BRASIL: UNA GRANDEZA CON PIES DE BARRO (PARTE I)

Vas por la ruta y podés detener la marcha del automóvil para refrescarte y tomar agua potable que sale de caños ad hoc al borde del camino, de la misma selva. O cortas los frutos de las palmeras y recogés bananas, a las que podés dejar madurar durante un par de semanas y luego, digerir sin problemas.

Es que Brasil, el segundo productor de bananas de este mundo, detrás de la India, con 18 millones de toneladas y una superficie sembrada de 500.000 hectáreas, es gigantesco por donde se lo mire.

En su superficie, pero también en sus vastos recursos naturales; en su riqueza mineral -y petrolera- y en su potencial alimentario; en su clima tan subtropical, tan abarcativo de regiones tan distantes, desde el norte y el centro hasta el sur, otrora templado. En el «debe», no dejan de llamar la atención sus desigualdades tan marcadas: por ejemplo, en patrimonios económicos. En Sao Paulo, hay más helipuertos que en Nueva York o cualquier capital europea y no sólo por razones de tamaño urbanística. En Rio do Janeiro, conviven las realidades tan contrastantes de Leblon y Copacabana o Jacarepaguá con la Rozinha, a pocas cuadras.  Las geográficas y regionales son visibles. Rio Grande do Sul o Santa Catarina se parecen a la «Pampa Gringa» argentina pero difieren notablemente de los estados nordestinos, que se parecen, a Perú, Bolivia o Ecuador. En el centro, el verde que lo domina todo, en gran medida, respaldado por una humedad incesante. Ya enel plano político-institucional, ni hablar de la corrupción, ahora pública, gracias al «Mensalao» o el «Lava-Jato» y el archifamoso Juez federal Sergio Moro, nacido en Maringá, Estado do Paraná, hace 44 años. Transparentadas por la misma justicia que no dice ni dijo nada acerca de las largas décadas de dictadura militar, que se impuso desde los años sesenta y fue una de las más feroces y represivas del continente.

Un país, con supermercados inmensos -aunque con cajeras que apenas pueden sumar-, con obras de infraestructura como puentes y autopistas, también gigantes, con un empresariado que ha sabido defender sus intereses a lo largo del tiempo, aunque el resultado de dichas políticas, no hay sido finalmente, la realidad de un país desarrollado, sino sólo, «emergente». «O mais grande do mondo», pero emergente. Un Brasil, en el que me resulta difícil entender cómo trabajar como un alemán, cuando la misma naturaleza invita al ocio y el relax permanentes. Todo lo opuesto al esfuerzo y la disciplina moral que exige el desarrollo económico.

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DURAN BARBA: UN GURU DE LA POLITICA POSTHUMANA

Es ecuatoriano pero no creo que coincida con la «Revolución Ciudadana» del ex Presidente de su país, Rafael Correa. Fue alumno del filósofo y teólogo mendocino -naturalizado mexicano- Enrique Domingo Dussel Ambrosini, en la Universidad Nacional de Cuyo, pero tampoco creo que éste, gran teórico del neoindigenismo latinoamericano, fundamento del llamado «giro a la izquierda» que empezó en 1998 con el militar venezolano Hugo Chávez Frías. Se formó profesionalmente en la Fundación Bariloche aprendiendo del recientemente extinto sociólogo Manuel Mora y Araujo, quien lo admiraba por su minuciosidad y detallismo en el estudio de la opinión pública, vía encuestas y «focus groups» diarios, pero tampoco creo que Mora hoy si viviese, admitiese algunas de sus conclusiones que defiende con firmeza. Durán Barba ya no es el mismo «ancianito de 18 años», que creía en «la marcha peronista», en el liderazgo de Perón o la «Revolución Cubana».

Por ejemplo, Durán Barba cree que no hay verdades en esta sociedad líquida y postmoderna, pero que se puede estudiar exhaustivamente la opinión pública para detectar qué piensa, qué siente y qué vota. Tampoco cree en el llamado «círculo rojo», es decir, lo que piensan, sienten y expresan los políticos, los intelectuales, los periodistas, los empresarios, los sindicalistas, de decir, todos los viven politizados o interesados en la política: no más del 20 % de la población. El se interesa por el restante 80 %, aquellos que son decisivos pero que muestran ningún conocimiento o absoluta apatía por la política. Para saber su comportamiento, se obsesiona con estudiar sus actitudes, sus creencias y sus interpretaciones respecto a la comunicación verbal y no verbal de los políticos. Finalmente, en este mundo posthumano, tal como lo describía el neohegeliano Fukuyama, a fines de los ochenta, las ideologías han muerto porque la revolución tecnológica nos conduce inexorablemente a la robótica y a la inmortalidad en el 2080. En este contexto, destaca el liderazgo «de la nueva época» de los Macri, Macron y, Trudeau  versus el sesgo un tanto primitivo de Trump, aunque también, como aquellos, sustentado en el poder de las redes sociales.

