CON LA “L” DE LIBERTAD

 

Junto a Javier Milei en octubre de 2016.

Ayer vía las redes sociales, sin apoyo partidario de ningún tipo, un grupo de ciudadanos, sobre todo, mujeres y jóvenes, más algunos adultos, organizamos la tercera marcha en tres meses, en la ciudad cordobesa de Villa María. Fue menor en cuantía que las dos anteriores, sobre todo, la del 17 de agosto, pero ello guarda relación con el notorio esquive de los partidos opositores y sus concejales y el mayor temor de la población, ante el enésimo brote de contagios, aunque también por qué no, el relax en la costanera, de muchísimos vecinos, aprovechando el bonito día soleado. La marcha se dio en un contexto de protestas masivas en todo el país, que también fueron menores a las anteriores. Un día antes, el viernes, el Presidente Fernández, con su voz en off, grabó un mensaje extendiendo la cuarentena hasta el 11 de octubre, sin ya siquiera argumentar porque claramente, no puede esgrimir defensa científica alguna en pos de la extensión arbitraria.

La democracia está agonizando en la Argentina pero desde hace rato, nunca fue demasiado vital en las Provincias y mucho menos en ciudades y pueblos, como lo demostró en más de una ocasión, el politólogo Carlos Gervasoni. Los extremos de las Formosa, Chaco, Tucumán, Santa Cruz o La Pampa todos los conocemos, pero los de cientos de localidades del interior, mucho menos, donde prevalecen autoritarismos de todo cuño, con reelecciones indefinidas de intendentes, Concejos Deliberantes adictos, periodistas oficialistas o militantes, empresarios amigos del poder y sociedades civiles acalladas, pasivas o dóciles. Es mucho más difícil ser opositor a nivel local, donde las maquinarias clientelares, de compra de votos y voluntades, con empleados públicos obligados a trabajar como fiscales, los días de comicios y hasta los taxistas están al servicio del poder, so pena de perder el permiso municipal de circulación, todos los cuales son los mecanismos perversos de mantenimiento en el poder político y por qué, no el trampolín para cargos nacionales o provinciales. Los votos, como en la actual Bielorrusia, no cuentan, porque encubren una farsa, una mascarada democrática.

Esto explica que aún en ciudades cordobesas como Villa María, Río Cuarto, Leones, Villa General Belgrano o santafesinas como Venado Tuerto, Rafaela y tantas otras, donde la actividad agropecuaria, la más productiva y eficiente del país, es fuerte y dinámica, la oligarquía partidaria, generalmente -aunque no de manera excluyente- peronista, se mantiene incólume en el poder, a través de caudillos o “delfines”, cuando no, desleales con los primeros.

Villa María dio ayer otro botón de muestra. La ausencia llamativa de la oposición sistémica o institucionalizada, es un testimonio de la comodidad con la que los concejales radicales y de Juntos por el Cambio, se mueven, aludiendo la necesidad de no apoyar radicalizaciones o evasiones del diálogo. Luego, claro, ello explica la orfandad en la que transita la oposición callejera que apenas, encuentre un líder, si se lo propone, podrá reemplazarlos sin más trámite.

Esta orfandad permitió que por la noche, un periodista militante oficialista, compañero mío en la UNVM, trabajando en UNITEVE, el canal de TV del Alto Centro de Estudios, encabezando un programa que contaba con financiamiento privado hace más de una década y ahora está virtualmente estatizado, como casi  todo en la Argentina post 2011, fomentara en su red personal de Facebook, un “escrache” al más puro estilo nazi-fascista, contra nosotros, los organizadores de la marcha, motivando acusaciones y descalificaciones de todo tipo, como “anticuarentena”, ”irresponsables”, “egoístas”, etc. Esto hizo mella moral en los más jóvenes que no están habituados a semejante escarnio público, con lo cual, el poder claramente logró su objetivo por esta vía perversa y maniqueísta, de amedrentar y atemorizar más aún a la población. Por supuesto, este mecanismo opera de manera selectiva, porque encubre o relativiza otras acciones como la del Intendente elegido en junio de 2019, hoy, de licencia permanente por ocupar un cargo nacional, situación institucional a todas luces anómala, irregular, viciada de nulidad constitucional, ante lo cual estos pseudoperiodistas eligen callar.

Pero lo más interesante es el repertorio variopinto de acusaciones morales que se nos formularon, que ponen en tela de juicio el atributo de la solidaridad de unos enfrentado al egoísmo de otros. Porque aún desconociendo la naturaleza humana de quienes protestamos -y no por ser “anticuarentena” per se o “contagiadores seriales”-, también tengo el derecho a poner en duda si quienes “se quedan en casa” y vociferan en las redes contra quienes marchamos, no son precisamente ellos los egoístas, al especular con que no salir, lo cual les garantiza evitarse la cama de internación por la que pelearían encarnizadamente por lo que se ve, en función de la virulencia de sus ataques en las redes. En todo caso, esa actitud especulativa, racional in extremis, los hace proyectar en los demás, vicios o conductas no solidarias, que a ellos sí los caracteriza y no nocesariamente a nosotros, que valoramos con otras escalas morales, aunque prefiramos un perfil bajo de nuestras acciones.

Dejo para el final, las fotos de la discordia y sin duda, el símbolo de la Libertad, la “L” con los dedos de la mano, ese gesto que tanto molesta hoy, cuando está más en peligro que nunca, en nombre del cuidado sanitario de todos y todas. Les incomoda a quienes usufructúan el poder, pero sobre todo, a sus lacayos y genuflexos que no trepidan en envidiar o molestarles en su espejo, a nosotros, quienes salimos a defenderla o reconquistarla.

No sin dejar de resaltar que en un país, con una sociedad con la guardia moral baja, desanimada, decepcionada, frustrada, que no hace más que acobardarla, la batalla cultural, racional que los liberales argentinos  creen que hay que revertir, además de ser insuficiente, ha sido y es ineficaz, por más que llenemos la pantalla de la TV con Javier Milei, porque en la vereda de enfrente seguirá existiendo esa maquinaria gubernamental adoctrinadora y manipuladora de las masas. Hay que sumarle liderazgo y calle como lo hicimos el sábado porque de lo contrario, el poder de los estatistas, permancerá en el tiempo y con ello, perpetuarán la decadencia nacional.

LA CANCION QUE ME IDENTIFICA COMO NINGUNA

Poeta, bohemio, golfo, que se conforma con nada, todo o más; capitán de un velero que no tiene mar; que vive buscando un lugar; que sueña con la libertad; vagabundo y cantor de silencios que no vive en paz; Quijote de un tiempo que no tiene edad, porque viene de un “mundo que está más allá”.

Con dos miedos especiales: la facilidad con la que se va el tiempo y también a los charlatanes y vocingleros.

Adaptable, flexible, tanto que soy feliz con un vino y un trozo de pan pero también con caviar y champagne.

Pero tengo tres diferencias con Julio: no me presumo español (para nada, no es modelo de país ni cultura), no tengo tantos hijos (apenas tres y es más que suficiente)  y además, ya no busco ninguna Dulcinea, porque la encontré, no en España, sino en Rusia: se llama Ekaterina.