EN SU DIA: PASION POR AFRICA

En el imaginario colectivo del 80 % de este mundo, Africa es el continente de mayor futuro pero su pasado y su todavía precario presente, le siguen jugando en contra de tal esperanza. Una historia de guerras tribales e imperialismo de las grandes potencias, que  sometieron a esa tierra a la exacción y expoliación de sus recursos naturales, una descolonización que hizo emerger elites nacionalistas tremendamente corruptas y carencias de todo tipo, como el agua, la mortalidad infantil, el SIDA, las vejaciones contra las niñas, el terrorismo, la piratería marítima  y la continuidad de los conflictos ancestrales, hacen que Africa, con las excepciones de Sudáfrica y Botswana, entre otros, siga dependiendo de la ayuda humanitaria internacional canalizada a través de las ONGs y ciertas intervenciones militares (nacionales o multinacionales) con objetivos específicos.

Por eso, en su día, vale la pena celebrarlo una película con la que empezó el milenio y describió como pocas, las vicisitudes de una valerosa europea, la conservacionista italiana Kuki Gallmann (hoy, de 73 años), que creyó en este continente y ofrendó casi por entera su vida privada, defendiendo la humanidad, rodeada de desafíos y amenazas en dicho territorio, más precisamente, en sus campos de Kenia. «Pasión por Africa», protagonizada por Kim Basinger y Vincent Pérez, refleja su biografía real y su amor por ese continente.

A la muerte de sus seres queridos, en abril, Gallmann, una vez más, debió afrontar el dolor de otra herida, una de bala, en su estómago, por parte de delincuentes, en su propio rancho, salvando milagrosamente su vida.

FRANCIS FUKUYAMA Y SU NUEVO MENSAJE, DESDE TAIWAN

La muerte del orden internacional tal cual lo conocemos? El siempre polémico -y para mí, original- Francis Fukuyama, de descendencia japonesa pero ciudadano norteamericano, brindó una reciente conferencia en Taipei, la capital de Taiwan, el pequeño país que la principal socia norteamericana, China reivindica para sí, desde hace décadas, en ocasión de la guerra entre el Kuominterm de Mao-Zedong y el Kuomintang de Chiang-Kai-Shek. La relevancia de esta conferencia radica en el abordaje de un tema crucial en estos tiempos. En efecto, el pensador neohegeliano, que creía de manera optimista y hasta ingenua, en «el fin de la historia» y que predijo y ratificó el triunfo del capitalismo y la democracia a nivel global, en 1988, por encima del sistema de planificación centralizada y el régimen totalitario de partido único, ahora pareciera volver sobre sus pasos. Hoy, Fukuyama se muestra preocupado por eventos como el «Brexit» y el ascenso electoral de los partidos de extrema derecha y/o populistas y/o nacionalistas que pueden alterar sustancialmente el orden liberal tal cual lo conocemos desde el fin de la II Guerra Mundial.

Subraya Fukuyama que dicho orden liberal se empezó a construir en 1948, con la creación de la ONU y la difusión del sistema económico capitalista, al menos en la mitad del orbe, bajo la hegemonía de Estados Unidos y sus aliados en la segunda conflagración mundial. Más allá de la primera crisis del petróleo en los setenta, ese orden permitió el ascenso de otras potencias económicas, precisamente, dos de las cuales, fueron derrotadas en aquella guerra, como Japón y Alemania, que pudieron aprovechar su momento de recuperación, en algo así como «free-riders» de dicho sistema. Paralelamente, se advertía la declinación relativa de la propia Estados Unidos: como potencia que cubría la mitad del PBI mundial en 1945, descendió 20 puntos en los años setenta. La creación de la Comunidad Económica Europea y el poder de la OPEP eran síntomas de un mundo en cambio pero al mismo tiempo, más interdependiente y cooperativo, más allá del antagonismo de la Guerra Fría.

Sin embargo, en los años ochenta, las políticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher alteraron para siempre el paisaje macroeconómico estructural de los países desarrollados. Con la globalización, dos generaciones más tarde, empezaron a verse los impactos sociales de dichas políticas. Vastos sectores industriales quedaron rezagados, con altas tasas de desempleo, despoblando o languideciendo regiones enteras, mientras otros sectores de la «nueva economía», como la informática y las finanzas, se expandieron exponencialmente. agudizando este fenomenal cambio estructural. Países otrora pobres y ahora emergentes, como China e India se beneficiaron enormemente con este proceso, recibiendo enormes flujos de inversiones y expandiendo el comercio mundial, con sus producciones e intercambios. De hecho, este orden liberal lo es mucho más que en los años setenta o en los noventa, por el flujo comunicacional y financiero, pero el problema, advirte Fukuyama, es que parece haberse ralentizado y hasta es desafiado por fuerzas opuestas.

