Hace menos de una semana, no esperábamos el desenlace de ésta. Tampoco preveíamos el resultado tan abultado en contra del kirchnerismo, ni siquiera su derrota en Provincia de Buenos Aires. Todo lo cual demuestra una vez más que en Argentina resulta imposible aburrirse porque la vertiginosidad de las sorpresas es enorme, no obstante que luego del paseo por la montaña rusa que supone, volvemos al mismo lugar. Cada momento a la manera de un ciclo perverso, parece reproducir las condiciones previas, acelerando el proceso de autodestrucción, aunque ésta nunca llegue.
En efecto, el gobierno de Alberto Fernández, estaba al borde de la hiperinflación de 1989, pero podía ganar pírricamente como en 2007, terminó siendo derrotado como en 2009, 2013, 2015 y 2017 y aún así, cree ahora que puede recuperarse una vez más, como en 2011 y 2019, por eso recrea insólitamente, un gabinete que se parece a 2014. La respuesta es siempre la misma: a la manera de un suicida, redoblar la apuesta, incrementando la radicalidad del fenómeno. La sociedad misma ha malcriado a la elite kirchnerista: le ha dado una y otra vez, oportunidades.
Tras el shock, el dilema que enfrentaba el gobierno el pasado lunes, pasaba por cómo asimilar la derrota, interpretarla y luego actuar en función de ella, considerando que quedaban dos meses para la elección parlamentaria de noviembre y dos años para terminar el mandato, con una elección intermedia con efectos destructivos. «Dilema» porque racionalmente, no se soluciona cortando algunas cabezas y radicalizando más pero tampoco devaluando o arreglando con el #FMI. El primer camino conduce a un desastre general -como bien advierte uno de los «delegados» del Papa Francisco -el Arzobispo de La Plata, «Tucho» Fernández- y el segundo trayecto, lleva a una derrota peor que la del domingo. «Están en el horno», se regodeaban en la oposición, nada motivada para ayudarlos en tal trance ante una instancia potencial de dialoguismo y sólo el disfraz de CFK como «corderito», al estilo del «efecto viudez» de 2010, podría salvarlos. Pero tampoco sonaba creíble esa jugada.
Les reconozco que pusieron la cara -para la foto- pero la pusieron
Quedaba por verse la actitud del #peronismo -o los #gobernadores– que no pusieron todo lo que había que poner, oliendo derrota, los acompañarían sólo hasta la puerta del cementerio. Pero al mismo tiempo, todos, sin excepción saben que #divididos, no tendrán rumbo alguno, excepto al abismo.Hoy, en la cumbre de La Rioja, estarán los gobernadores «fondos nacionales-dependientes», es decir la llamada «Liga del Norte», pero no así los de las Provincias más ricas, como Santa Fe y Córdoba, a quienes no convence un gobierno de clara raíz capitalina-bonaerense.
Sissí era de origen alemán: cuarta de 10 hijos, nació un 24 de diciembre en Münich pero creció como niña, libre y feliz, en contacto con el campo y la naturaleza, en Possenhoffen, a orillas del Lago Starnberg. Sin duda, que semejante socialización, un tanto rousseauniana, la condicionaría para su futuro, que le depararía sólo encierro y presiones de todo tipo, típicas en toda monarquía.
En uno de esos múltiples excursiones europeas, mientras paseaba con una de sus damas de compañía, por la costanera de Ginebra, Sissí sería asesinada por un anarquista italiano, a dos años de finalizar el siglo XIX.
Austria tiene una particular historia de amor-odio con Alemania. En ausencia de ésta, en el siglo XIX, formó parte sucesivamente, con Prusia y otros Estados alemanes, de la Confederación del Rin o Rheinbund (1806-1813) -bajo hegemonía napoleónica-; la Confederación Germánica o Deutscher Bund (1815-1866) , ya bajo la Santa Alianza, entrando luego en guerra con aquélla y tras un cierto distanciamiento, en el siglo XX, siendo anexada vía el Anschluss a la Alemania nazi, cuyo Führer nació en un pueblito alpino austríaco. Tras haber compartido un lúgubre destino común, con ejércitos de ocupación americano y soviético hasta 1955, Austria logró su independencia, a costa de su neutralidad en la Guerra Fría y hoy, en el seno de la Unión Europea, Sebastian Kurz se alinea casi al unísono con Frau Angela Merkel, incluso en la lucha contra la pandemia.
