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Categoría: Mundo
24 comentarios
MARIANO CAUCINO SOBRE EL LIDERAZGO DE PERON
«GREYHOUND»
La Batalla del Atlántico es más conocida por los combates aéreos entre la Lutwaffe alemana y la Royal Air Force pero es bastante ignorada la guerra que se libró entre barcos aliados y submarinos alemanes, sobre todo, en ocasión de la protección de aquéllos, brindada a los convoyes de la Marina Mercante. Unos 3.500 navios fueron hundidos provocando la muerte de 72.200 almas en el Mar del Norte en esa oscura etapa de la II Guerra Mundial.
«Greyhound: en la mira del enemigo», la película estrenada este año, producida y protagonizada por Tom Hanks, tiene el mérito de reflejar aquellos días en el mar. La historia se centra en el capitán del Greyhound, un navío americano que deberá proteger un convoy, del ataque de los U-Boat germanos. Seis de ellos atacarán por las noches, a los barcos ingleses provocando las dudas del capitán primerizo en esas lides aunque luego, con la promesa de cobertura aérea, logrará revertir el resultado, hundiendo a cuatro. El orgullo de la tarea encomendada y la satisfacción de haberlo hecho con honor y magnanimidad, son virtudes relevantes para un hombre religioso, como el líder protagonizado por Hanks.
Sugiero ver la película por su carga humana y su aguda descripción de hechos verdaderos en alta mar en aquellos aciagos días de 1942, para entender el heroísmo en silencio de aquellas generaciones que lo daban todo por su patria, pero sobre todo, por su deber.
UN RINCON TRANQUILO Y PROSPERO DEL BALTICO: LITUANIA
El domingo pasado se desarrollaron las elecciones de primera vuelta en Lituania. Ganó un partido de centro-derecha (la Unión de la Patria Cristiana-Demócrata Lituana -HU/LCD-) sobre la oficialista Unión de los Agricultores y Verdes (LFGU), en una elección reñida entre ambos, pero bastante fragmentada entre las 15 restantes fuerzas. Todo ello, destinado a repartir los escaños en el Parlamento lituano (Seimas), supone una distribución de sus 141 bancas (71 por circunscripciones unipersonales y 7o por representación proporcional) de manera bastante pareja entre los diferentes bloques, incluyendo los socialdemócratas y socialistas varios. Estos quedaron afuera de la segunda vuelta, pero sus votos pueden ser decisivos para que Ingrida Simonyte, la candidata de la coalición que salió primera, puede ahora sí ser la nueva Primer Ministra, derrotando al actual, el independiente Saulius Skvernelis, en el ballotage programado para el domingo 25 de octubre.

Ex Ministra de Finanzas entre 2009 y 2012, Simonyte perdió el año pasado, la Presidencia del país a manos de Gitanas Nauseda, economista como ella y ex jefe de la filial lituana de un banco sueco. Entre ellos dos y el actual Primer Ministro que peligra en su cargo, se han repartido el liderazgo político de este pequeño país báltico que tienen grandes estándares educativos, incluso a nivel mundial, que es muy homogéneo culturalmente por la herencia soviética, es muy estable macroeconómicamente -lo que le permitirá superar en unas décadas a los países de Europa Meridional- y desde ya, tiene una muy equilibrada distribución de la riqueza, al nivel de los Estados nórdicos.

