CUANDO LA BELLEZA NO ES SOLO PARISINA: LYON (FRANCIA)

Sorprendente, excitante, vital y bella. Así es Lyon, camino hacia el sur de Francia, en el centro-este, el corazón del país, en los Alpes del sur, la que fuera, durante el Imperio Romano, la capital de la antigua Galia, la tribu de personajes caricaturescos tradicionales como Asterix y Obelix y durante la Edad Media, un gran centro comercial y financiero, hasta convertirse en la capital mundial de la seda.

Atravesada por los ríos Ródano y Saona, esta ciudad que combina lo medieval con lo moderno de más de 513.000 habitantes (2,2 millones en el área metropolitana) al mismo tiempo, se muestra como tal, en los videos que presento a continuación, donde se puden apreciar sus bellas plazas y parques, costanera, iglesias y demás edificios de vieja data.

Hoy, además de constituir un gran núcleo gastronómico, Lyon es un relevante centro fabril, sustentado en el desarrollo potente de las industrias químicas, farmacéuticas y biotecnológicas, además de ser la segunda ciudad universitaria de Francia, con sus Universidades, escuelas de Ingeniería y “grandes écoles”.

Físicamente, Lyon es una especie de península, dada la confluencia de los dos ríos antes citados, con dos colinas, una, al oeste de la ciudad, llamada Fourvière, apodada “la montaña mística” por el historiador Jules Michelet y otra, al norte, la Croix-Russe (“la colina que reza”), coronada por la Basílica Notre-Dame y la Torre metálica de telecomunicaciones que se inspira en la Torre Eiffel. En el corazón de la península, está la Plaza de Bellecour, una de las peatonales más grandes de Europa.

Lyon luce un pasado de orgullo. Fue el centro neurálgico de los girondinos siendo por ello, sitiada por los jacobinos en la Revolución Francesa en el siglo XVIII y fue bastión de la “Resistencia” francesa a los nazis durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.

En tal sentido histórico-político, en una ciudad francesa donde no se ven tantos inmigrantes, como en el resto del país, jamás olvidaré  lo expresado por aquel joven lepenista, que me pidió fuego para sus cigarrillos -el gran vicio europeo-, al que escuché insultar a Francia entera y a los franceses, por abdicar ante la inmigración africana y musulmana, mientras “sermoneaba” a dos chicas más jóvenes que él y a un árabe que lo desafió, aquella olvidable noche en la que nos cerraron la estación de trenes y buses de la ciudad (la Lyon-Perrache), por la amenaza terrorista y nos tocó dormir afuera, en las sillas de un bar, junto a mí junto a mi novia Ekaterina y varios más que esperaban sus buses por la madrugada.

Sin embargo, ese pequeño mal recuerdo no empaña lo maravillosa de esta cité, fundada en el siglo I a.C. por los romanos, a la que podríamos contemplar desde lo alto, la Croix Russe, por la mañana siguiente.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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