En la entrada central a la Plaza de los Héroes donde se halla el Palacio
Del fragmento olvidable de la historia, es decir, el nazismo, todavía quedan retazos. En marzo último, la Directora de la Casa de la Historia de Austria, pidió que se reabra al público, el balcón del Palacio de Hofburg, donde Hitler diera su célebre discurso del 15 de marzo de 1938, ante 200.000 personas. El mismo es arquitectónicamente más similar a una terraza, ya que se encuentra directamente encima de una entrada cubierta que conduce al palacio desde la Plaza de los Héroes (en alemán, Heldenplatz), un sitio de manifestaciones políticas y reuniones, tanto pasadas como presentes.
Vieja fortaleza militar del siglo XVIII, restaurada como Palacio en 1847, es uno de los tres más famosos -junto con Schönbrunn y Belvedere- que tiene Viena y uno de los tantos que usaron los Habsburgo, la familia real austríaca -cogobernante de la España imperial- en el pasado. También es el más grande y el más antiguo, habiendo tenido como inquilinos célebres previos a Hitler, a Francisco José I y su esposa Isabel de Baviera, más conocida como “Sissí». Mucho más fugaz fue la estancia del Zar de todas las Rusias, Alejandro I, quien se hospedó allí durante el histórico Congreso de Viena de 1815.
Estatua en honor al Archiduque Carlos de Habsburgo-Lorena (Habsburg-Lothringen). Carlos fue Generalísimo del Ejército austríaco, el mayor rival de Napoleón y comparable a Wellesley.
Estos carteles alegóricos a la democracia liberal, ubicados en plena Heldenplatz, testimonian la legitimación republicana de la que hace gala Austria día a día, tratando de enterrar para siempre, aquellos años malditos de fines de la década del treinta, aunque pueda haber todavía hoy disidencias respecto a cómo hacerlo.
Varios intentos en tal sentido, provocaron marinos de la talla de Willem Barents y Jacob Van Heemskerk, quienes se aventuraron a proyectar más allá de lo conocido, sus ambiciones marítimas. Obraba como un factor estimulante, la prédica de reverendos protestantes como Petrus Plancius, quien además, era cartógrafo y astrónomo. Sobre las postrimerías del siglo XVI, un siglo después que el gran descubrimiento de América por parte del genovés Cristóbal Colón, entre 1596 y 1597, Jan Cornelius Rijp y el citado Van Heemskerk -llevando a Barents- se aventuraron a navegar hacia el norte de Holanda, para descubrir «la ruta del noreste» a las Indias Orientales, acortando la distancia a China.
La expedición de dos barcos fracasó, pues terminó con uno de ellos, el conducido por Van Heemskerk, enterrado en el hielo y por ello, los marinos debieron soportar un muy crudo invierno en Nueva Zembla (en ruso, «Novaya Zemlya«), en una caseta de madera que ellos mismos, con el mismo material del barco, improvisaron y calefaccionaron a su manera, llamándola «El hogar seguro» (en nederlandés, «Het Behouden Huys»).
Pudimos conocer dicha azarosa aventura, gracias a las memorias escritas y publicadas en 1598, por el carpintero de uno de los dos barcos, Gerrit de Veer, quien pudo sobrevivir a tales peripecias. Era uno de los -apenas- doce que pudieron regresar a Amsterdam y el primer testigo reconocido en ver el efecto llamado Nueva Zembla, es decir, una suerte de anomalía de la atmósfera, en forma de espejismo polar, causado por la refracción de la luz solar entre las termoclinas atmosféricas. El libro de De Veer fue el primer best-seller mundial y elevó la autoestima y orgullo de ese pueblo productor de quesos y tulipanes, a niveles insospechados.
