Esta es la entrevista que me hiciera la periodista Ana María Serrano, para la TV colombiana (Cablenoticias), en la noche del miércoles 8 de diciembre. Tema central: el encuentro virtual entre los Presidentes de Estados Unidos y Rusia, Joe Biden y Vladimir Putin, respectivamente, por las tensiones entre la OTAN y rusos a propósito de Ucrania.
Porque si hay alguna gran virtud de Eastwood es la de reflejar con crudo realismo, las vicisitudes de la vida, los dilemas morales que plantea para cada uno de nosotros, nuestra opción de dudar y resolver, la posibilidad de afrontar con un temple especial los momentos aciagos, la actitud si se quiere estoica pero abnegada para uno mismo y los demás. No deja de estar presente en las últimas películas, incluyendo la comentada aquí, la especial simbiosis cultural que se da en Estados Unidos de hoy, entre latinos y anglosajones, ya sea por la cuestión drogas, la inmigración ilegal o sencillamente, los problemas de convivencia familiar que se reproducen particularmente en las regiones fronterizas con México.
«Cry Macho» no sólo aborda esa cuestión cultural, sino que además, plantea una relación intergeneracional especial, la que se da entre una ex estrella de rodeo y criador de caballos y un niño casi adolescente, sobre quien, el primero, en un viaje singular, le enseñará todo lo que sus propios padres desastrosos, uno y otro a cada lado de la frontera, no le supieron, pudieron ni quisieron transmitir: cómo ser un buen hombre.
El valor significativo de las películas de Eastwood es ése: nos ejemplifica con su conservadorismo moral no trasnochado pero sutil, la necesidad de reivindicar esas enseñanzas que son válidas para todas las generaciones y también cualquier tipo de cultura.
Tuve la oportunidad de compartir dos asados en Córdoba Capital, uno el pasado viernes 15 y otro, el domingo 17. El primero, con algunos amigos y otros, no tanto. El segundo, con amigos y colegas de la Universidad. Excepto dos de todos ellos, aún casados, el resto éramos todos separados o divorciados. También un par, mostró facetas totalmente contrapuestas, mientras se hallan en pleno proceso de separación: uno estaba feliz y esperaba tener nuevas oportunidades de conquista en su nuevo departamento; el otro se hallaba moralmente destruido, durmiéndose en un sofá cada vez que lograba escapar de la mesa de discusiones políticas, las mismas que antes le parecían importantes y ahora pueriles.
Es que claramente, excluyendo las reacciones coyunturales y hasta los intentos de reconstrucción personal a posteriori, la culminación de un matrimonio, cualquiera haya sido su duración, es de una de la peores situaciones de la vida, seguramente, junto con la pérdida de un ser querido. Es la destrucción de los proyectos en común, de los sueños de una vida compartida -máxime si hubo hijos-, la frustración, el desencanto con las virtudes del otro/otra, la exaltación de sus defectos, todo aquello que era percibido antes como positivo, admirable, etc. Es la cruel reflexión de lo invertido en energía, salud y química a lo largo de años, esperando que todo conduzca a buen puerto y la horrible conclusión de un resultado opuesto. Es la terrible y temible concreción de la muerte en vida, porque uno parece haber llegado no sólo al final de una etapa, sino a una suerte de precipicio donde no cabe otra alternativa que saltar -sin paracaídas-. Si abajo hay una laguna sin rocas o la altura no es tan grande, habrá posibilidades de salvación. De lo contrario, es el final.
Para colmo, ese sábado 16, en el medio de los sendos encuentros gastronómicos, tuve la oportunidad de ver un film recomendado por una especialista en TV y producción de imágenes, más preocupada por dichos aspectos técnicos que por su guión. El mismo que versaba casual -o no tan casualmente-, sobre una ruptura matrimonial.
«Historia de un matrimonio» (2019), más allá de la genial interpretación de sus dos protagonistas, a cargo de un ignoto (excepto para los fanáticos de «Star Wars«) pero genial Adam Driver (una especie de mezcla física noventosa entre Paul Dano y Jason Schwartzmann) y la siempre carismática Scarlett Johansson, revela mucho más que ese cúmulo nefasto de sensaciones que describí al inicio. Lo que resulta en un comienzo de una suerte de culminación matrimonial consensuada, gradualista, mediada con psicólogo de pareja, terminan derivando en un calvario donde los esposos ven autodestruirse su mancomunión de años, merced en gran medida, a sus propios abogados, la perversa Nora Fanshaw (interpretada por Laura Dern) y Jay Marotta (por Ray Liotta). Hasta la presencia transitoria de un abogado más contemporizador como el personaje del veteranísimo Alan Alda (el mismo de «M.A.S.H.»), fue devorada por esa dinámica legalista que consumió las pocas cenizas que quedaban del languideciente matrimonio.
La reconstrucción de la vida personal a partir de dicho «big bang«, dependerá del tipo de duelo que cada uno realice y la mejor -o más saludable- forma de salida que elija, aunque muchas veces, la racionalidad juega aquí, un papel limitado. De lo que sí estoy seguro, es que, a diferencia de la trama del film citado, no hay que dejar librado el resultado final a los hombres de leyes.
Elvis Prestley hubiera cumplido hoy 86 años. Tal vez lo hubiéramos disfrutado aún subiendo a algún escenario, ya no para cantar pero sí para rendirle algún homenaje quizás en una ceremonia de entrega de los Grammy’s, incluso vía zoom. Pero dudo que con su naturaleza capricorniana, pragmática y en términos de legado, eso tuviera un efecto satisfactorio en su espíritu inquieto, dinamizador pero nada duradero y hasta autodestructivo.
