LA MUSICA DE LOS «MILLENNIALS»: O EL REINO DESOLADOR Y GRIS OSCURO

Atravesamos varios países latinoamericanos este verano sintonizando varias radios FM y demasiadas canciones de varios géneros. Aún en Brasil, donde el 90 % de la música es en portugués aunque ya no se escuche la vieja y tradicional «Bossa Nova«, nos topamos con el mismo fenómeno. Para no hablar del «reggaeton» latino (Fonsi, Shakira, Enrique Iglesias, Ricky Martin, Maluma, Bad Bunny y Daddy Yankee, entre otros), la mayoría de las canciones «extranjeras», en idioma inglés, estaban hegemonizadas fuertemente por la música de tres solistas: el británico Harry Styles (ex integrante de la banda «One Direction«),  el DJ anglo-noruego Alan Walker y la australiana Sia Furler, estos dos últimos, fieles representantes de la electronic music.

Esto significa que entre los tres tercios en que se divide el mercado consumidor radial del sur de América, dos de los cuales, están claramente globalizados, con la excepción de Brasil, donde la producción propia y en idioma portugués, es dominante, hay una franja básicamente demandada por los jóvenes «Millennials«, a quienes atrae el estilo de esos tres cantantes, con voces agudas y de gran impacto virtual -y visual-, a través de You Tube, donde sorprende la cantidad de millones de visitas que día a día reciben.

Si bien su música es impactante y pegadiza, tampoco puede obviarse el pesimismo y lo poco gratificante de la letra de sus canciones, sobre todo en la cuarentona Sia Furler y el joven Alan Olav Walker, quien a los 20 años, en poco tiempo, saltó a la fama, emergiendo de la comunidad de «videogamers» y difundiendo sus productos entre los «youtubers», tras recibir una fuerte influencia de compositores de bandas sonoras de películas como el genial Hans Zimmer.

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AUSTRALIA 2018: UNA FORMULA UNO MAS HUMANA?

Era realmente aburrida la F1 de los últimos años. Sí, pero tal vez, lo haya sido hasta ayer. El enfrentamiento entre los alemanes de Mercedes Benz y los italianos de Ferrari, en una categoría automovilística que también se globalizó con ingleses y franceses colaborando con unos y otros, en términos de ingenieros, mecánicos e insumos como neumáticos, monopolizó en favor de los primeros, el dominio de la elite de monopostos. Sin quitarle mérito al poco querido Lewis Hamilton (tetracampeón, incluyendo 2017), sus trofeos se debían en parte a su manejo individual, no exento de accidentes y errores a veces torpes, pero sobre todo, a la competitividad tecnológica de su marca germana. El también tetracampeón, el alemán Sebastian Vettel, que pudo ser el heredero del heptacampeón Michael Schumacher, que lucha por sobrevivir y recuperarse, recluido en Suiza, ha batallado infructuosamente por superar al moreno inglés, exhibiendo su deseo de llevar a la marca italiana, al lugar de privilegio que alguna vez ostentó, de la mano de su compatriota aludido, del español Fernando Alonso y del austríaco Nicki Lauda -paradójicamente, hoy trabajando en el paddock de Mercedes-, entre otros.

Fuente: https://periodismodelmotor.com/final-gp-australia-2018/190410/

Si bien Ferrari le ha ganado carreras a Mercedes, aunque ayudado por factores como una clasificación por delante o alguna circunstancia especial en la que declinó Hamilton o su compañero de equipo, el imperturbable finés Valtteri Bottas, ayer se dio una situación realmente peculiar.
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26 AÑOS SIN FREDDIE MERCURY

Prefiero recordar a Mercury por su música, su voz, su liderazgo en Queen y su enorme despliegue físico en un escenario, que por el SIDA, su pareja al momento de morir, su origen africano en la ex colonia británica de Zanzíbar, su infancia en esa paradisíaca isla, donde se mezcla lo indio con lo persa. A diferencia de estos tiempos, donde la prensa amarilla se regodea con esos detalles y termina banalizando a los cantantes, los de mi generación que convivimos con las letras y canciones de Queen, la banda legendaria que lideraba Mercury, privilegiamos seguir atados o influidos por lo artístico, lo cultural pero sobre todo, la impronta y el legado de algunos que demostraron ser imprescindibles. Claramente, no hubo más Queen sin Mercury, no hubo más INXS sin Hutchence ni Police sin Sting. Eso demuestra que si bien, nadie es irremplazable en este planeta, una vez más, hay excepciones a tal regla.

Quedémonos con sus canciones, las personales y las de la banda británica. Yo me quedaré personalmente, con el recuerdo imborrable del primer recital al que fui en mi vida, el 6 de marzo de 1981, en el Estadio Mundialista de Rosario Central, en el barrio de Arroyito en la ciudad de Rosario, donde fui testigo del gran show de Queen en Argentina. Para los no memoriosos, éste se produjo casi un año antes del conflicto militar con los británicos por las Islas Malvinas, en ocasión de desatarse una absurda ola nacionalista cultural que censuraría a Queen y toda otra música británica de las radios argentinas, por varios meses.

