DE FESTEJOS, «GARCAS» E INCOMPETENTES

El pueblo argentino vive hoy uno de los días más felices de toda su historia. Unas 5 millones de personas, más del 10 % de la población pudo disfrutar -a medias- el regreso y paseo -con la Copa del Mundo ganada el domingo en Qatar-, de parte de todo el equipo subido a un bus, en caravana desde Ezeiza. Júbilo desbordante, canciones futboleras entonadas a lo largo de los trayectos pero también un desorden generalizado, debido a las múltiples versiones respecto a los lugares por donde pasaría el equipo de héroes.

Es que claro, esa pasión y alegría tan comunes por estas tierras, ciertamente admiradas en otras latitudes aunque no seamos concientes de ello, debió convivir con una actitud muy deleznable, de parte de no poca parte de nuestra clase dirigente.

Por un lado, en su mayoría opositores, que especulaban incluso con una nueva frustración deportiva del equipo para caerle encima mediática y moralmente al gobierno, criticando la decisión de éste de fijar un nuevo feriado para que todos puedan disfrutar de los festejos. Por el otro, las propias autoridades que demostraron una enorme incompetencia para organizar con cierta racionalidad el acto festivo.

Ya en la madrugada, en el corto recorrido del Aeropuerto Internacional al predio de la AFA, los propios jugadores estuvieron al borde de una tragedia por pasar debajo de unos cables y ahora por la tarde, un par de hinchas se arrojaron desde un puente al micro del seleccionado, cayendo uno de ellos al vacío.

Por especulación o ineficacia, se terminó así con una celebración que debía ser digna de un pueblo con una carga emocional gigantesca pero que lamentablemente vota inútiles o insensibles para que lo gobiernen y he aquí las consecuencias.

Las fotos de un día épico, otro más en nuestras vidas, como argentinos, que demuestran que «el amor con amor» se paga.

REYES DE QATAR

El fútbol siempre da revancha y este domingo 18 de diciembre de 2022, disputada la final de la Copa del Mundo jugada en Qatar, demostró no ser la excepción. Como en Rusia 2018, Francia y Argentina volvieron a jugar, protagonizando una de las mejores definiciones que yo recuerde, por su ritmo cambiante y alta emotividad, pero a diferencia de cuatro años atrás, esta vez, el resultado, por penales, favorecería a nuestra Selección Argentina, que lograría así su tercera Copa en la historia de Mundiales.

Messi en la final perdida de Brasil 2014

Messi besando la Copa 2022

el camino a la gloria

la 3era. estrella ya bordada arriba del escudo nacional

Había razones para soñar como dije hace unas semanas atrás, sobre todo, en el peor momento de la Selección en este certamen, es decir, el inicial, luego de su derrota contra Arabia Saudita. pero aquellos motivos se fueron cimentando paso a paso, en cada uno de los 6 partidos hasta la final tan esperada, sobre todo, por y para Lionel Messi, para quien, éste era supuestamente, su último Mundial y por lo tanto, su última oportunidad (biológica) de ganarlo.

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TIEMPO Y RAZONES PARA SOÑAR

Cae la noche del sábado 26 de noviembre de 2022 en Argentina y seguramente, una sensación de alivio trasunta los hogares donde esta tarde toda la atención estaba fijada en el partido Argentina-México, en el Mundial de Qatar, ya que un resultado adverso a la Albiceleste, la hubiera dejado prácticamente al borde de su eliminación en primera ronda, como ocurriera hace exactamente 20 años en el certamen global de Japón-Corea del Sur.

Una actuación no muy convincente pero a la que le bastaron dos jugadas aisladas definitorias en favor del elenco de Messi, pudo darle vida extra a un equipo que había generado enormes expectativas para campeonar pero cuyo debut fatídico contra Arabia Saudita (1-2) el martes pasado, las había derrumbado como un castillo de naipes.

Habrá habido analogías circunstanciales entre aquel éxito de 1986 para ilusionar a muchos pero también hay quienes remitían al gran fracaso de 2002 y su cadena de eventos previos, similares a los de estas semanas anteriores a la inauguración del domingo 20. En cualquier caso, el de hoy pudo ser -o no- el partido bisagra para que la Selección halle su propio camino, reconstruya su mística y a partir de allí, encuentre el equipo para sustentar sobre bases sólidas, las expectativas desbordantes que genera. Quedan 5 finales si quiere alzar la Copa.

