HISTORICO TRIUNFO DEL RUGBY ARGENTINO

Cada vez que ocurren o lo ameritan, suelo escribir de las páginas de gloria del deporte argentino en este sitio. Hoy, la selección argentina de rugby más conocida con el nombre de “Los Pumas” escribió su página más dorada, al derrotar por primera vez en su rica y larga historia a la selección neozelandesa, célebre como los “All Blacks”, sin duda, la mejor del mundo desde hace ya tiempo. El resultado, una anécdota, 25 a 15, se concretó en suelo australiano, más precisamente en Sydney, en el marco de un Torneo TriNations o Tres Naciones, dada la deserción de Sudáfrica (los famosos “Springbooks”).

Al igual que el tenis que me encanta y el polo que le gustaba a mi padre, el rugby fue siempre un deporte de elite en Argentina. Yo lo conocí gracias a los comentarios de mis hermanas mayores, cuyos amigas o compañeras tenían conocidos varones que podían practicarlo. Lo mismo me ocurrió una vez que nos radicamos en Rosario y yo empecé a asistir al Colegio Sagrado Corazón. Este era un colegio donde el rugby era el deporte preferido de las sucesivas camadas, tenía un equipo propio, de camiseta blanquinegra de franjas horizontales y muchos de mis propios compañeros y hasta amigos lo jugaban cada sábado o domingo. Yo simplemente lo descarté por mi contextura física y apenas crucé a la etapa de mi adolescencia, me dediqué al tenis, más apropiado a mi estructura ósea y muscular, incluyendo la curación del asma que me tuvo a mal traer durante mi infancia, sobre todo en Santa Fe.

Ya en los últimos años del secundario, hasta logré jugarlo con entusiasmo, aunque como hobby y esporádicamente. En el Campo de Deportes del Colegio, sobre la Avenida Ovidio Lagos, me familiaricé con la técnica de correr y llevar la pelota ovalada y traspasarla, toda una verdadera ciencia, además de lograr eludir los tackles rivales. Finalmente, los fines de semana, ya socio del Club Gimnasia y Esgrima, en el Parque Independencia, no desaprovechaba con mi amigo Germán Lucini, incluso alguna vez mi prima Ester Festinger en Santa Fe, en asistir a algunos partidos de la Liga Rosarina o la Santafesina, pero para ver chicas agraciadas, que eran las habitués flirteando con los musculosos del deporte. En 1994, en oportunidad de asesorar al Doctor Roberto L. Villavicencio en el Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, conocí al Dr. José Luis Imhoff, el entonces jefe de la cartera, quien fue Puma y asistente técnico de “Los Pumas” en 1978 y entre 1995 y 1999.

En realidad, me impactó como deporte cuando el 16 de octubre de 1976, vi cómo en Cardiff, Gales le ganaba en el último minuto a “Los Pumas”, a pesar de que éstos habían desarrollado una defensa impecable con una eficacia contragolpeadora increíble, con Arturo Rodríguez Jurado (tempranamente desgarrado), Alejandro Tavaglini, Gonzalo Beccar Varela y Martín Sansot como estandartes. Ese partido y muchos otros que seguí luego, me fueron identificando con la garra de “Los Pumas” y ese pateador formidable que tenían, el gran capitán Hugo Porta, quien luego, al retirarse, sería nada menos que Embajador argentino en la Sudáfrica en transición democrática de Nelson Mandela.

Claro, “Los Pumas” fueron construyendo muy gradualmente su imagen de eternos perdedores con los grandes equipos del mundo. Pero como muestra de la grandeza distintiva de nuestro país, eran y son largamente hegemónicos en triunfos en el continente. A Uruguay le han ganado 40 veces, a Chile 37, a Paraguay 18, a Brasil 13, a Estados Unidos 9, entre otros, sin perder jamás, excepto con Canadá a quien vencimos en 6 oportunidades y perdimos otras 3.

En Europa, casi siempre derrotamos a italianos (16-5 y un empate), rumanos (8-0), georgianos (5-0) y españoles (4-0), pero empezamos a competir palmo a palmo con escoceses (9-9), irlandeses (6-12), galeses (5-13) y hasta franceses (14-37 y un empate). A Inglaterra sólo le ganamos 4 veces y perdimos 19, registrando sólo una paridad. 

Entre las selecciones de Africa, Asia y Oceanía, somos hegemónicos con namibios (3-0), tonganos (2-0), fijeanos (3-1) y japoneses (5-1). Nos han costado en cambio, los zimbawanos (0-1), los samoanos (1-3), parecidos a los neozelandeses, los australianos -los “Wallabies”- (6-25 y un empate), los sudafricanos (3-26 y un empate) y por supuesto, los neozelandeses, a quienes sólo pudimos arrebatarles un empate en el último minuto el 2 de noviembre de 1985 y nos derrotaron en 28 oportunidades.

En los 9 Mundiales de Rugby desde Nueva Zelanda 1987 -que vi por TV cada madrugada-, fuimos progresando desde el 14to, puesto hasta el 8vo. en Gales 1999 y los mejores resultados, el 3ero. en Francia 2007 -con figuras como Juan Martín Hernández, Felipe Contepomi y Agustín Pichot- y el 4to. en Inglaterra 2015 -con Juan Imhoff (hijo del citado José Luis), Nico Sánchez (la figura de hoy) y Agustín Creevy, como principales líderes-.

De aquel leitmotiv del consuelo, el equipo de las “derrotas dignas” pasamos a éste, el de hoy, que le ganó por fin a su gran karma, los neozelandeses del intimidatorio “Haka”. Ojalá la alegría que hoy nos dieron, sirva no sólo para continuar entusiasmando a cientos de miles de chicos a lo largo y ancho de todo el país a que practiquen este hermoso deporte colectivo sino para volver a creer en nosotros mismos y entender que todo depende del ansia propia de triunfo. Como la vida misma.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
Marcar como favorito enlace permanente.

2 comentarios

  1. Un empate con sabor a triunfo por parte de “Los Pumas” contra los australianos de los “Wallabies”. https://www.lanacion.com.ar/deportes/rugby/los-pumas-australia-tri-nations-nid2514904

Deja una respuesta