UNA DECENA DE TOPICOS PARA ANALIZAR UN TRIUNFO INESPERADO

………..de Milei en las legislativas de medio término el domingo pasado.

1. Triunfo sorpresivo y sorprendente. Por el impacto sobre los propios protagonistas que como máximo esperaban un empate técnico o una derrota honrosa, no más de 4 puntos de diferencia. Por la magnitud odada por la diferencia que finalmente «La Libertad Avanza» -LLA- sacó sobre el peronismo que todavía no puede reponerse anímicamente de la derrota, sobre todo, aquellos «propios» que lo votaron. Porque no dudo, como lo diré después, que algunos que se dicen propios, lo traicionaron.

2. Si la derrota del 7S en PBA fue «una bendición» como dice Milei, por su carácter aleccionador, este triunfo es mérito de la estrategia de su «triángulo de hierro», conformado por Karina Milei y Santiago Caputo. Diría a priori que no. En todo caso, el factor clave fue la promesa de rescate norteamericana -Trump, Bessent y compañía-. Quince días previos donde «el país se iba al demonio» y sólo aquellos tweets del Secretario del Tesoro de Washington con el corolario de la visita a la capital imperial y la ansiada foto, fueron decisivos para torcer el ánimo de los que no fueron el 7S y esta vez sí y los que pudiendo votar a la oposición no se animaron para no ser cómplices de la temida supuesta caída del gobierno. Unos y otros cayeron en la hábilmente urdida telaraña de Trump. Una más? La fortuna, importante en un «Príncipe», diría Maquiavelo, estuvo del lado de Milei.

3. Tiene las manos libres para tener una segunda etapa de su gobierno con todo el «viento de cola»? Aparentemente. Pero dependerá de cuan creíble sea Washington. Si lo fuera, con un dólar quieto, esto se parece a «la paz de los cementerios» de 1995 a 1999 de Menem II. La macro lucirá reluciente, pero la micro quedará destrozada. la hegemonía está a la vuelta de la esquina, dadas las credenciales autocráticas de Milei.

5. La oposición. Milei jubiló a muchos políticos el domingo pasado. Alfonsín, Cachanosky, López Murphy, Carrió, hirió antes de nacer a novatos como Cúneo y Burlando y dejó apenas respirando a Lousteau. Acaba de disciplinar a una veintena de gobernadores en la Rosada excluyendo a Kicillof y alguno más. La justicia toma nota y en materia de medios, hasta C5N parece socialdemócrata domesticada, excepto Sylvestre, Rial, Borroni. La oposición  principal corre serios riesgos de autofagocitarse su la interna del peronismo entre CFK y Axel recrudece.

7. Mariano Grondona siempre recordaba que cuando vino «el aluvión zoológico del peronismo» en 1946, muchos de sus amigos aristócratas, dijeron en masa: «yo me voy a la estancia». Tal vez, hoy, personalmente,  haya que refugiarse en el interior del interior y esperar a que aclare o que el enemigo, como decía Napoleón empiece a cometer errores no forzados. La periferia sirve como nunca en estos momentos. Para recapacitar, para enfriar impulsos, para pensar con lucidez el mañana. Este, el tecnofeudalismo trumpista, con «títeres» como Milei o Zelensky,  es un enemigo poderoso por muchas razones. No se le podrá derrotar con las armas electorales convencionales.

8. El federalismo argentino estaba agonizando y hoy está muerto. Entre el armado de la fracasada «Provincias Unidas» y la cobardía de los gobernadores excepto Kicillof y algunos otros, la posibilidad de que surja un líder del interior enfrente todo lo que representa Milei, es una en un millón. Por el contrario, hay fuertes incentivos para ser obsecuentes del poder señorial. Lo grave de todo esto es que, en caso que el gobierno se cierre y se convierta en un poder cada vez más hegemónico y autoritario, generalmente, las oposiciones más serias, sobre todo, en países «federales»» como Argentina, se empiezan a construir desde la periferia o el interior del interior. Si no hay enfrente de Milei, salvando distancias de todo tipo, «un Urquiza», con «cojones» que genuinamente se levante o rebele, habrá LLA para rato.

9. Está claro que el peronismo debe poner las barbas en remojo. No fue suficiente la unidad y es inútil discutir obre lo procedimental como el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses. Hay razones de fondo para entender por qué se pierde, del lado de enfrente -a eso me dedico en el punto 10- pero también endógenas, del propio movimiento. Una cuestión pendiente es el liderazgo de CFK. Desde 2011 no ganó más cuando estuvo en juego su nombre, es decir, hace rato, que su liderazgo ha perdido legitimidad popular. Dos, es muy egoísta y se le nota demasiado, le interesa más preservar su «Pyme política-familiar» que el partido en sí mismo. Tres, no tiene la suficiente visión para advertir que es su propio ahijado político, Axel Kicillof quien necesita de autonomía y vuelo propio, porque es él quien encabeza las encuestas del espacio pero además cuenta con las credenciales de personalidad, vocación y amplitud como para encarar la patriada de dentro de un bienio. Si esto no se dirime de manera civilizada y armónica, la desunión conducirá al peronismo a una derrota segura y tal vez, hasta irreversible en términos de destino político. Algo parecido al PRI mexicano.