No me cierran varias de las hipótesis de Durán Barba, alguien al que difícilmente me imagino, lograr algún respeto por parte de la academia universitaria, pro que se jacta orgulloso de dictar cátedras en la George Washington University, leer y escribir muchísimo y hasta encerrarse meses y meses sólo para publicar por ejemplo, su último libro, donde discute si la política es un arte, un mito o una ciencia, tras 4 décadas de trabajo profesional.

Entre otras hipótesis que esboza, dudo de aquella por la que subraya que la gente hoy, precisamente, por la revolución de las telecomunicaciones que estamos viviendo, es «independiente», a menos que, «nos introduzcamos en sus vidas y gravitemos de alguna forma en las mismas». Allí, en esa última frase, tal vez, se resuma mi desconfianza: quizás, como nunca antes, se cuenta hoy con mucha tecnología para manipular a la gente y orientarla como zombie, a pensar en esto o aquello. Por lo que me permito dudar entonces, de la supuesta independencia de criterios de la opinión pública, más allá de la confianza de Durán Barba, el mismo que dice «no creer en nadie», excepto en Yuval Noah Harari (el autor de «Homo Deus») y Ray Kurzweil, el gurú de la «singularidad».

Es que en este mundo que reivindica tanto el gurú ecuatoriano, el mismo de la «Big Data», la omnipresencia de Google, donde uno busca sólo lo que le interesa y la postverdad, la manipulación de las masas, supuestamente en «el reino de la singularidad», está al alcance de las manos de quienes gobiernan y sus adláteres.

ANDRES PERCIVALE: OTRO PERIODISMO

En algún momento de mi vida, cuando estaba en cuarto año del secundario, en el Colegio Sagrado Corazón de Rosario, dudé acerca de seguir la carrera de Periodismo en la UNLP. Una experiencia como pasante en febrero de 1982, en el desaparecido Diario «La Tribuna» en Rosario, me terminó por desalentar pero me parece oportuno recordar las razones por las que me había entusiasmado durante mi adolescencia por dicha carrera.

Desde pequeño, había crecido viendo en la televisión, las notas periodísticas de un joven, un tal Andrés Percivale en Canal 13, como corresponsal de guerra en la guerra de Vietnam. Varios años más tarde, conduciría el noticiero del mismo canal. Tanto Percivale como su compañera de viajes, Mónica Mihanovich (luego Cahen D´Anvers), con su exitoso programa nocturno, llamado «Mónica Presenta», recorriendo el mundo, me inspiraban al ver cronistas que hablaban un perfecto inglés y hasta el idioma francés, permitiéndonos conocer otras realidades e historias de vida. Desde este rincón tan lejano del mundo, periodistas de semejante talla podían influir sobre mi cabeza inquieta y voladora, así como seguramente el de muchos más. En ellos, había audacia pero sobre todo, una enorme riqueza de contenido cultural.

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TRIBUTO A MANUEL MORA Y ARAUJO

Tal vez, la respete a la Sociología -la disciplina que eligió estudiar mi hija-, gracias a Alexis de Tocqueville y a dos argentinos, José Luis de Imaz y Manuel Mora y Araujo. Pero de éste, que nos acaba de dejar a sus 79 años de vida, rescato otras virtudes y creencias que me legó apenas lo conocí en los años ochenta, más exactamente en 1984, cuando vino por primera vez a Rosario, traído por la Fundación Libertad. He aquí el detalle.

En los años sesenta, Mora y Araujo, quien se desempeñaba en la Fundación Bariloche, era un sociólogo marxista, que creía en la teoría de la dependencia de Cardoso y Faletto pero cuando viajó a Inglaterra junto a los historiadores Ezequiel Gallo y Oscar Cornblit, su mirada intelectual cambió rotundamente. Allí, en Sussex, conoció al genial epistemólogo austríaco Karl Popper y también a Friedrich Von Hayek y eso llevó a los tres a modificar sus miradas históricas y sociológicas de manera completa.