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LA CANCION QUE ME IDENTIFICA COMO NINGUNA

Poeta, bohemio, golfo, que se conforma con nada, todo o más; capitán de un velero que no tiene mar; que vive buscando un lugar; que sueña con la libertad; vagabundo y cantor de silencios que no vive en paz; Quijote de un tiempo que no tiene edad, porque viene de un «mundo que está más allá».

Con dos miedos especiales: la facilidad con la que se va el tiempo y también a los charlatanes y vocingleros.

Adaptable, flexible, tanto que soy feliz con un vino y un trozo de pan pero también con caviar y champagne.

Pero tengo tres diferencias con Julio: no me presumo español (para nada, no es modelo de país ni cultura), no tengo tantos hijos (apenas tres y es más que suficiente)  y además, ya no busco ninguna Dulcinea, porque la encontré, no en España, sino en Rusia: se llama Ekaterina.

MONACO, EL PRINCIPADO QUE RECIBE A LA FORMULA UNO

La segunda ciudad más cara del mundo detrás de Londres. pero a la que llegamos con mi novia Ekaterina, en bus urbano desde Niza (Francia) al módico precio de 1 euro con 50 centavos cada uno. Una urbe glamorosa y principesca, que vive por y para el turismo, pero que lucha cada década por ganarle 350.000 metros cuadrados más al mar. Es el país más edificado de Europa y uno de los más edificados del mundo. «Francia empieza donde terminan los edificios altos», subraya un refrán del lugar. Según datos del año 2012, se trata del territorio con mayor esperanza de vida en el mundo, con 90 años de expectativa al nacer. Allí, uno de los pocos rincones europeos del siglo XXI, donde no hay pobres ni mendigos ni siquiera inmigrantes.

El Principado de Mónaco es una ciudad-Estado soberana, situada en Europa Occidental, encerrada entre el Mar Mediterráneo y los Alpes bajos, en la Riviera francesa. Con una frontera terrestre con Francia de algo más de 5 km. y una costa de casi 4 km., ocupa, con sólo 2 kilómetros cuadrados de superficie, el segundo lugar como país más pequeño del mundo, detrás del Vaticano. 

La ciudad se encuentra a 13 kilómetros de Niza, la cabecera del departamento francés de los Alpes Marítimos y a 11 kilómetros de la frontera italiana. El aeropuerto de Niza-Costa Azul, uno de los más importantes de Francia, está a tan sólo 20 km. y Mónaco se puede conectar a él, a través de un servicio regular de helicópteros.

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«EL ULTIMO DE LOS MOHICANOS»

Siempre me fascinaron los procesos sociales que se resisten morir ante el avance de aquellos que se aproximan para instalarse. La novela de James Fenimore Cooper, no retrata precisamente, «un choque de civilizaciones» a lo Huntington, sino más bien, lo contrario. Esboza la posibilidad de cercanías o semejanzas entre indios, mestizos y blancos, ya sea colonos americanos como oficiales y soldados británicos y franceses. El contexto o ambiente del libro, es la guerra de los Siete Años (1756-1763), entre la victoriosa Inglaterra y la derrotada Francia en Europa, trasladada al continente americano, donde ambas potencias peleaban por la posesión de Canadá y la región de los Grandes Lagos en el territorio septentrional de la actual Estados Unidos.

Los protagonistas de esta historia de 1757, son el riflero mestizo «Ojo de Halcón» (Hawkeye) o «Carabina Larga» y sus amigos, los indios mohicanos Chingachgook y su hijo Uncás, que se enredan sin desearlo en las batallas, del lado de colonos, delaware (o «mingos») e ingleses, dirigidos por el Teniente Coronel George Munro, cuyas hijas Alicia y Cora, se enamoran de los dos primeros, a pesar de que Alicia está semicomprometida con el oficial «casaca roja», el Mayor Heyward. En la vereda opuesta, están los franceses del caballero honorable Mayor Louis Joseph Marqués de Montcalm y sus indios aliados, los hurones, que comerciaban su lealtad a cambio de negocios con los blancos. El personaje principal de este flanco militar, es el pérfido y sanguinario indio, Magua, el guía y jefe de los hurones.

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CARLOS REUTEMANN: UN CUMPLEAÑOS ARGENTINO EN LA FORMULA UNO

Esa madrugada del domingo 12 de abril de 1981, ya con las entradas en la mano, viajamos con mi padre en su Ford Fairlane, en medio de una densa niebla a Buenos Aires. Recuerdo que llegamos al Autódromo Oscar Gálvez de la ciudad de Buenos Aires, en esa época, Capital Federal, a las cinco de la mañana y sin reposeras, como muchos allí, nos dispusimos a formar parte de la larguísima cola de los fanáticos del automovilismo que nos propusimos mirar la carrera de Fórmula Uno.