Atrás en el tiempo, quedaron la resistencia civil a un Imperio decadente como el soviético en 1989, bajo la novedosa «Cadena Báltica», ese verdadero muro humano que enfrentó en agosto de 1989, la eventual represión del despertar nacionalista bajo dos figuras emblemáticas: Algirdas Brazauskas (1932-2010) y Vytautas Landsberghis. Luego, durante la recuperación rápida de la economía lituana, ya bajo un marco institucional democrático con una economía de mercado, ambos se alternaron en el poder. El primero, ingeniero civil y comunista devenido en socialista moderado, fue Presidente del país entre 1993 y 1998 y Primer Ministro, entre 2001 y 2006. El segundo (nacido el 18 de octubre de 1932) fue el fundador del movimiento nacionalista, llamado Sajudis, artífice de la independencia lituana y Presidente del país entre 1990 y 1992. Luego, este escritor, ajedrecista y profesor de piano, luterano nacido en la ciudad de Kaunas, fue diputado del Seimas entre 1996 y 2000 y desde 2004, miembro del Parlamento Europeo.
Claro, hablamos de una sociedad altamente calificada, donde una buena parte de ella, tiene título universitario. Ello le permite a este país junto con Letonia y Estonia, participar en Unión Europea, como un país de rango de desarrollo medio, aspirando a más. También integra la OTAN y allí asume una posición claramente antirrusa, junto con los polacos, agitando el fantasma de la agresividad del Kremlin. No es casual que haya recibido a la candidata bielorrusa opositora Svetlana Tikhanovskaya hace algunas semanas, incomodando una vez más a Moscú. Precisamente, en el terreno doméstico, Vilna se empeña en ser un peón molesto para Vladimir Putin, quedando al borde de la violación de la cláusula democrática de la UE, cuando eliminó el idioma ruso, como segunda opción en las escuelas, dañando los derechos a educarse de los hijos de los muchísimos rusos que se han quedado a vivir en Lituania, porque gozan de un mejor nivel de vida que en su propio país de origen. Ya tempranamente, en 1991, los lituanos descargaron su furia contra las estatuas soviéticas, condenándolas a un parque temático retirado, el Grutas Park, algo que muchos años después contagiaría a estonios y letones.
Ayer, Telma Luzzani me reporteó sobre las elecciones lituanas y este panorama económico y social general del pequeño país báltico. He aquí la totalidad de su programa en Radio Cooperativa y los últimos 20 minutos dedicados a la entrevista.
LA DEMOCRACIA EN EL SIGLO XXI
Anoche, participé en un webinar de Ideas & Exchange, una organización global que promueve debates online sobre temáticas de interés. Fue muy interesante y entre otras cuestiones, el 70 % de los panelistas, estuvimos de acuerdo en que la democracia sobrevivirá en este siglo , a pesar de que la pandemia del Covid-19, el éxito del modelo chino, el Brexit y el populismo a lo Trump, parecen estar acosando y cuestionándola.
WEBINAR DE LUCIANA SABINA SOBRE DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
TE VAMOS A EXTRAÑAR «VENGADORA»
Sutil, inteligente, bella, divertida, discreta, elegante, seductora. Tan pequeño y sabía apreciar semejantes dotes en una mujer. Claro, Diana Rigg (alias la Señora Emma Peel) hacía una pareja perfecta con Patrick MacNee (alias John Steed), el hombre del sombrero bombín y el paraguas. Con tan poco, podía imaginar la forma de vida inglesa, el clima húmedo, el binomio de los buenos y los malos, pero sobre todo, la elegancia, la delicadeza, el buen gusto, el aire de «bon vivant» de ambos brillantes actores británicos.

Por eso, cuando hoy ella nos dejó, a la edad de unos jóvenes 82 años, una lágrima recorrió mi mejilla, pero también una sonrisa. Era un ícono feminista (en tiempos de no feminismo) pero fue quizás, la primera mujer de la que me enamoré perdidamente, aún en una pantalla de TV y siendo un niño absolutamente inocente. Ojalá esté «jugando al gato y al ratón» con Patrick MacNee (fallecido en 2015), allá, en algún lugar que los cobije, con ese humor sarcástico, esa sagacidad, ese formalismo que tanto los caracterizaba a ambos.
Recordando esa Gran Bretaña bella, aristocrática, que parece entrar en un ocaso definitivo.
TORMENTAS EN EL NUCLEO DE LA “MADRE RUSIA”?
Putin no gana para sustos en este 2020, tan vertiginoso y lleno de sorpresas -desagradables-. Apenas pudo disfrutar el histórico triunfo en el referéndum por la reforma constitucional, que le allana el camino hasta 2036 al frente del Kremlin, en un rol incluso suprainstitucional. La pandemia del Covid 19, le complicó el primer semestre sobre todo, en el Gran Moscú, aunque pudo esquivar las esquirlas del costo político de la gestión, rápida en cerrar la frontera con China y bajando el perfil, al delegar en los gobernadores, en nombre del singular federalismo ruso. Cuando pudo anticiparse en la carrera de vacunas, con la propia (Sputnik), en un nuevo éxito de “soft power”, aunque despierte críticas en los medios occidentales, no logró evitar que otro traspié lo agitara.

