Bueno, he allí la duda. Porque a poco de memorizar correcta e íntegramente los hechos, hubo una marcada participación soviética, legitimada por Roosevelt y Churchill en diferentes Cumbres, decisiva a la luz de lo ocurrido, a lo fines de quebrar el frente alemán. Esa invisibilización, para nada ya sorprendente, explica tal vez, la ausencia de Rusia de este tipo de eventos, lo cual le permite por un lado, habilitar su propio festejo cada 9 de mayo en la Plaza Roja y por el otro, ignorar la fiesta occidental, al recordar Putin con su colega chino Xi-Jinping, los 70 años de relaciones entre Moscú y Pekín.
Otra sutil manera que demuestra la propensión rusa de sentir y exhibir fastidio ante cada omisión adrede de un «Occidente» venido a menos y la apuesta a futuro al próximo hegemón mundial.
En las redes sociales, puede vérselo igualmente delgado, pero ya sin su melena look ochentoso. Continúa atrayendo masas de seguidores, jóvenes de aquélla época que gozaron sus romances con aquellas viejas baladas. Porque Richard Marx debe ser uno de los pocos de su apellido, reconocidos en su enorme país pero también trascendiendo sus fronteras, llegando a confines del mundo como Japón y también Argentina.
En abril pasado, se cumplieron 30 años del lanzamiento de su disco más famoso «Repeat Offender», el álbum que vendió varios millones de discos y que enamoró a muchísimas madres de los «Millennials». Marx fue hijo de un músico de jazz que se ganaba la vida como compositor de jingles publicitarios por lo que el joven Richard se crió en Chicago, escuchando esas letras y ritmos pegadizos, que realmente le sirvieron mucho en su carrera profesional. Una demostración más del tipo de socialización más original, natural y creativa, que la que tienen los propios jóvenes de hoy, habituados al «encierro» de los celulares y las redes sociales. Aquí, 3 (tres) de sus grandes temas: el primero, «Right here waiting» se refiere al amor a distancia; el segundo, «Hazard», se refiere a un caso real, la muerte de una joven a manos de la policía local, lo cual testimonia que ya en esa época, los femicidios eran usuales en algunos Estados americanos, con la complicidad de la propia fuerza policial y el tercero, «Angelia» también a un amor que se va, en tiempos de una creciente inmigración latina.
En un mundo donde todo es efímero y emociona poco y nada, me conmueve ver cómo generaciones de 50 años o más, sueltan sus lágrimas al escuchar las mismas baladas que las estremecían hace 3 décadas, porque en realidad, las canciones, parecen no ser más que pequeñas «máquinas del tiempo».
Por tipos, como él, un argentino puede diferenciarse de cualquier latinoamericano, un peruano, un ecuatoriano pero también de un uruguayo, ni hablar, de un brasileño. Por tipos como él, puede reconocerse como un gen nacional, el familismo amoral de raigambre italiana. Por tipos como él, porteño, también puede justificarse el resentimiento de mucha gente del interior, contra ese estilo parroquiano y barrial pero al mismo tiempo, expansivo, típico del vecino de Buenos Aires.
Un argentino que desafió sólo y de visitante, con todo en contra, nada más y nada menos, que a un norteamericano. Habría que preguntarle por ejemplo, al gran Muhammad Alí («Cassius Clay«), quizás el mejor boxeador de la historia, si realmente no sintió la dureza de esos puños del Sur, aquella noche del 12 de diciembre de 1970, en que este ignoto «quemero» logró hacerlo tambalear y hasta derribarlo en el Madison Square Garden de New York en el noveno round, el mismo en que el moreno había previsto voltear a nuestro compatriota.
Lo cierto es que Ringo, otro ídolo del boxeo argentino, moríría joven, como tantos otros, Carlos Monzón, el «Mono» Gatica, el propio Galíndez, que no pudieron escapar al triste destino de la enorme pero frágil gloria. Su hombría, bravura y desfachatez bien pueden ser reivindicadas – no olvidemos que el hijo de Bonavena se declara kirchnerista«-, aunque también debemos reconocer que tales atributos, que los condujeron a una fama efímera, con funerales que fueron apoteóticos, tampoco alcanzan como virtudes aisladas, para superar el destino de «promesa eterna» de nuestro país, si no se complementan colectivamente con otros valores.