Hay algo muy importante que este grupo ha contagiado: unidad y sentido de pertenencia. En las lágrimas del DT Scaloni y su ayudante Aimar, quienes conocen de cerca las vivencias del fracaso, podemos vislumbrar el gran amor que le tienen a la Albiceleste. Harán lo imposible para tomar las decisiones más acordes a la consagración.

Eso espero en esta noche especial, en la que por primera vez, en 48 años, podré acostarme en mi cama, sin preocuparme por sacarme las lentes de contacto o siquiera las gafas. Puedo ver ahora sí, con mis ojos, al natural. Miren si no hay razones para tener fe en que podremos campeonar como en 1986. Todo es posible.

En el «Fan Fest» del Anfiteatro de la Ciudad de Villa María (Córdoba)

Ah, gran detalle: tanto Ayala, como Samuel y Aimar estuvieron en aquella Selección de 2002. Scaloni fue citado en la de 2006. Ellos quieren su revancha, ahora estando sentados en la banca.

REGRESOS TENISTICOS

Desde 1982, juego al tenis casi ininterrumpidamente. El «casi»» está marcado por la excepción de unos 13 años, muchos de ellos estando en matrimonio, en los cuales prácticamente me forzaron -o me forcé- a dejarlo. Son esas «jaulas» en las que solemos introducirnos por elección, las personas, confundiéndolas con parejas legales.

El «deporte blanco» (expresión ya antigua al ver ropas y zapatillas multicolores «a lo Andre Agassi») es maravilloso por donde se lo mire. Culto a estaturas o fisonomías privilegiadas, de mucho cuidado en dietas pero sobre todo ejercicio de brazos y piernas, impone esfuerzo, sacrificio, talento para desafiar a la física pero también lucidez mental y temple para luchar contra el adversario pero también contra el desgano o la desconcentración de uno mismo. Grandes promesas quedaron en el camino y muchos por quienes nadie apostaba, alcanzaron la cumbre. Yo siempre lo jugué, especialmente luego del «boom Guillermo Vilas» en los setenta, con gusto y placer, disfrutándolo a pleno, aprendiendo como pude, con clases especiales de mi amigo y colega Darío Mengucci.

Desde 2010 hasta 2013 me asocié al Sport Social Club (en Villa María), un ámbito privilegiado del centro del país, con una docena de canchas, habituales anfitrionas de torneos «Future» de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), habiendo jugado aquí cuan jóvenes, verdaderas estrellas del tenis argentino y mundial. Incluso el ya nombrado Guillermo Vilas en sus años de cuasi retiro, visitaría este querido club en octubre de 2012. La vida me recondujo a Rosario y ya en estos últimos años, mudé mi membresía al Prado Español, en la vecina orilla de Villa Nueva. El domingo pasado, volví al Sport pero para ver un evento tenístico de gran relevancia profesional internacional, el ATP Challenger de Villa María, en el marco del cumpleaños de la ciudad.

Además de ser «un mimo en el alma», tras Hamburgo 2019 y Buenos Aires 2020 -prepandemia-, me fue muy grato reencontrarme con viejos amigos como Juan Iribas, con quien jugamos brillantes cotejos (amistosos) y también conocidos, como el organizador de turnos de canchas Fernando, el Juez Federal y colega docente en la UNVM, el correntino Roque Rebak, el médico radiólogo Menoyo, el profesor de tenis, el leonense Carlos Ronco -a quien conozco de mi paso como socio de Gimnasia y Esgrima de Rosario en los ochenta-, los jóvenes Leopoldo López, Nicolás Verdoljak -con su papá- y tantos otros. Pero la jerarquía del torneo, con muchos jugadores singlistas y doblistas, ubicados en los puestos superiores al 100, pero que en algún momento ocuparon los top 70 u 80, ganando finales, amerita que me dedique a escribir sobre él y ya no de mis relaciones sociales.

El domingo pasado y el lunes, se jugaron las clasificaciones, genéricamente la etapa «qualy», donde sorpresivamente perdió entre los más célebres, el argentino Guido Andreozzi (31 años, ex 70 del mundo en 2019).

