RECORRIENDO LA COSTA AZUL DE FRANCIA

La Costa Azul (en francés, Côte d’Azur) o Riviera francesa, es el litoral marítimo ubicado al sudeste de Francia, sobre el Mar Mediterráneo. Se extiende desde Génova (Italia) y concentra tres de las ciudades y playas con mayor turismo europeo y mundial, o sea, Niza, Cannes y Saint Tropez, además, claro está, del Principado de Mónaco, al que ya he descrito en anterior ocasión.

Ya en el siglo XX, fue el destino elegido para descansar, por parte de la aristocracia de Europa septentrional, preferentemente, la británica, en virtud de su agradable invierno.

Jurisdiccionalmente, estamos describiendo el Departamento de Alpes Marítimos dentro de la región administrativa de Provence-Alpes-Costa Azul.

Con 340.000 habitantes y una área de influencia de un millón, Niza es la quinta ciudad importante de Francia y el segundo aeropuerto nacional de mayor flujo de pasajeros, ubicándose a apenas 30 km. de Italia, 20 km. de Mónaco y 960 km. de París. Se trata de una ciudad muy cosmopolita ya que un 16 % del total de su población, es extranjero: básicamente, tunecinos, marroquíes, italianos, argelinos, portugueses, españoles, turcos, judíos y hasta rusos, en ese orden.

Sí, también en Niza, hubo y hay rusos. Empezaron a llegar en la segunda mitad del siglo XIX. Desde 1912, se ha erigido la Catedral cristiana-ortodoxa rusa de Saint Nicholas, en honor al príncipe heredero al trono de los Romanov, Nicolás Aleksándrovich, quien falleció allí mismo, en el año 1865.

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LA FRANCIA QUE CASI CATAPULTA AL PODER A MARINE LE PEN

En medio de la marea del “Brexit” y el triunfo de Trump, con un elocuente mensaje nacionalista, xenofóbico y antieuropeísta, la líder del Front Nationale, Marine Le Pen, encabezaba los sondeos en octubre pasado en Francia.

Sin embargo, en las últimas semanas del año 2016, Francois Fillon, le ganó la primaria de la derecha a Alain Juppé en segunda vuelta y a Nicolás Sarkozy y Jean Francois Copé, entre otros, en la primera. Este episodio ha demostrado una vez más, que la derecha liberal está mucho más politizada y movilizada de lo que se suponía, incluso, mucho más que en otros países de Europa, donde la extrema derecha y algunos retazos de izquierda moribunda, parecen ocupar toda la franja del espectro político, inclinado así hacia el “iliberalismo”. Un 10 % del electorado votó por las primarias del espacio político mencionado, es decir, unos 4,3 millones de votantes, una cifra absoluta marcadamente superior a los 2,8 millones que votaron en las primarias de la izquierda ganadora hace un lustro. Señalando a la izquierda por el fracaso en el gobierno del pusilánime Hollande y advirtiendo a los franceses sobre la potencial quiebra del país, en caso de que ganen la familia Le Pen, Fillon convocó de inmediato a sus ex rivales derechistas para tomar el Palacio Elíseo en las elecciones de abril próximo. Este liberal, católico, jesuita, que votó en contra del Tratado de Maastricht en el referéndum de 1992 y es amigo del Presidente ruso Putin, sabía que tiene una oportunidad histórica, aprovechando la decepción de los progresistas con su propio gobierno, para ganar en primera vuelta y luego, triunfar en el ballotage, como lo hiciera de manera abrumadora (83 contra 17 %) Jacques Chirac contra el padre de Marine, Jean Marie Le Pen, en mayo de 2002. Continúe leyendo