10. Ahora sí, darnos la idea de lo poderoso que es el entramado que está detrás de Milei, sea éste su títere, al estilo de Zelensky en Ucrania o, su ariete frontal. Más allá de los intereses históricos angloamericanos sumados a los israelíes de Netanyahu y Jabad, a los que ya nos hemos dedicado, está claro que el momento actual de reinado del tecnofeudalismo a nivel global, coloca a la oposición a dilemas inéditos. No es fácil combatir a un conglomerado de voluntades e intereses diversos sostenidos y fundamentados de una manera no democrática,  ni institucionalizada tradicional, con técnicas de manipulación de consumo de masas,  nunca vistas. Eso debe generar formas del otro lado que las combatan en los mismos  términos o hasta más novedosos. Sobre todo, siendo creativos y serios en función de un programa de gestión de gobierno y de proyecto de país, que supere con creces el mensaje simplista del «hay que frenar a Milei». 

No es imposible ganarles pero hay que despertarse y accionar.

NOTA PARA RBC EN IDIOMA RUSO

CHILE: EL «DICTADOR BENEVOLENTE», EL GATO Y EL RATON

No hay explicación válida del progreso y modernización chilena, sin subrayar el rol del General Pinochet. Cualquier alusión a los famosos «Chicago Boys«, los economistas monetaristas que pusieron los cimientos del plan económico de estabilización y crecimiento que inauguraría aquel primer período de gobierno dictatorial (1973-1982), o a sus colegas como Hernán Büchi Buc, quien lo remozaría con inusitado vigor, a partir de 1986 hasta diciembre de 1989, posibilitando esa recuperación, su propia candidatura a Presidente, no sería suficiente para entender aquel gran despegue, el mismo que sigue siendo modelo en Latinomérica, a pesar de las protestas de hace más de un año. El liderazgo de Pinochet, quizás inédito respecto a su larga profundidad, coherencia y convicción en torno a un modelo económico pro-mercado, algo raro en un militar latinoamericano prototípico, más proclive al industrialismo desarrollista, es la principal variable explicativa del «milagro chileno».

Pero además de esta faceta de modernizador a lo Lew Kwan Yew sudamericano, Pinochet era un «gallo» -como suele usarse en la jerga callejera chilena-, problemático en cuestiones como derechos humanos (DDHH). Su notorio y crudo autoritarismo, entendible no al estilo latinoamericano, dada la originalidad del profesionalismo prusiano de las FFAA chilenas, sólo justificable en función de la dura experiencia de la Unidad Popular (UP) allendista (1970-1973), no tiene parangón excepto con la dura y prolongada dictadura brasileña (1964-1982). Sin dudas, la dictadura pinochetista fue exitosa, por la performance macroeconómica pero también por la política social (jubilaciones, salud, educación y sobre todo, vivienda), tan contrastantes con su predecesora, la única experiencia socialista que llegó al poder vía elecciones en el mundo. Aún así, también mostraba sus logros por la eficacia con que enfrentó lo que Pinochet llamaba explícitamente, el desafío de «extirpar el cáncer marxista», incluso en contra de la propia Administración demócrata norteamericana de Jimmy Carter, resuelta a castigarlo por las violaciones de DDHH.

Tal eficacia, tan diferente al caso de las inoperantes y corruptas dictaduras militares argentinas, hasta pudo plasmarse institucionalmente. El pinochetismo no sólo se prestó a competir dos veces en sendos plebiscitos (1980 y 1988), el primero de ellos, victorioso por amplia mayoría pero sin registros electorales y el segundo de ellos, perdidoso aunque aceptando la derrota, a regañadientes y con la presión de Estados Unidos con Ronald Reagan a la cabeza. A través de la Constitución de 1980, planteó innovaciones institucionales, como un sistema electoral binominal para asegurarse la presencia de una sólida derecha opositora en el Congreso; nueve (9) senadores designados y vitalicios; Comandantes militares inamovibles; la prohibición legal de la actividad del Partido Comunista; una parte dogmática que defendía como ninguna otra Carta Magna moderna, la propiedad privada, etc., todas ellos, denominados como «enclaves autoritarios», que lograron sobrevivir a tres décadas de democracia.

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