UNA DECENA DE TOPICOS PARA ANALIZAR UN TRIUNFO INESPERADO

………..de Milei en las legislativas de medio término el domingo pasado.

1. Triunfo sorpresivo y sorprendente. Por el impacto sobre los propios protagonistas que como máximo esperaban un empate técnico o una derrota honrosa, no más de 4 puntos de diferencia. Por la magnitud odada por la diferencia que finalmente «La Libertad Avanza» -LLA- sacó sobre el peronismo que todavía no puede reponerse anímicamente de la derrota, sobre todo, aquellos «propios» que lo votaron. Porque no dudo, como lo diré después, que algunos que se dicen propios, lo traicionaron.

2. Si la derrota del 7S en PBA fue «una bendición» como dice Milei, por su carácter aleccionador, este triunfo es mérito de la estrategia de su «triángulo de hierro», conformado por Karina Milei y Santiago Caputo. Diría a priori que no. En todo caso, el factor clave fue la promesa de rescate norteamericana -Trump, Bessent y compañía-. Quince días previos donde «el país se iba al demonio» y sólo aquellos tweets del Secretario del Tesoro de Washington con el corolario de la visita a la capital imperial y la ansiada foto, fueron decisivos para torcer el ánimo de los que no fueron el 7S y esta vez sí y los que pudiendo votar a la oposición no se animaron para no ser cómplices de la temida supuesta caída del gobierno. Unos y otros cayeron en la hábilmente urdida telaraña de Trump. Una más? La fortuna, importante en un «Príncipe», diría Maquiavelo, estuvo del lado de Milei.

3. Tiene las manos libres para tener una segunda etapa de su gobierno con todo el «viento de cola»? Aparentemente. Pero dependerá de cuan creíble sea Washington. Si lo fuera, con un dólar quieto, esto se parece a «la paz de los cementerios» de 1995 a 1999 de Menem II. La macro lucirá reluciente, pero la micro quedará destrozada. la hegemonía está a la vuelta de la esquina, dadas las credenciales autocráticas de Milei.

5. La oposición. Milei jubiló a muchos políticos el domingo pasado. Alfonsín, Cachanosky, López Murphy, Carrió, hirió antes de nacer a novatos como Cúneo y Burlando y dejó apenas respirando a Lousteau. Acaba de disciplinar a una veintena de gobernadores en la Rosada excluyendo a Kicillof y alguno más. La justicia toma nota y en materia de medios, hasta C5N parece socialdemócrata domesticada, excepto Sylvestre, Rial, Borroni. La oposición  principal corre serios riesgos de autofagocitarse su la interna del peronismo entre CFK y Axel recrudece.

7. Mariano Grondona siempre recordaba que cuando vino «el aluvión zoológico del peronismo» en 1946, muchos de sus amigos aristócratas, dijeron en masa: «yo me voy a la estancia». Tal vez, hoy, personalmente,  haya que refugiarse en el interior del interior y esperar a que aclare o que el enemigo, como decía Napoleón empiece a cometer errores no forzados. La periferia sirve como nunca en estos momentos. Para recapacitar, para enfriar impulsos, para pensar con lucidez el mañana. Este, el tecnofeudalismo trumpista, con «títeres» como Milei o Zelensky,  es un enemigo poderoso por muchas razones. No se le podrá derrotar con las armas electorales convencionales.

8. El federalismo argentino estaba agonizando y hoy está muerto. Entre el armado de la fracasada «Provincias Unidas» y la cobardía de los gobernadores excepto Kicillof y algunos otros, la posibilidad de que surja un líder del interior enfrente todo lo que representa Milei, es una en un millón. Por el contrario, hay fuertes incentivos para ser obsecuentes del poder señorial. Lo grave de todo esto es que, en caso que el gobierno se cierre y se convierta en un poder cada vez más hegemónico y autoritario, generalmente, las oposiciones más serias, sobre todo, en países «federales»» como Argentina, se empiezan a construir desde la periferia o el interior del interior. Si no hay enfrente de Milei, salvando distancias de todo tipo, «un Urquiza», con «cojones» que genuinamente se levante o rebele, habrá LLA para rato.

9. Está claro que el peronismo debe poner las barbas en remojo. No fue suficiente la unidad y es inútil discutir obre lo procedimental como el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses. Hay razones de fondo para entender por qué se pierde, del lado de enfrente -a eso me dedico en el punto 10- pero también endógenas, del propio movimiento. Una cuestión pendiente es el liderazgo de CFK. Desde 2011 no ganó más cuando estuvo en juego su nombre, es decir, hace rato, que su liderazgo ha perdido legitimidad popular. Dos, es muy egoísta y se le nota demasiado, le interesa más preservar su «Pyme política-familiar» que el partido en sí mismo. Tres, no tiene la suficiente visión para advertir que es su propio ahijado político, Axel Kicillof quien necesita de autonomía y vuelo propio, porque es él quien encabeza las encuestas del espacio pero además cuenta con las credenciales de personalidad, vocación y amplitud como para encarar la patriada de dentro de un bienio. Si esto no se dirime de manera civilizada y armónica, la desunión conducirá al peronismo a una derrota segura y tal vez, hasta irreversible en términos de destino político. Algo parecido al PRI mexicano.

