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Autor: Marcelo Montes
Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva.
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Hace muchos años en Argentina, se discute acerca de la probidad ética de su clase política; las denuncias de corrupción, sobre todo, contra los opositores de turno, son un clásico; se lo juzga y evalúa negativamente al propio Poder Judicial por su manipulación política e ineficacia a la hora de resolver las causas vinculadas.
Esto significa que entre los tres tercios en que se divide el mercado consumidor radial del sur de América, dos de los cuales, están claramente globalizados, con la excepción de Brasil, donde la producción propia y en idioma portugués, es dominante, hay una franja básicamente demandada por los jóvenes «Millennials«, a quienes atrae el estilo de esos tres cantantes, con voces agudas y de gran impacto virtual -y visual-, a través de You Tube, donde sorprende la cantidad de millones de visitas que día a día reciben.
Si bien su música es impactante y pegadiza, tampoco puede obviarse el pesimismo y lo poco gratificante de la letra de sus canciones, sobre todo en la cuarentona Sia Furler y el joven Alan Olav Walker, quien a los 20 años, en poco tiempo, saltó a la fama, emergiendo de la comunidad de «videogamers» y difundiendo sus productos entre los «youtubers», tras recibir una fuerte influencia de compositores de bandas sonoras de películas como el genial Hans Zimmer.
Era realmente aburrida la F1 de los últimos años. Sí, pero tal vez, lo haya sido hasta ayer. El enfrentamiento entre los alemanes de Mercedes Benz y los italianos de Ferrari, en una categoría automovilística que también se globalizó con ingleses y franceses colaborando con unos y otros, en términos de ingenieros, mecánicos e insumos como neumáticos, monopolizó en favor de los primeros, el dominio de la elite de monopostos. Sin quitarle mérito al poco querido Lewis Hamilton (tetracampeón, incluyendo 2017), sus trofeos se debían en parte a su manejo individual, no exento de accidentes y errores a veces torpes, pero sobre todo, a la competitividad tecnológica de su marca germana. El también tetracampeón, el alemán Sebastian Vettel, que pudo ser el heredero del heptacampeón Michael Schumacher, que lucha por sobrevivir y recuperarse, recluido en Suiza, ha batallado infructuosamente por superar al moreno inglés, exhibiendo su deseo de llevar a la marca italiana, al lugar de privilegio que alguna vez ostentó, de la mano de su compatriota aludido, del español Fernando Alonso y del austríaco Nicki Lauda -paradójicamente, hoy trabajando en el paddock de Mercedes-, entre otros.
Si bien Ferrari le ha ganado carreras a Mercedes, aunque ayudado por factores como una clasificación por delante o alguna circunstancia especial en la que declinó Hamilton o su compañero de equipo, el imperturbable finés Valtteri Bottas, ayer se dio una situación realmente peculiar. Continúe leyendo
Independientemente de si se llamaba Peter Wyngarde o según si nació en Francia, el mismo día que mi padre, un 23 de agosto, pero de 1927, este actor británico, de vida licenciosa, guarda un especial recuerdo para mí, por su actuación en otra de mis series favoritas, «Departamento S». Allí personificaba a «Jason King», un novelista excéntrico y hedonista, de historias policiales, que solía trabajar en una unidad especial de Interpol, con otros tres compañeros -uno de ellos era el personaje del americano Joel Fabiani-, en la dilucidación de las mismas.
El género de la novela policial siempre ejerció un particular atractivo durante mi infancia y adolescencia, no sólo por Sherlock Holmes y Agatha Christie, sino, originariamente por este personaje de la serie británica aludida, que tuvo una vida efímera (1969-1970) y con el nombre del propio «Jason King» (1971-1972). Tan poca presencia televisiva provocó una gran influencia, incluso en la propia cinematografía inglesa, cuando muchos años después, Mike Myers reconoció la gravitación de «Jason King» en su personaje de la película «Austin Powers».
Siglo XVI. 1588. El rey de España, el ultracatólico y contrarreformista Felipe II decide enfrentar a la reina de Inglaterra, la protestante, Elizabeth I (Isabel I). Al mando del Duque de Medina-Sidonia, envía una poderosa escuadra armada naval de 137 barcos y 2.431 cañones, para invadir y conquistar las islas.
