ANDRES PERCIVALE: OTRO PERIODISMO

En algún momento de mi vida, cuando estaba en cuarto año del secundario, en el Colegio Sagrado Corazón de Rosario, dudé acerca de seguir la carrera de Periodismo en la UNLP. Una experiencia como pasante en febrero de 1982, en el desaparecido Diario “La Tribuna” en Rosario, me terminó por desalentar pero me parece oportuno recordar las razones por las que me había entusiasmado durante mi adolescencia por dicha carrera.

Desde pequeño, había crecido viendo en la televisión, las notas periodísticas de un joven, un tal Andrés Percivale en Canal 13, como corresponsal de guerra en la guerra de Vietnam. Varios años más tarde, conduciría el noticiero del mismo canal. Tanto Percivale como su compañera de viajes, Mónica Mihanovich (luego Cahen D´Anvers), con su exitoso programa nocturno, llamado “Mónica Presenta”, recorriendo el mundo, me inspiraban al ver cronistas que hablaban un perfecto inglés y hasta el idioma francés, permitiéndonos conocer otras realidades e historias de vida. Desde este rincón tan lejano del mundo, periodistas de semejante talla podían influir sobre mi cabeza inquieta y voladora, así como seguramente el de muchos más. En ellos, había audacia pero sobre todo, una enorme riqueza de contenido cultural.

Hoy, en el reino de la imagen sin demasiado contenido, la TV argentina ha caído tanto que su único programa mostrándonos el mundo, es conducido por un ex modelo culto, como Iván De Pineda, aunque nos muestra un costado frívolo y más bien banal, de la realidad internacional, asemejándose a cualquir enlatado de promoción turística. Claro, ya no hay Guerra Fría y aunque existan unos 60 conflictos, casi todo concentrados en Africa, ya trabajan demasiados corresponsales free-lance y al consumidor que le interese, pone su Periscope, su Twitter y allí aparecen cada minuto, imágenes de bombardeos del lugar que más nos plazca. Todo ha cambiado y en 2017, Percivale o D’ Anvers se hubieran dedicado mucho antes, al yoga o al cultivo de naranjas en San Pedro, respectivamente, como lo estaban haciendo ya a sus más de 70 años.

Por eso, la figura de un Percivale, el mismo que dejó este mundo ayer, viernes 26 de mayo, víctima de un cáncer de pulmón -diagnosticado en 2011 y sobrellevado gracias al yoga-, se agiganta con el paso del tiempo. Cuando pocos se animaban, él mostró un mundo real y hasta de horror, a los argentinos, sus compatriotas, aquí lejos. Lo hizo con un cameraman como asistente, pero sobre todo, con el sustento de su saber e idoneidad. Ojalá en la Facultad de Periodismo de la UNLP, la misma que condujo una militante politiquera como Florencia Saintout en la era kirchnerista, aliente a muchos chicos a mostrarnos este mundo, todo, el más completo posible, no sólo el de las “villas miseria” argentinas. Porque claro, si no abrimos la cabeza, tendremos la peor de las miserias, la mental. 

De la biografía de Andrés Percivale, hay muchísimo por contar. De origen pudiente, había estudiado Arquitectura pero no la terminó y quiso ingresar a la actividad televisiva. Condujo Telenoche desde 1966 hasta 1970, cubriendo la citada guerra de Vietnam, el “Mayo francés” y la llegada del Apolo XI a la Luna, pero también el episodio cruento vernáculo, conocido como “El Cordobazo”. También encabezó “La hora de Andrés”, derivada en “La noche de Andrés”, incluso “Mónica y Andrés” y el mejor programa, según mi opinión de la TV argentina, “Videoshow”. Inquieto al máximo, grabó un disco simple y se dedicó también a la actividad cinematográfica pero sobre todo, a la teatral, hasta hace apenas algunos años. Publicó cuatro libros sobre yoga.

Hace unos años, confesó por qué contrajo el cáncer. Explicó públicamente, como un reconocido maestro de yoga que, al estar alojadas las emociones en cada rincón del cuerpo humano, un dolor enorme que él sentía, como por ejemplo, el hecho de que su madre le dijera que nunca lo quiso,  lo afectó sobremanera, hasta generarle el tumor maligno. Detrás de la gran sonrisa de Percivale, se escondía un gran drama que pudo encauzar a duras penas.

Esta semana trágica, una de las peores en pérdidas para mí, se me fueron tres íconos especiales. Roger Moore, Manuel Mora y Araujo y Andrés Percivale.

Adieu, grand Andrés.

 

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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