10. Ahora sí, darnos la idea de lo poderoso que es el entramado que está detrás de Milei, sea éste su títere, al estilo de Zelensky en Ucrania o, su ariete frontal. Más allá de los intereses históricos angloamericanos sumados a los israelíes de Netanyahu y Jabad, a los que ya nos hemos dedicado, está claro que el momento actual de reinado del tecnofeudalismo a nivel global, coloca a la oposición a dilemas inéditos. No es fácil combatir a un conglomerado de voluntades e intereses diversos sostenidos y fundamentados de una manera no democrática,  ni institucionalizada tradicional, con técnicas de manipulación de consumo de masas,  nunca vistas. Eso debe generar formas del otro lado que las combatan en los mismos  términos o hasta más novedosos. Sobre todo, siendo creativos y serios en función de un programa de gestión de gobierno y de proyecto de país, que supere con creces el mensaje simplista del «hay que frenar a Milei». 

No es imposible ganarles pero hay que despertarse y accionar.

NOTA PARA RBC EN IDIOMA RUSO

SOBRE KENNEDY JR, TRUMP Y MILEI

El periodista Pedro Guberman, para su Radio Galáctica, me hizo una nota a propósito de un artículo que escribí en Infobae sobre los problemas de salud de la población norteamericana y las propuestas de políticas innovadoras del nuevo Secretario del Area de la Administración Trump, Robert F. Kennedy Jr.

Sin embargo, luego, la conversación giró hacia temas de política internacional.

En la parte final, hablamos de la inserción mundial de la Argentina de Milei y sus errores de percepción.

Aquí tienen el detalle de la misma.

TRUMP 2.0: 10 PUNTOS

1. Podemos preguntarnos si esta versión de Trump es la misma impotencia de su primer mandato, donde sobraron los tweets y poca gestión, porque hubo un mix de mucha resistencia y contradicciones propias y por lo tanto, ningún cambio, o si esta vez, viene en serio, una nueva era en EEUU -y el mundo-.

2. Hay novedades esta vez, que le juegan a favor. Fracasó Biden, sobre todo por la inflación y el costo de las guerras innecesarias. El «Deep State«, si lo hay, puso todo de sí entre 2020 y 2024 y fracasó. El triunfo de Trump esta vez fue rotundo: no necesitó a los hackers rusos ni nada que se le parezca. Pero ahora tiene como aliados a los señores feudales «tecno» como Bezos, Zuckerberg y Musk, entre otros, que lo necesitan para competir contra China.

3. En Estados Unidos, dependiendo de la profundidad de sus cambios prometidos, puede ser un «giro reaganiano», un nuevo ímpetu ánimo que les devuelva la grandeza perdida o, simplemente, lo contrario: más polarización, más violencia -innecesaria- y por ende, mayor debilidad presidencial, a pesar de los gestos. Si es este último el escenario, podemos esperar lo peor para el país que fue el más poderoso de la Tierra durante la mitad del siglo XX y parte de éste: separatismo, disgregación, explosión social, etc. Parecido a la ex URSS. En decadencia parece ya estar o, al menos, en una transición de cierto declive.

4. Hay una tercera opción. La medianía, lo cual, parece ser similar a un fracaso, sobre todo personal. Para un megalómano como Trump, es muy poco si no lograr torcer el rumbo de un liderazgo chino pero mucho más, si la sociedad norteamericana no mejora en todo sentido, desde su calidad de vida o bienestar hasta el orgullo de ser parte de un país grandioso, donde el «American Dream» vuelva a ser realidad y no una ficción lejana.

5. Europa se verá en problemas si Trump avanza con la paz en Ucrania, si patrocina gobiernos de derecha afines y deja huérfana a la OTAN. Pero si no lo hace, la relación también será tensa porque las dificultades en el vínculo estarán a la orden del día. La moralidad de unos y otros es muy diferente. Geopolíticamente, tanto seguidismo bajo el ala de Washington le costó muy caro. Axiológicamente, la apuesta a un mundo liberal y progresista como el de 1992, parece hoy llegar a su fin, producto de las propias torpezas. Europeas, no de los chinos o los americanos o los rusos.

6. Los chinos se frotan las manos porque dudan que Trump puede hacer lo que prometió. El mundo no occidental espera confiado su oportunidad histórica. América Latina debiera estar allí pero en estas tierras, sólo Lula «la ve», diría Milei. Este apostó como Menem, antes con otro mundo, ser obsecuente de Estados Unidos, a cualquier costo. Dudo mucho que tengamos algún beneficio. Tampoco lo sería si lográramos algo.

7. Los rusos tienen su sed de venganza saciada. Les hace recordar su momento yeltsinista. El sueño de llegar a Marte ni siquiera los convence. Como románticos que son, prefieren seguir apostando a la Estación Internacional. Más terrenales, tampoco se ilusionan con las promesas de paz en Ucrania.

8. Problemas y mayor incomodidad veo en la relación con México. Para Scheinbaum será todo un reto, como Presidenta de ese país y como mujer, hallar el contraste más inteligente con el nuevo ocupante de la Casa Blanca. Recuerdo siempre a Huntington cuando decía que los mexicanos algún día recuperará en paz, todo lo que los americanos le conquistaron. Llegará ese día pronto? se acelerará la espera con Trump?

