Como en el siglo XIX, por muchas razones, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos podrían haber encabezado una verdadera rebelíón fiscal, productiva y hasta política en contra del régimen semiatoritario de Milei. Dos de los 3 gobernadores coadyuvaron a armar una colectora paraoficialista para las elecciones legislativas de setiembre-octubre y ayer, ante el anuncio demagógico de Milei de eliminar retenciones en el cierre de la Rural, lo volvieron a aplaudir, autoatribuyéndose el reclamo.
Como hablábamos el viernes con una colega amiga, con líderes opositores así, hay Milei para rato. Mediocridad, decadencia, crueldad, saña, ignorancia, una de las etapas más duras de la democracia argentina, todo ello, sobre una sociedad rota anímica y espiritualmente.

Un dejo de esperanza sin embargo, me generó haber asistido al Encuentro Bonaerense de Ciencia y Universidad que organizó el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en la Universidad Nacional de Quilmes -UNQ-. Discursos que parecen ser sólo reactivos o nostálgicos de un pasado que difícilmente vuelva, pero al menos, cierta capacidad de unirse y recomponerse, repensando el país, como lo hizo FORJA hace un siglo atrás, ya sin un líder como Perón disponible, pero con una estructura partidaria que se mantiene en pie ante semejante vendaval propinado por las «Fuerzas del Cielo» -o del infierno-.


Cerró el gobernador Axel Kicillof y justificó por qué tanta ofensiva mileirista contra las Universidad y el saber científico. Obvio que Milei y su banda de mequetrefes y «timberos» sionistas, anglófilos y pronorteamericanos «affaire Lamelas» mediante- nos quiere dominados, arrodillados, mendicantes. Hay un nexo evidente con la soberanía y la dignidad nacional. Todo país, aún el más liberal en la Tierra, lo tiene, lo ostenta, lo exhibe. Lo estamos comprobando ahora mismo con la disputa entre el Brasil de Lula y los EEUU de Trump. No es ideológico: es geopolítico.
Por eso es fundamental que el peronismo unido, gane en la Provincia de Buenos Aires, primero en las provinciales de setiembre y luego en las nacionales de octubre. Es la única posibilidad institucional viable y favorable que decir «basta Milei» y encarrilar el país hacia un cambio de gobierno de aquí a menos de dos años. Tal vez, los bonaerenses hagan lo que podían hacer -y no se atrevieron- cordobeses, santafesinos y entrerrianos.

De lo contrario, quedarán en el horizonte, opciones más que indeseables por lo cruentas como la violencia civil, una dictadura o, una disgregación nacional.




