ARMENIA, A 102 AÑOS DEL GENOCIDIO

El 24 de abril de 2015, el recuerdo centenario del genocidio, a manos del régimen de los “Jóvenes Turcos”, en el cual murieron 1,5 millones de armenios, colocó en la escena principal de la comunidad internacional, precisamente, a Armenia, un pueblo muy singular. No es el Estado cristiano más antiguo del mundo, porque fue superado por uno de la Mesopotamia, como el arameo-helénico de Urhoy-Edessa-Urfá, pero sí el más duradero en la tierra bíblica entre el Monte Ararat (“Massís”, en armenio y “Agri Dagi”, en turco, que significa “Montaña de los Lamentos”).

Dos apóstoles de Jesús, Judas Tadeo y Bartolomé, predicaron en esas tierras y sufrieron el martirio. Según la tradición de la Iglesia, el cristianismo fue declarado religión oficial del Estado por el rey Trdat El Grande, luego de haber sido convertido por un noble, Grigor Lussarovich, en cuyo honor, la Iglesia Apostólica Armenia, se conoce como “gregoriana” y quien fuera su primer jefe espiritual (“Catolicós”). Un siglo más tarde, el cristianismo se convirtió en la religión del pueblo aunque en dicho proceso, contribuyó mucho la difusión de la escritura armenia. En ese contexto, la Biblia se tradujo al armenio en el año 433. Unos años antes, Armenia empezó a ser conquistada por pueblos extranjeros y aún así, la Iglesia armenia, logró sobreponerse y mantuvo su independencia, aunque con el Cisma mediante. La sede patriarcal de la Iglesia Armenia unida a Roma, se halla en Beirut, capital de El Líbano y la sede del Obispado armenio unido para Armenia, Georgia y toda Europa Oriental desde 1991, en Guiumrí (Armenia).

Hoy, la Iglesia Apostólica Armenia es hegemónica, con el 96 % de creyentes sobre el total de la población, imponiéndose sobre católicos, yazidíes y judíos. Mientras tanto, en el extranjero, en Estados Unidos, los descendientes de loa refugiados armenios desde la época del Imperio Turco-Otomano, que viven allí, son mayoría de cristianos evangelistas, agrupados en la Armenian Evangelical Unión of North America (AEUNA) y aproximadamente unos 200.000 armenios que viven en Medio Oriente, son católicos. Algunos de estos miembros de la diáspora armenia fuera de Armenia, son juzgados como “armenios”, por profesar religiones ajenas a la Iglesia Apostólica Armenia, incluyendo alguien como Soghomón Telhirián (1897-1960), en realidad, un héroe nacional, tras haber asesinado en Berlín en 1921, al Ministro del Interior turco, Talaat Pashá, el gran responsable del genocidio armenio.

Armenia posee un régimen político híbrido, democrático electoral pero iliberal, con más de un centenar de partidos políticos registrados, pero con la vieja elite comunista intacta, que se ha alternado en el poder en las últimas décadas, sin prensa ni justicia independientes, con una enorme corrupción y con una sociedad civil débil. El país tampoco tiene un comportamiento económico ejemplar, ya que persiste en niveles importantes de pobreza, con emigración y sobreviviendo gracias a las remesas de la diáspora (“spiurk“, en armenio), sobre todo de Estados Unidos y Francia, equivalentes al PBI total anual doméstico. Los indicadores sociales son aún peores, con una población mayoritariamente envejecida, con mortalidad infantil agravada y niños que no terminan el secundario, en importante porcentaje.

Además de los ya citados Estados Unidos y Francia (en donde sobresale el “chansonnier” Charles Aznavour), hay comunidades armenias en muy diferentes países del mundo, como China, India, Egipto, Etiopía, Gran Bretaña (Manchester), obviamente Rusia (con más de dos millones de armenios), y por supuesto, también Argentina, la tercera comunidad armenia (135.000) en el mundo -con una gran presencia en la Ciudad de Córdoba- y la primera en América Latina, destacándose apellidos como: Eurnekián -quien construyó un magnífico aeropuerto en Yerevan-, Kalpakián y Gostanián (empresarios), Arslanián (político), Melconián (economista), Hekimián y Der Ghougassian (internacionalista), Binayán Carmona y Safarián (periodista), Karadagiàn, Nalbandián y Parsechián (deportistas), entre otros.

Fuente de consulta: VON VOSS, Huberta, Los armenios, retratos de una esperanza, Imago Mundi, Buenos Aires, 2007.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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