9. En gestión interna, algunas fichas le pongo a Kennedy Jr. Puede haber un cambio revolucionario allí si tiene éxito su MAHA. Al resto del gabinete, le veo pocas luces. Es casi una monarquía -plebiscitada-.

10. Malas noticias para los liberales del mundo. No es una era favorable. Ni para las democracias como aventuraba Levitsky ni para el intercambio comercial y cultural. El «Camino de Servidumbre» a lo Hayek, se tejió hace décadas, como antes de 1933. El proteccionismo no desapareció, los intelectuales abdicaron su responsabilidad docente, los liderazgos fuertes pero responsables murieron y no tuvieron reemplazo. Occidente olvidó sus valores. Discutir conservadorismo versus agenda woke es empobrecedor. La manipulación tecnológica y la promesa fácil típica de los demagogos, serán moneda corriente, con sociedades cada vez más idiotizadas. Ojalá las guerras no terminen sepultando los pocos valores que quedan de manera residual. Quizás sólo el comercio del mundo no occidental nos salve.

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN DE NORTE A NORTE

MI ARTICULO SOBRE KENNEDY JR. EN INFOBAE

CABA, OTOÑO 2024

Por estas semanas post mitad de marzo pero hace cuatro años atrás, el entonces Alberto Fernández decretaba el cierre el país a vuelos internacionales en el marco del ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), dedicado a «prevenir» la expansión del Covid-19 en el territorio nacional. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) viviría el encierro como ninguna otra urbe del país, de manera asfixiante y traumática, aunque en relativa calma, lo cual demostraba que la supuesta rebeldía del porteño se había perdido en «los meandros de la historia». Nada ya sería igual a partir de esos meses aciagos de cuarentena. Nuestras vidas personales, la del país y el mundo entero tampoco.

En estos días, con una Presidencia original diferente, ungida tal vez por aquellas jornadas, en el contexto del encierro, CABA vive otras realidades aunque derivadas de aquella nefasta experiencia. Periodistas otrora disonantes como Feinmann, Trebucq y Viale, catapultados a «voceros» del actual oficialismo, incluyendo a Adorni quien ostenta el título y cargo de manera formal; una población degradada en su forma de vivir día a día, tanto en el plano laboral como educativo, multiplicando su capacidad de supervivencia; una desigualdad extrema, palpable en las calles o, como me ocurrió el lunes pasado, yendo a una charla en el CARI, en el subte mismo.

De cada 10 (diez) personas, 4 (cuatro) esquivaban los molinetes, ante la mirada indiferente de los boleteros, sin siquiera personal policial en las estaciones. Gente de clase media mal o sub-alimentada, comiendo mientras caminaba o corría, chocolates comprados en un maxiquiosco; cada vez más personas revolviendo la basura, cada vez más cartoneros, cada vez más mendigos durmiendo en las calles o cajeros de bancos privados o públicos; cada vez más individuos asistiendo a los templos católicos para pedir un plato de comida o ropa. Afuera, en apenas 2 (dos) horas, «las fuerzas del cielo» desatarían un furioso temporal de lluvia y viento, de diferente intensidad, durante 3 (tres) días consecutivos, inundando barrios pudientes de CABA, como antes de las grandes obras anunciadas por Mauricio Macri -con su famoso grito de campaña de 2015 «esta ciudad no se inunda más»!!!! Todos imaginábamos una multiplicación de los mosquitos que asolaron los «Buenos Aires» desde noviembre pasado, a partir de su procreación en las múltiples fuentes de agua de la ciudad, provocando más y más casos de «dengue», el nuevo pánico que asola a los porteños.

La paz, el sol y la temperatura otoñal llegaron el jueves 21 y con ellos, la posibilidad de reformular una vez más, nuestras vidas, reescribirlas, dotarlas de otras esperanzas, cualquiera sean las señales en dirección contraria.

SEMINARIO SOBRE LA POLITICA EXTERIOR DE JAVIER MILEI

Zoom dividido en tres partes, que hicíéramos hace un mes, con Darío Mengucci, ex Cónsul en Shanghai (China).

MI NOTA EN EL RIAC DE MOSCU, SOBRE EL FUTURO DEL MERCOSUR

DE RACIONALIDADES Y NO TANTO

Por la restricción externa que tenemos como país, al estar muy distante de los grandes centros mundiales del poder y el desarrollo, o simplemente, por otras razones, las ideas novedosas llegan a estas costas aunque tardíamente. Pero eso no es lo peor. Permanecen en el tiempo y son una y otra vez aplicadas. Por supuesto, con resultado erróneo.

