TALENTO MUSICAL ARGENTINO

De la mano de la democratización en el plano social pero sobre todo, en el individual, muchísimas mujeres se quedaron sólas pero también otras tantas, tuvieron nuevas parejas en los mediados de los ochenta.

En efecto, la nueva Ley de Divorcio, promovida por el alfonsinismo, vino a blanquear muchísimas situaciones de facto que se venían dando, pero también habilitó a la liberación de mujeres y hombres de sus respectivas matrimonios. Cuántas mujeres, mi madre entre ellas, por ejemplo, de la mano de dicha transformación, empezaron a escuchar e identificarse con la letra de las canciones de íconos musicales como Valeria Lynch, Paz Martínez pero sobre todo, los Pimpinela.

Por eso, en una época como la actual signada por el gobierno de los hermanos Milei, con su disfuncionalidad evidente, rescatar un recital en homenaje a otros dos hermanos, que se caracterizaron por crear letras de amor y desamor, tras 43 años de carrera, es realmente un hallazgo. Si a ello, sumamos la comprobación novedosa de un cuarteto de voces de artistas talentosísimos Melania Lenoir, Patricio Witis, Romina Ruiz y sobre todo, Diego Bros, con la gran dirección del maestro Gaby Goldman, se trata de un combo cultural perfecto que sigue demostrando el nivel de excelencia de las nuevas generaciones argentinas, hijos y nietos de aquellas madres y abuelas, que se liberaron al compás de la democracia argentina.

Paradójico. A pesar que Milei odia la cultura argentina, entre tantos otros desprecios, el evento de homenaje se realizó en el llamado Palacio Libertad, ex Centro Cultural Néstor Kirchner. Claro, la «libertad» está mejor representada por la cultura popular argentina y no por el actual Presidente y sus acólitos.

COSECHAN LO SEMBRADO

Tras los escándalos de Libra, fentanilo y ahora ANDIS, no iba a recorrer Milei junto a Espert el conurbano bonaerense como lo hacía gritando y portando una motosierra en 2023. Otermín, el Intendente de Lomas de Zamora, a la que visito cada quince días, en mis viajes a la Costa, le había advertido al Presidente que la bronca de la gente le impediría circular con la impunidad de antes.

Quedó evidenciado que una cosa es insultar o criticar tras un teclado encerrado entre cuatro paredes, «en la calle digital» y otra, muy diferente, exponerse al veredicto de un pueblo estafado y harto de tanta crueldad e injusticia, «en la calle física». 

Los rostros de estos farsantes evidencia temor, ante los brócolis que caían sobre la caravana. Sí, brócolis, ni siquiera piedras.  Como si ello fuera poco, la actitud de Espert, el mismo que desde hace seis años, reivindica hipócritamente al «sentido común», huyendo en moto y sin casco, demuestra lo vulgares y cobardes que son.

Pero lo peor es que les importa NADA. Si siguen así, enfrentando y provocando, el enojo crecerá exponencialmente y aunque parezca mentira, pueden terminar como los Mussolini o los Ceaucescu de la historia.

REPORTAJE DE GELBLUNG A OLGA WORNAT SOBRE LOS MILEI Y EL CLAN MENEM

LA EDITORIAL DE NANCY PAZOS SOBRE LOS AUDIOS DE LA CASA ROSADA Y LA PARANOIA DE LOS MILEI

LA GRAN ESTAFA

El estafado, siempre actuando de buena fe, pasa por diferentes estadíos de ánimo, una vez que comprueba que ha sido engañado. Estupor, que se transforma al poco tiempo, en desagradable sorpresa, vergüenza, ira, bronca y tal vez, hasta sed de venganza, si no la procesa con cierto grado de frialdad. Esta última actitud debe estar tramando el «heredero» Mauricio Macri, uno de los tantos «padre de la criatura» pero claro, como es un jugador nato, lo sigue haciendo en el marco de sus tantas especulaciones y manoseos humanos, sin ninguna otra vocación que no sea, sentirse relevante y no jubilarse, aunque nunca haya trabajado.

