INGLATERRA HACE HISTORIA EN RUSIA 2018

Cuatro de los catorce jugadores de la Selección de Inglaterra que le acaba de ganar a Suecia en Samara, la lejana Rusia, apenas habían nacido cuando en el Mundial de Italia en 1990, los “Three Lions” lograron su último pase a semifinales de una Copa ecuménica. Como condenada por el destino, desde el único y último campeonato jugado en su casa en 1966, la trayectoria inglesa en Eurocopas y Mundiales, no conocía otro destino que penurias. Incluso aquel logro de hace 28 años, fue menospreciado por una triste eliminación por penales, a manos del luego campeón, la Alemania de Beckenbauer.

Getty Images, UK.

Hoy, estos jóvenes jugadores emularon a los Peter Shilton, Stuart Pearce, Mark Wright, Chris Waddle, Paul Gascoigne, Trevor Steven, David Platt, Peter Beardsley y Gary Lineker de aquel lejano 1990 y volvieron a obtener el segundo pase de semifinales en un Mundial en 28 años. Hay que recordar que esta generación de los Jordan Pickford, Jordan Henderson, John Stones, Kieran Trippier, Dele Alli, Raheem Sterling, el gran goleador Harry Kane y el veterano Ashley Young, conducidos por el elegante Gareth Southgate como técnico, se forjó en seleccionados juveniles con copas mundiales Sub 17 y Sub 20 más buenas actuaciones en torneos europeos Sub 21 pero que en mayores, tuvo que hacerse cargo de una pesada herencia, reemplazando a dos generaciones sucesivas de la “vieja guardia” como David Seaman, John Terry, Tony Adams, Rio Ferdinand, Steven Gerrard, Frank Lampard, Paul Ince, David Beckham, Alan Shearer, Michael Owen, Wayne Rooney y tantos otros brillantes que no lo obtuvieron ningún triunfo significativo, soliendo quedar eliminados en instancias definitorias, casi siempre por penales. Como si “la nueva generación”, aún practicando un fútbol más ordenado y apegado a jugar el balón contra el piso pero convirtiendo sus goles a la vieja usanza -pelota parada y cabezazos-, continuara signada por el infortunio, Inglaterra ganó su grupo en la eliminatoria sobre Eslovaquia y el archirrival Escocia aunque penó empatando con ésta en el último minuto en  el Hampden Park de Glasgow, el mismo donde Maradona hiciera su primer gol para la Selección Argentina hace 39 años atrás.

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EL VALOR DEL EQUIPO: CAMPEONES DEL ´78 Y EL ´86

Se despide junio y en este sábado 30, día que será recordado por la eliminación de las selecciones donde juegan el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo (CR7), las dos megaestrellas individuales del fútbol mundial, cada uno con 4 participaciones mundialistas, no me puedo olvidar de darle mi reconocimiento a las dos grandes Argentina campeonas del mundo de 1978 y 1986, en nuestro país y México, respectivamente. Precisamente, porque Argentina no obtiene ningún título a nivel continental o mundial desde la Copa América de 1993, hace ya un cuarto de siglo y porque en virtud de ello, se valoran mucho más aquellos dos grandes equipos. Subrayo lo de “equipos”, porque a pesar de contar con dos grandes jugadores como el bellvillense Mario Alberto Kempes y Diego Armando Maradona, respectivamente, eran verdaderas organizaciones colectivas, enmarcadas en procesos, con continuidad en juveniles y con dos técnicos, que aún enfrentados en sus estilos, apostaron a reordenar el fútbol después del desastroso Mundial de Alemania de 1974.