Es el caso de la llamada «Rational Choice» (Elección Racional), teoría política emanada del mundo económico, con una metodología individualista. Según la misma, los individuos cada vez que toman decisiones, lo hacen siguiendo una ecuación de costo-beneficio. Esta postura puede emplearse en el ámbito de la política electoral, intentando explicar la conducta de los votantes, pero también desde la lógica del gasto público, es decir cómo ciertos sectores (políticos, empleados y grupos de interés, incluyendo empresarios) tratan de beneficiarse a expensas del bien común, aún expresándose a favor de él. Por último, y éste es el capítulo que aquí nos interesa, la lógica de la acción colectiva -así se llama también el libro homónimo del economista y sociólogo Mancur Olson, o sea, la posibilidad de adherir o no a reclamos laborales, en forma de huelgas o piquetes sindicales, incluso manifestaciones políticas. En cualquier caso, el votante, el contribuyente o el manifestante, siempre se ven en la disyuntiva de votar o elegir o asistir o no a una protesta según le convenga o no, a él en particular. Podría inclinar la balanza a favor, si recibe incentivos selectivos (subsidios o favores especiales) por parte del Estado, para decidirse de manera positiva.

Esta teoría tuvo su momento de gloria, en los ochenta y durante alguna parte de los noventa, en el mundo desarrollado, durante las políticas privatizadoras de Margaret Thatcher y otros gobiernos reformistas como el de Reagan en EEUU o Mulroney en Canadá. es más. La amenaza de cortar servicios o subsidios, desalentó a muchos antirreformistas a sumarse a eventos de oposición a dichas políticas tan agresivas.

Con el tiempo, se comprobó que dicho accionar de unos y otros, podía explicarse de manera más compleja. Podía ser válido en algún punto, el argumento individualista, pero quedaba afuera el análisis de todo aquello que escapa precisamente a la esfera del cálculo individual ahistórico. La razón es sólo una variable a tener en cuenta. Juegan las emociones, incluso el sinsentido, la decisión de preservar el sentido de comunidad o vecindad       («sentirse parte de»), superar el anonimato, el orgullo propio, la dignidad quebrada, como queda dicho, la historia, los antecedentes, etc. La amenaza de perder el empleo de toda una vida, de suprimir el horizonte para siempre, la angustia por el vaciamiento de un pueblo, fueron sensaciones reales que se vivieron en casi todo el Reino Unido  bajo una «democracia» -o en la Chile de Pinochet, bajo una dictadura- y todo ello se conjugó para que en ciertos casos, la lógica individualista efectivamente predominase pero en otros, como en la reforma del NHS (Sistema Nacional de Salud), a la que se opusieron básicamente, mujeres, es decir, las enfermeras, primó la oposición y el rechazo colectivos, bajo parámetros no racionales. Había una historia que defender y se la defendió en las calles. Finalmente, las «nurseries» parecieron tener más cojones que los mineros británicos.

Argentina debiera aprender estas lecciones de la historia. Pero ayer, la Ministra de Capital Humano, quien afirma admirar a Gary Becker, a quien conocí a inicios de los noventa por una charla que brindó en la Fundación Libertad de Rosario exponiendo sobre la conveniencia económica o no de casarse o tener hijos, amenazó con cortar subsidios y planes sociales a quien concurra mañana a la marcha piquetera opositora, primer test político-sindical al que se expone la Presidencia Milei. La Ministra usa el herramental teórico racionalista pero claro, también arriesga una respuesta que no preve. A veces, los actores sociales van a una protesta por tradición, por historia -aprenden de ella y está incluido allí el 2001- y hasta perciben: si en tal sentido, olfatean que el gobierno está débil, aún con la amenaza sobre sus cabezas de una eventual represión, concurrirán, no obstante cualquiera sea el castigo o desincentivo económico que imponga el gobierno.

Sólo la lluvia de mañana puede desalentar a muchos a concurrir y así, el gobierno podrá sortear el primer gran desafío a su gestión.

Párrafo final para Olson, quien contribuyó a mi formación e influyó notablemente en mis análisis políticos. El, como todo teórico, escribió en un contexto histórico. Cuando escribió su libro, tenía en mente obsesivamente criticar el «Proletarios del mundo, uníos»de Carlos Marx, es decir, la disposición de ir a una huelga o tomar una empresa con otros camaradas, sólo por el hecho de la ideología colectivista que nos motiva. Allí apuntó con su teoría racionalista. No tuvo en cuenta otras situaciones ni la totalidad de los eventos que pudieran inducir a conductas no necesariamente racionales. Tampoco le interesaban. Como buen científico, se conformaba con poco -pero útil-.

MILEI-MASLATON: EL QUIEBRE

En las últimas semanas, Javier Milei cometió todo tipo de dislates discursivos y logísticos y descendió notoriamente en las encuestas. Justificar la venta ilegal de órganos -prohibida en todo el mundo-, la libre portación de armas -en un país como éste, con una insuficiente madurez educativa- y organizar actos hace un par de semanas, en el conurbano bonaerense (Gerli) y hoy, en Córdoba Capital, con «derecho de admisión», que fueron sendos fiascos, por la poca o nula masividad, fueron sólo algunos de dichos errores. Producto de ellos, ante una opinión pública hipersensible, de pronto, el otrora»León» de hace unos meses, se transformó en un «gatito» inofensivo.

Bajo el influjo de su hermana «demasiado afín», haciendo «buenas migas» con el ex «armador» de Domingo Cavallo en 1999,  Carlos Kikuchi, de origen japonés, un periodista -más RRPP que lo anterior-,  Milei centralizó en ellos toda la «campaña», desplazando al eje protoperonista de «La Libertad Avanza», es decir, la dupla de los legisladores porteños Eugenio Casielles y Ramiro Marra más el abogado bitcoinero y ex concejal, autopercibido «puntero gratuito» Carlos Maslatón y los «twiteros».