En realidad, en esa marea humana ansiosa, estaban incluidos los fans, como yo, de Carlos Alberto Reutemann, el argentino, santafesino, que más lejos llegó en la máxima categoría mundial, después del pentacampeón de los años cincuenta y sesenta, Juan Manuel Fangio. Como si todo ello fuera poco, ese día, era el cumpleaños 39 de Reutemann y estaba peleando palmo a palmo, como nunca antes desde su debut en 1971, el campeonato de la F1, con el brasileño Nelson Piquet que ganaría la carrera -y el torneo ese año- y con el australiano Alan Jones, campeón del año anterior. Con éste, Reutemann ya había tenido conflictos en la carrera anterior, bajo la lluvia, en la propia Brasil, por haberla ganado, desobedeciendo las órdenes del equipo, que le obligaban a cederle el lugar a Jones, por ser éste el número uno del equipo. Todo ello, le daba un sabor especial a esa carrera, la única que vería en vivo y en directo, hasta ahora, en mi vida.

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GUERRA DE MALVINAS: EL AUTISMO DE LA POLITICA EXTERIOR ARGENTINA

Las cientos de veces que cruzamos esos carteles en las rutas argentinas, siempre me recuerdan la pregunta cruda e incisiva de mi novia, proveniente de un país milenario y guerrero que acaba de recuperar Crimea: «y qué han hecho por recuperarlas?». La respuesta tal vez, lógica, hubiera sido una guerra victoriosa, pero esa opción, que ella conocía, en realidad, apela a que más allá de tanto cartel y discurso nacionalista hipócrita, efectivamente, a lo largo de casi dos siglos, los argentinos no hemos hecho nada concreto ni eficaz, excepto desde el fútil plano discursivo, para que las Islas sean parte del territorio argentino.

 

La reflexión vale, para estos días cuando se celebran 35 años del desembarco de los conscriptos argentinos en el archipiélago, desalojando por apenas un bimestre, a las escasas fuerzas británicas allí apostadas, custodiando al entonces gobernador Rex Hunt, hecho en el cual, perdiera la vida, el Capitán Giacchino, el primero de una larga lista de algo menos de un millar de desafortunados de los dos bandos, que perecerían en esa absurda guerra.

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FRANCISCO DE GOYA, EL ORIGINAL PINTOR ESPAÑOL

Tuve la fortuna de ver sus cuadros y sus diferentes fases de su pintura, en el Museo del Prado, en Madrid en junio de 2010. Pintor de caballete y mural, dibujo y grabado, inauguró el Romanticismo, habiendo escapado a la mediocridad y decadencia artística, moral e intelectual, que la obstinadamente conservadora España vivía desde hacía siglos, acompañando su descenso imperial.

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y murió en Burdeos, Francia, el 16 de abril de 1828. Pude afirmarse que su trayectoria pictórica fue variada.

Empezó en el Neoclasicismo, apenas se contactó con Italia a finales del siglo XVIII y producto de dicha influencia, son sus murales religiosos,  las decoraciones de palacios reales y sus pinturas tan descriptivas de la vida de la corte española. Un párrafo aparte lo plantean sus retratos de miembros de la elite española, como el Conde Floridablanca, Gaspar Melchor de Jovellanos, la Duquesa de Alba, la Condesa de Chinchón y la propia familia del Rey Carlos IV. El retrato de Manuel Godoy y su famosa obra «La maja desnuda», completan algunas de sus connotadas obras de esa época.

Pero luego, Goya, quien también apelaba a estampas caricaturescas y grabados variados, deja de atender a los Borbones ilustrados durante la invasión napoléonica y entonces, vira su mirada y su arte hacias los desastres de la guerra en el propio suelo español. No deja de pintar retratos burgueses, además de obras dedicadas a alegorías y costumbres del pueblo español, ya en la primera década del siglo XIX.

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LA LLEGADA DEL HOMBRE A LA LUNA

Tras despegar un 16 de julio de 1969, de la Tierra, desde Cabo Cañaveral (Houston, Estados Unidos), la nave espacial norteamericana Apolo XI, llegó a la Luna, cuatro días después. Neil Armstrong, Edward «Buzz» Aldrin -ambos pisaron su superficie- y  Michael Collins eran los tripulantes en aquel viaje histórico. Contrariamente a lo que se cree, el hito se retransmitió a través de un Observatorio cercano a Canberra (Australia) y no desde una base de Estados Unidos. Con cinco años de edad, yo era una de las 600 millones de personas que vimos el evento por TV.

El 24 de julio, se produjo el amerizaje de los tres pilotos en las aguas del Océano Pacífico, a 1.500 km de las Islas Hawaii, siendo recibidos por el entonces Presidente Richard Nixon.

No pertenecí a las generaciones como las de mis padres y abuelos, que vivieron dos Guerras Mundiales, la Crisis del ’30, las guerra de Corea y Vietnam, gran número de golpes militares, la Revolución Cubana, etc. pero yo, sin saberlo, sería testigo privilegiado de este hecho único en la historia civilizatoria, que encabezaría la secuencia de muchos otros, más inclinados a la paz y la cooperación global, que al conflicto.