Ya hemos dicho que el peronismo, en este contexto, parece ser la más saludable opción, aunque deberá esforzarse por arrepentirse de sus pecados -sobre todo, la vanidad- purificarse hacia adentro y entusiasmar a electores -viejos- además de los nuevos, los más jóvenes, que constituyen la mayoría del padrón. Sobre ellos, se construyó la estafa de Milei y es a ello a lo que refiero en el reportaje que me hiciera el gran periodista Pedro Guberman, preocupado ya hace días, por la disparada del dólar y las tasas, una vez que se verificara el breve reinado del «carry trade«, promovido por el «timbero» Ministro de Economía, «Toto» Caputo, otro hijo adoptivo de Macri, que tampoco jamás trabajó.

Si exploramos la maquinaria que ungió a Milei, podemos tal vez, descifrar como desactivar semejante explosivo.

1. Milei estaba disponible: un personaje siempre despreciado por la «academia» pero útil para ciertos factores de poder, aquellos que lo pensaron y apañaron aunque como buen desequilibrado, no parece serlo tanto y es posible -una vez más- que él los use y los haya usado a todos -y todes-, lo cual lo hace doblemente peligroso. Massa, Macri, Scioli, Eurnekian, los Netanyahu y Trump de la vida., todos pueden sentirse sus progenitores en diferentes etapas de la vida, pero quizás, él los opaque a todos ellos.

2. Karina Milei. la primera que supo sacar partido de su hermano. Este era y es, una «maquinita» de poder y dinero, justo lo que ella necesita para reivindicarse y «limpiar» de alguna alguna, la violencia de sus padres. Para KM, el poder político es manipulación pura. No en vano, ambos hermanos perfeccionan todo lo que los argentinos hemos vivido como «sub-çiudadanos» durante décadas. Saben bien por experiencia propia, lo que es «la casta», la que ellos mismos mamaron en el desquiciado seno familiar.

2. Los Menem en versión residual. El cine o las series preanuncian lo que viviremos. En Argentina, como hay cierta cuota de cobardía, incluso de los cineastas, a la realidad te la muestran después. No en vano, está de moda «Menem», el relato que se construye sobre la mente de millones de jóvenes que no vivieron esa etapa política del país. La familia Menem vuelve a encaramarse en los medios pero sobre todo, en el poder, de la mano de Karina. El antikirchnerismo recalcitrante de los Ruckauf, los Kohan, los Bó, pero sobre todo, el «larvado» de Scioli y Francos, siempre listos a ser «monjes»  o «satélites» del poder. Recuperar prestigio, el «altar en la historia», o simplemente, algo de dinero. Otro idioma no conocen porque son vulgares beduinos del desierto.

3. Los jóvenes postkirchneristas. Si el kirchnerismo pensaba que había «inventado la pólvora» con las dádivas y los discursos que fomentaron antagonismos laclaunianos tipo «grieta» exaltando al «feo, sucio y malo» a través de medios adictos como «678» para enfrentar y ganarle así al minoritario «gorilismo», se equivocó. Surgió producto de todo ello, algo peor, el mileirismo -o «mileísmo», como le llaman «La Nación +» más toda su red densa y marginal de trolls «exentos de pagar impuestos», streamings y lavado de dinero mediático por doquier.  Miles de sedentarios gorditos y vírgenes frente al teclado, aspirantes a rebeldes sin causa, contra sus propias familias, como los propios hermanitos Milei, negando, desconociendo o peor aún, borrando todo vestigio de la historia argentina, salvo que se los cuente el ex relator de fútbol Alejandro Fantino, protagonizan esta nueva trama política de la democracia argentina.

4. «Los viejos meados» – y los no tan viejos- del liberalismo argentino, que no es liberalismo y mucho menos, argentino. Por ejemplo, los López Murphy, los Cachanosky, los Krause, los «amigos» personales de Milei como los Giacomini, los Zanotti  y los Maslatón, etc. etc. Milei, al que no le interesa ideología alguna, excepto el sexo y la comida de sus sus perros, los reemplazó con la familia Benegas Lynch, a quienes terminó de estatizar junto a otros funcionales menos conocidos, como los Etchebarne, Marty, Lazzari, Duclós, Spotorno, etc. Para estas «lacras», siempre se consigue otro peor que ellos en «el mercado». 

