RICHARD MARX: 30 AÑOS DESPUES

En las redes sociales, puede vérselo igualmente delgado, pero ya sin su melena look ochentoso. Continúa atrayendo masas de seguidores, jóvenes de aquélla época que gozaron sus romances con aquellas viejas baladas. Porque Richard Marx debe ser uno de los pocos de su apellido, reconocidos en su enorme país pero también trascendiendo sus fronteras, llegando a confines del mundo como Japón y también Argentina.

En abril pasado, se cumplieron 30 años del lanzamiento de su disco más famoso “Repeat Offender”, el álbum que vendió varios millones de discos y que enamoró a muchísimas madres de los “Millennials”. Marx fue hijo de un músico de jazz que se ganaba la vida como compositor de jingles publicitarios por lo que el joven Richard se crió en Chicago, escuchando esas letras y ritmos pegadizos, que realmente le sirvieron mucho en su carrera profesional. Una demostración más del tipo de socialización más original, natural y creativa, que la que tienen los propios jóvenes de hoy, habituados al “encierro” de los celulares y las redes sociales.
Aquí, 3 (tres) de sus grandes temas: el primero, “Right here waiting” se refiere al amor a distancia; el segundo, “Hazard”, se refiere a un caso real, la muerte de una joven a manos de la policía local, lo cual testimonia que ya en esa época, los femicidios eran usuales en algunos Estados americanos, con la complicidad de la propia fuerza policial y el tercero, “Angelia” también a un amor que se va, en tiempos de una creciente inmigración latina.

En un mundo donde todo es efímero y emociona poco y nada, me conmueve ver cómo generaciones de 50 años o más, sueltan sus lágrimas al escuchar las mismas baladas que las estremecían hace 3 décadas, porque en realidad, las canciones, parecen no ser más que pequeñas “máquinas del tiempo”.

LA GRAN NOTICIA DEL REGRESO DE ABBA

1979 fue una bisagra en muchos aspectos, en la vida de este mundo, por numerosas razones pero en mi vida, en plena adolescencia, fue el año en el que me atrapó la música pop, a través de un grupo sueco inigualable que haría historia en apenas una década. Su single “Chiquitita”, en el Festival de UNICEF aquel año, lo hizo mundialmente famoso, sobre todo, por su versión en español, en América Latina y Argentina no fue la excepción. Pero otros temas fueron mucho más especialmente atractivos, en idioma inglés, como “Dancing Queen” (1976) y “Waterloo” (1974) y cuando los conocí, aunque tardíamente, porque eran los pioneros del grupo, en castellano, “Fernando” (1975) y “Hasta mañana” (1974).

Ese cuarteto escandinavo, surgido a orillas del Mar Báltico en 1972, se llamaba ABBA y era el acrónimo de las primeras letras de los nombres de los cuatro integrantes, dos hombres y dos mujeres, casados entre sí -luego, divorciados-: una de las solistas (de cabello castaño oscuro), la noruega  Anni-Frid Lyngstadt, el pianista Benny Andersson (ambos en matrimonio); la otra solista (rubia) Agnetta Fältskog y su entonces marido, el guitarrista Björn Ulväeus. El grupo empezó a hacer historia en el Festival de Eurovisión de 1974 y se convirtió en poco tiempo, en el primer grupo europeo en conquistar masivamente, los mercados anglosajones (particularmente, Australia y Estados Unidos) y americano, después de “Los Beatles”.

La imagen, la composición, la instrumentación (incluyendo el uso de la mandolina) y la armonía de voces lograda por ambas cantantes, eran las claves del éxito del grupo. La sensibilidad reflejada en sus letras, las dosis de felicidad y nostalgia en términos apropiados, contribuían al resto. ABBA mostraba talento, frescura, espontaneidad, calidez, porque se divertía en los escenarios, a pesar de la fobia de Agnetta a los aviones y la presión de tantos éxitos repentinos y continuos.

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FRANCISCO DE GOYA, EL ORIGINAL PINTOR ESPAÑOL

Tuve la fortuna de ver sus cuadros y sus diferentes fases de su pintura, en el Museo del Prado, en Madrid en junio de 2010. Pintor de caballete y mural, dibujo y grabado, inauguró el Romanticismo, habiendo escapado a la mediocridad y decadencia artística, moral e intelectual, que la obstinadamente conservadora España vivía desde hacía siglos, acompañando su descenso imperial.

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y murió en Burdeos, Francia, el 16 de abril de 1828. Pude afirmarse que su trayectoria pictórica fue variada.

Empezó en el Neoclasicismo, apenas se contactó con Italia a finales del siglo XVIII y producto de dicha influencia, son sus murales religiosos,  las decoraciones de palacios reales y sus pinturas tan descriptivas de la vida de la corte española. Un párrafo aparte lo plantean sus retratos de miembros de la elite española, como el Conde Floridablanca, Gaspar Melchor de Jovellanos, la Duquesa de Alba, la Condesa de Chinchón y la propia familia del Rey Carlos IV. El retrato de Manuel Godoy y su famosa obra “La maja desnuda”, completan algunas de sus connotadas obras de esa época.

Pero luego, Goya, quien también apelaba a estampas caricaturescas y grabados variados, deja de atender a los Borbones ilustrados durante la invasión napoléonica y entonces, vira su mirada y su arte hacias los desastres de la guerra en el propio suelo español. No deja de pintar retratos burgueses, además de obras dedicadas a alegorías y costumbres del pueblo español, ya en la primera década del siglo XIX.

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