El pasado martes cuando estuve varias horas en el majestuoso Aeropuerto Internacional de Schiphol, en Amsterdam, mientras esperaba mi vuelo de KLM de regreso a Buenos Aires, recordé esa experiencia. Como la ley de atracción existe, mientras retornaba por los aires, me puse a ver la película «Nova Zembla», estrenada en 2011, que narra la historia de esa última expedición de Barents.
Schiphol, Barents, KLM y Nueva Zembla son sinónimos de mirada global, de empuje y tesón, de vocación para traspasar límites. Enhorabuena que este osado pueblo nederlandés todavía se arriesgue a ello, como hace siglos y por eso, es digno de mi gran admiración.
En principio, los iguala la globalización y por lo pronto, la fecha de elecciones (en noviembre). Luego, hay varias distinciones. No sólo que el segundo está poblado originariamente por germanos (campesinos y conservadores) mientras el primero, por mestizos, aunque ambos tuvieron grandes oleadas de inmigrantes cuando mejor les fue: Austria, ahora, desarrollada, con un generoso Estado Benefactor, miembro de la #UE y la #OTAN, atractiva para sirios, afganos, kurdos, iraníes, balcánicos, africanos, etc.; Argentina, en la segunda mitad del siglo XIX, cuando recibió el récord de 6 millones de inmigrantes, preferentemente europeos.
Hay otras singularidades, a pesar de que te podés encontrar en el bus, una joven argentina, mendocina, tatuada, con su pelo teñido de violeta. que hace más de un año, deambula por Austria, eso sí, acompañada por un valenciano, estudiando Anatomía Patológica (Medicina) y ahora intentando entrar en Ingeniería, aunque antes debe rendir el nivel básico de alemán. Argentina es en grande, como esa joven. Está perdida, sin brújula. Austria es ordenada, organizada, todo funciona, no hay ruidos en su capital (Viena), excepto alguna ambulancia, autobomba o coche policial persiguiendo drogadictos en la costa baja de los canales del #Danubio (Donau).
En este país de Europa Central, lindero y tan afín a esa primera potencia europea (Alemania), los políticos no son profesionales: tienen vocación de servicio, están encuadrados ideológica y partidariamente -hay disciplina en tal sentido-, sujetos a códigos especiales y como no deben vivir de la política, o del #Estado, o del dinero de los contribuyentes, las propias empresas, sobre todo, las de seguros, los emplean. Sí, aquí los políticos se dedican a vender seguros: no entran a los directorios de las compañías para hacer lobbying en favor de sus intereses.
Respecto a temas de la agenda política, en vísperas de elecciones, el gran problema de los últimos años, es que han proliferado las ayudas a los refugiados e inmigrantes iraquíes, afganos y sirios -los más cultos de todos, igual que los iraníes-, con sólo llenar formularios y obligarse a aprender el alemán. Ello ha despertado inquietud y rechazo por parte de la población austríaca autóctona pero también de los inmigrantes de los ochenta y noventa, quienes han pagado ya un «enorme derecho de piso», razón por la cual se enrolan en las filas del #FPÖ (Partido de la #Libertad), el viejo partido de Jörg #Haider, uno de los primeros dirigentes derechistas que tuvo #Europa, trágicamente desaparecido en 2008, tras haber sido gobernador del Estado de #Carintia (vecino a #Eslovenia).
Tuvimos la suerte de asistir a uno de los primeros actos políticos del #FPÖ (Partido de la #Libertad), agrupación de derecha conservadora-liberal, tercera fuerza nacional detrás de los socialistas y la coalición gobernante democristiana (conservadora-popular)-ecologista (izquierda actual). Fue en un distrito alejado de la ciudad de Viena, el 22, llamado Donaustadt -donde naciera el gran futbolista austríaco (negro) David Alaba-, pero el tercero más importante por su nivel de ingresos. En un bar al aire libre, con la sombra de los árboles, en lugar de choripán y una Coca Cola, les daban a los asistentes, casi todos, de mediana edad, blancos nativos y canosos, la tradicional salchicha (picante, para mi gusto), en un pebete vienés y un jugo de manzana.