En primera ronda, ganaron los connacionales, Facundo Bagnis (32 años, número 55 en 2016 y oriundo de la localidad santafesina de Armstrong aunque criado en Cañada de Gómez) y Camilo Ugo Carabelli, alias «El Brujo» (23 años, rankeado 96 en agosto 2022), dos estilo opuestos: mientras el primero es más sobrio y parejo en sus golpes, el segundo hace gala de un tenis agresivo y super dinámico. Ambos les ganaron de modo categórico, al brasileño Orlando Luz y al marcojuarenze Alejo Lingua Lavallén, respectivamente.

En cambio, Renzo Olivo, el rosarino de 30 años, hijo del dueño del viejo Hanser, club privado de calle Urquiza y Santiago a pocas cuadras de donde yo vivía, ex integrante del equipo argentino campeón de Copa Davis en 2016, que llegara a top 100 en ese año, le ganó apretado en el primer set a una joven promesa porteña, Alexander Barrena, de 19 años aunque en el segundo lo terminó pasando por arriba, haciendo valer su vasta experiencia.

También ganaron Juan Manuel Cerúndolo, de 20 años, número 79 en enero 2022, hermano menor de quien está desarrollando una gran carrera en el exterior, el polémico Nicolás Kicker (30 años, número 78 en 2017), el americano nacionalizado argentino Andrea Collarini, Facundo Díaz Acosta  y Franco Juárez entre otros. Perdió Román Burruchaga, el hijo del campeón mundial de fútbol, ex compañero de Diego Maradona en México 1986 e Italia 1990, contra un aguerrido veterano brasileño, Daniel Dutra da Silva.

Hoy miércoles, terminando con los dieciseisavos de final, duelo de peruanos –el limeño Juan Pablo Varillas, el primer preclasificado del torneo, con 26 años, top 100 en agosto pasado, tras remontada, le ganó en un partido parejo a Nicolás Alvarez- y el alemán Yannick Hanfmann (30 años, top 92 en 2018) al argentino Francisco Comesaña, por walk-over. Finalmente, otro connacional, Juan Bautista Otegui, triunfó sobre el ruso-kazajo Dmitry Popkó.

Con el alemán Yannick Hanfmann

Jueves 22 se juegan los octavos de final, el viernes 23 los cuartos, el sábado 25 las dos semifinales y el domingo 26 se desarrollará la final, con premios a repartir, por valor de casi 46.000 dólares.

Ojalá la ciudad, una de las cuatro en el mundo, donde se juega esta semana este tipo de competiciones, se congregue masivamente en el Sport así puede disfrutar de los espectáculos que brinden estos jugadores de nivel global.

LOS QUE SE NOS VAN

Ayer, viernes 19 de agosto, hubiera cumplido años Sandro, el gran cantante argentino de origen gitano, con una voz inigualable que tuviera canciones exitosas y películas taquilleras en la década del ’70. Pero en la misma jornada, también murió Oscar Bergesio, gran periodista santafesino, comentarista de fútbol, con quien también desde los ’70 hasta los ’90, incluso más cerca en el tiempo, hasta su retiro en julio de 2019, me entretuviera cada tarde o noche de radio en la universitaria LT10, estando yo en Santa Fe o aquí en Córdoba.

Sandro y Bergesio no tienen nada en común, excepto que fueron contemporáneos, pero sí poseen sus vidas, un magnetismo especial en la mía misma, porque cubren etapas de ella que fueron particularmente singulares, como mi niñez y adolescencia, tiempos de TV en blanco y negro, tocadiscos y transistores.

Como también adquieren un especial significado, otros protagonistas de la pantalla chica de aquellos años, que también nos dejaran recientemente: el actor Rodolfo Bebán hace una semana,  además del conductor Norberto Palese (alias «Cacho Fontana») y su ex esposa, la ex modelo Liliana Caldini, a inicios de julio, con apenas dos días de diferencia.

Bebán fue protagonista de películas históricas como «Juan Manuel de Rosas» (1972), «Juan Moreira» (1973) y las tiras televisivas «Malevo» (1972) y «El precio del poder» (1992-1993), que tuvieron elevados niveles de taquilla y rating, respectivamente. Mientras tanto, Fontana, tristemente recordado por su programa ómnibus de 24 horas junto a Pinky en 1982, recaudando fondos -que no llegaron o sólo parcialmente- para los soldados de la guerra de Malvinas, tuvo dos grandes participaciones que yo nunca olvidaré: la conducción del programa de preguntas y respuestas «Odol Pregunta» que catapultara a la fama, por ejemplo, al entonces niño Carlos María Domínguez y «Videoshow» (1977) donde estrenaría la llamada «máquina de mirar», o sea, la videocassetera, que revolucionaría la era de la TV a nivel nacional, ambos episodios en los ’70.