Pero volvamos a Lauda, insisto, tres veces campeón (1975, 1977 -ambos con Ferrari- y 1984 -con Mc Laren-), subcampeón en 1976 y dos veces cuarto (1974 y 1978). No estoy de acuerdo con la mirada al estilo de la película «Rush: pasión y gloria» (2013)donde se construye una imagen del austríaco como un piloto fino, pero sobre todo frío, racional, calculador, en constraste con el aventurero y siempre audaz británico James Hunt.
Tal vez, la imagen grabada en nuestras retinas del abandono de Lauda el día de la carrera de Fuji (GP de Japón) en 1976, por condiciones adversas en la pista, debido a la copiosa lluvia, cediéndole el trofeo de campeón a Hunt, algunas carreras después del propio terrible accidente que sufriera en Nürburgring (GP de Alemania), haya contribuido a dejarnos esa falsa representación.
Pero más allá de qué factor influyera en esa polémica decisión, está claro que toda la extraordinaria trayectoria de Lauda antes y después de ese accidente, su increíble recuperación, quedando desfigurado para toda la vida, volviendo a salir campeón mundial de pilotos ocho años después y hasta emprendiendo nuevas actividades fuera de la F1 pero en otro campo tanto o más peligroso pero excitante, como la aviación comercial civil con «Lauda Air», «Niki» y «Laudamotion», en su país natal – poco afecto al emprendedorismo capitalista-, demostraron sobradamente que el gran Niki, era tanto o más orgulloso, luchador, perseverante pero también audaz, arriesgado y veloz que cualquier colega top, escribiendo una de las páginas más gloriosas y épicas del automovilismo global.
Terminaría sus días antes de tener sus recientes complicaciones de salud que lo llevarían a su deceso en Suiza, como asesor en los boxes de Mercedes Benz, donde se cansó de ver los triunfos de Lewis Hamilton. Seguramente, este gran vencedor británico, no muy querido a escala mundial, ha recibido más de un consejo del gran ex piloto nacido en Viena.
A pesar de que, al igual que Senna y Vettel, nunca fue mi ídolo -por su puja con el mío, Carlos Alberto Reutemann-, mucho más tarde, reconocí su grandeza. Con esta página, creo saldar esa deuda pendiente. Sus coterráneos, pero sobre todo, los simpatizantes en el mundo de Ferrari, Mc Laren y Brabham, entre otros también pensarán lo mismo. QEPD Nicki.
«Con Cristina no alcanza pero sin ella, no se puede» (Alberto Fernández)
En un país que perdió la brújula allá lejos en el tiempo y donde no se discuten proyectos colectivos, sino trayectorias personales, ahora a tono con la realidad de la política mundial, no sorpende que las únicas noticias provengan de las situaciones o conductas que gesten o atraviesen los actores principales del devenir político nacional. En el último lustro, ese protagonismo básicamente lo han tenido el Presidente Mauricio Mauricio Macri y la ex Presidenta -dos períodos- Cristina Fernández, viuda de Kirchner.
Además, los asesores a cargo de la gestión de campaña de Macri, han estimulado la confrontación entre ambos, produciendo una «grieta», en gran medida para disimular la inoperancia del gobierno, no obstante que ellos hayan dado pruebas de que tal antinomia existe «científicamente» en los grupos focales con los que trabajan semana a semana. Desde el año 2017 en que la ahora Senadora fuera derrotada en el distrito bonaerense, esa grieta lejos de haber desaparecido, se mantuvo impertérrita y hasta se profundizó, en los medios de comunicación, las redes sociales y el discurso de la mayoría de la clase política y hasta empresarial. Los mercados han reaccionado una y otra vez ante los movimientos de la ex Presidenta y en un contexto de altísima volatilidad financiera y monetaria, estimulada por la propia mala praxis del elenco gobernante, este año electoral, parecía ir inexorablemente hacia una segunda vuelta dirimida entre los dos grandes protagonistas.