Esta vez, fue “Papá” Lukashenko, quien ganara por sexta vez desde 1991, la elección presidencial bielorrusa, pero que tendría que afrontar protestas la misma noche del escrutinio, en otra de pesadilla para Putin, que le hizo recordar lo peor del caos alemán del 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y Moscú no respondía los llamados de sus espías o, las carpas naranjas en Kiev en noviembre de 2004 o, la peor, los campamentos armados de la derecha neonazi ucraniana en la Plaza Maidán en febrero de 2014.

Había justificación para tal preocupación en el Kremlin? A priori, no, porque Bielorrusia, gozaba de un poder sistémico cuasi cercano a un totalitarismo, con una oposición minúscula y frágil, incapaz de amenazar seriamente el bloque hegemónico y hegemonizante de Minsk. Incluso durante la pandemia, la fórmula de “vodka más sauna” y la prisión para aquél que enferme de covid-19, que ensayó demagógicamente Lukashenko, parecía tener éxito popular. Tampoco el país tiene los clivajes étnicos, lingüísticos y hasta religiosos que sufre Ucrania. Por último, la virulencia de las protestas se justifican por el desgaste y hartazgo con el poder omnímodo de “Papá”, para una sociedad que es igualitaria, pero empobrecida aunque todavía vital -el Viber es un invento de la juventud bielorrusa, inteligente e innovadora, desde la cuna-. No obstante ello, nadie canaliza de manera positiva, la rebelión, como sí lo lograría la oposición de Kiev.
Pero claro, Lukashenko empezó hace tiempo a coquetear con la UE y EEUU, tratando de evitar el destino de Ucrania, además de pelear el negocio de la provisión energética con Moscú. Esta desconfió del viejo amigo aunque no tuvo en la mano, ningún “plan B”, lo cual demuestra una vez más, la falta de estrategia de largo plazo del Kremlin, aún en su patio trasero, su «cercano exterior», el corazón del alma eslava, la que creó la URSS y la que firmó su defunción en el bosque de Belavezha en la Navidad de 1991.
Como si todo ello fuera poco, Navalny, que ya había sido envenenado hace unos años y luego proscripto en elecciones por evasión fiscal, fue otra vez objeto de ataque con una sustancia letal en su té mientras regresaba desde Siberia. Cualquier especulación gira en torno a los métodos putinistas, porque se trataría de una manera sutil y eficaz de alertar a la oposición doméstica, para disuadirla de imitar el “modelo Minsk”. Como siempre, Putin concibe que le rodean la manzana desde afuera, ya sea Washington o Europa, aunque lo más probable es que sean sus eternos enemigos, los oligarcas exiliados, como Khodorkovsky, quien junto a los ucranianos, pretenden derrocarlo por cualquier mecanismo. Ahora, con Navalny recuperándose en Alemania, no se deja de especular con la intervención americana en aras de incomodar a Merkel y presionar para que detenga el Nord Stream II.

Entiéndase que Rusia es un vasto mundo, al que desde 1999, lo gobiernan los oligarcas o los siloviki (servicios de inteligencia), con una economía manejada por burócratas liberales, en una extraña y heterogénea coalición apoyada por los militares, con un status creciente, que ha evitado el destino de una Yugoslavia disgregada. Cualquier amenaza sobre su vecindario, será evitada sin importar los medios, pero el interrogante es hasta cuándo, podrá resistir semejantes golpes de efecto, cada vez más incisivos e impactantes, impregnados de una sed de venganza que empequeñecería cualquier novela de Tolstoi o Dostoievski.
LA HEROINA CON QUIEN EMPEZO TODO
171 días de cuarentena en Argentina. La popularidad de Alberto Fernández bajó aunque no tan abruptamente, desde 80 o 90 % de popularidad cuando la decretó el lejano viernes 20 de marzo pasado, a 50 % Los infectólogos ya no aparecen tan habitualmente en los medios, porque no pueden ocultar que el número de contagiados han conducido a la Argentina al top ten mundial y por ende, no hallan argumentación valedera para explicarlo en función del proceso de aislamiento obligatorio tan duro, que ellos sugirieron y militaron. Ya no aparecen las conferencias de prensa con el trío Fernández-Rodríguez Larreta-Kicillof cada 15 días -apenas discursos grabados y por separado-, tampoco quedan vestigios de la moderación política inicial ni los aplausos nocturnos para los médicos y enfermeras.


