HOLANDA: LA BREVE REPUBLICA LIBERAL DEL SIGLO XVII

Holanda o Países Bajos es famosa por el color naranja de la bandera de la familia Orange-Nassau, por la argentina Máxima Zorreguieta que se incorporó a la realeza europea al casarse con el monarca Guillermo Alejandro, su selección nacional tres veces subcampeona del mundo y una vez campeona de Europa, sus grandes equipos de hockey femenino sobre césped, sus bicicletas gratuitas para recorrer sus ciudades con canales, el “Barrio Rojo” de Amsterdam, los tulipanes, los polders, el apoyo de la Iglesia Protestante a las Madres de Plaza de Mayo, etc. Esa misma experiencia para ganarle tierras al mar, les valió una gran sabiduría técnica para replicarlo en otro países y contar con los capitales en dinero necesarios para ayudar a otros países, como el proyecto que desarrollan con la Hidrovía en el nuestro. Pero para llegar a esa realidad actual tan benigna, positiva y admirada en el mundo, hubo que recorrer un largo y arduo camino.

Es cierto que en algún momento de la historia, Holanda fue potencia marítima mundial, mediando entre España que había llegado a América en el siglo XV e Inglaterra que lo sería a partir del siglo XVIII. Holanda tendría su era de gloria, en el siglo XVII. Una flota con una gran cantidad de barcos y geniales marinos, le permitió explorar nuevas tierras y abrir la rutas comerciales para colocar sus productos. Según el historiador económico Douglass North, Holanda descubrió tempranamente los derechos de propiedad privada y ello incentivó a una mayor productividad de la tierra y el trabajo. Sumado a la gran tolerancia religiosa, el país disfrutó de libertades civiles desconocidas para el resto de uan Europa regada en sangre por las guerras entre católicos y protestantes.

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RECORRIENDO LA COSTA AZUL DE FRANCIA

La Costa Azul (en francés, Côte d’Azur) o Riviera francesa, es el litoral marítimo ubicado al sudeste de Francia, sobre el Mar Mediterráneo. Se extiende desde Génova (Italia) y concentra tres de las ciudades y playas con mayor turismo europeo y mundial, o sea, Niza, Cannes y Saint Tropez, además, claro está, del Principado de Mónaco, al que ya he descrito en anterior ocasión.

Ya en el siglo XX, fue el destino elegido para descansar, por parte de la aristocracia de Europa septentrional, preferentemente, la británica, en virtud de su agradable invierno.

Jurisdiccionalmente, estamos describiendo el Departamento de Alpes Marítimos dentro de la región administrativa de Provence-Alpes-Costa Azul.

Con 340.000 habitantes y una área de influencia de un millón, Niza es la quinta ciudad importante de Francia y el segundo aeropuerto nacional de mayor flujo de pasajeros, ubicándose a apenas 30 km. de Italia, 20 km. de Mónaco y 960 km. de París. Se trata de una ciudad muy cosmopolita ya que un 16 % del total de su población, es extranjero: básicamente, tunecinos, marroquíes, italianos, argelinos, portugueses, españoles, turcos, judíos y hasta rusos, en ese orden.

Sí, también en Niza, hubo y hay rusos. Empezaron a llegar en la segunda mitad del siglo XIX. Desde 1912, se ha erigido la Catedral cristiana-ortodoxa rusa de Saint Nicholas, en honor al príncipe heredero al trono de los Romanov, Nicolás Aleksándrovich, quien falleció allí mismo, en el año 1865.

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