Sin embargo, en los últimos dos meses, hubo enormes presiones del «establishment» (o «círculo rojo», como le agrada llamarlos el encuestador ecuatoriano Durán Barba) para que Macri abandone el barco, deje su candidatura a María Eugenia Vidal («Plan V») y fortalezca la «pata peronista» de «Cambiemos». Claro que dicha jugada es muy riesgosa porque puede nacer políticamente débil -recuérdese lo ocurrido con Angeloz en plena debacle alfonsinista- y porque deja huérfano el bastión de la Provincia de Buenos Aires, muy relevante para ganar la elección presidencial. Negándose a admitir su fin como partido nacional, los radicales, socios siempre imprevisibles y no muy leales, como quedó demostrado con la Alianza de De la Rúa y con el propio kirchnerismo (Cobos), esperan hasta su Convención, el 27 de mayo para definir si acompañarán a Macri «hasta el cementerio» o lo abandonarán para optar por un eje moderado (con socialistas y peronistas del interior).
Del otro lado, pendiente de sus potenciales juicios por corrupción y mirándose en el espejo de Lula, CFK tomó nota de todo y buscó no perder el centro de la escena, aunque tornándose pragmática y moderada, como en sus viejos tiempos (2007 y 2011). No era para menos: hace 8 años que pierde elecciones y a sabiendas que ni el peronismo de los gobernadores (mejor fiscal y electoralmente con Macri que con ella misma) ni el gobierno ni los medios tolerarían su regreso y le prepararían un «blitzkrieg» mortal, intentó reposicionarse.
Alberto Fernández en el programa de Roberto García en mayo de 2017.
En la vereda opuesta, Macri, que no sólo se equivocaba gobernando, sino que además, parecía imitarla con su último «no-plan económico»: precios esenciales», actuaba como una fuerza centrífuga: ahuyentaba radicales, como Storani y Alfonsín (hijo) pero también operadores propios valiosos como Monzó y Massot -quien seguramente le tendió una trampa reciente en Córdoba-; se recostaba en laderos republicanistas pero confrontativos como «Lilita» Carrió y el círculo ultramacrista del Jefe de Gabinete, Marcos Peña e, insistía con sus peleas a lo Pugliese (1989), con los empresarios y comerciantes. Hasta parte de la «mesa chica» de «Cambiemos» le pudo haber solicitado «por lo bajo» que decline, valorando que pasará a la historia como el primer Presidente no peronista que termina su mandato desde 1928 y que su gobierno será recordado por el gran respeto de la libertades civiles, cuando pocos esperaban ese mérito de un Mandatario Ingeniero.
El martes 21, CFK irá a tribunales a afrontar su primer juicio oral, algo que estuvo en duda, ante las idas y venidas de la Corte Suprema, que pareció apostar a su triunfo. Si hace de ello, una nueva victimización que le reeditúe, habrá que esperar a verlo. Pero si continúa tejiendo a través de Fernández, para que en estas semanas previas a las PASO, en las que empezará a medir en las encuestas, medra en el seno de algunos gobernadores, atrae a Massa y otros peronistas no K y se torna amigable con poderes fácticos, pronto todo puede sonreírle más allá del adverso contexto judicial, incluso por qué no, invertir el sentido de la fórmula. Más allá de todo racionalismo, ya sea habiendo construido esta jugada, por impulso, para ocultar su propia debilidad -y temor por la embestida judicial- o, como prenda de futuras negociaciones con el resto del peronismo, con la posibilidad hasta de alterar el sentido de la fórmula, Cristina se comporta como una realista de pura cepa.
De todos modos y más allá de las analogías históricas (Cámpora-Solano Lima y Perón-Perón en 1973 y 1974, respectivamente), y sin aventurar interpretaciones machistas que me atraen en torno al peso moderador que ejercen los hombres en su entorno, CFK retomó la iniciativa: con un sólo y ágil movimiento de piezas, movió todo la totalidad del tablero político argentino. Advirtiendo su desgracia futura o, especulando con el discurso de la «unidad» licuando la estrategia de la Rosada, CFK le dejó a peronistas «racionales» como Schiaretti, Urtubey y Pichetto y al propio gobierno, la oportunidad tardía de hacer las próximas movidas.
Dependerá de ellos, asomar como más inteligentes e impedir que la ex «Primera Ciudadana», sin figurar ya visible en primer término, les cope el centro para no llegar primera en la línea de largada de agosto porque resulta claro que en las próximas semanas, fanáticos y rivales, hablarán de ella.
