RUMBO A PAISES BAJOS

Este fin de semana, la Selección Argentina de Tenis jugará una serie de Copa Davis, contra Países Bajos en la ciudad de Groningen. Allí estará presente en el match de dobles, el sábado 13, Horacio «Cebolla» Zeballos, el marplatense con quien me fotografié en el Open de Hamburgo, cuando aún jugaba como singlista, hace seis años. Zeballos acaba de ganar el último fin de semana, nada más ni nada menos que el US Open, junto al español Marc Granollers.

Tanto el aludido como el resto del equipo llegó a Groningen, por tren, desde el grandioso Aeropuerto de Schiphol, del que aquí, les dejo algunas imágenes propias, captadas en mi último viaje a Austria, hace cuatro años.

El país de KLM, los ricos quesos, los tulipanes, Max Verstappen y la gran Selección Naranja…..de fútbol.

 

 

 

UN PROCER DEL TENIS ARGENTINO Y MUNDIAL: GUILLERMO VILAS

Por una parte, él es el dueño de una frase que lo resume todo: a diferencia de otros deportes, «en el tenis, los jugadores son libres», y ello explica mi pasión por ese deporte, tan aleccionador para uno mismo.

Por otra parte, «de tal palo, tal astilla». Alguna vez, nos preguntamos no sólo en el caso de los hijos de padres intelectuales, sino sobre todo, en el caso de los deportistas exitosos o talentosos, si heredarán algunas de las cualidades de sus progenitores e incluso, los superarán. Por eso, me dio una enorme alegría saber que el pasado fin de semana, Andanin Vilas, la hija del gran «Willy» de Mar del Plata, acababa de ganar su primer gran torneo junior (sub 14) de tenis, el deporte por el cual saltó a la fama, su padre y actual entrenador, que además fue quien le entregó la copa ganada en Niza, Francia.

Fuente: Diario Olé.

Cabe recordar que Guillermo Vilas, nacido un 17 de agosto -como cada aniversario de la muerte del Gran Prócer argentino, el General San Martín-, con 65 años de edad, fue el tenista argentino más ganador en la era profesional, con 62 títulos y un puesto en el ranking mundial, número 2, algo muy discutido y que la ATP jamás ha reconocido cambiarle por el 1, a pesar de las numerosas investigaciones posteriores que así lo justificarían.

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