MUSEO DE FERRARI EN MARANELLO (ITALIA)

Hace una semana, comenzó la temporada de F1 este año en Australia y volvió al triunfo, después de un año y medio de “sequía”, la tradicional y gloriosa escudería italiana Ferrari. Prestigiosa marca que ha hecho de la fabricación casi artesanal de sus autos y prototipos, su sello distintivo a lo largo del tiempo, mantiene millones de hinchas y simpatizantes (“tifosi”), no sólo en su país de origen sino también a lo largo y ancho del mundo.

Tuve la oportunidad en octubre del año pasado, de recorrer su fábrica en Maranello, cerca de las ciudades de Módena y Bolonia, además del circuito de pruebas en Fiorano, cuyo récord de vuelta todavía ostenta el gran y hoy convalesciente de su grave accidente de esquí, el septacampeón Michael Schumacher y, el Museo de la marca.

Todavía llevo grabado en mi oídos, el sonido atrapante de los motores de los autos sport que sacan a las calles a diario, los empleados de la fábrica para probarlos y acelerarlos en la tranquila ciudad de Maranello.

Este es un bus que suele llevar a los turistas extranjeros e italianos, aunque no precisamente a un precio bajo.

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ITALIA: EL RINCON EUROPEO DE LOS CONTRASTES

Octavo PBI mundial, una población de 61 millones de habitantes y con 51 Patrimonios de la Humanidad, declarados por la UNESCO, sobre un total de casi un millar en todo el mundo, Italia sufrió en el segundo semestre del año pasado, sendos terremotos que destruyeron pueblos enteros en su sísmica región central. Movimientos telúricos que por su escala medida en grados de intensidad, hubieran sido entre leves a moderados y sin mayores daños en países como Chile o Japón, en Italia, fueron arrasadores, considerando la importancia de los daños materiales. Es que buena parte del país debe su infraestructura a mil años a dos mil años de existencia, con lo que este tipo de fenómenos destrozan todo a su paso, por lo que es más fácil que en otros territorios, que ello ocurra. En realidad, podríamos sorprendernos del verdadero “miraccolo” (milagro) de que no hayan habido más daños aún a lo largo de siglos, por lo que debiéramos suponer la eficacia arquitectónica de los romanos, quienes constituían un pueblo de guerreros y prácticos, como bien señala Reginald Haynes Barrow. Al mismo tiempo, cómo se entiende que un país desarrollado e industrial, una verdadera potencia exportadora a nivel mundial, muestre todavía hoy semejantes carencias físicas, es un interrogante serio a formularnos y que el propio ex Presidente del Consejo de Estado italiano, Matteo Renzi, no pudo disimular, prometiendo repararlas, tras décadas de desidia.

 

En efecto, durante unos días de octubre de 2016, transitando por parte de la costa italiana sobre el Mar Mediterráneo, algo del norte y ese centro afectado, pueden comprobarse los enormes contrastes de este país, que al mismo tiempo, guarda un especial atractivo para los argentinos, considerando que desde allí provinieron sucesivas oleadas migratorias de piamonteses, lombardos, genoveses, friulanos, abruzzenses, napolitanos, sicilianos, etc., tanto en la segunda mitad del siglo XIX como a mediados del XX, en el período entreguerras y durante la II Guerra Mundial. Hacia 1980, se calculaba que la mitad de los argentinos era descendiente de italianos y hoy, se estima que más de 25 millones de compatriotas tiene raíces italianas. El italiano, hablado por 1,5 millones de argentinos, es el segundo idioma hablado en nuestro país. Toda esta temática, que encierra un sentido más que significativo, a esta hora de tanto debate en el mundo, incluso en Argentina, sobre el rol y la magnitud de la inmigración en tiempos de globalización.

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