Será difícil desmontar todo esta estafa. «Lo feo, lo sucio y lo malo» ha sido superado por lo decrépito, nauseabundo, oscuro y obsceno. Pero tal compleja red arrolló todo a su paso, en más de un año y medio, porque -casi todo- «argentino tiene su precio». Bastarán entonces para derribarla, la suba del dólar y la inflación? un triunfo opositor en octubre? la impopularidad de Trump en EEUU? nuevos brotes psicóticos en Olivos? la ambición desmedida de Victoria Villarruel? la venganza de los Macri? No lo sé. Ojalá. Pero no descarto tampoco que aún así, dure.

Aconsejo por lo tanto, una mezcla de reflexión y acción. Una especie de «FORJA» del siglo XXI, aggiornado a estos tiempos de «aceleracionismo», con mucha praxis política, preparándonos para gobernar, pero innovando, reconstruyendo lo destruido por esta siniestra trama descrita, dándole anticuerpos a una sociedad demasiado enferma y al mismo tiempo, generando nuevos desafíos, acordes a un mundo en cambio y una Argentina que debe dejar de ser una promesa eterna.

Tarea ciclópea que requiere de hombres y mujeres, terrenales pero valientes, no precisamente los que veneraba la delirante emigrada rusa Ayn Rand, ni siquiera el marginal economista, más delirante aún que la anterior, Murray Rothbard. 

BUENOS AIRES: «LA MADRE DE TODAS BATALLAS»

Como en el siglo XIX, por muchas razones, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos podrían haber encabezado una verdadera rebelíón fiscal, productiva  y hasta política en contra del régimen semiatoritario de Milei. Dos de los 3 gobernadores coadyuvaron a armar una colectora paraoficialista para las elecciones legislativas de setiembre-octubre y ayer, ante el anuncio demagógico de Milei de eliminar retenciones en el cierre de la Rural, lo volvieron a aplaudir, autoatribuyéndose el reclamo. 

Como hablábamos el viernes con una colega amiga, con líderes opositores así, hay Milei para rato. Mediocridad, decadencia, crueldad, saña, ignorancia, una de las etapas más duras de la democracia argentina, todo ello, sobre una sociedad rota anímica y espiritualmente.

Un dejo de esperanza sin embargo, me generó haber asistido al Encuentro Bonaerense de Ciencia y Universidad que organizó el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en la Universidad Nacional de Quilmes -UNQ-. Discursos que parecen ser sólo reactivos o nostálgicos de un pasado que difícilmente vuelva, pero al menos, cierta capacidad de unirse y recomponerse, repensando el país, como lo hizo FORJA hace un siglo atrás, ya sin un líder como Perón disponible, pero con una estructura partidaria que se mantiene en pie ante semejante vendaval propinado por las «Fuerzas del Cielo» -o del infierno-.

Cerró el gobernador Axel Kicillof y justificó por qué tanta ofensiva mileirista contra las Universidad y el saber científico. Obvio que Milei y su banda de mequetrefes y «timberos» sionistas, anglófilos  y pronorteamericanos «affaire Lamelas» mediante- nos quiere dominados, arrodillados, mendicantes. Hay un nexo evidente con la soberanía y la dignidad nacional. Todo país, aún el más liberal en la Tierra, lo tiene, lo ostenta, lo exhibe. Lo estamos comprobando ahora mismo con la disputa entre el Brasil de Lula y los EEUU de Trump. No es ideológico: es geopolítico.

Por eso es fundamental que el peronismo unido, gane en la Provincia de Buenos Aires, primero en las provinciales de setiembre y luego en las nacionales de octubre. Es la única posibilidad institucional viable y favorable que decir «basta Milei» y encarrilar el país hacia un cambio de gobierno de aquí a menos de dos años. Tal vez,  los bonaerenses hagan lo que podían hacer -y no se atrevieron- cordobeses, santafesinos y entrerrianos.

De lo contrario, quedarán en el horizonte, opciones más que indeseables por lo cruentas como la violencia civil, una dictadura o, una disgregación nacional.

 

FUTBOL ARGENTINO Y POLITICA: EL CASO DE BOCA

Un liberal sano y coherente respeta uno de los pilares de toda sociedad libre: la libertad de asociación. Cuando un europeo y francés como Tocqueville reivindicaba un poco ingenuamente, el ejercicio o praxis de la libertad en las colonias americanas del norte ya independizadas en el siglo XIX, lo justificaba en aquel principio. Cómo esa sociedad libre y abierta, bullía por el vigor y permanencia de múltiples pequeñas sociedades como los gremios, los colegios, iglesias, incluso clubes. 