Para Macri, en cambio, cuando la economía comenzaba a tranquilizarlo, estas novedades del bando contrario, no parecen dejarlo en paz, al descolocarlo. Dependiendo de la reacción de los mercados el lunes 20, pueden ser semanas aún más difíciles para un Presidente que prometió modernizar y cambiar al país y termina enredado en su propio laberinto y en un pasado que su archirrival quiere que se asemeje más a 2007 que a un futuro promisorio.
Luego de haber recorrido parte de la Costa Azul (en francés, Côte d’Azur) en 2016, claramente reconozco que tenía cierta aprehensión a conocer Marsella y más aún cuando llegamos a la propia terminal de buses y empecé a ver la variedad de rostros y etnias presentes allí. Sabía de sus rasgos de ciudad antigua -fundada en el 600 a.C. pero también cosmopolita y global, con más de un millón de habitantes (un tercio de musulmanes) pero pensaba que producto de todo ello, estaría desordenada en su tráfico, más bien sucia, con escaso patrimonio arquitectónico, dado el «boom inmobiliario» reciente. La cercanía con el Africa de refugiados e inmigrantes ilegales, me permitía ahondar esas expectativas negativas y más aún, su pasado focense (griego) y provenzal, me desalentaban de conocerla.
Tal vez, hasta haya influido en demasía ver desde tan pequeño, la película «Contacto en Francia» (1971), donde las redes de narcotraficantes corrompían a la policía francesa y uno de los «buenos» moría al final, traicionado por los propios. El escenario era Marsella. En los noventa, para colmo, se constituyó en el epicentro del voto nuclear del xenofóbico Front National de Jean Marie Le Pen. En 2014, según estadísticas oficiales, Marsella también recibió, producto de la crisis financiera de 2008-2009, inmigrantes europeos: los del sur, como españoles, portugueses, italianos y rumanos pero también del norte, polacos.
Confieso que la ciudad nos deslumbró desde todos los ángulos, incluso sus playas, ni hablar su puerto -tanto el de veleros, lanchas y yates como el de cruceros- y la costanera en general. Cabe subrayar que Marsella es el primer puerto comercial más importante de Francia y el tercero más relevante de toda Europa, tras Rotterdam (Holanda) y Amberes (Bélgica).
La historia de Marsella está asociada al mundo antiguo pero también al moderno: el himno nacional (la «Marsellesa»), el corso Napoleón Bonaparte, las celebraciones del Ejército imperial, etc.
Hasta tuve el placer de vivir otra «frutilla del postre». El famoso Castillo de la isla de If, donde Edmundo Dantés estuvo encerrado junto al abate Faria en la novela de Alejandro Dumas «El conde de Montecristo», se halla enfrente de la siempre soleada costa de Marsella.
Ah, no faltan los «churros» en Marsella. Algún argentino afrancesado?
Tanto el cantante londinense (aunque hijo de escocés) Rod Stewart como el también inglés Bryan Ferry deben su fama a grandes éxitos tanto en singles como álbumes de la genial década del ochenta. Sin embargo, a medida que los años fueron pasando para sus carreras artístico-profesionales, fueron evolucionando hacia la difusión de canciones de ritmo más lento, cuando no, más bien de tono romántico.
Aquí seleccionamos tres de ellas, dos a cargo de un mismo solista.