Cuando retornó a la Argentina, le tocó explicar en un brillante artículo publicado en la Revista «Desarrollo Económico» del IDES de 1982, por qué nuestro país era un «modelo» de anormalidad de postguerra: el famoso ciclo político argentino de más de 5 décadas, donde los civiles fracasaban pero también lo hacían los militares, a diferencia de otros casos postautoritarios exitosos como Corea del Sur, Taiwan y Chile. El «fracaso» era una sociedad improductiva, con una inflación alta y crónica y una inestabilidad política estructural, donde la típica explicación del antagonismo peronismo-antiperonismo ya no tenía validez, tampoco la responsabilidad exclusiva del llamado populismo (versus los militars supuestamente proliberales y oligárquicos) pero menos la poseían otras miradas, como la propia de Mora en su juventud, es decir, la dependencia de terceras potencias. La variable institucional era «la madre de todas las explicaciones» según Mora, apoyándose nada más ni nada menos, que en la sabiduría de la Ilustración Escocesa, que todavía hoy el 90 % de la intelectualidad social argentina ignora que existe.

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EN SU DIA: PASION POR AFRICA

En el imaginario colectivo del 80 % de este mundo, Africa es el continente de mayor futuro pero su pasado y su todavía precario presente, le siguen jugando en contra de tal esperanza. Una historia de guerras tribales e imperialismo de las grandes potencias, que  sometieron a esa tierra a la exacción y expoliación de sus recursos naturales, una descolonización que hizo emerger elites nacionalistas tremendamente corruptas y carencias de todo tipo, como el agua, la mortalidad infantil, el SIDA, las vejaciones contra las niñas, el terrorismo, la piratería marítima  y la continuidad de los conflictos ancestrales, hacen que Africa, con las excepciones de Sudáfrica y Botswana, entre otros, siga dependiendo de la ayuda humanitaria internacional canalizada a través de las ONGs y ciertas intervenciones militares (nacionales o multinacionales) con objetivos específicos.

Por eso, en su día, vale la pena celebrarlo una película con la que empezó el milenio y describió como pocas, las vicisitudes de una valerosa europea, la conservacionista italiana Kuki Gallmann (hoy, de 73 años), que creyó en este continente y ofrendó casi por entera su vida privada, defendiendo la humanidad, rodeada de desafíos y amenazas en dicho territorio, más precisamente, en sus campos de Kenia. «Pasión por Africa», protagonizada por Kim Basinger y Vincent Pérez, refleja su biografía real y su amor por ese continente.

A la muerte de sus seres queridos, en abril, Gallmann, una vez más, debió afrontar el dolor de otra herida, una de bala, en su estómago, por parte de delincuentes, en su propio rancho, salvando milagrosamente su vida.

MONACO, EL PRINCIPADO QUE RECIBE A LA FORMULA UNO

La segunda ciudad más cara del mundo detrás de Londres. pero a la que llegamos con mi novia Ekaterina, en bus urbano desde Niza (Francia) al módico precio de 1 euro con 50 centavos cada uno. Una urbe glamorosa y principesca, que vive por y para el turismo, pero que lucha cada década por ganarle 350.000 metros cuadrados más al mar. Es el país más edificado de Europa y uno de los más edificados del mundo. «Francia empieza donde terminan los edificios altos», subraya un refrán del lugar. Según datos del año 2012, se trata del territorio con mayor esperanza de vida en el mundo, con 90 años de expectativa al nacer. Allí, uno de los pocos rincones europeos del siglo XXI, donde no hay pobres ni mendigos ni siquiera inmigrantes.

El Principado de Mónaco es una ciudad-Estado soberana, situada en Europa Occidental, encerrada entre el Mar Mediterráneo y los Alpes bajos, en la Riviera francesa. Con una frontera terrestre con Francia de algo más de 5 km. y una costa de casi 4 km., ocupa, con sólo 2 kilómetros cuadrados de superficie, el segundo lugar como país más pequeño del mundo, detrás del Vaticano. 

La ciudad se encuentra a 13 kilómetros de Niza, la cabecera del departamento francés de los Alpes Marítimos y a 11 kilómetros de la frontera italiana. El aeropuerto de Niza-Costa Azul, uno de los más importantes de Francia, está a tan sólo 20 km. y Mónaco se puede conectar a él, a través de un servicio regular de helicópteros.