Ahora todo parece caos. Números sanitarios que aumentan ya no sólo en el AMBA donde parecen haberse «amesetado» -por fin- sino en el interior del país, donde el aislamiento se cumplió con creces pero según parece, los camioneros o algunos viajantes desprevenidos o reuniones de amigos y familiares, difundieron el virus. Aduanas interiores, tomas de tierras y bares cerrados por orden judicial, más regresiones en las medidas de aislamiento, que sin embargo, generaron reacciones de la gente en ciudades variadas como Rosario, Venado Tuerto, Cipolletti, Orán, la frontera puntano-cordobesa, etc. Delincuencia generalizada, producto en gran medida de la irresponsable medida judicial, con la venia del Ejecutivo culposo, de liberar cerca de 4.000 presos allá por abril. Jóvenes desaparecidos por la violencia policial, cuando no, amparada por el poder político provincial, desde Buenos Aires pasando por Córdoba hasta Tucumán. Es el producto de la negligencia e ignorancia de los políticos en el control profesional de las fuerzas de seguridad post dictadura, en lo que parece, no les alcanzó con más de 3 décadas y media de democracia para hacerlo. Los médicos intensivistas reclaman por el agobio al que están expuestos y las Facultades de Medicina por fin, se expiden sobre una pandemia de la que recién se enteran. En el plano institucional, la oposición en el Congreso, particularmente en Diputados -CFK maneja a control remoto, el Senado-, recién esta semana que pasó, se percató de la relevancia de la presencialidad tratando de acorralar a un oficialismo que no se da por aludido y se victimiza.

Todo ello, sin dejar de recordar que todo el sistema educativo argentino sigue sin funcionar excepto online con los alumnos, maestros y profesores que puedan conectarse -presumo que la mitad-, sin vislumbrar regreso físico alguno, por presión opuesta de los gremios docentes y no docentes; el transporte urbano e interburbano, que sobrevivía en la «vieja normalidad» gracias al subsidio del gasoil, no funciona; los contactos entre Provincias e incluso entre localidades de una misma Provincia, están prohibidos o regulados por la autoridad central o distrital, por temor a la exportación o importación de contagios; los vuelos de cabotaje no existen y la reapertura de los internacionales, programada para el 1 de setiembre, postergada para inicios de octubre aunque no es segura esa fecha; el fútbol, deporta nacional por excelencia, ha regresado a los entrenamientos, pero los contagios en el club más popular del país (Boca Juniors) amenazan con dilatar aún más el regreso de las competencias oficiales, mientras que por ejemplo, en la vecina orilla del Río de la Plata, Uruguay, que ha hecho todo bien en materia en lucha contra la pandemia, sin cuarentenizar todo el tiempo, a toda la población, ya se han disputado varias fechas del torneo local.
Ante este panorama, el gobierno nacional y los 24 provinciales, incluyendo CABA, insistirán en volver a fase 1 o 2 según distritos, seguirán atemorizando por doquier o culpando a las reaperturas o salidas de amigos, etc. por el crecimiento de los contagios. Los periodistas subsidiados continuarán practicando el terrorismo mediático a pesar de que el Presidente, con su típico autismo, insista que el ametrellamiento es en sentido contrario. Cuando no, como son tramposos y espurios en su accionar habitual, organizarán marchas con actores y actrices afines, como las de ayer en el Obelisco, quemando barbijos, para exhibir que las protestas pacíficas son «anticuarentena», irresponsables y egoístas.No hay otra salida para ellos, porque carecen de plan alguno y sólo quieren más poder e impunidad para la Vicepresidenta.