You always won, everytime you placed a bet You’re still damn good, no one’s gotten to you yet Everytime they were sure they had you caught You were quicker than they thought You’d just turn your back and walk You always said, the cards would never do you wrong The trick you said was never play the game too long A gambler’s share, the only risk that you would take The only loss you could forsake The only bluff you couldn’t fake
And you’re still the same I caught up with you yesterday Moving game to game No one standing in your way Turning on the charm Long enough to get you by You’re still the same You still aim high
There you stood, everybody watched you play I just turned and walked away I had nothing left to say
‘Cause you’re still the same You’re still the same Moving game to game Some thlngs never change You’re still the same
I was dreaming of the past And my heart was beating fast I began to lose control I began to lose control I didn’t mean to hurt you I’m sorry that I made you cry
Oh my I didn’t want to hurt you I’m just a jealous guyI was feeling insecure You might not love me anymore I was shivering inside I was shivering inside Oh I didn’t mean to hurt you I’m sorry that I made you cry Oh my I didn’t want to hurt you I’m just a jealous guy
I didn’t mean to hurt you I’m sorry that I made you cry Oh my I didn’t want to hurt you I’m just a jealous guyI was trying to catch your eyes Thought that you was trying to hide I was swallowing my pain I was swallowing my pain I didn’t mean to hurt you
I’m sorry that I made you cry Oh no I didn’t want to hurt you I’m just a jealous guy Watch out baby I’m just a jealous guy Look out baby I’m just a jealous guy
Johnny’s always running around Trying to find certainty He needs all the world to confirm That he ain’t lonely Mary counts the walls Knows he tires easily
Johnny thinks the world would be right If it could buy truth from him Mary says he changes his mind More than a woman But she made her bed Even when the chance was slim
Johnny says he’s willing to learn When he decides he’s a fool Johnny says he’ll live anywhere When he earns time to Mary combs her hair Says she should be used to it
Mary always hedges her bets She never knows what to think She says that he still acts like he’s Being discovered Scared that he’ll be caught Without a second thought Running around
Johnny feels he’s wasting his breath Trying to talk sense to her Mary says he’s lacking a real Sense of proportion So she combs her hair Knows he tires easily
Johnny’s always running around Trying to find certainty He needs all the world to confirm That he ain’t lonely Mary counts the walls Says she should be used to it Johnny’s always running around Running around
Cabe recordar que el británico antes de emprender su carrera solista formó parte de la banda de punk-rock, «Roxy Music», con quienes puso en los primeros lugares de los rankings musicales, a «More than this», la misma que cobró fama tardía en la película «Perdidos en Tokio» (2003), en la que una joven Scarlett Johansson coprotagonizaría con el veterano Bill Murray.
Dedicado a los «Millennials»:«había una vez», una música extraordinaria y la cantaban como solistas o integrantes de grupos famosos, tres mujeres rubias, hoy ya sexagenarias o septuagenarias, pero que lucían sexys, tremendamente femeninas, con voces selectas y originales, a pesar de ser rockeras. Eran, como no podía ser de otra manera, los hermosos años ochenta, hace exactamente tres décadas, cuando apenas se vislumbraba la corriente feminista, tan mediática como global de hoy.
Mi primer recuerdo para Stevie Nicks, nacida en (Phoenix, Arizona) , quien integrara junto a su ex novio Linday Buckingham, la hipercreativa banda Fleetwood Mac, junto a otra rubia -Christine Mc Vie- y los verdaderos fundadores del grupo, John Mc Vie y Mick Fleetwood. Nicks caracterizada por una voz áspera, llegó a consagrarse por entero su profesión, decidió no tener hijos aunque cuando murió su mejor amiga, se hizo cargo de su hijo recién nacido, adoptándolo al casarse con el viudo, sólo con tal objetivo. Le pagó los estudios a su hijastro y respecto a u valiente decisión de no tener hijos, señaló una vez que «no le importaba tanto» porque ella «hacía feliz con su música a mujeres que sí podían ser madres». Nicks que solía vestir polleras negras largas y un look más bien punk, acaba de entrar al Salón de la Fama, por segunda vez, siendo la primera mujer en el mundo en lograrlo.
Me fastidio -y angustio- cuando escucho a mis alumnos/as habituados/as en otras cátedras, a demonizar al «neoliberalismo» ignorando de qué se trata y mucho menos, cuáles son sus límites temporales e intelectuales con el liberalismo y ni hablar, con el socialismo. Mucho más monto en ira cuando a sabiendas de explotar la supuesta debilidad moral de la doctrina liberal –vis a vis el socialismo distribucionista-, esos mismos profesores/as suelen hacerles identificar de manera automática, liberalismo con egoísmo, atomismo, indiferencia social , aislamiento, racionalismo frío y calculador, el llamado «individualismo falso» o «racionalismo ingenuo» -opuesto al crítico-, en términos de Friedrich Von Hayek y Karl Popper. Claro, no saben que la tradición liberal es rica y diversa y que por ejemplo, no conocen la existencia de un historiador escocés y contemporáneo a Adam Smith (1723-1790), formando parte de la misma escuela, que reivindicaba por un lado, la virtud cívica republicana vigente en la Antigüedad y por el otro, cuestionaba los males (no deseados) de la sociedad civil mercantil, típica del capitalismo, que sí acabaría apoyándose en una moral egoísta.
