EL VATICANO EN LA SEMANA SANTA

Estos días, especiales de recogimiento para mil millones de católicos en todo el mundo pero también para el resto de cristianos, verán una vez más, concentrar la atención en la TV mundial, sobre Roma, el Coliseo, donde se desarrolla el Vía Crucis y el Vaticano, donde el Sábado Santo, el Papa Francisco (o Francesco en italiano, el argentino Cardenal Jorge Bergoglio) celebrará la Misa de Vigilia y el Domingo Santo, la Misa de la Pascua de Resurrección.

Precisamente, el Estado del Vaticano, es un país soberano, uno de los seis microestados europeos y el más pequeño del mundo, con una superficie de apenas 44 km cuadrados y unos 800 habitantes. Debe su existencia a los Estados Pontificios tras la independencia italiana en 1870 y el Tratado de Letrán, una verdadera “mancha” o “pecado original” de su nacimiento, firmado por “Il Duce” Benito Mussolini, en 1929, por el cual, Italia -y Roma- le cedieron su espacio para constituirse como Estado Soberano. De manera inesperada, tuvimos la fortuna de visitarlo, junto a Ekaterina, en ocasión de la santificación del también argentino y cordobés “Cura Brochero”, en octubre de 2016.

Alberga la Santa Sede, los edificios, residencias  y la burocracia vaticana, incluyendo unos 73 cardenales, unos 300 diplomáticos, más de 50 sacerdotes, hermanos religiosos y monjas y la Guardia Suiza, un centenar de soldados, en su totalidad varones, que se encargan de la seguridad del Vaticano. Este posee sus propios medios de comunicación, radio, TV y hasta su propio periódico, L’Obsservatore Romano y también su servicio telefónico, además de una red integrada de transporte, ligada a Roma y hasta un helipuerto. Se puede llegar a él, a través de líneas de colectivo urbano de la propia ciudad de Roma.

El Vaticano, es el único país del mundo donde no existe el voto femenino y carece de relaciones diplomáticas con China, Corea del Norte, Vietnam y Arabia Saudita.

Lejos de la mitología popular, es un Estado que se financia con las donaciones de los católicos de todo el mundo, las entradas a sus museos y la venta del “merchandising” especial a turistas. Todo ello, sobre todo después de la crisis del Banco Ambrosiano y el escándalo de Licio Gelli y la Logia P-Due, cuando el Papa Juan Pablo II reestructuró la organización financiera del Vaticano, es administrado por uan elite profesional, fiscalizada por cinco cardenales.

De todos modos, por su belleza y enorme variedad arquitectónica, fue declarado “Patrimonio de la Humanidad” en 1984. No es para menos, si este microestado contiene la Plaza de San Pedro, la Basílica del mismo nombre (con la tumba del principal discípulo de Jesús), la Capilla Sixtina (la obra monumental de Miguel Angel Buonarrotti), la Pinacoteca y los Museos vaticanos, entre otros célebres edificios y lugares históricos.

Confieso que sin ser hoy, un creyente practicante, en ese lugar, pareciera haber una especial energía que se manifiesta n los lugares sagrados que recorrimos y el pasado que lo impregna. Se trata de un rinción de Roma, enclavado en una de sus célebres colinas, que sin duda, queda grabado en la memoria de los millones de feligreses, peregrinos y turistas (incluyendo chinos), que lo visitan año a año.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva.
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