Desde estas páginas hemos sido particularmente críticos con todo esta estructura que nunca fue tal o, que en todo caso, fue demasiado monárquica y verticalista pero desorganizada, lo cual le hizo perder a Milei, desde setiembre de 2021, debates televisivos, puntos esenciales en la elección legislativa de noviembre y el alejamiento definitivo del centro electoral, esencial para aspirar al ballotage de 2023. Tal «derechización» de Milei, bastante incoherente por cierto, al embanderarse el diputado en febrero de este año con la causa de Ucrania, se vio rematada con dos decisiones de la dupla Karina Milei-Kikuchi: una, el armado nacional bajo el viejo Partido Demócrata (de tinte rancio conservador aunque de dudosos papeles en regla) y otra, la formación de alianzas con partidos provinciales, que actuaron como satelitales durante la dictadura militar, por ejemplo, el bussismo tucumano.

Semejante desprecio de Milei por la tradición liberal -pero también por la libertaria, a la que siempre usó con bastante ignorancia- no pudo disimularse aunque la familia Benegas Lynch, de prosapia en el liberalismo argentino, pero demasiado antiperonista y pro-Juntos por el Cambio, lo bendijera. Con el tiempo, lo que veíamos hace meses respecto a una radicalización de los entusiastas por el diputado -bastante poco laborioso en ese rol-, se fue confirmando tristemente. Asesorado por el idóneo sin título universitario alguno, el gay Alvaro Zicarelli, su apoyo reciente al perdedor de la elección presidencial colombiana, un anciano dirigente misógino, violento y realmente populista, sumado al show conservador montado en Brasil, al lado del hijo de Bolsonaro -cuyo padre marcha segundo cómodo en las encuestas para el comicio de octubre-, no hizo más que coronar tal derrotero frustrante.

Tras su viaje en abril-mayo pasado, junto al ex Embajador Mariano Caucino, por Israel, Armenia, Georgia y Rusia, Carlos Maslatón ha decidido enfrentarlo. Conocedor de todos sus secretos -y sus trampas- el ex dirigente de la Ucede y UPAU en los ochenta, creador del estilo «barrani», el gran rebelde de la cuarentena de 2020 y que se jugara por la causa rusa como ningún dirigente político en la Argentina, ha resuelto pedirle internas, intentando que recapacite y se aleje del nepotismo. Lo veo improbable pero si de algo estoy seguro es que el lugar de «antisistema» que Milei ocupó coyunturalmente, hoy está vacante y seguirá así si nadie puede erigirse en la figura que canalice el malestar latente del argentino medio.

Será Maslatón quien lo ocupe? Anticambiemita y enemigo de los radicales desde hace 4 décadas, aunque nada «gorila» ( o sea, antiperonista), posee a su favor, la cuota de realismo político y experiencia organizativa de la que carece el 90 % de los políticos que aspiran a representar las ideas liberales y/o libertarias.

Encuentro casual con Maslatón en el Edificio Kavanagh, CABA, diciembre de 2021.

De seguro, si fuera él, tendrá que exigir y autoexigirse el cumplimiento de varias condiciones. Insisto en el punto: si deseara hacerlo. Porque será clave corregir el error básico de Milei: éste jamás prestó atención a la necesaria institucionalización y nacionalización de una estructura partidaria única y novedosa en el escenario político, incluyendo por qué no a José Luis Espert, que lo proyecte de manera competitiva de cara al 2023. Aún hay tiempo.

Cena con Maslatón y mi amigo Julio Nieto, CABA, enero de 2021.

Aquí la nota que le dio a Julio anticipando su interés por candidatearse hace más de un año, en el cual, incluso se animó a hablar de Maradona y el amor a la patria, entre tantos tópicos abordados.

UN LEON CONFUNDIDO

Dos o tres golpes de efecto de una persona sanguínea y carismática sobre una sociedad anestesiada, perdida, sin rumbo pero sobre frustrada, desencantada, pueden servir para que ésta quede deslumbrada y lo siga sin cuestionamiento alguno.

Inaugurando su gira nacional como diputado, con clases de Economía, que apenas lo son, apelando a shows que se parecen más a los de un rockero que a los de un político, mediados por influencers de opacos y hasta nulos pergaminos académicos, Javier Milei vive ese momento de fama. Las encuestas le dan excelentes números en vistas al 2023 y en cada Provincia que estará, seguramente, llenará plazas o parques.

Se disimularán así, errores no forzados de la campaña electoral como la derrota del debate legislativo de CABA, los ataques de furia en una charla en Montevideo o el desborde del supuesto agente de seguridad en el festejo del Luna Park. Incluso la rara percepción popular del sorteo de su dieta, a todas luces, un acto demagógico de baja estofa pero que para los Millennials ingenuos, jóvenes aturdidos y adultos buscadores de salvación material inmediata, pudo ser una bisagra en la política argentina, más allá de que como investigó el especialista en informática Javier Smaldone, puede ocultar una vil operatoria de venta ilegal de datos personales. Es que «todo vale» en un momento así, de euforia, de exaltación, hasta de clímax: la gente se enceguece con esta figura y eso le dará una cierta impunidad que se agrega al endiosamiento que ya hacen de su personalidad.