Cuando ocurre esta seguidilla de pérdidas, similares a otras de hace unos años, siento que una parte importante de mi vida se va con ellas, pero al mismo tiempo, me transmiten la energía necesaria para recordarlos a todos con alegría y renovarla para continuar hasta el final de mis días.

NUESTRO «KAISER» DEL FUTBOL

Si los alemanes tuvieron su emblema en Franz Beckenbauer (76 años) como jugador-líder de la Selección campeona mundial de 1974 además de DT ganador en Italia 1990 y hasta Presidente del Bayern Münich, los argentinos también tuvimos ese equivalente, casi contemporáneo y en el mismo puesto, defensor central (número 6) -y goleador-: Daniel Alberto Passarella. Capitán de la Selección argentina que alzara la Copa Mundial en casa en 1978, DT de la Selección aunque sólo llegara a cuartos de final en Francia 1998 y técnico y Presidente de su club histórico (River Plate). Aunque este último detalle, habiéndolo encabezado precisamente en 2011, año en que descendiera la entidad de Núñez, hace que, sobre todo, en la mente de muchas generaciones jóvenes, se empañe toda la carrera expuesta con anterioridad.

La novedad -triste- que hoy nos golpeara a todos los futboleros de bien, fue que Passarella (69 años) sufre de una enfermedad neurodegenerativa (Alzheimer) que conozco muy bien porque afectó a mi madre antes de su muerte, además, aparentemente, de Parkinson. Esta infausta noticia se emparenta con una similar que conociéramos hace semanas, respecto a Edgardo Bauza (64 años), también ex 6, suplente de aquel equipo glorioso de 1986, también ex técnico -muy ganador- de clubes como su querido Rosario Central y San Lorenzo y del fútbol ecuatoriano. Tiempo atrás nos dejó  físicamente Diego Armando Maradona, adalid de aquel team campeón, con quien Passarella tuviera una escabrosa historia de rencillas, nunca debidamente aclarada en función de los testimonios de sus propios protagonistas en ese mismo Mundial de México 1986.

Passarella aunque no jugara ese Mundial, formaría parte del plantel y sería el único argentino, dos veces campeón mundial de fútbol. Ojalá que ese dato por demás elocuente, alcance a dimensionar su enorme figura más allá de los debates de las redes sociales.

MILEI-MASLATON: EL QUIEBRE

En las últimas semanas, Javier Milei cometió todo tipo de dislates discursivos y logísticos y descendió notoriamente en las encuestas. Justificar la venta ilegal de órganos -prohibida en todo el mundo-, la libre portación de armas -en un país como éste, con una insuficiente madurez educativa- y organizar actos hace un par de semanas, en el conurbano bonaerense (Gerli) y hoy, en Córdoba Capital, con «derecho de admisión», que fueron sendos fiascos, por la poca o nula masividad, fueron sólo algunos de dichos errores. Producto de ellos, ante una opinión pública hipersensible, de pronto, el otrora»León» de hace unos meses, se transformó en un «gatito» inofensivo.

Bajo el influjo de su hermana «demasiado afín», haciendo «buenas migas» con el ex «armador» de Domingo Cavallo en 1999,  Carlos Kikuchi, de origen japonés, un periodista -más RRPP que lo anterior-,  Milei centralizó en ellos toda la «campaña», desplazando al eje protoperonista de «La Libertad Avanza», es decir, la dupla de los legisladores porteños Eugenio Casielles y Ramiro Marra más el abogado bitcoinero y ex concejal, autopercibido «puntero gratuito» Carlos Maslatón y los «twiteros».

Desde estas páginas hemos sido particularmente críticos con todo esta estructura que nunca fue tal o, que en todo caso, fue demasiado monárquica y verticalista pero desorganizada, lo cual le hizo perder a Milei, desde setiembre de 2021, debates televisivos, puntos esenciales en la elección legislativa de noviembre y el alejamiento definitivo del centro electoral, esencial para aspirar al ballotage de 2023. Tal «derechización» de Milei, bastante incoherente por cierto, al embanderarse el diputado en febrero de este año con la causa de Ucrania, se vio rematada con dos decisiones de la dupla Karina Milei-Kikuchi: una, el armado nacional bajo el viejo Partido Demócrata (de tinte rancio conservador aunque de dudosos papeles en regla) y otra, la formación de alianzas con partidos provinciales, que actuaron como satelitales durante la dictadura militar, por ejemplo, el bussismo tucumano.