Los discursos de Angela Schütz -la nieta del gran sociólogo austríaco Alfred Schütz, discípulo de la Fenomenología de Hüsserl y ex compañero de estudios de Mises y Hayek- y el candidato a concejal Maximilian Krauss, incitaban a los aplausos de los presentes, sobre todo, cuando se proponía pagarles boleto de regreso a los últimos inmigrantes. Conste que este acto se desarrolló unos días antes de la caída de Kabul, capital de Afganistán, lo cual podría generar otra oleada humanitaria hacia estas tierras, de la magnitud que tuvieron los austríacos con la guerra de Balcanes en los noventa y la crisis siria en 2015.
Qué objeta particularmente -y con alguna razón- la derecha austríaca en relación a los refugiados? Que por ejemplo, los refugiados provenientes de Afganistán son trasladados en helicópteros o aviones de la Fuerza Aérea Austríaca, financiados con el dinero de los contribuyentes austríacos. Allí nace una segunda objeción: «quien abandona su hogar para estar cómodo en nuestro Seguro Social no necesita protección, sobre todo si luego visita su país para irse de vacaciones a casa». Agrego yo, en función del carácter gregario o colectivista de sus entornos familiares, hasta son portadores irresponsables del virus Covid-19, cada vez que van y vienen de sus tierras natales, por ejemplo, los balcánicos.
En el Arenbergpark de la majestuosa capital austríaca, podemos encontrarnos una mañana cualquiera sentado en un banco, a un anciano dándole de comer a las palomas -o a los cuervos, omnipresentes por la cercanía con el verdoso -no azul- Río Danubio (el Donau, en idioma alemán).
Por cierto, no podría imaginar algún primer mandatario latinoamericano y mucho menos, argentino, que adoptara ese tipo de conductas, incluyendo viajar en metro o en tren, como si fuera un ciudadano común más. En realidad, lo es aunque, independientemente de ese cargo que ostenta hace apenas cuatro años, algo más que simbólico o protocolar como en todo semiparlamentarismo, los gobernantes austríacos no gozan de privilegios especiales, viven en sus domicilios particulares, no tienen autos con choferes ni son mirados por la población, como príncipes o virreyes, con algún «derecho divino», sino como simples servidores públicos, sin mayor distancia que la que guarda Van der Bellen con sus vecinos vieneses en el subte o el parque.
Sin embargo, en el mismo parque al que suele concurrir el Presidente, profesor universitario (de Economía) y dirigente ecologista Van der Bellen, sorprenden erguidas dos moles de cemento, cerradas, tenebrosas, que impactan mucho más al estar rodeadas de verde, plantas, árboles, pájaros y hasta simpáticas ardillas, con un bar un poco más allá de ambas. Al lado de las mismas, incluso, hay una cancha de básquet -o fútbol cinco-, con piso de mosaico, donde juegan chicos propios del multiculturalismo de este país: negros africanos, balcánicos, musulmanes, cristianos ortodoxos, sirios, persas. Esas moles son los famosos bunkers de la II Guerra Mundial. Han permanecido allí como tristes recuerdos de un pasado austríaco ligado al nazismo: Adolf Hitler nació en Austria y este país fue anexado en 1938, en el contexto del famoso Anschluss (unión o reunión, en lengua alemana), preanunciando lo peor: la invasión un año más tarde, de la invasión alemana a Polonia, un 1 de setiembre de 1939.
Uno de los bunkers con la cancha de básquet al lado.
Una cabina teléfonica en desuso, reciclada a pequeña librería para donar. Atrás, uno de los bunkers.
La evolución histórica de la Argentina está ligada indisolublemente a la del liberalismo. Como tradición, como doctrina o, recientemente, como identidad, ha ocupado un lugar central en la construcción institucional del país moderno, en la segunda mitad del siglo XIX hasta aproximadamente 1930.