Lo que sería una buena noticia para el liberalismo argentino, en realidad, tal vez, no lo sea. Un entorno que lo rodea, bastante mediocre y pletórico en obsecuencia y adulación al nuevo «Mesías»; un misticismo que se difunde incluso en Twitter -su red preferida para satisfacer su irrefrenable vocación egocéntrica, narcisista y nada sensible-, que tal vez, encubre la red de negocios de sus adláteres, el siniestro dirigente sionista Maslatón y el financista  Marra -hoy legislador porteño-; un armado político que no tiene nada como tal, porque se nutre de mucho personalismo, influencers y sellos partidarios de oscura procedencia (UNITE, el partido de un kiosquero rosarino de diarios y ex concejal, PAC, la agrupación de ex policías y un Partido Libertario que es un «cóctel» de personajes ignotos, aunque todos peleados entre sí).

Es que además de mantener dudas sobre la falta de equilibrio emocional de Milei, que lo convierte en poco apto para desempeñar un rol ejecutivo, de un país anómico como Argentina, hay también mucho por advertir, en materia ideológica. El aspirante a león de la jauría, tiene confusiones ideológicas estridentes, de envergadura, no menores para alguien que se precia venir del mundo académico -apenas de paso, si lo sabrá su padrino Eurnekian-.

Dice que el impuesto es un robo sin entender que es la única forma de financiamiento de un Estado, que él, como anarcocapitalista -como el hijo de Milton Friedman– aborrece pero que es preferible a emitir moneda o pedir crédito interno o externo. Ignorando defensas tales como las de Adam Smith, Tocqueville y Sarmiento, entre tantos, defenestra a la educación pública lo cual puede ser comprensible considerando el estado de deterioro de la misma y la situación social general de Argentina, pero no toma conciencia que este país encontró la senda del progreso una vez, de la mano de dicha escuela sarmientina. Además, el esquema de vouchers (subsidio a la demanda) que él mismo propone -aunque muchos lo hicieran ya mientras él se dedicaba al fútbol profesional hace 3 décadas-, es un mecanismo de financiación pública, medida por alumno/a, sin privilegiar a la escuela privada, que allí perdería su razón de ser. Finalmente, la eliminación del Banco Central puede ser popularmente contrastante con el pasado y presente de destrucción de la moneda en el país, pero no es nada realista si se cree que la inflación desaparecerá producto de ello. Mientras continúe un nivel de gasto público infinanciable, la fórmula mileirista, aplicada en otros contextos históricos y geográficos, mucho más fáciles que el nacional, es absurda y hasta podría generar carcajadas en un café imaginario con economistas de la Escuela Austríaca, monetaristas-Public Choice a lo Buchanan y fiscalistas a lo Musgrave.

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EL CHUPETE DE LOS ARGENTINOS

El chupete cumple una función para los recién nacidos: la de succión. Sólo ellos saben cómo los calma, cómo los relaja, cómo les genera cierta dosis de placer. Pero es un mero paliativo, incluso para padres ansiosos o presionados ante el nuevo hijo. Ese calmante transitorio no es solución de los problemas de gases, cólicos o dentadura, que sí intranquilizan al niño. En todo caso, forma parte de los nuevos problemas que arrastra la vida en su fase inicial. El chupete en exceso, puede ocasionar problemas de dentadura a futuro, pero lo más grave, puede agradar su dependencia y hasta generar retraso en el habla, cuando no, otras dificultades.

Incapaces de lidiar con sus problemas estructurales, así como las personas, inmaduras o no, las sociedades también pueden emplear paliativos para sus dramas existenciales, a modo de «chupetes». Argentina parece no estar exenta de obrar o imitar semejantes conductas.

Nadie parece ya recordar el triunfo de la oposición parlamentaria del setiembre y noviembre pasados. Se han licuado sus efectos por virtudes ajenas (mediáticas, del oficialismo kirchnerista) pero sobre todo por errores propios. Primero, lejos de las promesas de campaña, ayudaron a reelegir como Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, a Sergio Massa. Luego, votaron nuevos impuestos, perdiendo votaciones por ausencia de diputados propios y finalmente, aprobaron reelecciones de intendentes bonaerenses y hasta la legalización de juegos online en Provincias. Es decir, se comportaron como integrantes de una verdadera «casta política». Sí, idénticamente al relato del flamante diputado nacional Javier Milei.

la genial caricatura de mi amigo, el sociólogo Dr. Matías Giletta

Pero claro, éste, ya que le gustan tanto las citas bíblicas, tampoco puede «arrojar la primera piedra». A poco de andar en el ruedo legislativo, desbarrancó. Se vacunó fallándole a los muchos «antivacunas» seducidos por su discurso. Cobró su dieta en lugar de donarla, tal cual lo también prometido. Nombró como secretaria del minibloque parlamentario, a una joven sin antecedentes, más que mostrar su cuerpo en Instagram. Se ausentó en la primera reunión de Comisión de Presupuesto, aduciendo no haber sido invitado mientras realizaba un acto político -disfrazado de «clase de Economía»- en Rosario. Mientras muchos en el interior esperaban una institucionalización seria de su armado partidario nacional, sorprendió ungiendo «gatos»  al frente de esos actos en las Provincias, por encima de dirigentes que habían estado esperándolo ilusionados con su llegada novedosa a la política.