Semejante desprecio de Milei por la tradición liberal -pero también por la libertaria, a la que siempre usó con bastante ignorancia- no pudo disimularse aunque la familia Benegas Lynch, de prosapia en el liberalismo argentino, pero demasiado antiperonista y pro-Juntos por el Cambio, lo bendijera. Con el tiempo, lo que veíamos hace meses respecto a una radicalización de los entusiastas por el diputado -bastante poco laborioso en ese rol-, se fue confirmando tristemente. Asesorado por el idóneo sin título universitario alguno, el gay Alvaro Zicarelli, su apoyo reciente al perdedor de la elección presidencial colombiana, un anciano dirigente misógino, violento y realmente populista, sumado al show conservador montado en Brasil, al lado del hijo de Bolsonaro -cuyo padre marcha segundo cómodo en las encuestas para el comicio de octubre-, no hizo más que coronar tal derrotero frustrante.

Tras su viaje en abril-mayo pasado, junto al ex Embajador Mariano Caucino, por Israel, Armenia, Georgia y Rusia, Carlos Maslatón ha decidido enfrentarlo. Conocedor de todos sus secretos -y sus trampas- el ex dirigente de la Ucede y UPAU en los ochenta, creador del estilo «barrani», el gran rebelde de la cuarentena de 2020 y que se jugara por la causa rusa como ningún dirigente político en la Argentina, ha resuelto pedirle internas, intentando que recapacite y se aleje del nepotismo. Lo veo improbable pero si de algo estoy seguro es que el lugar de «antisistema» que Milei ocupó coyunturalmente, hoy está vacante y seguirá así si nadie puede erigirse en la figura que canalice el malestar latente del argentino medio.

Será Maslatón quien lo ocupe? Anticambiemita y enemigo de los radicales desde hace 4 décadas, aunque nada «gorila» ( o sea, antiperonista), posee a su favor, la cuota de realismo político y experiencia organizativa de la que carece el 90 % de los políticos que aspiran a representar las ideas liberales y/o libertarias.

Encuentro casual con Maslatón en el Edificio Kavanagh, CABA, diciembre de 2021.

De seguro, si fuera él, tendrá que exigir y autoexigirse el cumplimiento de varias condiciones. Insisto en el punto: si deseara hacerlo. Porque será clave corregir el error básico de Milei: éste jamás prestó atención a la necesaria institucionalización y nacionalización de una estructura partidaria única y novedosa en el escenario político, incluyendo por qué no a José Luis Espert, que lo proyecte de manera competitiva de cara al 2023. Aún hay tiempo.

Cena con Maslatón y mi amigo Julio Nieto, CABA, enero de 2021.

Aquí la nota que le dio a Julio anticipando su interés por candidatearse hace más de un año, en el cual, incluso se animó a hablar de Maradona y el amor a la patria, entre tantos tópicos abordados.

«THE GREAT PRETENDER»

Una canción del gran Freddie Mercury se titula así -aunque fuera original de Los Plateros-. Pero en este caso que trataremos, sólo servirá para radiografiar dos personajes emblemáticos de la escena política nacional que no tienen nada ideológicamente en común, pero sí otros atributos que analizaremos: CFK y Javier Milei.

Recordemos que Platón había planteado alguna vez, en la Grecia clásica, que las sociedades «enfermas», envilecidas, corruptas, por el avance democrático, requerían un «rey filósofo». Es decir, alguien investido de calidades y cualidades que sean diferenciadoras en relación al resto de sus semejantes y que en virtud de ello, podría tener la capacidad y la actitud para guiarlos hacia la verdad y el bien común. Este principio de tutelaje social, diría Robert Dahl, es a todas luces apropiado, en virtud de sus virtudes -valga la redundancia-. Sin embargo, esto es así?