Paradójicamente, una de las instituciones que todavía queda en pie, fuera del ámbito intervencionista del Estado, es el fútbol en Argentina. Hubo gestiones de la AFA bajo dictaduras pero también en democracia, que quisieron manipular al deporte competitivo y popular por excelencia pero otras, como las del actual Presidente Tapia, que lucharon, aún con errores, por mantenerla autónomo -además del logro de numerosos y notorios éxitos-.

Milei se autopercibe como liberal pero en éste y muchos otros campos, es un profundo autócrata. Y lo es más con el supuesto «club de sus amores», Boca Juniors, el más popular del país. Desde que perdió en sus narices, la conducción del mismo, en su única gran derrota política hasta ahora, se ha dedicado a través de periodistas serviles como Gabriel Anello en Radio Mitre y su propia banda de trolls, denostar a Juan Román Riquelme, ídolo del club y actual Presidente electo hace dos años. 

Más allá del evidente mal momento deportivo, Boca sufre un doble acoso. Por un lado, por impericia de sus jugadores y técnicos sucesivos, la pelota no entra al arco y Boca queda eliminado de competencia tras competencia, cuando la obligación para sus hinchas malcriados, es campeonar y por el otro, desde la Casa Rosada, por un capricho monárquico, a las «Fuerzas del Cielo», o del infierno, les conviene que siga de mal en peor.

Esperemos que la racha futbolística termine y Milei tenga otro brote psicótico por su maldad no consumada. Eso sí, xeneizes no se presten al juego.

«APROJIMARNOS»

El domingo pasado, en todos los templos católicos del país, los curas detallaron la parábola del «Buen Samaritano», citada en el Evangelio de San Lucas, aquél hombre piadoso y caritativo que vio a un moribundo al borde del camino y lo asistió hasta salvarlo, cuando antes éste había sido ignorado por un sacerdote primero y un levita después.  

Jesús así quería diferenciarse históricamente de la religión hebrea, entrampada en la lógica del dolor, la ira y la venganza. El concepto de amor al prójimo, aún al más desconocido, en la peor situación, la compasión por «un otro», dando incluso lo que no se tiene ni se puede, lo sobrehumano, es la condición de la naturaleza humana, más valorable según el cristianismo. Lejos de la filosofía de «todo un hombre tiene un precio» o «valor se cotiza en valor», desde una mirada utilitaria y en el fondo, reduccionista acerca de la real humanidad, el «buen samaritano» acalla las voces predominantes de una época como la actual – y tantas otras antes-, donde predomina el egoísmo a ultranza, la miserabilidad, la crueldad y lo peor, la indiferencia, al estilo de quienes miraron al hombre herido y siguieron su camino.

Argentina hoy necesita más que nunca, samaritanos. Pero sobre todo, el espíritu colectivo de la ayuda. Se ha transformado en un país de desalmados y miopes, para quienes sólo cuenta el ombligo propio. El discurso baja del propio poder -Milei y cía- aunque no es sólo nuestro país, el que sufre este flagelo. Buena parte de Europa y Estados Unidos, presentan sociedades en las que mejor odiar que compadecerse o actuar para resolver las crecientes carencias del prójimo.

Es tiempo de empatizar y con ello, amar incondicionalmente. Es tiempo de registrar que no vivimos sólos y por lo tanto, aproximarse y sentir a quienes sufren, como si fuéramos nosotros mismos. Porque nada bueno ni saludable surge de una sociedad en la que predomina el refugio o el encierro en nuestras propias existencias. Así sólo seremos polvo cuando llegue la hora.

DOS ZOOMS EN ESPAÑA SOBRE LA GUERRA DE UCRANIA

El bloguero hispanoargentino residente en el norte español, especializado en temas militares, Sergio Rodríguez me invitó en dos ocasiones a hablar sobre la Rusia de Putin y la guerra de Ucrania.

En la primera de modo solitario.

En la segunda, debatiendo con Ignacio «Nacho» Montes de Oca, operador histórico del macrismo, hoy seguramente bullrichista, al servicio del régimen de Javier Milei.

Ojalá los disfruten.

«TOMA Y HACELO»

El 19 de diciembre de 1970, teniendo 6 añitos, en los brazos de mi viejo que me hizo hincha «sabalero», vi la goleada de Colón de Santa Fe contra Almirante Brown, 5 a 2, tan decisivo, para salvar la categoría de Primera División que había logrado un lustro antes.

