CIENCIA Y TECNOLOGIA: POR QUE SE DESTACA LA MUJER RUSA?

Apenas en mi primer viaje a Rusia en 2010, me di cuenta de la fortaleza física de la mujer nativa. No sólo las veía ser guardias de los museos o subterráneos, boleteras sino también como conductoras de camiones. Por supuesto, esta imagen viril contraste con la belleza y sobre todo, la coquetería que es fácil observar en ellas, a lo largo de las calles de las grandes ciudades de ese extensísimo territorio. Pero hoy, voy a llamar la atención sobre otra virtud poco conocida que permite resaltar la singularidad del género femenino ruso: su destacada actuación en ciencia y tecnología. En efecto, desde niñas, las rusas le sacan una gran ventaja al resto de las occidentales, sobre todo, europeas.

Un nuevo estudio de Microsoft, que recoge BBC Mundo, es ilustrativo al respecto. Basándose en entrevistas con 11.500 niñas y mujeres jóvenes de toda Europa, se establece que el interés por estos temas disminuye drásticamente a los 15 años en la mayoría de ellas. Esta abrupta alteración se debe a estereotipos de género, poca ejemplaridad de otras mujeres, presión de los compañeros y falta de aliento de los padres y maestros.

AFP PHOTO / NATALIA KOLESNIKOVA/Getty Images

Sin embargo, esto no sucede en Rusia. Según la Unesco, mientras que el 29% de las personas en la investigación científica en todo el mundo son mujeres, en Rusia el margen se amplía hasta el 41%. En Reino Unido alrededor del 4% de los inventores son mujeres, mientras que la cifra es del 15% en Rusia.

Continúe leyendo

A MAN CALLED OVE (EN MAN SOM HETER OVE): FROM SWEDEN TO THE WORLD

No es una película típica de Hollywood, ultrapromocionada y con un elevado presupuesto. Tampoco exhibe un guión efectista para buscar taquilla o apelar a recursos fáciles. Viene de un país, cuya sociedad es juzgada injustamente como fría. Ojalá a partir de ahora, tenga sus premios porque bien los merece este film de origen sueco. En un contexto como el actual, donde la Generación Millennial parece importarle poco el prójimo, excepto si se trata de un celular, la existencia de personas adultas, ya casi ancianas, como Ove, resulta incómoda. De principios sólidos, habituado a hacer su trabajo, responsable de sí mismo, desde la pérdida tanto de su madre en la infancia como de su padre en la adolescencia, enamorado de una única mujer a la que quiso más allá de su muerte, Ove es el espejo de otra generación, que hoy parece ser dinosáurica. Pero la película dirigida por Hannes Holm, sobre la base del libro de Fredrick Backman,  no sólo es la descripción de la azarosa vida de este sueco de postguerra, sino que además, trasunta muchos otros planos de la compleja vida actual: la vigencia del amor, la amistad, la soledad y la envidia, la convivencia intercultural (la inmigrante iraní es otra gran protagonista), la solidaridad vecinal, la frialdad de los sistemas estatales y de salud privada. Valores y principios morales de antaño que ceden paso a otros aunque sin una hoja de ruta que oriente a las viejas generaciones que van quedando atrás. Hermoso film, altamente recomendable.