GUERRA DE MALVINAS: EL AUTISMO DE LA POLITICA EXTERIOR ARGENTINA

Las cientos de veces que cruzamos esos carteles en las rutas argentinas, siempre me recuerdan la pregunta cruda e incisiva de mi novia, proveniente de un país milenario y guerrero que acaba de recuperar Crimea: “y qué han hecho por recuperarlas?”. La respuesta tal vez, lógica, hubiera sido una guerra victoriosa, pero esa opción, que ella conocía, en realidad, apela a que más allá de tanto cartel y discurso nacionalista hipócrita, efectivamente, a lo largo de casi dos siglos, los argentinos no hemos hecho nada concreto ni eficaz, excepto desde el fútil plano discursivo, para que las Islas sean parte del territorio argentino.

La reflexión vale, para estos días cuando se celebran 35 años del desembarco de los conscriptos argentinos en el archipiélago, desalojando por apenas un bimestre, a las escasas fuerzas británicas allí apostadas, custodiando al entonces gobernador Rex Hunt, hecho en el cual, perdiera la vida, el Capitán Giacchino, el primero de una larga lista de algo menos de un millar de desafortunados de los dos bandos, que perecerían en esa absurda guerra.

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SEIS AÑOS DE AMOR RUSO-ARGENTINO EN TIEMPOS GLOBALES

Un 27 de abril de 2011, conocí su existencia en su ciudad adoptiva (Kaliningrado) y toda la distancia física que nos separaba a priori, se empezó a diluir. Sus ojos verdes y vitales, ese rápido y firme caminar, ni hablar de su belleza y su rapidez mental, me fueron eclipsando y pronto se convirtió en la primera y única persona de este mundo con la que permito, dominio absoluto.

Admiro su dinamismo, su curiosidad, su detallismo, su apego al pragmatismo, su especial sensibilidad por el arte, su vocación por el permanente autoaprendizaje y es gran mérito de ella, entre otras cosas que nos acercaron, su manejo excelente del español, no obstante que la he hecho sufrir como su alumno de ruso. Es mi gran compañera de la vida, la que me conoce como nadie y la que me contiene, abriga, protege pero sobre todo, la que me alienta, motiva, ansía, extraña y espera.

Tremendamente respetuosa de mis gustos, anhelos, deseos, vocaciones, aún cuando no conociera mi vida anterior, parecía que la conocía hasta el más mínimo detalle. No hay término medio para ella y disfruta encantadoramente cuando le planteo alternativa ante determinadas circunstancias especiales que nos toca enfrentar juntos.

Es energética, sanguínea, corazón puro, cuando me ama y cuando reñimos, como toda pareja, sufre y vive sus alegrías como si fueran las últimas, su intensidad es abrumadora y nunca, excepto a fuerza de autocensura, su razón u oportunismo lograron imponerse sobre su fuerza pasional.

Entre tanto legado que me supo transmitir, me enseñó, por ejemplo, que no hay futuro y que sólo reina el presente, sin importar tanto el pasado, al cual yo me solía aferrar. Pero sobre todo, que nuestro destino lo forjamos nosotros, todos los días, minuto a minuto. Como cuando nos despedimos en cada aeropuerto del mundo, en el que empezamos a pesar de las lágrimas, a contar cada día que nos acerca al reencuentro.

Porque de eso se trata la vida, no? De disfrutarla a pleno, con total intensidad y dejando reinar a la emoción. De lo contrario, qué sentido tendría nuestro paso por este planeta.

Ella es sinónimo de vida. Agradezco cada día que haya llegado ese 27A. Mi Katy.

Para que se emocione, esta serie de canciones de películas de amor, que en algún momento, por separado, recordamos y/o disfrutamos.

PD: si quieren aprender a hablar y escribir en el idioma ruso, pueden consultar y/o contratar a Ekaterina Zvekova a través de su sitio estrictamente académico de Learn Russian for Free o su personal.

LA BUENOS AIRES DE HOY, LA ARGENTINA DE HOY

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Sensaciones encontradas cuando viajo a la Buenos Aires del primer trimestre de 2017. Entre paréntesis, una ciudad fantástica, fascinante por su variedad e historia, pero que me entristece cuando la veo así.

Por un lado, apariencias de prolijidades, mucho marketing amarillo y verde que simbolizan sensación de orden y estatalidad en una ciudad y un país caracterizados por no reivindicar esos factores: policía nueva, unificada (Federal y Metropolitana); carteles de “perdone las molestias, estamos trabajando por vos”, cada dos cuadras; edificios antiguos por reciclar; publicidad oficial con las obras en puentes y subte; bicisendas coquetas con bicicletas públicas impecables; las omnipresentes grúas que acarrean autos mal estacionados; oficinas burocráticas nuevas y viejas del Gobierno de la Ciudad Autónoma, que conduce el obsesivo tecnócrata Horacio Rodríguez Larreta (ex dirigente de la línea peronista de “Palito” Ortega en los años noventa), el sucesor del ahora Presidente Mauricio Macri.

Pero en enorme contraste con esta imagen de cuasi pulcritud, ni siquiera caminando la turística y extranjerizada San Telmo, pueden disimularse los olores nauseabundos por los calles; la gente durmiendo hasta en los volquetes de basura -algo insólito y realmente desagradable-; mendigos de gran variedad pidiendo ayuda en los semáforos, al borde de la extorsión a los automovilistas; camiones que circulan de modo ilegal por arterias de Puerto Madero, la zona portuaria e inmobiliaria más “chic” de la ciudad; caos vehicular a diario, causados por piquetes de desocupados, de desalojados, de todos los que se consideran despojados por algo, aunque no lo estén, tras 12 años de patrañas publicitarias K, “incluyendo” a todos en su “fiesta”.

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