Cada vez que viajo a Lima -lo hice 3 veces en los últimos cinco años-, no dejo de recordar que fue la capital del Imperio español en América. Todo ese peso histórico, se palpa en sus calles, parte de sus edificios tradicionales, hasta su planificación urbana. La añoranza por las guerras libertadoras de nuestro San Martín y Bolívar, junto al marino escocés Lord Cochrane, también están siempre presentes en cada ocasión que piso suelo limeño. Imagino la noches sin vela tanto de colonizadores españoles como de liberadores latinoamericanos, para convertir a Lima, en un bastión inexpugnable -los primeros- y en una presa dorada por recuperar -los segundos-. Claro, todo eso le importa poco a los millones de limeños que surcan hoy sus calles.
Aunque nos haya aturdido toda una madrugada, descubrimos una noche de brisa marina, una hermosa canción de la novedosa cumbia peruana (no muy diferente de la argentina, ya sea bonaerense o santafesina), «Porque un hombre no llora», en un recital público en la playa de Chala (en la región de Arequipa, provincia de Caravelí). Además de verificar allí la forma especial -y diferente respecto a los brasileños- de vivir su alegría, nos percatamos que esa actitud de afrontar y resistir de una forma honorable y hasta orgullosa, era no sólo machista, sino identitaria del propio ser peruano.
Bien justifica entonces, servir de titular para estas reflexiones acerca del presente de tal país, luego de haber estado allí varias semanas este inicio de año, tras nuestra primera visita en 2016.Adicionalmente, nos sirve para describir al pueblo peruano, de una manera diferente a la usual como la conocemos en Argentina -y España-, a través de personajes como Mario Vargas Llosa, que hace tiempo, ha dejado de ser un peruano genuino, para convertirse en un trotamundos cosmopolita, que pasea de vez en cuando por Miraflores, el barrio más coqueto y europeo de Lima.
Aquí, precisamente, les presento la versión musical de la canción citada por parte de «Los Caribeños de Guadalupe», que de manera increíble, he descubierto, también interpretan canciones como la genial «El embrujo» del grupo cumbiero argentino (santafesino) «Los Palmeras». Lo paradójico es que la canción, la más escuchada en las radios peruanas en 2017, fue interpretada por primera vez, por Esaud Suárez, el cantante oriundo de Iquitos, que lideraba la banda peruana, hasta su partida a «Los Tigres de la Cumbia». Suárez escuchó tal canción por primera vez en portugués, durante una estadía en Brasil y decidió llevarla a Perú, donde empezó a interpretarla en español, en forma de bachata. Todo ello revela lo integrados que estamos los pueblos latinoamericanos a partir de la globalización musical, no obstante que permanezcamos cerrados o autárquicos en otros campos.
A Perú, ingresamos el sábado 27 de enero por la tarde, tras atravesar la frontera oriental del país incaico con Brasil. Acabábamos de dejar atrás Assis, en el Estado de Acre, con unos 7.000 habitantes, la localidad brasileña limítrofe con Iñapari, el pueblo peruano del Departamento de Madre de Dios, con unos 1.500 habitantes. Ambas están ubicadas en pleno corazón de la Amazonia, aunque ya a esa altura, la densidad verde y fluvial de ésta, disminuya sensiblemente. Por allí, pasa la Carretera Interoceánica Sur (también denominada Transoceánica o 30C), que une Sao Paulo, la megalópolis brasileña con Lima, la histórica capital peruana.
Más de 25.000 kilómetros recorridos, en auto, durante un bimestre completo y algo más, por toda la costa de Brasil, de sur a norte, penetrando vía la Amazonia, en Perú, subiendo a Ecuador y luego bajando hasta Chile, uniendo los territorios lindantes con el Océano Atlántico con aquellos bañados por el Pacífico.
