Tras los escándalos de Libra, fentanilo y ahora ANDIS, no iba a recorrer Milei junto a Espert el conurbano bonaerense como lo hacía gritando y portando una motosierra en 2023. Otermín, el Intendente de Lomas de Zamora, a la que visito cada quince días, en mis viajes a la Costa, le había advertido al Presidente que la bronca de la gente le impediría circular con la impunidad de antes.
Quedó evidenciado que una cosa es insultar o criticar tras un teclado encerrado entre cuatro paredes, «en la calle digital» y otra, muy diferente, exponerse al veredicto de un pueblo estafado y harto de tanta crueldad e injusticia, «en la calle física».

Los rostros de estos farsantes evidencia temor, ante los brócolis que caían sobre la caravana. Sí, brócolis, ni siquiera piedras. Como si ello fuera poco, la actitud de Espert, el mismo que desde hace seis años, reivindica hipócritamente al «sentido común», huyendo en moto y sin casco, demuestra lo vulgares y cobardes que son.

Pero lo peor es que les importa NADA. Si siguen así, enfrentando y provocando, el enojo crecerá exponencialmente y aunque parezca mentira, pueden terminar como los Mussolini o los Ceaucescu de la historia.
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