26 AÑOS SIN FREDDIE MERCURY

Prefiero recordar a Mercury por su música, su voz, su liderazgo en Queen y su enorme despliegue físico en un escenario, que por el SIDA, su pareja al momento de morir, su origen africano en la ex colonia británica de Zanzíbar, su infancia en esa paradisíaca isla, donde se mezcla lo indio con lo persa. A diferencia de estos tiempos, donde la prensa amarilla se regodea con esos detalles y termina banalizando a los cantantes, los de mi generación que convivimos con las letras y canciones de Queen, la banda legendaria que lideraba Mercury, privilegiamos seguir atados o influidos por lo artístico, lo cultural pero sobre todo, la impronta y el legado de algunos que demostraron ser imprescindibles. Claramente, no hubo más Queen sin Mercury, no hubo más INXS sin Hutchence ni Police sin Sting. Eso demuestra que si bien, nadie es irremplazable en este planeta, una vez más, hay excepciones a tal regla.

Quedémonos con sus canciones, las personales y las de la banda británica. Yo me quedaré personalmente, con el recuerdo imborrable del primer recital al que fui en mi vida, el 6 de marzo de 1981, en el Estadio Mundialista de Rosario Central, en el barrio de Arroyito en la ciudad de Rosario, donde fui testigo del gran show de Queen en Argentina. Para los no memoriosos, éste se produjo casi un año antes del conflicto militar con los británicos por las Islas Malvinas, en ocasión de desatarse una absurda ola nacionalista cultural que censuraría a Queen y toda otra música británica de las radios argentinas, por varios meses.

Algunos minutos dedicados a su música, antes de terminar. Canciones que yo prefiero, seguramente no las más conocidas (no me gusta seguir a las manadas artísticas), tanto baladas como rockeras: ese arte de combinar géneros tan variados, pero con el sello de la voz inigualable de Mercury, es una de las grandes virtudes de esta gran banda histórica.”Who wants lo live forever” es una de las dos grandes canciones maravillosas de la película “Highlander”, sobre el amor eterno entre Connor (el personaje de Christopher Lambert) y Heather. “Show must go on” también en ese último tramo de la carrera de la banda, antes de la trágica desaparición de Mercury, es un culto a la actitud de sobreponerse a los golpes de la vida, a asumir el dolor de un amor fallido y hasta afrontar esos momentos, con una sonrisa.

Mercury -y Queen- produjeron entre otros milagros inéditos para estos tiempos de Maradona bolivariano y antiimperialista, qu el propio Diego, en la cumbre de su carrera en Boca campeón 1981, se declare uno de sus grandes fans y esa admiración se tradujo en esta foto, del gran 10, con la camiseta inglesa, a la que luego, despreciaría y humillaría en el Mundial de México en 1986.

Para los “Millennials” (por ejemplo, mis propios hijos), sugiero que vayan a ver, cada vez que puedan, los shows de “Reina Madre”, una excelente banda argentina de tributo a Queen.

Me despido con Queen y uno de sus recitales emblemáticos en el mítico Estadio londinense de Wembley, en 1986, con un Mercury auténtico: energía especial, histrionismo, carisma, dominio de las masas.

 

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva.
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