Como si todo ello fuera poco, para completar esta secuencia de errores no forzados, de un advenedizo de la política que se precia de ser presidenciable, mal asesorado por su entorno de oportunistas, «amigas de la cama» e influencers, cuya lealtad está por verse, rompió lazos con José Luis Espert, el otro gran dirigente liberal que lo invitó hace un año y pico a ingresar a la arena política.

Todo lo que el economista apadrinado por el legendario empresario Eurnekian ha denostado en los demás, lo está promoviendo en su propio círculo de amigos y acciones.

Lo expresado me lleva a concluir que Milei puede estar convirtiéndose en un nuevo «chupete» colectivo de los argentinos. Sin relativizar el peso de las ideas liberal-libertarias, cuando uno piensa en ese cúmulo de decisiones mal ejecutadas, de manera improvisada y sin lógica alguna, que aún él hoy puede defender, porque no estamos habituados a ver combatir a esa «casta», queda claro que es difícil que Milei asome como algo demasiado novedoso en un país tan conservador. Lo más probable es que sea una muestra más de un producto con contenido viejo en un frasco inédito. Cabe preguntarse por ejemplo, dónde estaba Milei en las últimas dos décadas. No es un joven de 20 o 30 años, tiene 51 ya. Qué le impidió actuar antes en política?

Miremos por ejemplo, sus seguidores. Ellos, jóvenes, provenientes de familias deshechas o ensambladas, con padres ausentes o madres omnipresentes, lo apoyan porque se identifican con él, quien también sufriera violencia doméstica, como ellos. No es que han logrado escapar a un supuesto «adoctrinamiento» educativo o tienen acceso a las NTICs y por eso saben quién es Mises o Hayek, sin leer siquiera un libro físico de ellos, como suele repetir el propio Milei. La causa de tal apoyo es más profunda y por ende, más compleja. Milei es para ellos, un guía espiritual, hasta una proyección, de sus propias penurias personales. Pobremente educados en todo caso, incluso en reglas mínimas de urbanidad, en nada se parece esta juventud a la liberal de los ochenta, proveniente de familias consolidadas y de aceptable nivel económico y educativo. Son chicos de bajísima autoestima, para quienes los gritos de Milei, son sus propios gritos de «libertad» contra sus padres que no tuvieron, contra su entorno conurbanizado, rodeados de drogas, fracaso, destrucción, muerte. Para ellos, la palabra «libertad» es un atajo, para salir de ese horrible mundo, no una elección racional.

Milei no deja de ser un consolador, un calmante. Es sorprendente pero su propio grito sacía la sed de bronca de los enardecidos, como él mismo contra su pasado infantil. Hace las veces de un «chupete societal». Dependerá de él y nada más que él, transformarse en alguien que ayude a reconstruir la Argentina, bajo otros parámetros de mayor sustancia.

Claro, tal vez, le estemos pidiendo demasiado en función del drama que él mismo vivió y del cual no parece querer salir, con ayuda profesional, sino con misticismo, mala contención familiar y entorno donde sobran «los amigos del campeón». Tal vez, vamos camino, a pesar de que llene plazas en todo el país, durante el 2022, a ver otra decepción, como lo fueron Alfonsín, De La Rúa y Macri. A veces, es mejor criarse sin chupete y dejar que gobiernen los sátrapas que nos gobiernan antes que persistir en las decepciones. La terapia puede ser peor que la enfermedad: la frustración puede conducir a la violencia.

Mientras tanto, sigamos como sociedad jugando como bebés que ya no lo somos. O como «corderos», como le gusta repetir a Milei, supuesto gran León. Algún día -o no-, como enseñaban los estoicos, asumiremos que la escalera se termina escalón por escalón, con la virtud de la paciencia, incluso golpeándonos, sin siquiera paliativos que nos distraigan del objetivo.

EL ABRAZO DEL OSO

La frase del título de esta nota tiene una connotación especial. Trae a colación una referencia innegable, típica de la Guerra Fría, cuando se decía en tiempos de la «détente» o distensión entre americanos y soviéticos que el «Oso» (nominando así a la vieja URSS), aprovechando esa «ventana de oportunidad», podría en cualquier momento seducir, envolver y hasta asfixiar a Europa Occidental, influida por los «cantos de sirena» pacifistas antinucleares. El objetivo era dividir el frente occidental, rompiendo la alianza de postguerra con Estados Unidos. La URSS así lograría ganar la Guerra Fría, sin disparar un sólo tiro. Sus propios errores de cálculo más tarde, como la invasión a Afganistán en 1979, contribuyeron a su posterior caída, varios años después.

Claro, nadie vio en ese momento el intento -frustrado- del Oso.