Hoy, 55 años después, contra el mismo rival, ya en la segunda categoría, tras un año y medio, habiendo salido campeón de Primera hace cuatro años, pero perdiendo un promedio de 16 partidos al año, desde 2014, con un permanente deambular de técnicos, sin rumbo, sin equipo, habiendo echado a su director  deportivo luego de un semestre de mala experimentación y con su estadio al borde de la suspensión por disturbios de su propia furiosa hinchada, Colón se jugaba más que la vida.

Tras los noventa minutos, el regreso de Luis Miguel «Pulga» Rodríguez, artífice del campeonato logrado en San Juan 2021, tal vez haya marcado una bisagra. No sabemos si en las diez fechas que quedan para el final del Nacional B Edición 2025, verá a Colón clasificado para las instancias finales y soñar con el ascenso, pero quizás su jugada de hoy, habilitando mediante una pelota muy precisa en un corner, al autor del gol que desniveló el tanteador, Federico Jourdan. haya marcado un antes y un después de una pésima racha de 15 partidos, donde el club de mis amores ganó apenas dos y perdió 11, los 5 últimos de modo consecutivo, de las peores, en las últimas décadas.

Ojalá, el liderazgo -y la inteligencia con la que juega- el tucumano nacido en la pequeña Simoca, al borde de su retiro, sean tan relevantes como lo fueron a la hora de posicionar a Colón entre los grandes de Argentina y Sudamérica, como necesarios en estas horas para torcer la historia. Los líderes sirven para ello.

SOBRE BIELORRUSIA Y OTRAS YERBAS

Ayer compartimos un panel online con mis colegas Christian Lamesa -de activa militancia prorrusa en las redes y medios- y Marcelo Ramírez, analista geopolítico y fundador de Asia TV, con la moderación de su esposa Ivone. Fue muy grato expresarnos a partir de la interesante y original experiencia bielorrusa, tras la caída de la URSS, todo reproducido por el canal «Humo y Espejos».

MILEI, TRUMP Y LA OMS

Cuando Javier Milei empezó su campaña vertiginosa para ascender a la Casa Rosada en apenas dos años, no lo hizo en soledad. Lo apoyaron fuertemente ciertos intereses americanos -globalistas y trumpistas al mismo tiempo-, anglófilos y sobre todo, sionistas y ultraortodoxos alineados con Netanyahu, sobre todo, cuando en el ballotage, logró los votos de Patricia Bullrich -y su marido-.

Todo ello relega al arcón del olvido, las razones o sintonías del actual Presidente con cierta parte del electorado, caracterizado por un furibundo antiwokismo pero también antivacunas. En buena parte de ellos pensó Milei al brindar su discurso, pero sobre todo, en dos cálculos típicos en un manipulador neomenemista como él. Uno, debe seguir a pie juntillas, «más papista que el Papa», la agenda moralista y moralizadora del Presidente Trump. Dos, debe ejecutar ese discurso a pie juntillas particularmente si ese día su Ministro de Economía Caputo tiene una nueva postergación en la recepción de fondos frescos por parte del FMI. Para entretener a aquel mismo electorado. Todo sincronizado y orquestado por el nuevo «mago del Kremlin», Santiago Caputo, sobrino del Ministro mencionado.

VIDEO SOBRE MILEI Y LA OMS

Más allá de que se efectivice o no y que el propio Trump la ratifique o se arrepienta, la retirada vernácula de la OMS -aunque no de la OMS- es sucedánea de aquellos pasos en dirección a consumar cierto «trumpismo periférico»-. Que al igual en que en el menemismo, tampoco le deparará réditos a la Argentina y sí muchos costos innecesarios, como acaba de verificarlo y sufrirlo en carne propia, con los aranceles aprobados por el cada vez menos «amigo» del país, en materia de acero y aluminio.

Como un buen realista diría, una cosa es que Argentina ose irse de la OMS y otra que lo haga Estados Unidos. O dicho más cabalmente, una cosa es que nosotros le digamos adiós al multilateralismo y otra muy diferente por sus capacidades y poder de daño al mundo, ellos. Creo que Milei, como buen economista, ignora el peso de ambas decisiones e impactos.