Supe de su vida por primera vez, vía el gran historiador argentino Ezequiel Gallo. Vivió en plena Edad Moderna, siendo testigo directo de la hegemonía militar de Gran Bretaña -una monarquía comercial en transición a la democracia-, cristalizada finalmente con la victoria sobre el Imperio napoléonico en Waterloo (1815). Capellán retirado del Ejército británico y luego profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Edimburgo, fue contemporáneo y formó parte de la llamada Ilustración Escocesa, que pensó la modernidad de una manera especial, sin depositar tanta fe ciega en la razón humana y sopesando el valor de la tradición.
Adam Ferguson (1723-1816) fue más allá y fue mucho más crítico de esa modernidad que sus colegas Adam Smith y David Hume, sin convertirse en un reaccionario. En efecto, cuestionó la mirada crítica de Hobbes de la barbarie o el mundo salvaje típico del estado de naturaleza pero también de la reivindicación naturalista de Rousseau, con su famosa frase reivindicatoria cuetionando a la sociedad y la civilización: «el hombre nace libre y por todos lados, aparece encadenado». Ferguson se ubica en un punto equidistante y superior a ambos. Para el filósofo escocés, ya hay rasgos de sociabilidad y racionalidad en el mundo antiguo coexistiendo con la barbarie, en el propio mundo antiguo. Una vez más, a diferencia de Smith con su «simpatía» y «benevolencia», el historiador escocés diría que es de un contexto de agresión, violencia, odio, rencor, en suma, la guerra, que derivan virtudes como el honor, la caballerosidad, el patriotismo, el heroísmo, la valentía, la abnegación, la virilidad, la fortaleza, el desinterés, la adhesión a lo simbólico, la cortesía, la noble venganza, incluso otros, más personales, como el culto de la amistad y hasta la creatividad.
-Choque de civilizaciones
-Diario de una pasión
-Doctor Zhivago
-El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
-El Señor de Ballantrae (Robert Louis Stevenson)
-La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper)
-Motín a bordo
-Reflexiones sobre la Revolución Francesa (Edmund Burke)
-Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
-Shakespeare enamorado
-The Last of The Mohicans (Fenimore Cooper)
-The silence of the lambs
-The peacemaker
-Facundo: civilización y barbarie (Domingo Faustino Sarmiento)
FRASES PARA RECORDAR
– «The only thing necessary for the triumph of evil is for good men to do nothing» (EDMUND BURKE)
-«Once we accept our limits, we go beyond them» (ALBERT EINSTEIN)
– «Rien n´est plus puissant qu´une idée dont l`heure est venue» (VICTOR HUGO)
– «No hay edad para vivir un amor intenso, así como creo que el amor es lo único que importa. Todo lo demás son plumas del pavo real, modas para seducir, como cuando un tipo se compra un auto fabuloso. Y el drama es que muchas veces el asiento de al lado va vacío, o con una mujer que no le gusta. No se necesita un Porsche para que una mujer te quiera. Hasta Adam Smith tenía esto claro: la razón por la cual la gente busca la riqueza es para salir del anonimato de la masa y ser querida» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «Our patience will achieve more than our force» (EDMUND BURKE)
– «Ahora la vida es mucho más riesgosa e incierta, aunque, al mismo tiempo, mucho más entretenida. No tengo ninguna nostalgia por el mundo de nuestras abuelas, donde las mujeres se casaban y tenían siete u ocho hijos y quedaban bastante encajonadas en una vida donde había muy poca posibilidad de cambiar De vida, porque no trabajaban» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «To read without reflecting is like eat without digesting» (EDMUND BURKE)
– «Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life» (STEVE JOBS)
– «Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Have the courage to follow your heart ad intuition» (STEVE JOBS)
– «Al final, lo que cuenta no son los años de tu vida, sino la vida de tus años» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Si eres neutral en situaciones de injusticia, es porque estás del lado opresor» (ARZOBISPO DESMOND TUTU)
– «Casi todas las personas son tan felices como preparan sus mentes para serlo» (ABRAHAM LINCOLN)
-«In Italy, for 30 years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love, they had 500 years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock» (GRAHAM GREENE)
«Sólo el que ha conocido el extremo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es necesario haber querido morir, para saber cuan dulce es la vida» (EL CONDE DE MONTECRISTO)