas no sólo físicas sino también obstaculizó y lastimó como nadie, #amores globalizados, inquietos, e indomables como el nuestro.

Pero en el 2021 voy a recuperarte, con o sin el virus. Sabe que la #Argentina sólo me retiene por dos motivos: trabajo e hijos (ya grandes). Esa mesa que tuvimos en #CABA en el primer semestre del año antes de regresar en el vuelo de repatriación a tu amada patria, nos espera. Volveremos y lo superaremos, disfrutando de esta hermosa vida. Vos me enseñaste el camino, COMO NADIE. Feliz cumpleaños Ekaterina Vasilievna. Я люблю тебя.

LA GRAN GRIETA ARGENTINA DEL SIGLO XIX

Si bien se preanunciaba desde hacía casi una década antes -recuérdese la Batalla de Cepeda y el día de la muerte de Belgrano-, el 13 de diciembre de 1828, tal vez, podría llamarse la jornada en la que empezó a cristalizarse la guerra civil argentina en el siglo XIX. Ese día, en un paraje de Navarro (Provincia de Buenos Aires), fue fusilado el General -héroe de las Guerra de la Independencia-, el porteño Manuel Dorrego, por otro militar legendario, también exitoso en las campañas de San Martín, el General Juan Galo Lavalle. La desaparición de Dorrego (federal) no abriría paso al ascenso político de su victimario Lavalle (unitario) sino al del Gobernador Juan Manuel de Rosas quien gobernaría la Provincia de Buenos Aires pero sobre todo, el país, “con puño de acero”, hasta su caída en Caseros en 1852.

Estuve en Navarro este año antes de la cuarentena pero también pude visitar hace cuatro veranos, la localidad de Tilcara en Jujuy, donde se halla la casa, hoy Museo, donde fueron velados los restos de Lavalle, por sus propios soldados y oficiales que le juraron lealtad, escapando de las huestes rosistas, camino al altiplano boliviano.

En ambas situaciones, me emocioné hasta las lágrimas, porque ambos semejantes héroes nacionales, unidos en la lucha contra el dominio español, no pudieron zanjar sus diferencias, a posteriori, sino a través de la sangre -que terminó usufructuando un tercero-, desencadenando así una absurda guerra fratricida que duró tres décadas.

Habremos entendido los argentinos hoy, a la luz de un siglo XXI que luce fragmentado, con la virulencia de las redes sociales, enfrentados los unos a otros, por diferentes causas, que tal desunión no conduce a un destino más venturoso sino peor? En este contexto, vale la pena recordar aquela fecha fatídica. Ojalá aquel remordimiento que acompañó a Lavalle toda su vida, hasta su propio crimen, no haya sido en vano y sirva de lección histórica para un pueblo como éste, que se empeña en forjar divisiones muchas veces, sin sentido alguno.

ROCK AND ROLL “FIERITA”

 

Mi hijo Nicolás Andrés tenía dos fechas para nacer en octubre de 2000, habiendo descartado ya hacerlo el mismo día que yo (el mítico 17): el 23, el día del cumpleaños de “Charly” García -en el el que nació- o, el 30, el de Diego Armando Maradona. En cualquier caso, sería un día escorpiano, el de un talentoso puro, un genio, aunque Nico hasta el día de hoy, intenta y lo logra, no serlo. Porque sabe en su interior, por eso lo admiro, que ese tipo de vidas son realmente intensas, desmesuradas, constantemente en un subibaja o montaña rusa -a lo Kusturica- y él prefirió la tranquilidad absoluta. Su bajo perfil le permite disfrutar a su manera de las oportunidades que le brinda la vida y él busca, tomar distancia de las adversidades de algunos de sus hermanos mayores e ir zigzagueando los peligros que le deparó -y depara- la vida misma.

Pero claro, ése no fue el camino de Maradona que nos dejó ayer a las 12 del mediodía, a la temprana edad de 60 años, con un corazón grande pero desgastado y pulmones más que agobiados. Si ser Maradona fue difícil y eso lo torturó, como creen descubrir ahora algunos intelectualoides, él también lo buscó. Todos elegimos ser lo que somos. El eligió esa vida porque otra tal vez no le hubiera permitido ese genio del fútbol mundial que fue y hoy todos, sobre todo, fuera del país, reconocen y hasta veneran.