Tanto CFK como Milei, ambos líderes innegables, se han creído y creen portadores de esos atributos positivos. La primera, con un carácter fuerte y discursos encendidos pretenciosamente racionales, envuelve a masas no necesariamente calificadas para sus gustos personales: ella se autopercibe una aristócrata a pesar de ser hija de un colectivero platense. El segundo, con un estilo contrastante con la anterior, basado en gritos desaforados, una retórica plagada de insultos y poses típicas de un rockstar -y no de un político europeo-, atrae jóvenes con carencias de todo tipo desde la cuna, identificados con su propia biografía de vacíos o dramas existenciales.

Son nuestros pretendidamente «reyes filósofos». Una, fue y sigue siendo, el otro pretende serlo. La pregunta es si realmente, están en condiciones de liderar y hacia buen puerto, este barco llamado Argentina. Nadie niega que a base de simulación y hasta mentira, ambos logran sus objetivos. Por una o otra razón, la sociedad enferma los sigue. Ahora bien, cabe interrogarse, si la terapia elegida por ellos, en un caso, un populismo heterodoxo y en el otro, una derecha trumpiana y hasta reaccionaria, al no ser genuinas, por provenir de una impostación, tiene posibilidades de eficacia. O la gente seguirá confiando en ellos a pesar de las repetidas advertencias acerca del egoísmo acendrado de ambos? porque finalmente, recordemos que son humanos y falibles como todos nosotros, a quienes pretenden «curar».

Los reyes filósofos estaban -y debieran estar- investidos de amor a la patria, más que a sí mismos, además de honor y entrega desinteresada. En este caso, los vernáculos parecieran estra preocupándose más por sus propios egos, antes que en cualquier otro fin colectivo. La sociedad argentina, poco proclive a seguir reglas impersonales y duraderas, con igualdad ante la ley, alguna vez reaccionará a estos pretendidos «médicos», que se sienten tan mesiánicos? o será demasiado tarde? el oportunismo de subirse al carro de estos líderes prevalece por encima de cualquier otra dimensión?

EL CAMPO ARGENTINO EN REBELDIA?

Recuerdo que en uno de mis tantos viajes (laborales) entre 1998 y 2001 a Rosario, cuando decidí emigrar a Villa María, por motivos personales, una noche del primer semestre de 1999, me tocó ver a orillas de la vieja Ruta 9 -en aquel momento, en impecable gracias a los peajes e inversiones privadas de la Presidencia Menem-, una serie de tractores y pancartas de productores lácteos. Era el famoso «tractorazo», movimiento cuasi piquetero que nucleó a numerosos productores tamberos de la zona aledaña a Villa María, que reclamaban en plena Convertibilidad, un «precio justo» para el litro de leche, que en caso de no tener respuesta oficial, por parte de la Administración menemista, derivaría en crisis de abastecimiento en las góndolas de los supermercados.

Ese tema sería objeto de profundas y numerosas investigaciones sociológicas que eran novedosas porque hacía tiempo que el campo, en aquel momento, sin retenciones pero con precios internacionales muy deprimidos, no generaba interrogantes ni tampoco respuestas académicas de ningún tipo, excepto en el ámbito de las Ciencias Básicas, a partir de la enorme modernización tecnológica que vivió a partir de fines de los ochenta (sojificación, riego artificial, siembra directa, grupos CREA, etc.). Los últimos estudios databan de la década del ’60 cuando la preocupación de los cientistas sociales era la naturaleza oligopólica de las propiedades y en todo caso, el cambio de manos de las familias patricias argentinas a nuevos sectores.

La crisis de 2001 encontró al campo en plena expansión, en parte, producto de aquella reconversión, a contramano del resto de la economía argentina. Los precios de las commodities subieron exponencialmente y eso permitió que el nuevo milenio encuentre al país recuperándose de la fenomenal reconversión de precios producto de la ruptura de contratos que duraron una década. Ese aumento generó una gran entrada de divisas para el país, la que sería récord en la historia argentina y la misma de alguna forma, satisfizo dos roles: una, «acolchonar» los efectos de la crisis inicial y otra, financiar el creciente gasto público en áreas urbanas, destinado a sectores vulnerables, pero también empleos formales de clase media.

