“TOC TOC”

Es una enfermedad de la postmodernidad. Puede hallarse en la todavía no moderna Africa o algunos lugares de Asia y hasta América Latina, pero seguramente en sus centros urbanos sí, aquejando a cientos de miles o por qué no, millones de personas. Son fobias, tics nerviosos, expresiones, manías, que adquiriendo carácter crónico, parecen esclavizar a las personas que las sufren. Atacan a todo tipo de clases sociales, incluso se dice que hubo nobles y hasta reyes que las tuvieron. Por ejemplo, Pedro El Grande, el Zar ruso que construyó San Petersburgo, tenía muecas faciales constantes, guiñando los ojos, frunciendo boca y nariz y moviendo la mandíbula, todo lo cual era bien manifiesto en presencia de sus visitantes europeos que luego lo difundieron, según el pintos ruso del siglo XIX, Valentín Seróv. Hoy, estos emergentes de los miedos humanos, se tratan en el diván de los psicólogos o en terapia grupal, pero supongo que hay muchísimos que no lo hacen por vergüenza.

Por eso, rescato el filme español, estrenado el año pasado, donde sobresalen, un actor argentino, Oscar Martínez -en un papel mucho más lucido que en “Relatos Salvajes”- y una Rossy de Palma -que por fin se liberó de Pedro Almodóvar- y que se refiere al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC; en inglés OCD). Precisamente, el nombre de la película -y obra teatral- se titula “Toc Toc”.

Habría que recordar que una década antes de “Toc Toc”, ya el genial Jack Nicholson había mostrado el trastorno en la película “Mejor imposible”, junto a Helen Hunt y Greg Kinnear.

Continúe leyendo

BALTIYSK, EN LA COSTA RUSA DEL MAR BALTICO

Es la ciudad más occidental de la Federación Rusa. Se encuentra a 29 kilómetros de Kaliningrado, en el Oblast del mismo nombre, en la costa del Mar Báltico. Su nombre en ruso es Балтийск: así fue rebautizada en 1946. En alemán, es Pillau, porque hasta 1945, fue parte de la Prusia Oriental y también allí había unos 450.000 ciudadanos alemanes, los que serían expulsados en ferry por la URSS apenas triunfó en la II Guerra Mundial.

Más de 33.000 habitantes viven hoy en Baltiysk, mayoría abrumadora de rusos y una gran proporción de marinos y oficiales.

Continúe leyendo

COCINA RUSA (I): KASHA

Se trata de un plato tradicional ruso, tremendamente nutritivo. Acompaña la vida del ciudadano ruso promedio, tanto desde su niñez y bautismo pasando por su adultez y fiestas religiosas hasta su vejez. Sin embargo, ha evolucionado, mutando a lo largo de la historia.

La каша (en alfabeto ruso o cirílico), es un plato cocinado a base de grano (avena, trigo sarraceno, cebada y centeno) cuya receta, con algunas variaciones, es o ha sido común a diferentes pueblos (arios e hindúes). Inicialmente este plato se hacía de grano triturado, de donde proviene su nombre ruso, con origen en el término antiguo sánscrito “krash”, o sea, “triturar”. Inicialmente, lo comían los pobres pero luego se extendió a toda la población, incluso se dice que la kasha de cebada era el plato preferido del Zar Pedro El Grande.

La kasha puede prepararse líquida, en forma de papilla, ideal para la dieta infantil; semilíquida, para el desayuno o suelta, muy popular en la Rusia prebolchvique y hoy, como acompañamiento de los platos principales.

Existe una infinidad de recetas de kasha: dulces y saladas, a base de agua y a base de leche, con mantequilla, verduras, nueces, etc. De cada grano, se pueden preparar más de diez tipos de kasha.

El creador de la kasha mixta, mezclando cebada, mijo y guisante, fue el jefe militar ruso Aleksandr Suvórov, en el siglo XVIII.

Continúe leyendo