HORA DE PATRIOTAS EN ARGENTINA

La sociedad y las circunstancias cambian, el mundo también. Las interrelaciones son innegables. Sería absurdo pensar en mantener convicciones como si fueran dogmas sobre todo en el campo político. Mientras haya amor al lugar donde uno nació y mantenga cierta lealtad a quienes estuvieron allí cuando se los necesitó, adelante con el uso de medios acordes a los fines superiores que se nos impuso.

El 3 de febrero, aniversario de dos batallas, como la de San Lorenzo -por la independencia- y Caseros -la epopeya de Urquiza para derrocar a Rosas y terminar con la larga guerra civil del siglo XIX- hice el siguiente video, pensando en unir lo que parece condenado a estar desunido.

Derechas e izquierdas, que suelen estar en veredas opuestas a lo largo de tiempo y lugar, incluyendo las reivindicaciones de aquellos combates, pero a la hora de observar cómo el país está en una situación caótica, al borde de la disgregación, susceptible de ser colonizada por poderes externos -Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, en ese orden-, tal vez exista la necesidad de vincular aquéllas por encima de todo, bajo el manto del patriotismo.

Será una utopía? o podrán grietas como la violencia de los años setenta impedir semejante empresa?

VIDEO SOBRE LA HORA PATRIOTICA

En una semana, yo mismo pude darme el lujo de estar al mismo tiempo, en reuniones organizando tal grupo, con gente de derecha y asistiendo a la marcha antifascista en favor de minorías discriminadas por el Presidente Milei, a partir de su polémico segundo discurso en el Foro de Davós.

EL ULTIMO PENSADOR MODERNO DEL MUNDO ANTIGUO

Me fastidio -y angustio- cuando escucho a mis alumnos/as habituados/as en otras cátedras, a demonizar al «neoliberalismo» ignorando de qué se trata y mucho menos, cuáles son sus límites temporales e intelectuales con el liberalismo y ni hablar, con el socialismo. Mucho más monto en ira cuando a sabiendas de explotar la supuesta debilidad moral de la doctrina liberal –vis a vis el socialismo distribucionista-, esos mismos profesores/as suelen hacerles identificar de manera automática, liberalismo con egoísmo, atomismo, indiferencia social , aislamiento,  racionalismo frío y calculador, el llamado «individualismo falso» o «racionalismo ingenuo» -opuesto al crítico-, en términos de Friedrich Von Hayek y Karl Popper. Claro, no saben que la tradición liberal es rica y diversa y que por ejemplo, no conocen la existencia de un historiador escocés y contemporáneo a Adam Smith (1723-1790), formando parte de la misma escuela, que reivindicaba por un lado, la virtud cívica republicana vigente en la Antigüedad y por el otro, cuestionaba los males (no deseados) de la sociedad civil mercantil, típica del capitalismo, que sí acabaría apoyándose en una moral egoísta.

Supe de su vida por primera vez, vía el gran historiador argentino Ezequiel Gallo. Vivió en plena Edad Moderna, siendo testigo directo de la hegemonía militar de Gran Bretaña -una monarquía comercial en transición a la democracia-, cristalizada finalmente con la victoria sobre el Imperio napoléonico en Waterloo (1815). Capellán retirado del Ejército británico y luego profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Edimburgo, fue contemporáneo y formó parte de la llamada Ilustración Escocesa, que pensó la modernidad de una manera especial, sin depositar tanta fe ciega en la razón humana y sopesando el valor de la tradición.

Adam Ferguson (1723-1816) fue más allá y fue mucho más crítico de esa modernidad que sus colegas Adam Smith y David Hume, sin convertirse en un reaccionario. En efecto, cuestionó la mirada crítica de Hobbes de la barbarie o el mundo salvaje típico del estado de naturaleza pero también de la reivindicación naturalista de Rousseau, con su famosa frase reivindicatoria cuetionando a la sociedad y la civilización: «el hombre nace libre y por todos lados, aparece encadenado». Ferguson se ubica en un punto equidistante y superior a ambos. Para el filósofo escocés, ya hay rasgos de sociabilidad y racionalidad en el mundo antiguo coexistiendo con la barbarie, en el propio mundo antiguo. Una vez más, a diferencia de Smith con su «simpatía» y «benevolencia», el historiador escocés diría que es de un contexto de  agresión, violencia, odio, rencor, en suma, la guerra, que derivan virtudes como el honor, la caballerosidad, el patriotismo, el heroísmo, la valentía, la abnegación, la virilidad, la fortaleza, el desinterés, la adhesión a lo simbólico, la cortesía, la noble venganza, incluso otros, más personales, como el culto de la amistad y hasta la creatividad.

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