Desde el famoso «Diarios de Motocicleta» del «Che» Guevara con su amigo Granados por Latinoamérica, siempre guardó fascinación recorrer estos países, en cualquier medio que no sea el avión. De hecho, la experiencia guardada a través de estos dos largos y variados meses -en un auto Sedan cinco puertas-, es demasiada como para ser volcada en una o dos semblanzas en estas páginas. Sin tono geográfico o turístico, nuestra intención es más bien, sociológica. Lo haremos en varias ediciones, porque hay mucho por contar, por describir, por analizar y hasta por hipotetizar, aunque siempre nuestro ánimo, será compartirlo, con Uds., nuestros lectores.
Nuestro Fiat Palio en Vila de Sucunduri, plena Amazonia brasileña.
La foto refleja el final del viaje, es decir, el Paso Los Libertadores, en la cordillera de los Andes, precisamente en uno de los tantos cruces fronterizos entre Chile y Argentina.
Prefiero recordar a Mercury por su música, su voz, su liderazgo en Queen y su enorme despliegue físico en un escenario, que por el SIDA, su pareja al momento de morir, su origen africano en la ex colonia británica de Zanzíbar, su infancia en esa paradisíaca isla, donde se mezcla lo indio con lo persa. A diferencia de estos tiempos, donde la prensa amarilla se regodea con esos detalles y termina banalizando a los cantantes, los de mi generación que convivimos con las letras y canciones de Queen, la banda legendaria que lideraba Mercury, privilegiamos seguir atados o influidos por lo artístico, lo cultural pero sobre todo, la impronta y el legado de algunos que demostraron ser imprescindibles. Claramente, no hubo más Queen sin Mercury, no hubo más INXS sin Hutchence ni Police sin Sting. Eso demuestra que si bien, nadie es irremplazable en este planeta, una vez más, hay excepciones a tal regla.
-Choque de civilizaciones
-Diario de una pasión
-Doctor Zhivago
-El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
-El Señor de Ballantrae (Robert Louis Stevenson)
-La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper)
-Motín a bordo
-Reflexiones sobre la Revolución Francesa (Edmund Burke)
-Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
-Shakespeare enamorado
-The Last of The Mohicans (Fenimore Cooper)
-The silence of the lambs
-The peacemaker
-Facundo: civilización y barbarie (Domingo Faustino Sarmiento)
FRASES PARA RECORDAR
– «The only thing necessary for the triumph of evil is for good men to do nothing» (EDMUND BURKE)
-«Once we accept our limits, we go beyond them» (ALBERT EINSTEIN)
– «Rien n´est plus puissant qu´une idée dont l`heure est venue» (VICTOR HUGO)
– «No hay edad para vivir un amor intenso, así como creo que el amor es lo único que importa. Todo lo demás son plumas del pavo real, modas para seducir, como cuando un tipo se compra un auto fabuloso. Y el drama es que muchas veces el asiento de al lado va vacío, o con una mujer que no le gusta. No se necesita un Porsche para que una mujer te quiera. Hasta Adam Smith tenía esto claro: la razón por la cual la gente busca la riqueza es para salir del anonimato de la masa y ser querida» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «Our patience will achieve more than our force» (EDMUND BURKE)
– «Ahora la vida es mucho más riesgosa e incierta, aunque, al mismo tiempo, mucho más entretenida. No tengo ninguna nostalgia por el mundo de nuestras abuelas, donde las mujeres se casaban y tenían siete u ocho hijos y quedaban bastante encajonadas en una vida donde había muy poca posibilidad de cambiar De vida, porque no trabajaban» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «To read without reflecting is like eat without digesting» (EDMUND BURKE)
– «Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life» (STEVE JOBS)
– «Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Have the courage to follow your heart ad intuition» (STEVE JOBS)
– «Al final, lo que cuenta no son los años de tu vida, sino la vida de tus años» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Si eres neutral en situaciones de injusticia, es porque estás del lado opresor» (ARZOBISPO DESMOND TUTU)
– «Casi todas las personas son tan felices como preparan sus mentes para serlo» (ABRAHAM LINCOLN)
-«In Italy, for 30 years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love, they had 500 years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock» (GRAHAM GREENE)
«Sólo el que ha conocido el extremo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es necesario haber querido morir, para saber cuan dulce es la vida» (EL CONDE DE MONTECRISTO)