En marzo de 2008, en pleno auge, el campo dijo «basta» y volvió a las rutas, como una década antes. La Resolución 125 del entonces Ministro de Economía de CFK, Martín Lousteau, hoy devenido en antikirchnerista, que amenazaba aumentarle la retención estatal a la producción sojera, se convirtió en el centro del contraataque ruralista. La crisis llegó a tal punto que el propio Vicepresidente Cobos (radical, de Mendoza) tuvo que desempatar en el Senado de la Nación, haciéndolo de una manera dubitativa, pero en contra del propio proyecto de su gobierno. Esto agrietó no sólo a la coalición oficial ‘transversal» sino a toda la sociedad argentina que vio consumir semanas al borde de la violencia civil.

Alfredo De Angeli, productor entrerriano de la zona de Gualeguaychú, hoy senador nacional, fue uno de los protagonistas políticos de aquellas jornadas aciagas, junto con los integrantes de la entonces llamada «Mesa de Enlace», conformada por las organizaciones gremiales representantes de la diversidad política del campo: Llambías (CRA), Biolcati y Miguens (SRA), dos entidades a la derecha del espectro ideológico y, Garetto (Coninagro) y Buzzi (Federación Agraria), a la izquierda de aquél.

Con mi amigo Julio Nieto y el propio De Angeli

Las tensiones extremas y el «voto no positivo» de Cobos obligaron al gobierno a retroceder, la oposición supo explotar ese momento político en las parlamentarias del 2009 pero con el transcurso del tiempo todo se fue diluyendo y el statu quo se impuso. El campo disfrutó de algunos años más de precios elevados, pero el Estado acrecentó su voracidad fiscal de modo sutil. La reaparición de una inflación que llegó para quedarse, con un nivel elevado respecto al plano mundial, obligó al kirchnerismo a incurrir una vez más en el error histórico de prohibiciones de exportar cortes cárnicos, «para garantizar el precio interno» y otros absurdos que lo único que lograr, fue favorecer a la ganadería de países vecinos y las exportaciones de terceros a mercados no tradicionales.

El campo volvió a atomizarse políticamente, tuvo un pequeño veranito con el macrismo, ya con otros precios internacionales -a la baja- y esperó a fines de 2019, a la gestión Fernández, en pie de guerra, porque sabía que la situación de 2008 podía volver a repetirse. Sin embargo, el kirchnerismo no mostró los dientes, prefiriendo una salida elegante y negociadora (el Consejo Empresarial Agroindustrial), para diluir cualquier oposición productora, pero la pandemia interrumpió el sonido de las armas.

Enero de 2022 empezó con todo y los ruralistas eligieron juntarse en asamblea nacional, el sábado 9, en la localidad santafesina de Armstrong, en la intersección de la ruta 9 y el camino a la pujante Las Parejas, tras la negativa de la intendenta de Cañada de Gómez a recibirlos. Allí fue la nueva Mesa de Enlace, a modo de reconstrucción del liderazgo político, pero esta vez, la ocasión parece diferir de la anterior. Productores autoconvocados, con el ingeniero agrónomo Dieter Von Pannwitz a la cabeza, fueron los organizadores y las bases se hicieron escuchar: hicieron autocrítica de la escasa relevancia política y económica que le dan a la agremiación ruralista; reprocharon traiciones pasadas a sus dirigentes rurales; pidieron cabezas de líderes cooptados por el gobierno, por ejemplo, los de Coninagro y hasta trataron a la coalición gobernante de «enemigos mentirosos».

Las semanas venideras, en las que pueden vislumbrarse momentos difíciles, en función de la gran sequía que afecta a nuestra región y la concreción de nuevas asambleas en un centenar de puntos estratégicos del país, amenazando por ejemplo, no realizar cultivos de invierno, algo que sería gravísimo, nos permitirán ser testigos de nuevos conflictos.

Será la repetición de otra fase más del eterno ciclo político argentino?

BANDAS BRITANICAS QUE RESISTEN EL OLVIDO

No hay mejor manera que empezar un nuevo año con música. Recordando la de muy buen calibre, como la de las bandas de pop británico de los años ochenta.

Obviamente, las hay muy célebres y en una lista interminable, podríamos citar a Queen, U2, Genesis, Fleetwood Mac, The Police, The Alan Parsons Project, The Electric Light Orchestra, The Pretenders, Duran Duran, Eurythmics, Dire Straits, Def Lepard, Supertramp y tantas otras bandas, que aquí mismo hemos recordado en algún momento. Pero al calor de la década thatcherista, de enormes convulsiones y consecuencias socioeconómicas en el Reino Unido -y en el mundo-, también crecieron grupos tal vez menos conocidos pero de alto impacto artistico por algunos temas musicales tremendamente exitosos.