Incoherentes porque atacan al positivismo o al biologismo en las aulas, algunos académicos, particularmente aquellos que son funcionarios nacionales, afines al albertismo, podrán negar el agravamiento de patalogías mentales, aduciendo falta de evidencia científica, pero el daño en la salud mental de la población, incluyendo niños, es enorme. Trastornos de ansiedad en los más jóvenes, depresión en adultos, la angustia generada por no poder despedir a familiares que agonizan o mueren, el distanciamiento entre familiares o parejas, la soledad abrumada por la virtualidad, hasta incremento en la tasa de suicidios. Los impactos son de corto plazo pero sobre todo, en el largo, donde al igual que las morbilidades o enfermedades no Covid19, a nadie hoy le interesa blanquear.
Hoy, del otro lado, las protestas callejeras en las fechas patria, los llamados de Carlos Maslatón a la desobediencia civil «barrani» a lo Henry Thoreau, la decisión valiente del Intendente de Tandil de generar su propia dinámica de fases de lucha contra el Covid19 -tildada ya de «separatista» e «insolidaria» por la burocracia platense- y algunos otros gestos, mínimos, sin mayores impactos, salvo en redes sociales, expresan la impotencia de una sociedad civil, con la guardia moral baja, incapaz de exigir o luchar por sus derechos y garantías, torciendo el destino al que la han sometido.
Por eso, me gustaría rescatar el papel de esa anciana de 84 años, viviendo en Avenida Libertador en CABA, con un matrimonio de 32 años a cuestas, quien el 22 de abril pasado, bajó de su edificio, sacó su reposera, cruzó con firmeza, llegó al Rosedal y se sentó allí, a tomar sol, motivando enseguida la llegada de 7 policías de CABA, gobernada por un tal Rodríguez Larreta al que ella había votado. No se quiso mover a pesar de las advertencias reiteradas de los hombres de seguridad y sólo cuando ella lo decidió, se retiró, ya con todos los medios de comunicación transmitiendo en vivo y en directo.»Tengo derecho a tomar sol», les espetó a quienes quisieran escucharla.

Sara Oyuela, enferma de cáncer, mostró el camino de la rebeldía, que no tiene por qué ser irresponsable o inconciente, como quiere manipular el gobierno. Una lástima que recién ahora la sociedad argentina parece pelear por no morir. Ojalá no sea tarde para que «el derecho a tomar sol» o «el derecho a respirar», no se pierdan, en nombre de la salud, en un contexto de genocidio mental, económico y por qué no, sanitario.

EL DIA QUE LA F1 NOS HIZO EMOCIONAR
Desde 2018 que la F1 no nos daba espectáculos más o menos dignos. El dominio de Mercedes Benz y Lewsi Hamilton era abrumador y Ferrari se hunde en el fondo. Salvo el holandés Max Verstappen, nadie les daba pelea. Hoy en una Monza semivacía, con Vettel más filántropo que piloto, regalando sus ingresos para financiar a 200 médicos y paramédicos del Servicio de Salud del Ejército italiano, homenajeados por su encomiable labor en la lucha contra la pandemia, ganó por primera vez el francés Pierre Gasly, en un AlphaTauri (ex Toro Rosso), una marca del final del pelotón, que no triunfaba desde 2008, también con Vettel.


La carrera fue tremenda porque tras el accidente de Leclerc, Hamilton fue sancionado con 10 segundos por lo que quedó fuera de competencia por el primer lugar ya a la mitad. Eso facilitó una pelea más pareja entre Gasly, Bottas y los Mc Laren de Sainz (hijo) y Norris, con un buen tercer lugar a cargo del canadiense Stroll. El español también ilusionó a todos en la Península Ibérica con su primer triunfo pero tuvo que contentarse con el segundo lugar, llegando a pocos metros de Gasly, en un Mc Laren que no gana desde 2012.



Así, la F1 nos regaló hoy, una mañana (o tarde) de grandes emociones, con un podio joven que anticipa recambio de pilotos, donde por fin, se volvió a escuchar la Marsellesa, luego de muchos años sin un francés ganador y donde se despidió el equipo Williams, una empresa familiar donde Claire, sustituyó a su padre Frank, hacedor de tantos éxitos, campeones y subcampeones, como nuestro «Lole» Reutemann. Ojalá se repita más a menudo hasta el fin de este año tan anormal por el Covid19.