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PUÑOS DE ACERO (DESDE ABAJO)

Esta semana los argentinos perdimos por el Covid-19, una legendaria figura del boxeo argentino. Juan Domingo “Martillo” Roldán, cordobés, no pudo coronarse campeón mundial de pugilismo, pero lo intentó tres veces (contra Marvelous” Hagler, Tommy “la Cobra” Hearns y Michael Nunn), dando muestras de su hombría, valerosidad y fortaleza, porque en esas diferentes ocasiones que tuvo, pudo evidenciar su carácter aguerrido y sus manos potentes, provocando serios daños en sus rivales, todos a la postre, grandes campeones.

Según el gran “Tito” Lectoure, hacedor de estrellas del ring-side, Roldán era lo más parecido que él había visto a Carlos Monzón, el otro gran campeón mundial de los medianos, quien también merece un reconocimiento en estas semanas, porque el 7 de noviembre pasado, se cumplieron 5 décadas exactas de su knock out sobre Nino Benvenutti, en la ciudad de Roma, lo que le posibilitaría acceder al máximo galardón, que defendería otras 14 veces invicto hasta su retiro. Ni Hagler ni Leonard pudieron superarlo jamás.

Si bien las trayectorias de ambos terminaron muy diferentes, sus orígenes eran parecidos y nos revelan la otra Argentina que tuvimos hasta 1970, la de la movilidad social ascendente. El “Negro” Monzón, criado en San Javier, al norte de mi Santa Fe natal, era un joven villero, flaco, desgarbado, casi desnutrido, al que le tenían que vendar las manos porque luego de cada uno de sus golpes durísimos, le dolían enormemente sus nudillos. Por el contrario, Roldán, nacido en la zona de Freyre, pueblito del norte de Córdoba, cerca de San Francisco, limítrofe con la Provincia santafesina, hombreaba bolsas y ordeñaba vacas.

Desde tales realidades, con dichas socializaciones, en esas condiciones tan precarias, lograron esforzarse y llegaron hasta lo más alto del boxeo mundial, al lujo de Montecarlo o al “circo””de Las Vegas, uno (Monzón) codeándose con la gloria y el otro (Roldán), a punto de lograrla. El primero tendría luego, una vida desdichada, donde sólo podría rescatar su amistad genuina con el actor francés Alain Delon y el gran tutelaje del gran Amílcar Brusa -el mejor entrenador de box en Latinoamérica, formador de 14 campeones mundiales y una campeona mundial-, muriendo en un accidente automovilístico en una salida temporal de la cárcel, a la que había entrado acusado de asesinato de su ex mujer. El segundo volvió al campo, a trabajar, como uno más, luego de haber desperdiciado también su dinero, aunque con su primera y única mujer.

Son historias que los jóvenes no conocen o sólo parcialmente, incluso tergiversada, como puede ser la del propio Monzón -hoy sería considerado un femicida-. Pero ambos nos hicieron inmensamente felices en los años setenta y ochenta. Eran heroicos, fueron casi míticos. El himno argentino sonaba más potente y la bandera se erguía orgullosa, con ellos y sus peleas. Desde la humildad, construyeron grandeza, haciendo caso omiso de  la adversidad.

HISTORICO TRIUNFO DEL RUGBY ARGENTINO

Cada vez que ocurren o lo ameritan, suelo escribir de las páginas de gloria del deporte argentino en este sitio. Hoy, la selección argentina de rugby más conocida con el nombre de “Los Pumas” escribió su página más dorada, al derrotar por primera vez en su rica y larga historia a la selección neozelandesa, célebre como los “All Blacks”, sin duda, la mejor del mundo desde hace ya tiempo. El resultado, una anécdota, 25 a 15, se concretó en suelo australiano, más precisamente en Sydney, en el marco de un Torneo TriNations o Tres Naciones, dada la deserción de Sudáfrica (los famosos “Springbooks”).

Al igual que el tenis que me encanta y el polo que le gustaba a mi padre, el rugby fue siempre un deporte de elite en Argentina. Yo lo conocí gracias a los comentarios de mis hermanas mayores, cuyos amigas o compañeras tenían conocidos varones que podían practicarlo. Lo mismo me ocurrió una vez que nos radicamos en Rosario y yo empecé a asistir al Colegio Sagrado Corazón. Este era un colegio donde el rugby era el deporte preferido de las sucesivas camadas, tenía un equipo propio, de camiseta blanquinegra de franjas horizontales y muchos de mis propios compañeros y hasta amigos lo jugaban cada sábado o domingo. Yo simplemente lo descarté por mi contextura física y apenas crucé a la etapa de mi adolescencia, me dediqué al tenis, más apropiado a mi estructura ósea y muscular, incluyendo la curación del asma que me tuvo a mal traer durante mi infancia, sobre todo en Santa Fe.