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LA ELEGANCIA VIRIL AL MAXIMO: ROGER MOORE

Falleció hoy, martes 23 de mayo, víctima de un breve cáncer, a los 89 años en Suiza, país en el que residía, aunque será enterrado en Mónaco, la misma que lo vio filmar muchos de los capítulos de sus series. Para la mayoría de mi generación, este actor británico que se aprestaba a festejar con todo, sus 90 años, es sinónimo de prestancia, sobriedad, delicadeza, sin resignar un centímetro de masculinidad. En tiempos postmodernos, de mucha confusión acerca de lo que es la naturaleza viril, estos atributos de los personajes de Roger Moore, pocos, pero sumamente recordables, merecen ser valorados.

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FELIZ CUMPLEAÑOS 82 AL METRO DE MOSCU

Es también conocido como el nombre de «Palacio subterráneo»: fue inaugurado el 15 de mayo de 1935, es el primero del mundo por densidad de pasajeros, transportó hasta el año 2011, a 2.400 millones de pasajeros y el día pico fue el 22 de noviembre de 2011 en el cual transportó a más de 9 millones de personas. Tiene 196 estaciones y una longitud de tendido subterráneo de 339 kilómetros con 12 líneas: es el tercero en el mundo detrás de Londres y Nueva York. Para el año 2020, se prevé la construcción de 78 nuevas estaciones, lo que aumentará la extensión del suburbano en más de 160 kilómetros.

Algo muy relevante, sobre todo, cuando se critica la ineficiencia o la baja disciplina laboral rusas, es que la frecuencia de los vagones es de cada treinta segundos, aún en horas pico, lo cual, a un costo de medio euro -para recorrrer el trayecto total-, es inigualable comparándolo con el subte de cualquier capital europea.

Más allá de estas cifras, el Metro de Moscú o Московский метрополитен (en ruso), un mix especial de historia, arte y misterio, como todo bien público ruso, presenta varias singularidades.

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MUSEO JUAN MANUEL FANGIO EN BALCARCE (ARGENTINA)

Me quedé sorprendido cuando a fines de febrero de este año, sobre el final de la temporada estival, visitamos con mi novia Ekaterina, el Museo del Automóvil Juan Manuel Fangio en la pintoresca ciudad de Balcarce, «capital nacional de la papa», en pleno corazón de la Pampa Húmeda bonaerense, a cuarenta minutos de Mar del Plata. No esperaba ver la magnitud de la exposición de tantos autos de variada gama y antigüedad pero tampoco, el buen cuidado de las instalaciones y las máquinas.

En Balcarce, nació Juan Manuel Fangio, el ex mecánico y piloto pentacampeón de Fórmula 1 (F1), por lo que, en vida, se dedicó a dejarle como legado a su ciudad, semejante valioso patrimonio histórico. La misma ciudad, que lo cobijó y en la que está enterrado, tras su muerte, a los 84 años de edad, el 17 de julio de 1995. Su Museo se empezó a planear en 1979 y se inauguró el 22 de noviembre de 1986, cuando recibió la visita de otros grandes ex pilotos colegas de Fangio, como Luigi Villoresi, Phil Hill, Jack Brabham, Maurice Trintignant, entre otros.

Aquí les presento algunas de las numerosas fotos que tomamos al interior del Museo.

El ingreso.

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SOBRE LA REVOLUCIONARIA FISICA CUANTICA

Descubrí por primera vez, la Física Cuántica, gracias al «Gran Profesor», argentino, de Rosario, discípulo de la Escuela Austríaca de Economía, Rogelio Pontón quien ya nos hablaba de ella, en los años ochenta, mientras virtualmente «refugiado» del «bullying» al que lo sometía la agrupación estudiantil oficialista y hegemónica Franja Morada (radical) en la Biblioteca de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario, nos introduccía en ese mundo fascinante que parecía de ciencia ficción. Pero claro, hoy, ya no lo es.

El cambio de paradigma que supuso el conocimiento de la Física Cuántica -en la que Albert Einstein no creía demasiado-, trajo aparejado la contingencia por doquier, dados sus dos principios de no localidad e indeterminismo de las partículas y por ende, el triunfo de la aleatoriedad sobre la rigidez y la inmutabilidad. Por supuesto, a partir de los descubrimientos y refutaciones de físicos alemanes como Max Planck y Werner Heisenberg, en el primer tercio del siglo XX y, luego, el norteamericano Richard Feynman, entre otros,  llegó para quedarse en nuestras vidas: hoy, más de un tercio de nuestra economía está sustentada en la Física Cuántica. Por ejemplo, los lasers, los microondas, los lectores de DVD en nuestras computadoras, las puertas de los supermercados o aeropuertos, basadas en células fotoeléctricas, etc., forman parte de la cotidianeidad global.

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