NICOLAS MAQUIAVELO: VIDA Y LECCIONES DEL PODER

RENACIMIENTO EN ESTADO PURO: FIRENZE (FLORENCIA)

El Huracán “Florence” ha hecho conocer su furia y fama en las últimas semanas. Pero otra Florencia, la ciudad italiana, allí denominada Firenze, es mucho más célebre por su historia y legado al arte, mucho antes que un cataclismo de la naturaleza. En ocasión de nuestro último viaje, pudimos recorrerla y caminarla mucho más que hace dos años, donde sólo conocimos su estación de buses.

Florencia está en la región central de Italia, la bella Toscana, posee una población de 380.000 habitantes y una región metropolitana que la triplica, en 1,5 millones de habitantes. Somos testigos de ello, porque en la lejana Villa Constanza, el último punto del tranvía, además de recibir buses interurbanos a toda hora, aloja como una gigantesca cochera, a cientos de autos de gente que vive allí cerca, en “localidades-dormitorio”, fuera del ejido urbano de Firenze. Esta llegó a ser capital de Italia entre 1865 y 1871 pero su época de mayor esplendor fue durante el Renacimiento, en la segunda mitad del siglo XIV. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982​ y en él, se destacan obras medievales y renacentistas como la cúpula de Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio, la Basílica de Santa Cruz, el Palazzo Vecchio y museos como los Uffizi, el Bargello o la Galería de la Academia, que acoge al famoso David de Miguel Ángel.

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ITALIA: EL RINCON EUROPEO DE LOS CONTRASTES

Octavo PBI mundial, una población de 61 millones de habitantes y con 51 Patrimonios de la Humanidad, declarados por la UNESCO, sobre un total de casi un millar en todo el mundo, Italia sufrió en el segundo semestre del año pasado, sendos terremotos que destruyeron pueblos enteros en su sísmica región central. Movimientos telúricos que por su escala medida en grados de intensidad, hubieran sido entre leves a moderados y sin mayores daños en países como Chile o Japón, en Italia, fueron arrasadores, considerando la importancia de los daños materiales. Es que buena parte del país debe su infraestructura a mil años a dos mil años de existencia, con lo que este tipo de fenómenos destrozan todo a su paso, por lo que es más fácil que en otros territorios, que ello ocurra. En realidad, podríamos sorprendernos del verdadero “miraccolo” (milagro) de que no hayan habido más daños aún a lo largo de siglos, por lo que debiéramos suponer la eficacia arquitectónica de los romanos, quienes constituían un pueblo de guerreros y prácticos, como bien señala Reginald Haynes Barrow. Al mismo tiempo, cómo se entiende que un país desarrollado e industrial, una verdadera potencia exportadora a nivel mundial, muestre todavía hoy semejantes carencias físicas, es un interrogante serio a formularnos y que el propio ex Presidente del Consejo de Estado italiano, Matteo Renzi, no pudo disimular, prometiendo repararlas, tras décadas de desidia.

 

En efecto, durante unos días de octubre de 2016, transitando por parte de la costa italiana sobre el Mar Mediterráneo, algo del norte y ese centro afectado, pueden comprobarse los enormes contrastes de este país, que al mismo tiempo, guarda un especial atractivo para los argentinos, considerando que desde allí provinieron sucesivas oleadas migratorias de piamonteses, lombardos, genoveses, friulanos, abruzzenses, napolitanos, sicilianos, etc., tanto en la segunda mitad del siglo XIX como a mediados del XX, en el período entreguerras y durante la II Guerra Mundial. Hacia 1980, se calculaba que la mitad de los argentinos era descendiente de italianos y hoy, se estima que más de 25 millones de compatriotas tiene raíces italianas. El italiano, hablado por 1,5 millones de argentinos, es el segundo idioma hablado en nuestro país. Toda esta temática, que encierra un sentido más que significativo, a esta hora de tanto debate en el mundo, incluso en Argentina, sobre el rol y la magnitud de la inmigración en tiempos de globalización.

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