Hubo un antecedente de esta tendencia, hace 3 décadas: el fenómeno de la UCEDE, partido político de centro-derecha liberal, liderado por el Ingeniero Alvaro Alsogaray (diputado nacional), cuyo hijo Alvaro Luis, hoy nos pudo entregar su testimonio de aquellos grandes momentos de la agrupación partidaria, que llegó a influir en el programa de gobierno, parcialmente aplicado por Carlos Saúl Menem.
Puede que la causa que admire y me permita indagar acerca de la vida de esos pueblos (escoceses y rusos) tenga alguna relación con esa resiliencia respecto a la vida medieval. En efecto, a diferencia de buena parte del resto de Europa, salvo italianos y alemanes, Escocia y Rusia descubrieron y vivieron tardíamente la Edad Moderna, a la que arribaron, cruentamente, una a través de una batalla perdida (Culloden Moor) y la otra, a través de la Revolución Bolchevique, aunque tal vez, el antecedente de la liberación de la servidumbre decretada por el Zar Alejandro II en 1861, podría también ser considerada esa bisagra entre una era y la otra.
Por ejemplo, el capítulo V llamado «Rent« refleja tales vicisitudes. En algún momento, parte del clan MacKenzie, liderado por Dougal, warchief y hermano de Colum el terrateniente y tío de James (Jamie) Fraser, el protagonista de la serie, cuya cabeza tiene precio impuesto por los británicos, por agredir a un «Red Coat» (soldado «casaca roja») se desplaza hacia las tierras bajo dominio de Colun, para cobrar la renta en dinero y especie (por ejemplo, animales) que los habitantes de ellas, les cedían cada temporada, a cambio de se seguridad. Esa era la forma de vida habitual por aquél tiempo (1743) en aquellas regiones de Europa, mientras los escoceses dependían de los ingleses, bajo el Acta de Unión de 1707, no obstante, habiéndose rebelado ya dos veces desde 1715.
La serie en ese capítulo V, mostraría cómo esa recaudación a cargo de Dougal, tenía un doble perfil: por un lado, implicaba, con la asistencia de un veterano abogado (Ned Gowan) formado en la Universidad de Edimburgo, pero ansioso por nuevas aventuras, engrosar las alforjas de su hermano, a cambio de su protección y vigilancia de esas aldeas y villorrios pastoriles, pero por el otro, era para su propio pecunio individual -y la de su banda-. En efecto, Dougal usaba a su propio sobrino con su espalda llena de cicatrices profundas debido a los latigazos de los «Red Coats» enfrente de su propia hermana, quien fuera violada por un oficial a posteriori, para sensibilizar a los campesinos que así, aportarían a aquel tesoro común. Sin embargo, luego, se descubriría que los escoceses no eran vulgares ladrones, sino que ese fondo encubierto, tenía intenciones políticas ocultas: financiar la causa jacobita, es decir, el regreso de un Rey Estuardo a la Corona británica -después de 1688-.
En aquel contexto, como queda dicho, los líderes de los clanes como los MacKenzie y los Fraser, mantenían sus dominios conduciendo a miles de siervos y sus familias, como verdaderos señores feudales, aún con demasiados recelos y reyertas entre ellos, mientras buena parte de aquellas familias apenas tenían para comer y vestirse. El robo era muy común por aquellos días pero también era habitual que los propios guardias del terrateniente, que lo «protegían» a su vez, de los soldados ingleses, abusaran de esposas e hijas de los siervos o extorsionaran a sus propios protegidos, máxime si ansiaban cobrar las recompensas por delatar ante las autoridades británicas, a quienes habían cometido algún delito en esos feudos.
Hablando de mujeres, la vida para ellas, era miserable. Solían ocupar un rol absolutamente secundario, sin ninguna formación, salvo que agradaran y enamoraran a algún caballero, de lo contrario quedarían sometidas a la hostil forma de vida en el campo, criando cerdos y gallinas y lavando ropa, con la orina de ellas mismas, para facilitar que la suciedad se desprendiera más fácilmente. Los jefes de los clanes accedían a las más jóvenes, aunque era muy usual, mantener parejas paralelas con quienes tenían hijos bastardos.