Allá por aquellos tiempos, nacieron y brillaron grupos de jóvenes como Tears for Fears, The Cure, Simple Minds, Big Country, Spandau Ballet, Level 42 y The Outfield, entre otros.

Fueron todos jóvenes por aquel entonces, que nacieron a fines de los cincuenta o principios de los sesenta, que pudieron crecer influidos por los legendarios The Beatles y Rolling Stones, haciendo gala de un virtuosismo inigualable, generando hits que impactaron en los grandes mercados de la música.

En 1981, nació por ejemplo, Tears for Fears, fundada por Roland Orzábal y Curt Smith, en Bath, Somerset (Reino Unido). Sus letras (muy originales, por cierto) tienen relación con problemas de la humanidad y diferentes trastornos psicosociales. Su álbum debut llamado «The Hurting» en 1983, contiene canciones muy famosas que han estado siempre en los primeros lugares de los charts occidentales.

Uno de los dos miembros del dúo, Orzábal, tiene cierta ligazón con Argentina. Al igual que él, su madre era británica pero su padre era francés de ascendencia argentina y española. De hecho, su abuelo era argentino según él mismo manifestara en un concierto en Buenos Aires. En efecto, era nieto de Arturo Orzábal de la Quintana, Doctor en Ciencia Política e intelectual, bisnieto del general Arturo Orzábal Guardó y de la cordobesa Benjamina de la Quintana Alcorta, importante familia del interior de la Provincia de Córdoba.

The Cure, como banda de rock, tuvo su origen en Crawley (Inglaterra), en 1976. El vocalista Robert Smith, el bajista Simon Gallup, el guitarrista Porl Thompson, el baterista Boris Williams y los tecladistas Roger O’Donnell y Laurence Tolhurst, eran sus miembros iniciales, que por sus apariencias, le dieron un toque gótico al grupo. Filósofos existencialistas y lugubres como Camus y Sartre influyeron en las letras que atrajeron a Smith, un chico que sin embargo, se había criado en un hogar feliz y de cierta holgura económica. La banda argentina Soda Stereo reconoció la influencia musical de The Cure.

Simple Minds es una banda escocesa, nacida en Glasgow en 1977. La fundaron Jim Kerr (cantante) y Charlie Burchill (guitarrista) mientras los demás miembros fueron cambiando a lo largo del tiempo. La canción «Don’t You (Forget About Me)», en 1985, los catapultó a la fama mundial. Han vendido 60 millones de discos a lo largo de su trayectoria artística.

También de Escocia, procede Big Country. Fue fundada en 1981, por Stuart Adamson en los roles vocales y de guitarra, acompañado por  los guitarristas Bruce Watson y Clive Parker, el bajista Tony Butler y Mark Brzezicki en la batería. Su álbum «The Crossing» (1983) fue el más exitoso y la banda siguió activa a pesar del suicidio de su líder Adamson en 2001.

Fruto de la unión de los hermanos Kemp -Gary (guitarrista y compositor) y Martin (bajista)- con John Keeble (baterista), Steve Norman (saxofonista) y Tony Hadley (cantante), nació Spandau Ballet. Más emparentada con el «New Romantic» -a lo Duran Duran-, el nombre de esta banda londinense es bastante controversial porque se referiría a la tristemente célebre prisión de los jerarcas nazis en Berlín Occidental, bajo custodia británica luego de la II Guerra Mundial.  Pero según parece, el new wave los atrajo un momento efímero de sus vidas ya que los Kemp decidieron pasarse a la actuación televisiva y teatral.

De estilo jazz-funk-pop, Level 42 nació en la Isla de Wight (Reino Unido), fundada por Mark King, Mike Lindup y los hermanos Gould (Boon y Philip) en 1979. Colaboraría con ellos, una especie de quinto miembro de la banda, Wally Badarou, como tecladista.

The Outfield creció en la década del ochenta, con Tony Lewis (cantante y bajista), John Spinks (guitarrista) y Alan Jackman (baterista). El gran éxito de dicha banda fue el álbum «Play Deep» aunque ya a inicios de los noventa, la estrella del grupo empezó a decaer. Spinks falleció en 2014 y Lewis, afectado por la muerte del primero, dejó esta vida en 2020.