Apelo a la metáfora comunista/anticomunista porque viene como «anillo al dedo» para mi análisis político de hoy. Anoche, habiendo llegado tarde al acto de Javier Milei en Rosario, claramente desganado, desentusiasmado, porque veía la peligrosa tendencia de un nuevo «abrazo del Oso» -esta vez vernáculo- que finalmente corroboré, desde hacía semanas, mis temores se hicieron realidad. Preadvertidos por uno u otro canal -hoy, en el reinado de las NTICs y las redes, eso es posible-, de que había gente -propia y externa- insatisfecha con el armado desde arriba y desde CABA, de ese acto, cuya identidad (acto político, evento social o clase), nunca quedó claro, la seguridad de Milei, conformada por los «Osos Gordos» del inefable Carlos Maslatón, el «Rasputín postmoderno» del nuevo diputado, se encargaron de diluir cualquier intento de sabotaje del acto.

Claro, quedó también en evidencia el formato especial de la obra y obviamente, los intérpretes de la misma. Una pléyade de actores de poca monta, los llamados influencers o you tubers; el despotricador serial «anticasta política» Maslatón y su esposa, que vive de la casta, como empleada del alcalde porteño Rodríguez Larreta y como si esto fuera poco, la hermana del propio Milei, llamada por el mismo, «El Jefe», lo cual revela que hasta el más genuino liberal, reconoce algún grado de autoridad y dependencia de alguien cercano? Mas un discurso largo, tedioso, que sólo levantaba aplausos con los gritos característicos de Milei. En el interín, «los otros liberales» Espert, Píparo y López Murphy, luchaban durante 9 horas, cuan gladiadores, contra las insólitas argumentaciones del Ministro de Economía Martín Guzmán.

Ahora bien, semejante despliegue populista, reivindicando explícitamente la presencia en las calles, versus la discusión presupuestaria en el Congreso, el ámbito institucional para el cual fue elegido Milei y para lo cual sí está preparado debidamente, denota parte del plan siniestro de Maslatón, un sórdido personaje de la política, de origen judío-sionista, simpatizante del peronismo, armador de una organización estudiantil liberal pero sobre todo, originariamente anticomunista y ex concejal de CABA por la Ucede oficialista (la alsogaraísta), la misma que se entregara como «prostituta» al menemismo en los ochenta. Esta vez, tras un largo receso de más de 2 décadas, donde amasara una enorme fortuna con las criptomonedas o bitcoins, parece estar intentando lo mismo que aquella vez: habiendo votado al kirchnerismo en 2019, para que no gane Juntos por el Cambio, por su supuesto carácter socialdemócrata, Maslatón le hace creer a propios y extraños, que esa jugada le permitió a Milei crecer exponencialmente por encima de todo y todos, siendo «la real oposición a la casta», reproduciendo el modelo de organización política movimientista que creara el General Perón en contra del esquema típicamente europeo institucionalista de «comités de notables».

Ese modelo supone, como me dijera explícitamente el legislador porteño lavagnista -hoy mileirista- Ramiro Marra, que mientras «todos tributemos a Milei» -erigido en un gran Zar -endeble emocionalmente por cierto-, puede haber multiplicidad de grupos «armando» en el interior del país, eligiendo fundamentalmente figuras mediáticas y hasta verdaderos/as «paracaidistas», siempre y cuando agraden al Gran Jefe -o a su Jefa-.

Lo visto y lo afirmado, reproducen una vez más, una Argentina que se niega a morir. Bajo el formato de novedad, con la excusa perfecta de que la política nacional es el barro en estado puro, emergen líderes que dicen representar lo original, lo impoluto, lo diferente, incluso encarnando ideas, como las liberales -o libertarias aunque en clave demasiado «paleo», conservadora o derechista-. El problema es que ellos mismos a medida que se van desprendiendo de viejos socios (como Espert o Rosales, supuestos «traidores» hoy a los ojos de este Milei versión rockstar 2.0), empiezan a rodearse y dejarse influir por nuevos oportunistas mediocres y adulones, que no trepidan en sumar sus «aportes» aprovechando su popularidad en likes o vistas de Twitter o Instagram.

Maslatón como un titiritero, logra como un sesentón fracasado, embaucar a millones de jóvenes embrutecidos o analfabetizados pero fanatizados conocedores de las redes y los bitcoins, pero sobre todo, al «León de la jauría», aprovechándose de su debilidad emocional -por viejos traumas infantiles- de éste. Resulta llamativo -aunque no tanto-, que para desequilibrar a esta sociedad anestesiada, los argentinos hayan tenido que recurrir a un verdaderamente desequilibrado como Milei. 

Un Milei que psicológicamente, está lejos hoy del que era hace meses, por ejemplo en marzo pasado. Afable, simpático, siempre prestándose a una selfie, el de hoy luce malhumorado, exigido, nervioso, tal como se lo vio en el debate de candidatos en octubre.

Si esta historia termina bien o mal para el país, dependerá de nosotros. De los que aún creemos que el Congreso es una institución en la que pueden y no deben calentarse las sillas; de quienes concebimos que hay formas no populistas de no renovar la política; de los que pensamos que entre la mirada corta o miope que tienen algunos porteños digitando referentes y la nada misma, hay alternativas locales, federales, de reclutamiento o emergencia de nuevos liderazgos más democráticos.

Será, si triunfamos, la única posibilidad de resistir o ahuyentar al Oso. De lo contrario, aumentará el desaliento, insistirá en destruirnos y con ello, a la propia nación. Pero lo peor es que llevará al propio suicidio político a Javier Milei.