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ARMENIA, A 102 AÑOS DEL GENOCIDIO

El 24 de abril de 2015, el recuerdo centenario del genocidio, a manos del régimen de los «Jóvenes Turcos», en el cual murieron 1,5 millones de armenios, colocó en la escena principal de la comunidad internacional, precisamente, a Armenia, un pueblo muy singular. No es el Estado cristiano más antiguo del mundo, porque fue superado por uno de la Mesopotamia, como el arameo-helénico de Urhoy-Edessa-Urfá, pero sí el más duradero en la tierra bíblica entre el Monte Ararat («Massís», en armenio y «Agri Dagi», en turco, que significa «Montaña de los Lamentos»).

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HACE 100 AÑOS, LENIN LLEGABA A RUSIA

Habiendo atravesado media Europa en guerra, en un tren blindado, financiado por los alemanes y procedente de Ginebra (Suiza), llegaba exactamente, un 16 de abril de 1917, a la Estación Finlandia, de la ciudad de Petrogrado (hoy San Petersburgo), Vladimir Ilych Uliánov (Владимир Ильич Ульянов) «Lenin» (Лéнин).

Tras un largo exilio, motivado por la persecución de la Ojrana (la policía secreta del Zar Nicolás II), a raíz de la condena a muerte de su hermano, el intelectual y activista lideraría el proceso revolucionario en pocos meses, lo cual supondría el desplazamiento de los sectores moderados, pro-demócratas-constitucionales en favor de los propios bolcheviques y la eliminación de la monarquía zarista, hasta culminar con el fusilamiento de toda la familia real en Ekaterimburgo en julio de 1918.

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ABSURDOS JUEGOS DE GUERRA

Ayer, Corea del Norte, para quien no terminó la Guerra Fría, «festejó» el cumpleaños de su líder Kim-Jong-Un, con un fabuloso desfile militar,  en una evidente demostración de fuerza, exhibiendo un misil de alcance intercontinental. Hoy, sábado 15 de abril de 2017, muchos medios y analistas internacionales, especulaban sobre la posibilidad de una especie de «Día D», es decir, un ataque de la imprevisible Estados Unidos de Trump al territorio norcoreano, lo cual, como indicó el genial Profesor Huntington hace ya 20 años, podría desatar la III Guerra Mundial, que tanto profetiza también, en sus homilías el Papa Francisco. Esta Semana Santa, en la que, paradójicamente, millones de cristianos se dedican al rezo, ayuno, autoflagelamientos, sacrificios de todo tipo pero también al turismo, mostró su contracara en exhibiciones militares: tras bombardear Siria, Estados Unidos hizo lo propio con Afganistán, a través de su bomba no nuclear más poderosa y Rusia de inmediato, anunció que contaba con un artefacto explosivo de mayor magnitud y alcance que la anterior.

 

Cabe preguntarse, si ya no hay disputas ideológicas, ni tampoco carreras de rearme nuclear como antaño, tenemos el mismo club atómico de 9 miembros de antaño, qué sentido tienen estas bravatas militaristas, en un mundo hiperglobalizado e interconectado en casi todos los niveles? Claramente, el «lobby» militar sigue siendo poderoso en cada uno de los países.

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TREINTA AÑOS DESPUES: «FELICES PASCUAS, LA CASA ESTA EN ORDEN»

Viví el levantamiento de los «carapintadas» -ex grupos de elites militares que combatieron en la Guerra de Malvinas- como estudiante universitario de Ciencia Política, en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). En un contexto de bloqueo de las viejas presiones y extorsiones corporativas de los militares argentinos que dejaron el poder en 1982, gracias a una guerra perdida en las Islas Malvinas, el primer gobierno de la reinauguración democrática del Presidente electo Raúl Alfonsín, previa reforma del fuero militar, pudo castigar a través de tribunales federales, en juicio histórico oral y público, a los miembros de las Juntas Militares desde 1976. A intelectuales, periodistas y escritores, les encargó un informe pormenorizado sobre las violaciones a los derechos humanos, por parte del Estado autoritario y producto de ese minucioso trabajo, nació el «Nunca Más». Ambas iniciativas en el marco de una verdadera política de Estado, con un amplio consenso del cual se apartó inicialmente el peronismo, provocaron la reacción de sectores nacionalistas y oficiales subalternos del Ejército, quienes llevaron adelante una rebelión militar casi golpista en la Semana Santa de 1987.

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GUERRA DE MALVINAS: EL AUTISMO DE LA POLITICA EXTERIOR ARGENTINA

Las cientos de veces que cruzamos esos carteles en las rutas argentinas, siempre me recuerdan la pregunta cruda e incisiva de mi novia, proveniente de un país milenario y guerrero que acaba de recuperar Crimea: «y qué han hecho por recuperarlas?». La respuesta tal vez, lógica, hubiera sido una guerra victoriosa, pero esa opción, que ella conocía, en realidad, apela a que más allá de tanto cartel y discurso nacionalista hipócrita, efectivamente, a lo largo de casi dos siglos, los argentinos no hemos hecho nada concreto ni eficaz, excepto desde el fútil plano discursivo, para que las Islas sean parte del territorio argentino.