Ya en los últimos años del secundario, hasta logré jugarlo con entusiasmo, aunque como hobby y esporádicamente. En el Campo de Deportes del Colegio, sobre la Avenida Ovidio Lagos, me familiaricé con la técnica de correr y llevar la pelota ovalada y traspasarla, toda una verdadera ciencia, además de lograr eludir los tackles rivales. Finalmente, los fines de semana, ya socio del Club Gimnasia y Esgrima, en el Parque Independencia, no desaprovechaba con mi amigo Germán Lucini, incluso alguna vez mi prima Ester Festinger en Santa Fe, en asistir a algunos partidos de la Liga Rosarina o la Santafesina, pero para ver chicas agraciadas, que eran las habitués flirteando con los musculosos del deporte. En 1994, en oportunidad de asesorar al Doctor Roberto L. Villavicencio en el Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, conocí al Dr. José Luis Imhoff, el entonces jefe de la cartera, quien fue Puma y asistente técnico de “Los Pumas” en 1978 y entre 1995 y 1999.

En realidad, me impactó como deporte cuando el 16 de octubre de 1976, vi cómo en Cardiff, Gales le ganaba en el último minuto a “Los Pumas”, a pesar de que éstos habían desarrollado una defensa impecable con una eficacia contragolpeadora increíble, con Arturo Rodríguez Jurado (tempranamente desgarrado), Alejandro Tavaglini, Gonzalo Beccar Varela y Martín Sansot como estandartes. Ese partido y muchos otros que seguí luego, me fueron identificando con la garra de “Los Pumas” y ese pateador formidable que tenían, el gran capitán Hugo Porta, quien luego, al retirarse, sería nada menos que Embajador argentino en la Sudáfrica en transición democrática de Nelson Mandela.

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37 AÑOS DE DEMOCRACIA ARGENTINA: ALGO PARA CELEBRAR?

No mucho porque la foto del momento es patética. La semana que acaba, nos dejó al peronismo bifronte al desnudo: con la carta de la Vicepresidenta CFK “respaldando” al Presidente Fernández (perdón?) y pidiendo negociar (perdón? bis) con -no se sabe bien- quién; el desalojo de Guernica en manos de piqueteros de izquierda subsidiados por el gobierno, pero reprimidos por parte de Berni, que forma parte de la misma coalición gobernante; la expulsión de los ocupantes -también paragubernamentales en este caso, a cargo del delegado papal Juan Grabois- de otro campo, el de la familia Etchevehere, azuzada por una interna entre hermanos, por parte de la policía entrerriana y, como si esto fuera poco, la baja artificial del dólar “blue” con la venta de dólares a futuro, o sea, un típico seguro de cambio que pagará más tarde o más temprano, toda la población argentina, aún la que como decía Perón, “jamás vio un dólar”.

De este peronismo dividido por el propio “fuego amigo”, que gobierna o simula gobernar sobre este Titanic a la deriva que es la Argentina, al borde de una hiperinflación y un caos en materia de gobernabilidad, pasamos al radicalismo que quiere reconstruir un polo alternativo, a la manera de lo que fue “Juntos por el Cambio” y antes “Cambiemos”, que no cambió nada y en todo caso, nos retrotrajo al pasado reciente más oscuro (2003-2105). El problema es que tanto ésta como la del oficialismo, parecen querer recrear adentro, una alternativa socialdemócrata con Rodríguez Larreta, Vidal, Carrió y Lousteau, pero con el republicano liberal López Murphy adentro, como si intentaran recrear (sic) los infelices años ochenta, dado el enorme desencanto que produjeron. Todo un síntoma de un tiempo que se niega a desaparecer como fueron los setenta para buena parte de la elite kirchnerista, que usó y abusó de esa iconografía falsa de la rebeldía de aquellos “jóvenes idealistas”.

La izquierda parece resucitar y vuelve a salir a las calles y hasta propone huelgas en el seno de las Universidades, donde estaba durmiendo el sueño de los débiles o aletargados, algo que avergonzaría hasta el mismísimo “Che Guevara”.

Finalmente, la centroderecha que se había apartado a los medios y sólo había apoyado con votos, el fantasioso experimento macrista, descubrió con la aparición de Javier Milei que la posibilidad de un déjà vu de los años ochenta, en la gloria del Capitán Ingeniero Don Alvaro Alsogaray y su nave insignia -la UCEDE- es factible, para volver a erguir este país moribundo.

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