En efecto, la Argentina, país especialista en generar grietas inútiles, se enfrascó durante años en un largo debate acerca de estilos futbolísticos que encarnaron los dos entrenadores técnicos, campeones del mundo. César Luis Menotti en 1978, tras haber conducido un proceso que empezaría empatando 2 a 2 con una entonces poco poderosa España en Madrid en octubre de 1974 hasta su culminación en forma de fracaso, en el Mundial de ese país en 1982. Carlos Salvador Bilardo, campeonando en 1986 y saliendo subcampeón mundial en 1990, tras su inicio al frente del combinado nacional en 1983. Mientras Menotti pregonaba un estilo más bien lírico, de buen juego, atildado, sin demasiada defensa, a lo Huracán de 1973, Bilardo favorecía un juego mucho más defensivo, de alta marca y presión y hasta contragolpe, más bien de manera similar al Estudiantes de La Plata de los años sesenta y setenta.

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ARGENTINA Y SU PROLONGADA AGONIA FUTBOLISTICA

En Nizhny Novgórod, la Croacia de Modric y Rakitic -la única pareja valiosa que tiene dicha Selección-, le acaba de propinar una de las peores derrotas que se recuerden de las últimas décadas en un Mundial de fútbol, a nuestra escuadra nacional argentina.En un día 21 de junio, fecha en la que nunca había perdido ni le habían convertido un gol, los tres goles croatas, uno de los cuales, fue un “blooper” del discutido arquero que el técnico Jorge Sampaoli llevó como titular, por “su manejo con los pies”, fueron un mazazo al mentón de un rival, anímicamente muy frágil, con su megaestrella Leonel Messi, deambulando fastidiado en la cancha.

Desde 1974, en Alemania, Argentina no tenía tan pésimo comienzo de primera ronda, con un sólo punto, habiendo empatado con la debutante Islandia. Ahora, ha quedado al borde de la eliminación, dependiendo de resultados ajenos y diferencias de gol.

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ARRIVEDERCI ITALIA

Estuvieron presentes en todos los Mundiales, menos en (1930 en Uruguay y 1958 en Suecia). Ahora se sumará en este pequeño trío de fracasos, Rusia 2018. Fueron campeones en cuatro de ellos -antes de la II Guerra, en 1934, como locales; 1938 en Francia y ya, en períodos recientes en España en 1982 y, en Alemania en 2006-.

Sin embargo, a pesar de este importante historial a favor, no recuerdo una sóla vez que haya vivido un sólo equipo italiano jugando más o menos vistosamente al fútbol. Tras el religioso “catenaccio” que impusieron sus seleccionadores en los años sesenta y setenta, incluso los ochenta, aún cuando ganaron el Mundial de España, con una marca férrea, como la de Gentile sobre Maradona y los contraataques de Paolo Rossi, más alguna pincelada de Antognoni, lo de Italia nunca desentonó con semejante forma de entender este deporte.

Siempre pressing, siempre marca asfixiante, siempre pelotazo, siempre especulación, siempre apostar todo a definición a penales, siempre contraataques bien urdidos, ésa fue siempre la manera de jugar de Italia, pudiendo -y ésta es una hipótesis que nunca pude corroborar-, hacerlo de otra manera. Pasaron los Bearzot, los Vicini, los Maldini, los Lippi, los Donadoni, los Prandelli, los Conte y los Ventura, pero la filosofía del antifútbol se impuso en Italia y no pudieron hacer nada los Baggio, los Pirlo, los Totti, los Montella, sus grandes jugadores históricos talentosos para superar esa imagen de una “Nazionale” fuerte en defensa y pobre en ataque, a pesar de tener grandes diez como los nombrados y hasta centrodelanteros goleadores, como Serena, Altobelli, Bettega, Inzaghi, etc.

Por eso, cuando hoy, más allá de lamentar la ausencia de ese gran arquero legendario y veterano de tantas lides, que es Gianluigi Buffon, Suecia eliminó a Italia, en el propio y mítico Estadio de San Siro de Milán, mi sentimiento fue el opuesto al vivido con la eliminación holandesa. Si Holanda representa el fútbol en estado puro, Italia es la antítesis  y su ausencia en Rusia 2018, estimo, nadie la echará de menos. Tal vez, este mazazo futbolístico, haga recapacitar a los “azzurri” que al fútbol se juega jugando y no, defenestrándolo o maltratando a la pelota. Ojalá sea el inicio de otro ciclo histórico, muy diferente al anterior.