 

La reflexión vale, para estos días cuando se celebran 35 años del desembarco de los conscriptos argentinos en el archipiélago, desalojando por apenas un bimestre, a las escasas fuerzas británicas allí apostadas, custodiando al entonces gobernador Rex Hunt, hecho en el cual, perdiera la vida, el Capitán Giacchino, el primero de una larga lista de algo menos de un millar de desafortunados de los dos bandos, que perecerían en esa absurda guerra.

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PIOTR STOLYPIN Y LA RUSIA QUE NO FUE

A menudo, a lo largo de la historia de la humanidad, la existencia de ciertas personas generaron «bisagras» entre una época y otra, habiendo un «antes» y un «después» de ellas. Merced a sus logros o fracasos, dichos líderes o elites marcaron hitos en la historia de un país. Sin embargo, también existieron los malogrados: aquellos que nunca vamos a poder evaluar en función de sus resultados porque perdieron trágicamente sus vidas, con la sensación de que las suyas transitaron este mundo sin haber podido torcer, como lo ansiaron, los destinos de la nación en la que nacieron y habitaron. El caso de Piotr Stolypin es uno de ellos.

Conocí su nombre y su historia a través del genial Profesor de Economía (y demás Ciencias, incluyendo Religión) de la UNR -de donde fuera expulsado en plena era democrática post 1983- y la privada UCEL, el rosarino Tomás Rogelio Pontón. Atraído sobremanera pero inexplicablemente por la historia rusa, le pregunté en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Económicas, si hubiera sido posible evitar la Revolución de Octubre y la toma del poder por los bolcheviques. A la clásica respuesta desde la Ciencia Política a la que estaba acostumbrado a oír, «Kerenski», Pontón me nombró otro apellido ruso, casi al borde del grito: «Stolypin»!!!!

Quién era Stolypin? Piotr Arkadiévich Stolypin (Пётр Аркадьевич Столыпин), era un alemán, nacido el 14 de abril de 1862, en Dresden, la tristemente célebre ciudad bombardeada hasta el cansancio por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Su biografía destacará que fue un político ruso, convertido a la sazón, en Primer Ministro y Ministro del Interior del último Zar, Nicolás II, entre los años 1906 a 1910, año en que ocurrió su trágica muerte.

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GIOVANNI SARTORI

Falleció hoy, martes 4 de abril de 2017, a los 92 años. dejando viuda a su esposa, la artista Isabella Gherardi, 39 años más joven que él. Tuve la fortuna de conocerlo en el Congreso Mundial de Ciencia Política en Buenos Aires en 1991, cuando era inminente el fin de la Guerra Fría y volví a verlo en otro Congreso Mundial de la disciplina en Santiago de Chile, en 2009. Precisamente, fue el «padre viviente» de la Ciencia Política, tanto en la parte final del siglo XX, heredando la tradición americana de los Merriam, Laswell y Gosnell como también inaugurando la europea, con la mítica Escuela de Florencia, paradójicamente, la ciudad en la que nació Nicolás Maquiavelo, el pionero de la disciplina.

Autor de libros fundamentales como «Teoría de la democracia», «Ingeniería constitucional comparada» y «Partidos políticos y sistemas de partidos», pero también polémicos, como él mismo era, como «Homo videns», preanunciando la era de los Berlusconi, Trump y tantos otros, nos dejó estas frases sabias y célebres:

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FRIEDRICH AUGUST VON HAYEK

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Gracias a este filósofo, jurista, politólogo y economista austríaco (1899-1992), conocí las diferencias entre libertad negativa y positiva, conceptos como el «orden espontáneo» (en griego, «kosmos») versus el orden creado, planificado y controlado («taxis»), la fábula de las abejas del francés Mandeville y la Ilustración Escocesa, la relevancia del «Common Law» , las diferencias entre los conceptos de «ley» y «legislación», sus agudas observaciones sobre la democracia mayoritaria y sobre todo, cómo se puede perder un orden liberal, entre otros grandes aportes. Fue Premio Nobel de Economía, compartido con el sueco Gunnar Myrdal en 1974.

Ex socialista fabiano en su juventud, fue el padre de la llamada «Escuela Austríaca» y, mantuvo interesantes debates no sólo con John Maynard Keynes -el keynesianismo es el archirrival de los austríacos- sino también con su propio colega de su misma Escuela, el economista alemán Ludwig Von Mises.

Altamente recomendable, su libro «Los fundamentos de la libertad»(1960), aunque «Camino de Servidumbre» (1944) fue su obra consagratoria.