Los hombres cazaban, cuidaban y amansaban caballos en los establos, como lo hacía el joven Jamie pero también bebían a raudales, máxime considerando las inclemencias de un clima hostil, frío y húmedo y caso nunca soleado.
Pero claro, la vida clánica tenía otros componentes tal vez hoy, dignos de nostalgia. El honor ocupaba un rango muy especial. Como muestra «Outlander«, los escoceses eran rudos y muy pendencieros, pero en numerosas ocasiones, eran capaces de pelear o sacrificarse con la tortura vía latigazos en la espalda, por defender el honor de una mujer, si alguien osaba llamarla «prostituta». Lo mismo ocurría con las relaciones sexuales. No era raro que un hombre, como lo hizo Jamie Fraser, con la propia Claire Beauchamp Randall (la otra protagonista), se instalara toda una noche, aguardando semidespierto aún cansado, en la puerta de la habitación de una mujer, sólo para custodiarla de eventuales ataques de otros montañeses borrachos. Jamie llegó al extremo de dejarse violar por el oficial inglés «Black Jack» Randall en la cárcel para que éste libere a Claire.
Asimismo, los escoceses podían ser caballeros pero ello no impedía que fueran también apasionados y guerreros. O quizás al revés: el hecho de que fueran tan salvajes, a los ojos del resto de los europeos, sobre todo, los presumidos ingleses, los convertía en galantes y corteses.
-Choque de civilizaciones
-Diario de una pasión
-Doctor Zhivago
-El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
-El Señor de Ballantrae (Robert Louis Stevenson)
-La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper)
-Motín a bordo
-Reflexiones sobre la Revolución Francesa (Edmund Burke)
-Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
-Shakespeare enamorado
-The Last of The Mohicans (Fenimore Cooper)
-The silence of the lambs
-The peacemaker
-Facundo: civilización y barbarie (Domingo Faustino Sarmiento)
FRASES PARA RECORDAR
– «The only thing necessary for the triumph of evil is for good men to do nothing» (EDMUND BURKE)
-«Once we accept our limits, we go beyond them» (ALBERT EINSTEIN)
– «Rien n´est plus puissant qu´une idée dont l`heure est venue» (VICTOR HUGO)
– «No hay edad para vivir un amor intenso, así como creo que el amor es lo único que importa. Todo lo demás son plumas del pavo real, modas para seducir, como cuando un tipo se compra un auto fabuloso. Y el drama es que muchas veces el asiento de al lado va vacío, o con una mujer que no le gusta. No se necesita un Porsche para que una mujer te quiera. Hasta Adam Smith tenía esto claro: la razón por la cual la gente busca la riqueza es para salir del anonimato de la masa y ser querida» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «Our patience will achieve more than our force» (EDMUND BURKE)
– «Ahora la vida es mucho más riesgosa e incierta, aunque, al mismo tiempo, mucho más entretenida. No tengo ninguna nostalgia por el mundo de nuestras abuelas, donde las mujeres se casaban y tenían siete u ocho hijos y quedaban bastante encajonadas en una vida donde había muy poca posibilidad de cambiar De vida, porque no trabajaban» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «To read without reflecting is like eat without digesting» (EDMUND BURKE)
– «Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life» (STEVE JOBS)
– «Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Have the courage to follow your heart ad intuition» (STEVE JOBS)
– «Al final, lo que cuenta no son los años de tu vida, sino la vida de tus años» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Si eres neutral en situaciones de injusticia, es porque estás del lado opresor» (ARZOBISPO DESMOND TUTU)
– «Casi todas las personas son tan felices como preparan sus mentes para serlo» (ABRAHAM LINCOLN)
-«In Italy, for 30 years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love, they had 500 years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock» (GRAHAM GREENE)
«Sólo el que ha conocido el extremo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es necesario haber querido morir, para saber cuan dulce es la vida» (EL CONDE DE MONTECRISTO)