UN 1 DE MAYO ESPECIAL

Pasó el tiempo en el que moralmente teníamos la obligación de invocar sólo en esta jornada, el homenaje a los mártires de Chicago y por ende, el Día del Trabajador. Se cayó la religión del proletariado con el fin de la URSS, la tecnología abarató todo y la masividad laboral conseguida en países que han crecido enormemente como China e India, terminó por derribar el mito construido en el mundo desarrollado, a lo largo de décadas: el empleo para toda la vida, rutinario, repetitivo, esclavizante y explotado por terceros (Estado o privados). Por supuesto que éste continúa a través de variadas formas y mantiene su lugar preponderante en muchísimos países, entre otros, los invocados antes, pero al menos, no nos vemos exigidos a levantar banderas y proclamas de emancipación laboral, como si fuéramos meros intérpetes de la Internacional Socialista, como antaño. Afortunadamente, “la clase obrera” ha muerto y su utopía está bien enterrada.

Dicho esto, paso a recordar la jornada por otros dos motivos. Uno, deportivo, el accidente que llevó a la muerte, hace 24 años, al gran piloto brasileño Ayrton Senna en un Williams, en el GP de Imola de la F1. Senna fue un corredor exquisito, muy admirado entre sus fans pero sobre todo, por el gran público, contribuyendo como ningún otro después, a popularizar la máxima categoría mundial del automovilismo. Si este año, nos preguntamos si la F1 se está humanizando por el protagonismo de sus pilotos (sobre sus máquinas), es porque en las últimas dos décadas, desde que nos dejó Senna, excepto el germano Michael Schumacher o el francés Alain Prost -su archirrival, a quien yo alentaba-, la tecnología se terminaría imponiendo sobre la destreza, el talento, la sorpresa y la innovación de los pilotos. Basta con ver cómo manejaba Senna en piso seco (o mojado) en un circuito callejero como el de Montecarlo, en el que ganó 6 veces, para justificar mi argumento.

Finalmente, hace 38 años atrás, un 1 de mayo de 1980, aparecía por primera vez la TV color (sistema PAL N), en Argentina. Este hecho novedoso fue testigo de la decadencia progresiva del país. Porque éste que había sido uno de los pioneros en tener televisión (claro, en blanco y negro), paradójicamente, fue uno de los últimos, en “descubrir” la TV color. Para colmo, fue un gobierno militar el que inauguró la nueva y tardía etapa de la tecnología argentina y como los primeros televisores eran carísimos, los argentinos, por mentalidad inflacionaria, siempre sensibles a precios, masivamente cruzaban a Brasil, a comprarse televisores mucho más baratos que en nuestro territorio.

En los tres homenajes de las efemérides de hoy, la referencia a la tecnología es inevitable. Pero su tensión con la obra humana, por acción u omisión, también está presente.

Acerca de Marcelo Montes

Doctor y Magister en Relaciones Internacionales. Politólogo. Profesor universitario, área Política Internacional. Analista de la política exterior de la Federación Rusa. Investigador. Columnista de medios de comunicación escrita, radial y televisiva. http://consultoriayanalisisrrii.blogspot.com.ar/ https://twitter.com/marceloomontes
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