Yo prefiero recordarlo a través de su música, la misma que dejara una impresionante estela en otros músicos posteriores que fueron popularizando sus canciones grabadas en la época dorada de los Estados Unidos del «baby boom» (años ’50 a ’70), a las generaciones sucesivas, de abuelos a padres y de padres a hijos.
Ese legado que ellos nos dejan, inconmensurable, grabado en las experiencias compartidas, los sentimientos afines y la generosidad no sobreactuada. A los Prestley que aún con sus vidas tan cortas, pero tan rupturistas -en el buen sentido- nos han regalado tanto, no queda más que agradecerles infinitamente.
«Always on my mind».
Una de sus últimas canciones en vivo, la maravillosa «Unchained Melody«.
Hay un fanatismo absurdo de algunos #liberales argentinos con el #trumpismo y el espectáculo circense, cuasi latinoamericano de ayer, confundiendo todo, una vez más. Por ejemplo, reflotando el fenómeno de un supuesto #comunismo en #EEUU.
Pero debe subrayarse que esa doctrina nunca prendió ni alcanzó popularidad alguna en ese país, excepto en algunos campuses universitarios, más para consumo externo que doméstico. Siempre estuvo bajo una matriz muy débil en cierto sector del Partido #Demócrata pero de manera poco o nula influyente. Todos sus candidatos, más radicalizados (Jesse #Jackson, Bernie #Sanders y tantos otros en el pasado) perdieron categóricamente en primarias contra candidatos más moderados. Lo más socialista que tuvo EEUU fue el New Deal -frenado por la Corte Suprema-, el Medicaid y el Medicare.
Hoy en términos de libre comercio global, asociados a #China por supuesto, el Partido Demócrata norteamericano está más a la derecha que el propio #GOP. Esto no significa apoyar a #Biden, mucho más senil y pusilánime que Trump o asumir posturas «liberprogres» u otras patrañas. Pero de ahí a creer que este magnate inmobiliario, QAnon y demás visiones conspiranoides, estilos personalistas-populistas y esquemas comerciales industrialistas o proteccionistas, tengan que ser tolerados en función de una nueva supuesta cruzada anticomunista o sean afines al liberalismo, es absurdo.
Lo que está en juego en EEUU hoy, es la propia supervivencia del sistema democrático tal como lo imaginaron los Padres Fundadores e incluso, la del propio país, porque si se desmadra todo, cada Estado podría hasta separarse de la Unión, o sea, paradójicamente, el fenómeno de la ex #URSS 30 años después. Lo que les preocupa a muchos liberales argentinos, en realidad, es quedarse sin «la gallinita de los huevos de oro» que los ha bancado tanto tiempo.
En cuanto a algo más vernáculo, es interesante este intercambio entre Mariano Grondona y un entonces joven Jorge Lanata, quien se declaraba en aquellos lejanos años noventa, como un «liberal de izquierda».
-Choque de civilizaciones
-Diario de una pasión
-Doctor Zhivago
-El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
-El Señor de Ballantrae (Robert Louis Stevenson)
-La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper)
-Motín a bordo
-Reflexiones sobre la Revolución Francesa (Edmund Burke)
-Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
-Shakespeare enamorado
-The Last of The Mohicans (Fenimore Cooper)
-The silence of the lambs
-The peacemaker
-Facundo: civilización y barbarie (Domingo Faustino Sarmiento)
FRASES PARA RECORDAR
– «The only thing necessary for the triumph of evil is for good men to do nothing» (EDMUND BURKE)
-«Once we accept our limits, we go beyond them» (ALBERT EINSTEIN)
– «Rien n´est plus puissant qu´une idée dont l`heure est venue» (VICTOR HUGO)
– «No hay edad para vivir un amor intenso, así como creo que el amor es lo único que importa. Todo lo demás son plumas del pavo real, modas para seducir, como cuando un tipo se compra un auto fabuloso. Y el drama es que muchas veces el asiento de al lado va vacío, o con una mujer que no le gusta. No se necesita un Porsche para que una mujer te quiera. Hasta Adam Smith tenía esto claro: la razón por la cual la gente busca la riqueza es para salir del anonimato de la masa y ser querida» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «Our patience will achieve more than our force» (EDMUND BURKE)
– «Ahora la vida es mucho más riesgosa e incierta, aunque, al mismo tiempo, mucho más entretenida. No tengo ninguna nostalgia por el mundo de nuestras abuelas, donde las mujeres se casaban y tenían siete u ocho hijos y quedaban bastante encajonadas en una vida donde había muy poca posibilidad de cambiar De vida, porque no trabajaban» (ARTURO FONTAINE TALAVERA)
– «To read without reflecting is like eat without digesting» (EDMUND BURKE)
– «Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life» (STEVE JOBS)
– «Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Have the courage to follow your heart ad intuition» (STEVE JOBS)
– «Al final, lo que cuenta no son los años de tu vida, sino la vida de tus años» (ABRAHAM LINCOLN)
– «Si eres neutral en situaciones de injusticia, es porque estás del lado opresor» (ARZOBISPO DESMOND TUTU)
– «Casi todas las personas son tan felices como preparan sus mentes para serlo» (ABRAHAM LINCOLN)
-«In Italy, for 30 years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love, they had 500 years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock» (GRAHAM GREENE)
«Sólo el que ha conocido el extremo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es necesario haber querido morir, para saber cuan dulce es la vida» (EL CONDE DE MONTECRISTO)